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El Kurdistán iraquí y el conflicto Turquía-PKK

Foto: Alessandro Rota para Getty Images

Kurdish Peace Institute – 1 mayo 2023 – Traducido por Rojava Azadi Madrid

Los enfrentamientos entre Turquía y el PKK tienen graves consecuencias para la región del Kurdistán. Los líderes kurdos iraquíes ya han contribuido a rebajar las tensiones en el pasado y, si las elecciones turcas conducen a un diálogo renovado, pueden estar en condiciones de hacerlo de nuevo.

En la actualidad, el conflicto armado entre el gobierno de Turquía y el Partido de los Trabajadores del Kurdistán (PKK) se libra en gran parte en el Kurdistán iraquí. Los dos principales partidos políticos kurdos iraquíes, el Partido Democrático del Kurdistán (KDP) y la Unión Patriótica del Kurdistán (PUK), se han enfrentado al PKK en el pasado. El KDP mantiene relaciones relativamente positivas con el gobierno de Turquía a pesar del giro nacionalista del presidente turco Recep Tayyip Erdogan. Sin embargo, tanto el KDP como la PUK han apoyado los esfuerzos por resolver la cuestión kurda de Turquía en la mesa de negociaciones a pesar de la presión turca para que se unan completamente a la guerra contra el PKK, y si se produjera un nuevo diálogo tras las elecciones de mayo en Turquía, la participación redundaría en su interés.

La relación entre el PKK y los partidos kurdos iraquíes ha sido compleja desde el principio. El PKK estableció su presencia en el Kurdistán iraquí en 1982 mediante un acuerdo con el KDP que le permitió trasladar combatientes a las montañas de Qandil. El líder encarcelado del PKK, Abdullah Ocalan, pidió que se volviera al acuerdo de 1982 en medio de tensiones intrakurdas en 2020, tras los llamamientos del Gobierno Regional de Kurdistán (KRG) y el KDP para que el PKK abandonara por completo el Kurdistán iraquí.

En 1993, el líder de la PUK, Jalal Talabani, estuvo presente cuando el líder del PKK, Abdullah Ocalan, anunció el primer alto el fuego de corta duración del PKK, que finalmente fracasó. En la década de 1990 se produjeron violentos enfrentamientos entre partidos kurdos rivales en el Kurdistán iraquí, entre ellos el PKK y el KDP. Además, también se produjeron combates entre el PKK y la PUK en las montañas de Qopi-Qaradagh. El PKK se negó inicialmente a abandonar la zona, pero se retiró tras llegar a un acuerdo con Talabani en 1999.

Las negociaciones de finales de la década de 2000 y principios de 2010 contaron con una mayor participación kurda iraquí. En Misión Imposible de Turquía: guerra y paz con los kurdos, Cengiz Candar describió el papel de los partidos kurdos iraquíes como intermediarios entre Turquía y el PKK durante las conversaciones de Oslo entre 2008 y 2011, y el proceso de paz en 2013-2015.

Candar afirma que Talabani, de la PUK, y Barzani, del KDP, apoyaron un acuerdo turco con el PKK. Talabani participó activamente en las conversaciones entre el PKK y Turquía entre 2006 y 2008. Además, Masoud Barzani, del KDP, también participó en algunos esfuerzos hacia un acuerdo en 2006-2007 (3). En 2007, el ministro turco de Asuntos Exteriores, Abdullah Gül, inició un esfuerzo para llegar a un acuerdo con el PKK a través de los líderes kurdos iraquíes.

Además, funcionarios kurdos iraquíes desempeñaron un papel durante el proceso de paz de 2013-2015. Por ejemplo, en 2013, el jefe de los servicios de inteligencia turcos, Hakan Fidan, visitó a Jalal Talabani en Alemania. Asimismo, en 2013, Fuad Hussein, del KDP y antiguo jefe de gabinete de Masoud Barzani, declaró a Rudaw durante el proceso de paz que la «región del Kurdistán seguirá ayudando al proceso.»

KDP y PUK esperaban que el Partido Democrático de los Pueblos (HDP) formara una coalición con el gobernante Partido de la Justicia y el Desarrollo (AKP), liderado por el presidente turco Recep Tayyip Erdogan. Así lo expresó el derrocado copresidente de la PUK, Lahur Talabani, en una entrevista en Al Monitor. Pero el HDP no confiaba en el AKP, y su líder Selahattin Demirtas desafió a Erdogan en las elecciones presidenciales. Demirtas también consideró que la visita de Barzani a Turquía en 2013, en la que Barzani celebró un acto conjunto con Erdogan y el conocido cantante kurdo Sivan Perwer en Diyarbakir, era un intento de socavar al HDP.

