Ataques del IRGC contra bases y campos de refugiados en el Kurdistán iraquí (2017-2026)
Década de ataques con misiles y drones del Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica contra bases de partidos kurdos y campos de refugiados en el Kurdistán iraquí (2017-2026)

KHRN – 15 mayo 2026 – Traducido y editado por Rojava Azadi Madrid
Prólogo
Durante los últimos dos meses, coincidiendo primero con la guerra entre Estados Unidos, Israel e Irán y continuando después a lo largo de un alto el fuego que ya lleva más de un mes en vigor, la República Islámica de Irán y sus fuerzas aliadas en Irak han lanzado una amplia oleada de ataques con misiles y drones contra la Región del Kurdistán iraquí. La mayor parte de estos ataques, llevados a cabo por el Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica (IRGC), han tenido como objetivo los campamentos y sedes de los partidos de la oposición kurda iraní, así como los campamentos de refugiados y solicitantes de asilo en las provincias de Sulaymaniyah y Erbil.
Estos campamentos sirven no solo como bases para los miembros de los partidos, sino también como hogares para sus familias, muchas de las cuales tienen la condición de refugiadas en virtud de los Convenios de Ginebra y han sido reconocidas como solicitantes de asilo o refugiadas por el Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR). También albergan instalaciones educativas y médicas para los residentes, un número considerable de las cuales han resultado dañadas o totalmente destruidas como consecuencia de los ataques.
Estos ataques no son en absoluto nuevos. Se repitieron en años anteriores, incluso en 2022 durante el levantamiento «Mujer, Vida, Libertad». Sin embargo, desde el estallido de la reciente guerra, su escala, intensidad y frecuencia han aumentado drásticamente. Decenas de personas han resultado muertas o heridas, y cientos más se han visto obligadas a huir de sus hogares y a reubicarse.
Antecedentes
Los partidos de la oposición kurda iraní, que a finales de la década de 1980 se retiraron de diversas zonas del Kurdistán iraní hacia la Región del Kurdistán iraquí a raíz de la intensificación de la presión militar y de seguridad por parte de la República Islámica, han seguido siendo blanco de operaciones transfronterizas y ataques militares iraníes durante más de tres décadas, a pesar de que dichos partidos se han abstenido en gran medida de entablar un conflicto armado a gran escala con la República Islámica. Estas operaciones han abarcado una amplia gama de métodos: asesinatos, secuestros, atentados con bombas, bombardeos de artillería, ataques aéreos, ataques con misiles y ataques con drones.
Según el Centro Abdorrahman Boroumand, solo en la década de los noventa se documentaron al menos 380 asesinatos y secuestros de miembros y cuadros de los partidos de la oposición kurda iraní a manos de las fuerzas extraterritoriales de la República Islámica en la Región del Kurdistán iraquí. (1)
En las últimas décadas, el Cuartel General Ramazan del IRGC y las unidades extraterritoriales del Ministerio de Inteligencia iraní desplegaron una serie de métodos de seguridad y militares contra los miembros y cuadros de los partidos kurdos. Los bombardeos de artillería y aéreos contra campamentos y sedes de partidos se convirtieron posteriormente en un elemento habitual de la estrategia de la República Islámica. En 1994 y 1996, los campamentos del Partido Democrático del Kurdistán Iraní (PDKI) en la zona de Dasht-e Koya, en la provincia de Erbil, fueron bombardeados por aviones de la Fuerza Aérea de la República Islámica y atacados con artillería por las fuerzas del IRGC.
Durante este periodo, los partidos kurdos —el PDKI y la Organización del Partido Comunista de Irán de Komala Kurdistán— habían suspendido en gran medida su lucha armada y operaban desde campamentos y bases en las provincias de Sulaymaniyah y Erbil. No obstante, los asesinatos y las operaciones de seguridad de Irán contra ellos continuaron. En 2011, las fuerzas del IRGC atacaron la región montañosa de Qandil, en la franja de la triple frontera entre Irak, Irán y Turquía —entonces bajo el control del Partido de la Vida Libre del Kurdistán (PJAK)—, y varias aldeas de la Región del Kurdistán en esa zona fueron bombardeadas.
