KURDISTÁN. Resistir al segundo desplazamiento: defender el agua y la tierra

Kurdistan au féminin– 16 abril 2026 – Traducido y editado por Rojava Azadi Madrid
TURQUÍA / KURDISTÁN — Tras años de exilio en Estambul, Gürsel Taş ha regresado a su región natal kurdo-alevi de Varto (Gimgim) para dedicarse a la cría de ganado y reconstruir su vida en sus tierras. Hoy en día, está decidido a oponerse al proyecto de una central geotérmica que amenaza su agua, sus pastos y sus medios de subsistencia.

Se ha concedido a la empresa estadounidense IGNIS H2 Energy Production Joint Stock Company la autorización para realizar perforaciones en el marco de un proyecto de exploración de recursos geotérmicos en Varto. Las primeras operaciones de perforación, que se prevé que afecten a 16 pueblos kurdos alevis de la región, están previstas a partir del mes de mayo.
La empresa tiene previsto explotar 5 560,13 metros cuadrados dentro de una zona de pastoreo de 453 494,83 metros cuadrados, extrayendo directamente de las tierras comunales de los aldeanos. Estos rechazan masivamente el proyecto, que sigue adelante a pesar de una decisión que califica el estudio de impacto ambiental (EIA) de «no requerido», emitida sin que se haya informado ni consultado a la población local. En respuesta, los habitantes de Varto salen a las calles del Kurdistán, de Turquía y de ciudades de Europa para hacer oír su oposición.
Los aldeanos denuncian un proyecto que no solo amenaza el medio ambiente, sino que también corre el riesgo de alterar de forma duradera la estructura demográfica de la región. El distrito de Varto, ya debilitado por los terremotos, el desempleo y las presiones políticas que han provocado migraciones continuas, corre ahora el riesgo de sufrir una nueva despoblación forzosa.
Gürsel Taş es uno de los que ha vivido todas las etapas de este desplazamiento. Obligado a abandonar su pueblo en los años 80 por motivos políticos, regresó más tarde para dedicarse a la agricultura y la ganadería. Hoy reside en el pueblo de Içmeler (Regasan), en el distrito de Varto.
El exilio me ha robado años de vida
Gürsel Taş relata su trayectoria con emoción:
«Desde el golpe de Estado del 12 de septiembre hasta hoy, la opresión del Estado siempre ha pesado sobre nosotros. Tras aquellos días difíciles, yo era aún muy joven cuando me vi obligado a marcharme a Estambul. Me fui, pero nunca olvidé mi patria ni mi tierra. Siempre estaban en mis pensamientos. Cada día esperaba volver. Nunca me sentí en casa en el exilio. La idea de vivir allí el resto de mi vida nunca se me pasó por la cabeza. Después de pasar allí unos quince años, regresé a mi tierra. Nada más llegar, me dediqué a la ganadería, que se convirtió en nuestra principal fuente de ingresos. Durante años, sobreviví con lo estrictamente necesario. Decía que, mientras pudiera vivir en mi tierra, prefería pasar hambre. Pero estas tierras nunca nos dejaron pasar hambre. A partir de ahora, nunca más me iré de este lugar».
Preferimos morir aquí con dignidad antes que emigrar a las ciudades
Para Gürsel Taş, este proyecto geotérmico solo beneficiará a las empresas. No hará más que continuar con la política de desplazamientos forzosos iniciada hace décadas:
«Ahora intentan poner en marcha un proyecto geotérmico. Como he dicho, muchos de nosotros nos vimos obligados al exilio tras el golpe de Estado del 12 de septiembre, y ahora el Estado pretende desplazar a los que quedan con esta iniciativa. No queremos que eso ocurra. ¿Adónde iríamos si nos obligaran a emigrar de nuevo? Si tengo que morir, moriré aquí. Antes que emigrar y sufrir en el exilio, antes que morir poco a poco cada día, prefiero morir aquí, de una vez por todas, con dignidad. No abandonaremos ni nuestra tierra natal ni nuestro pueblo».
Protegeremos nuestras tierras y nuestras aguas frente a este proyecto
Taş advierte: el proyecto no se limitará a las 16 aldeas directamente afectadas, sino que se extenderá rápidamente a toda la región, tal y como ya se ha observado en otros lugares.
«Ya se está viendo, en las redes sociales y en los medios de comunicación, que este tipo de proyectos comienzan en una zona reducida antes de extenderse a toda la región. Una vez puesto en marcha el proyecto, ya nadie podrá oponerse a él. Debemos oponernos a este proyecto incluso antes de que comience. Si se lleva a cabo, nuestros espacios vitales desaparecerán y todo quedará envenenado. Contaminará todo lo que poseemos: nuestras tierras, nuestras flores, nuestras rosas, nuestra hierba, nuestra agua y nuestros animales».
La resistencia debe crecer
Gürsel Taş hace un llamamiento a los habitantes de Varto para que se mantengan alerta y refuercen su unidad:
«Los habitantes de Varto son muy sensibles a esta cuestión, y espero que esta toma de conciencia perdure. Ya hemos pagado un alto precio y, a partir de ahora, confío en nuestro pueblo. Nuestra comunidad en el extranjero nos brinda un apoyo inquebrantable, y debe seguir haciéndolo. Deseamos que este apoyo se amplíe. Necesitamos que todos sigan apoyándonos para reforzar aún más esta solidaridad y esta resistencia».
Ante lo que perciben como un segundo desplazamiento encubierto, los habitantes de Varto se niegan a ceder. Su lucha por el agua y la tierra es también una lucha por permanecer dignamente en sus hogares, en la tierra de sus antepasados. (ANF)