El fin del proceso de paz

En 2015, Nechirvan Barzani afirmó que el líder del KDP, Masoud Barzani, estaba dispuesto a intervenir para reactivar el proceso de paz entre Ankara y el PKK tras su colapso. En varias ocasiones, responsables del KDP repitieron su disposición a apoyar un proceso de paz renovado.

En 2017, un funcionario del HDP dijo a Rudaw que Masoud Barzani podría desempeñar un papel en la reanudación del proceso de paz. Sin embargo, sería poco probable que desempeñara tal papel a menos que Turquía y el PKK volvieran a la mesa de negociaciones. En 2017, Rudaw también informó de que Masoud Barzani estaba dispuesto a ayudar si el PKK y Turquía reanudaban el diálogo.

Durante una reunión con una delegación del HDP en 2019 en el Kurdistán iraquí, el presidente Nechirvan Barzani reiteró la importancia de resolver la cuestión kurda mediante la paz y el diálogo y prometió que no se escatimarían esfuerzos para lograr una paz duradera en Turquía.

Durante la guerra contra ISIS y el proceso de paz en Turquía, y tras el referéndum de independencia de la región del Kurdistán en septiembre de 2017 (al que Turquía se opuso), el KDP mantuvo mejores relaciones con el PKK y sus afiliados locales. Sin embargo, desde 2019, cuando Turquía lanzó la primera de varias operaciones militares expansivas contra el PKK en el Kurdistán iraquí, las tensiones han aumentado entre las guerrillas del PKK y las fuerzas pershmerga del KDP, lo que ha dado lugar a acusaciones mutuas y enfrentamientos armados ocasionales. El KDP y el Gobierno Regional del Kurdistán han pedido al PKK que abandone el Kurdistán iraquí, acusándolo de desestabilizar la región. El PKK, por su parte, ha acusado al KDP de colaborar con Turquía en contra de los intereses kurdos.

En última instancia, el PKK se ve a sí mismo como un movimiento pankurdo con intereses en Siria, Irak e Irán, además de Turquía, mientras que el KDP ve al PKK como un grupo kurdo preocupado únicamente por la cuestión kurda en Turquía, una divergencia que seguirá provocando desacuerdos.

La PUK siempre tuvo una mejor relación con el PKK y con el movimiento kurdo más amplio inspirado por Ocalan. Tras la destitución de Lahur Talabani de la PUK por Bafel Talabani, se especuló con que Turquía estaba implicada y que la reorganización provocaría un cambio en la política de la PUK hacia estos grupos.

Sin embargo, Bafel Talabani ha seguido apoyando a las Fuerzas Democráticas Sirias (SDF). Durante el Foro de Rudaw en Erbil en el mes de marzo, dijo que los kurdos iraquíes deberían intentar desempeñar un papel para mediar en un nuevo proceso de paz entre el PKK y Turquía, recordando el papel de su padre en el proceso de paz. «Si Mam Jalal (Jalal Talabani) fue capaz de hacerlo, ¿por qué no podemos hacerlo nosotros?». preguntó Talabani. También envió un mensaje de Newroz a las celebraciones de Newroz en Diyarbakir dirigidas por el HDP.

El reciente accidente de un helicóptero que transportaba combatientes de las SDF a Sulaymaniyah y el presunto ataque turco con un avión no tripulado contra el comandante en jefe de las SDF, Mazlum Kobane, en el aeropuerto internacional de Sulaymaniyah, han dejado claro que Turquía probablemente presionará a la PUK para que cambie estas políticas, aunque no se sabe hasta qué punto tendrá éxito.

Implicaciones para el futuro

PDK y PUK preferirían un proceso de paz renovado a la situación actual del conflicto entre Turquía y el PKK. El fin del diálogo de 2013-2015 y la posterior alianza entre el AKP de Erdogan y el Partido de Acción Nacionalista (MHP) no benefició a los kurdos iraquíes. En 2017, el Gobierno del AKP-MHP se opuso al referéndum de independencia kurdo iraquí, por considerar que su éxito reforzaría la identidad kurda en Turquía y, por tanto, repercutiría negativamente en las perspectivas electorales de Erdogan.