En 2017 comenzó una nueva fase de ataques de la República Islámica contra los partidos kurdos con un ataque con misiles contra la sede del Partido de la Libertad del Kurdistán (PAK), ataques que en los años siguientes se intensificaron aún más con el uso generalizado de drones armados y kamikazes. Desde entonces, los campamentos, sedes y bases afiliados a los partidos kurdos iraníes en la Región del Kurdistán de Irak han sido atacados repetidamente por misiles, drones y cohetes del IRGC.
Tras el levantamiento «Mujer, Vida, Libertad» de 2022 y las protestas generalizadas que se extendieron por las ciudades del Kurdistán iraní, la presión sobre los partidos de la oposición kurda entró en una nueva fase. En marzo de 2023 se firmó un acuerdo entre el Gobierno federal iraquí y la República Islámica de Irán. Aunque los términos exactos del acuerdo no se han hecho públicos, los informes de los medios de comunicación de la Región del Kurdistán indican que entre sus principales disposiciones figuraban el desarme de los partidos kurdos de la oposición iraní y una mayor presión sobre los solicitantes de asilo político y los refugiados en la Región del Kurdistán.
En cumplimiento de este acuerdo, se estableció un campamento en la zona de Surdash, en la provincia de Sulaymaniyah, bajo la supervisión del Gobierno Regional del Kurdistán y con el consentimiento del Gobierno federal iraquí, para acoger a parte de las familias de los miembros de las tres facciones de Komala, y estas familias fueron reubicadas allí. En 2025, se trasladó al campamento a un número adicional de familias. Sin embargo, tras el estallido de la reciente guerra, las viviendas de los solicitantes de asilo y los refugiados que vivían en el campamento fueron alcanzadas repetidamente por misiles y drones de la República Islámica.
Situación actual
Según los datos recopilados por la Red de Derechos Humanos del Kurdistán (KHRN), desde 2017 un total de 39 personas han perdido la vida y decenas más han resultado heridas en los ataques con misiles y drones del Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica (IRGC) contra los campamentos y sedes de los partidos de la oposición kurda iraní en la Región del Kurdistán de Irak.
Tras el estallido de la guerra entre Estados Unidos, Israel e Irán el 28 de febrero de 2026, los ataques de Irán contra la Región del Kurdistán entraron en una fase mucho más intensa y han continuado a pesar del alto el fuego declarado por las partes en conflicto.
A pesar de los repetidos llamamientos de los partidos kurdos para que se proteja internacionalmente los campamentos de civiles y los hogares de las familias y los refugiados, el Gobierno Regional del Kurdistán, el Gobierno federal iraquí, las Naciones Unidas y otros organismos internacionales no han tomado medidas prácticas significativas para detener los ataques en curso.
En una declaración de fecha 30 de abril de 2026, la Coalición de Fuerzas Políticas del Kurdistán Iraní declaró que la República Islámica había violado la soberanía iraquí más de 700 veces desde el inicio de esta fase del conflicto, sometiendo a la Región del Kurdistán a un ataque militar sostenido. Según la declaración, se habían llevado a cabo más de 150 ataques directos contra los campamentos de refugiados políticos kurdos iraníes, causando la muerte de al menos 21 personas, 10 de las cuales eran miembros y combatientes de los partidos que integran la coalición.
