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La modificación de las fronteras provoca más derramamiento de sangre: Nilüfer Koç sobre los derechos de los kurdos y la integración democrática

Un niño sostiene una bandera con la imagen del líder kurdo encarcelado Abdullah Öcalan en Diyarbakir, Turquía
Fuente: The Telegraph
«Los kurdos no abogan por una intervención militar externa. Al mismo tiempo, critican las políticas del régimen iraní, al que se le atribuye la responsabilidad de esta guerra».

The Telegraph – Uddalak Mukherjee – 24 mayo 2026 – Traducido y editado por Rojava Azadi Madrid

P: La mayoría de los indios no saben que los kurdos son el pueblo apátrida más numeroso del mundo. ¿Podría explicarnos con más detalle la historia reciente y la extensión geográfica del pueblo kurdo?

Más de 50 millones de kurdos viven en las cuatro regiones de Kurdistán, situadas en Turquía, Siria, Irán e Irak. Además, existe nuestra diáspora, formada por unos 5 millones de kurdos, en Europa, Estados Unidos, Rusia, Japón y Australia. Cientos de miles de kurdos viven también en otros países de Asia Occidental, como Israel, Egipto y Líbano. Los orígenes históricos de los kurdos se remontan a la Revolución Neolítica en Mesopotamia, hace unos 14.000 años. Somos, por tanto, uno de los pueblos más antiguos de la región, junto con los árabes, los judíos, los asirios y los persas. La historia más reciente de los kurdos, sin embargo, ha estado marcada por una política de negación y asimilación por parte de potencias regionales como Turquía. Esto ha sido así desde el final de la Primera Guerra Mundial. Y también lo ha sido la resistencia de los kurdos.

P: Usted es miembro del Congreso Nacional de Kurdistán (KNK). ¿Podría explicarnos en qué consiste y cuáles son sus objetivos?

Desde su fundación en 1999, el KNK se ha convertido en una plataforma clave para el pueblo kurdo. Nuestra sede se encuentra en Bruselas, pero también contamos con oficinas en Erbil (Región del Kurdistán iraquí), Qamishli (Siria) y Washington D. C. Más de 70 partidos políticos y organizaciones de la sociedad civil de las cuatro partes del Kurdistán y de la diáspora forman parte de nuestro Congreso. El KNK persigue dos objetivos fundamentales. En primer lugar, refuerza la unidad nacional de los kurdos. Esto fomenta el intercambio entre los kurdos y permite la formulación de una política unificada. En segundo lugar, el KNK ha logrado representar a los kurdos a nivel internacional con una voz unida. El KNK aboga por una solución política a la denominada «cuestión kurda» en Turquía, Siria, Irak e Irán. La base para ello es un orden democrático en estos cuatro países.

P: ¿Podría hablarnos un poco sobre la resiliencia cultural del pueblo kurdo?

Los kurdos son profundamente conscientes de su historia y su cultura… Esta conciencia y este sentido de pertenencia han impedido que las políticas de asimilación aplicadas durante los últimos 100 años —especialmente por parte de Turquía— tuvieran éxito. Las mujeres kurdas, en particular, desempeñan un papel fundamental en la preservación de nuestra cultura. Y no solo eso, las mujeres kurdas se han convertido en la principal fuerza transformadora de nuestra sociedad. No solo transmiten nuestra lengua y nuestros valores a la siguiente generación, sino que también han fomentado una cultura democrática dentro de nuestras familias, tribus y la sociedad en su conjunto.

P: La guerra de Irán ha vuelto a poner en el punto de mira a los kurdos de Irán. ¿Cuál es la postura de los kurdos iraníes ante la crisis?

Los kurdos somos muy conscientes de que la guerra contra Irán no la iniciaron los pueblos de Irán, y de que existe el riesgo de que no termine en su propio beneficio. Los seis principales partidos kurdos del país actúan al unísono en el marco de la Alianza de Fuerzas Políticas del Kurdistán Iraní, que fundaron en febrero. Esta alianza es crucial para proteger a nuestro pueblo en Irán de los graves peligros de la guerra y para garantizar que se escuchen las reivindicaciones kurdas en favor de la democratización de Irán. Los kurdos no abogan por una intervención militar externa. Al mismo tiempo, critican las políticas del régimen iraní, que es responsable de esta guerra. Irán necesita un sistema inclusivo y democrático que haga justicia a su diversidad social.

P: ¿Por qué la comunidad internacional no ha respondido a las aspiraciones kurdas?

A nivel mundial, los kurdos son reconocidos hoy en día como un actor clave en la promoción de la democracia, la paz y la estabilidad en Asia Occidental. Esto ha sido especialmente cierto desde que derrotamos al Estado Islámico (ISIS) en Siria e Irak en 2014-2015. Nuestra diáspora, especialmente en Europa, Rusia y Estados Unidos, también ha conseguido un amplio apoyo tanto a nivel político como de la sociedad civil en muchos países. Asia Occidental está atravesando un periodo de reordenamiento fundamental. En este contexto, los kurdos encontrarán el lugar que se merecen como parte del mosaico político y cultural de la región. Los actuales procesos de integración en Turquía y Siria apuntan en esta dirección. Son especialmente significativas a este respecto las negociaciones entre el líder del pueblo kurdo, Abdullah Öcalan, y los representantes del Estado y del Gobierno turcos, que llevan más de 18 meses en curso.

P: ¿Y qué futuro desean para sí mismas las jóvenes y los jóvenes kurdos?

Nos hemos dado cuenta de que modificar las fronteras existentes solo conduce a más derramamiento de sangre. Por lo tanto, no buscamos nuestro propio Estado-nación, sino más bien una «integración democrática». Esto significa que encontramos nuestro lugar como ciudadanos en igualdad de condiciones en países organizados democráticamente, como Turquía, Siria, Irak e Irán. Esto requiere constituciones democráticas y garantías jurídicas. La cultura y la lengua kurdas deben ser reconocidas oficialmente en el sistema educativo y en todas las demás instituciones oficiales. Hemos convivido con persas, árabes, armenios, asirios y turcos durante miles de años. La democratización es el requisito previo fundamental para que podamos construir juntos un futuro de paz y prosperidad. La descentralización política, el respeto por la diversidad y la participación igualitaria de las mujeres en todos los ámbitos de la vida son cruciales para ello.

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