La unión misyār… un matrimonio distorsionado basado en la mercantilización de las mujeres y en la privación de sus derechos
Klistan Mohammed, directora de la Oficina de Derechos Humanos de Halabja, en la región autónoma de Kurdistán (Irak), advierte de que la falta de claridad y de normativa en torno al matrimonio «Misyār» podría dar pie a la explotación de las mujeres y exponer a las familias a problemas sociales y jurídicos.

JINHA – Mehrban Salam – 4 septiembre 2026 – Traducido y editado por Rojava Azadi Madrid
Halabja — En un entorno de rápidos cambios sociales, surgen en ocasiones nuevos modelos de relaciones matrimoniales que desencadenan un amplio debate en la sociedad. El matrimonio misyār ocupa un lugar destacado entre estas cuestiones, debido a las opiniones divergentes que lo rodean y a las dudas sobre sus motivos e implicaciones, especialmente en lo que respecta a los derechos de las mujeres, los niños y la familia.
El matrimonio misyār es un matrimonio contraído de forma legal y formal, pero los cónyuges acuerdan no convivir de forma permanente, y la esposa puede renunciar a algunos de sus derechos, como la manutención económica o la pernoctación del marido, según el acuerdo entre las partes.
A este respecto, Klistan Mohammed, directora de la Oficina de Derechos Humanos de Halabja, en la región autónoma de Kurdistán en Irak, incide: «Como activista civil que lleva varios años trabajando en los ámbitos social y de los derechos humanos, creo que las condiciones políticas y sociales han mantenido a la sociedad constantemente preocupada por diversas cuestiones, de modo que, de vez en cuando, un tema se convierte en el principal objeto de debate social».
En la actualidad, el matrimonio misyār es uno de los temas más polémicos en las redes sociales, donde circulan numerosas opiniones y temas relacionados, lo que en ocasiones contribuye a avivar las disputas y a agravar las divisiones dentro de la sociedad.
Señala que la sociedad kurda se enfrenta a cuestiones y problemas más importantes que requieren debate y la búsqueda de soluciones, pero el matrimonio misyār ha acaparado gran parte de la atención pública, y numerosas personas e instituciones sociales y religiosas se han obsesionado con debatirlo. Mientras que algunos lo rechazan, otros lo apoyan, y un tercer grupo plantea dudas sobre su viabilidad y los beneficios que podría aportar a la sociedad.
¿Cómo se protegen los derechos de las mujeres y los niños en este tipo de relación?
Klistan Mohammed afirma: «Tras analizar los antecedentes y las fuentes de esta cuestión, debemos saber con exactitud qué está ocurriendo en la sociedad. Deberíamos preguntarnos: si una mujer contrae un matrimonio misyār, ¿qué sucederá? ¿podría tener repercusiones para la mujer y sus hijos? ¿Cómo se protegen los derechos de las mujeres y los niños en este tipo de relación? Y si surge un problema, ¿cómo se aborda?».
Por lo tanto, considera que «es necesario que las autoridades competentes aborden seriamente este tema y ofrezcan aclaraciones. El papel de las instituciones gubernamentales en este ámbito también es importante y debe tratarse con seriedad».
Puso un ejemplo: «En las redes sociales hay diversas páginas y cuentas que operan bajo el nombre de instituciones o como páginas oficiales, pero, entre bastidores, pueden llevar a cabo actividades comerciales o incluso relacionadas con la trata de personas. Algunas de estas páginas publican contenidos inapropiados, y los grupos y bandas pueden exponer a las mujeres y a los jóvenes a diversos riesgos y problemas».
Por este motivo, nuestra entrevistada considera que es fundamental que el Ministerio del Interior, las oficinas y direcciones encargadas de la violencia doméstica y social, así como la dirección de delitos informáticos, trabajen con seriedad en estas cuestiones, especialmente en aquellos lugares donde existan sospechas de trata de personas o de uso de las redes sociales con fines perjudiciales para las personas.
«Las normas y directrices son fundamentales»
Salam destaca que también es necesario que el Ministerio de Cultura y las autoridades relacionadas con los medios de comunicación publiquen contenidos de forma responsable y profesional, con un filtro adecuado para los contenidos nocivos. A su vez, deberían presentarse más temas que sirvan a la sociedad y a sus intereses, así como los factores que conducen a la construcción de una sociedad serena y sólida.
Klistan Mohammed expresa su sorpresa ante el hecho de que la sociedad esté obsesionada con un único tema, mientras que se descuidan cuestiones importantes en medio de este entorno y estas complejidades sociales: «La sociedad se ha dividido ahora, en cierta medida, en dos bandos: uno siempre a favor de un tema concreto y otro en contra. Por lo tanto, es necesario establecer normas y directrices, especialmente por parte de los eruditos religiosos, para aclarar la cuestión de forma clara y neutral en lo que respecta a su admisibilidad jurídica y religiosa, lo que es lícito e ilícito, y la legitimidad de este tipo de matrimonio».
En conclusión, Klistan Mohammed afirma que el papel de la sociedad civil y de los activistas sociales es importante, sobre todo a la hora de fomentar un diálogo adecuado y responsable: «Esta cuestión debe debatirse en el marco de las directrices, la protección de los derechos y los textos legales, de modo que se protejan los derechos e intereses de las personas. Porque la cuestión no se limita a la existencia de un contrato matrimonial; es importante saber cómo se protegen los derechos e intereses de las mujeres, la infancia y la sociedad. Nadie debería conformarse con limitarse a ser testigo de un contrato o a inscribir una relación; más bien, los derechos e intereses de todas las partes deben protegerse de forma legal y humana».