La coalición también calificó los ataques contra consulados, campamentos políticos y zonas residenciales civiles en la Región del Kurdistán como una violación flagrante de los Convenios de Ginebra y un crimen de guerra, y pidió a los gobiernos, a las Naciones Unidas y a las organizaciones internacionales que adoptaran una postura firme, responsable y disuasoria en respuesta a ello. (2)
El Departamento de Medios de Comunicación e Información del Gobierno Regional del Kurdistán emitió asimismo un comunicado el 25 de abril de 2026, en el que informaba de que, entre el estallido de la guerra entre Estados Unidos e Israel contra Irán el 28 de febrero y el 20 de abril de 2026, la Región del Kurdistán había sido atacada en 809 ocasiones, lo que provocó 20 muertos y 123 heridos, y cientos de residentes sufrieron daños en sus propiedades, hogares, lugares de trabajo y vehículos. La declaración señalaba que la Región del Kurdistán ocupaba el primer lugar entre las zonas que habían sufrido las mayores pérdidas humanas y materiales a pesar de no haber participado en la guerra. (3)
Estos ataques no se han limitado a las sedes y campamentos de los partidos de la oposición kurda; varias instalaciones militares y administrativas, e incluso zonas residenciales civiles de la Región del Kurdistán, también han sido alcanzadas por misiles y drones. Ocho peshmergas y dos civiles murieron en la provincia de Erbil como consecuencia de estos ataques.
A pesar de que los partidos de la oposición kurda se han abstenido de cualquier acción militar contra la República Islámica a lo largo de este periodo, los ataques han continuado. El cónsul de la República Islámica en Sulaymaniyah ha defendido públicamente los ataques en las últimas semanas.
Ataques y víctimas
La nueva fase de ataques con misiles y drones del Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica (CGRI) comenzó el 2 de febrero de 2018 con un ataque de tres misiles contra la base de Pakshar, perteneciente al Partido de la Libertad del Kurdistán (PAK).
El 8 de septiembre de 2018, la sede del buró político del PDKI fue atacada simultáneamente por misiles y aviones del CGRI mientras se celebraba la sesión plenaria del Comité Central del partido. Doce miembros y cuadros del partido murieron en el ataque: Karim Mahdavi, Ebrahim Ebrahimi, Nasrin Haddad y Rahman Pirouti (miembros del Comité Central); Soheyla Ghaderi y Hashem Azizi (miembros suplentes del Comité Central); Karim Rasoulzadeh (Mam Shirko); Hawreh Karsaz (Hawreh Sheikhani); Osman Osmani; Peshawa Seyyed Omar; Jamal Akbari; y Mansour Akbarpour.
El 28 de septiembre de 2022 se llevó a cabo una serie de ataques a gran escala con drones y armas de largo alcance contra la sede del buró político del PDKI y el campamento familiar asociado al partido. Ocho personas murieron en el transcurso de estos ataques: Omar Mahmoudzadeh, Hajar Zargheh, Osman Feyzi, Mohammad Khalili, Reyhaneh Kanani, Vanyar Rahmani (un bebé), Milad Pir-Saheb y Shirko Bartani.
Al mismo tiempo, las bases del PAK fueron atacadas con un bombardeo a gran escala de 18 misiles y 10 drones, que causó la muerte de nueve miembros del partido e hirió a otros 26. Los fallecidos fueron: Ehsan Faraji, Omid Nikdel, Younes Ghiasi, Arvin Sohrabi, Yadollah Nouri-Sabet, Saeid Omidi, Edris Amjadi, Kamran Rostami y Sasan Shariati.
El 21 de enero de 2026, tras tres ataques con drones contra la sede del PAK, un miembro del partido, Mozaffar Mohammadzadeh, resultó muerto y otra persona herida.
El 5 de marzo de 2026, Jalal Rashidi, conocido por su nombre de organización «Kawan», miembro del PAK, murió en un ataque con drones del IRGC en la zona de Dagleh, al este de Erbil.
El 7 de marzo de 2026, Esmaeil Rahimi (Ako) murió en ataques con misiles del IRGC contra el campamento del Partido Komala del Kurdistán Iraní en la zona de Zargwezela, en la provincia de Sulaymaniyah. Otro miembro del partido resultó herido en el ataque.
El 11 de marzo de 2026, Omid Veysi murió en ataques con drones del IRGC contra el campamento del Partido Komala del Kurdistán Iraní en la zona de Zargwezela, en la provincia de Sulaymaniyah. Otros dos miembros del partido resultaron heridos.