En la actualidad, Turquía está aumentando su presencia militar en la región del Kurdistán y ejerciendo más presión sobre ambos partidos para que tomen medidas enérgicas contra el PKK y los grupos que Turquía considera sus afiliados.

El supuesto bombardeo turco de un complejo turístico cerca de Zakho el 20 de julio de 2022, en el que murieron varios civiles, creó más oposición hacia el aumento de la presencia terrestre turca en Irak. El gobierno iraquí culpó a Turquía de acordar con el PKK que el grupo trasladaría a sus combatientes a territorio iraquí en 2013 durante el proceso de paz. Bagdad también acusó a Ankara de no consultar con el gobierno iraquí durante el diálogo. En una reunión del Consejo de Seguridad de la ONU sobre el incidente de Zakho, el ministro de Exteriores iraquí, Fuad Hussein, conocido por su cercanía a Masud Barzani, pidió a Turquía que retirara sus tropas del territorio iraquí, mostrando el pragmatismo del KDP en sus relaciones con Turquía.

«Esperamos que esta violencia termine, queremos la paz y un nuevo proceso de paz en Turquía, y que este conflicto quede fuera de las fronteras de la región del Kurdistán», declaró Chiya Hamid Sharif, diputado del KDP, a Middle East Eye tras el incidente de Zakho, lo que indica que aún existen círculos dentro del KDP que esperan la vuelta a un proceso de paz. Un portavoz del KDP también declaró anteriormente a Rudaw que el KRG defendería al PKK en las conversaciones con Turquía si este regresaba a Qandil.

Hasta la fecha, el AKP no ha mostrado interés en reanudar las conversaciones. En 2016, Turquía rechazó una oferta de Estados Unidos para apoyar nuevas conversaciones. En 2019, los rumores de un nuevo proceso de paz se extendieron en los medios de comunicación turcos, y el alto dirigente del PKK Cemil Bayik hizo un ignorado llamamiento al diálogo en el Washington Post.

Queda por ver el resultado de las próximas elecciones de mayo. También es incierto si la oposición liderada por Kemalistas daría prioridad a la reactivación del proceso de paz en caso de llegar al poder. El líder del CHP y candidato presidencial de la oposición, Kemal Kilicdaroglu, ha declarado que el Parlamento turco puede resolver la cuestión kurda, mientras que los componentes más nacionalistas de la oposición se niegan incluso a reunirse con el HDP.

El PKK ha indicado que podría estar interesado en volver a la mesa. En febrero, Cemil Bayik declaró al Instituto Kurdo de la Paz que el PKK está dispuesto a entablar nuevas conversaciones y acogió con satisfacción la declaración de un funcionario estadounidense de que no existe una solución militar al conflicto turco-kurdo. En febrero, el PKK declaró un alto el fuego parcial, que amplió recientemente hasta las elecciones del 14 de mayo. Ha declarado que el alto el fuego podría prorrogarse de nuevo tras las elecciones.

Si un futuro gobierno turco (dirigido por el CHP o el AKP) inicia un proceso de paz, cabe esperar que los partidos kurdos iraquíes le presten su apoyo, a pesar de sus diferencias con el PKK.

Podrían utilizar su papel de intermediarios potenciales para garantizar que las negociaciones aborden las dinámicas del conflicto relevantes para sus intereses. Una cuestión que puede ser de especial importancia para ellos sería qué tipo de presencia tendría el PKK en el Kurdistán iraquí. Es poco probable que apoyen la retirada de las fuerzas militares al Kurdistán iraquí, como hicieron en 2015.

Un nuevo proceso de paz también podría mejorar las relaciones entre la Administración Autónoma del Norte y Este de Siria (AANES) y el KRG. Sin la presión turca sobre el KRG, los lazos económicos entre ambos podrían florecer al otro lado de la frontera. Esto, a su vez, impulsaría la estabilidad y la economía en el noreste de Siria, ayudando en última instancia a la misión contra ISIS liderada por Estados Unidos.

En el pasado, las tensiones intrakurdas han obstaculizado el apoyo logístico estadounidense a las SDF, por lo que la mejora de las relaciones entre la AANES y el KRG es un paso adelante especialmente importante. Además, el levantamiento de las sanciones estadounidenses sobre el noreste de Siria resultó ineficaz debido a las continuas amenazas militares de Turquía. Sin las amenazas turcas, la economía podría mejorar drásticamente.

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