El 13 de marzo de 2026, una base perteneciente a la Organización Khabat del Kurdistán Iraní en las alturas de Bashiqa fue alcanzada por un ataque con drones, que causó la muerte de dos miembros del partido, Eghbal Salehi y Fakhreddin Moradi, y dejó heridos a otros cuatro.
El 14 de abril de 2026, el campamento de Surdash, en la provincia de Sulaymaniyah, perteneciente al Komala de los Trabajadores del Kurdistán, fue atacado al menos ocho veces por drones y cuadricópteros. Un miembro del partido, Ghazal Molan, murió y otros dos resultaron heridos.
El 17 de abril de 2026, los ataques con drones de la República Islámica de Irán contra los campamentos del PDKI en la provincia de Erbil causaron la muerte de dos miembros del partido, Neda Miri y Samira Allah-Yari, junto con Shahin Azarbarzin, hijo de un miembro del partido. Otros dos miembros resultaron heridos.
Llamamiento a la acción inmediata
La Red de Derechos Humanos del Kurdistán (KHRN), al condenar los ataques con misiles y drones perpetrados por la República Islámica de Irán contra los campamentos y asentamientos de solicitantes de asilo político, refugiados y miembros de partidos de la oposición kurdos iraníes en la Región del Kurdistán de Irak, insta a los organismos nacionales e internacionales competentes a que adopten medidas inmediatas y eficaces para poner fin a estos ataques y proteger a la población civil. Con ese fin, la organización formula las siguientes recomendaciones:
— La República Islámica de Irán debe cesar de inmediato sus ataques con misiles y drones, así como todas las operaciones militares contra los campamentos, asentamientos y zonas residenciales civiles en la Región del Kurdistán de Irak, y debe cumplir con sus obligaciones en virtud del derecho internacional humanitario y la Carta de las Naciones Unidas.
— El Gobierno federal iraquí y el Gobierno Regional del Kurdistán deben asumir su responsabilidad de proteger la vida y la seguridad de los solicitantes de asilo político, los refugiados y los residentes de estos campamentos, y deben adoptar medidas concretas y urgentes para evitar que se repitan estos ataques.
— Las Naciones Unidas, en particular el ACNUR y la Misión de Asistencia de las Naciones Unidas para Irak (UNAMI), deben supervisar continuamente la situación de seguridad en los campamentos y lugares de residencia de los solicitantes de asilo político y los refugiados kurdos iraníes, y deben establecer mecanismos eficaces para la protección de la población civil.
— El Consejo de Derechos Humanos de las Naciones Unidas y los relatores especiales pertinentes, incluidos el relator especial sobre la situación de los derechos humanos en Irán y el relator especial sobre ejecuciones extrajudiciales, deben examinar estos ataques como graves violaciones del derecho internacional y llevar a cabo investigaciones independientes sobre su impacto en la población civil y los refugiados.
— La comunidad internacional y los gobiernos con vínculos políticos y económicos con la República Islámica de Irán deben utilizar instrumentos diplomáticos y jurídicos para presionar a la República Islámica a fin de que ponga fin a estos ataques y respete los derechos de la población civil.
— Todos los ataques contra zonas civiles, campamentos de refugiados e instalaciones médicas y educativas deben documentarse e investigarse de forma independiente, transparente e imparcial, y quienes ordenaron y llevaron a cabo estos ataques deben rendir cuentas a través de mecanismos internacionales.
— Los organismos internacionales y las organizaciones humanitarias deben proporcionar el apoyo humanitario, médico y psicológico necesario a las familias afectadas, a los heridos y a las personas desplazadas como consecuencia de estos ataques.
Fuentes:
1. Asesinato y secuestro de al menos 540 iraníes por parte de la República Islámica en el extranjero
https://www.iranrights.org/fa/library/document/4125
2. Coalición de Partidos Políticos del Kurdistán Iraní: Los ataques de Teherán constituyen un crimen de guerra y una lucha por la supervivencia
3. Gobierno Regional del Kurdistán: se han perpetrado 809 ataques contra la Región del Kurdistán, con un saldo de 20 muertos y 123 heridos