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Karayılan: El Gobierno ha congelado de hecho el proceso

ANF-NEWS – Deniz Kendal – 30 abril 2026 – Traducido y editado por Rojava Azadi Madrid

Murat Karayılan, miembro del Comité Ejecutivo del Centro de Defensa Popular, en su valoración previa al 1 de mayo, ha transmitido mensajes relacionados con la lucha por los derechos laborales y realizado declaraciones llamativas sobre el futuro del «Proceso de Paz y Sociedad Democrática». Karayılan, que saludó el 1 de mayo como «día del trabajo, la solidaridad y la lucha», definió al Movimiento como «un movimiento obrero» y destacó que el paradigma desarrollado por Abdullah Öcalan supone «una nueva salida» para el movimiento obrero mundial.

Uno de los aspectos más llamativos de la entrevista fueron sus valoraciones sobre el futuro del proceso [de negociación con el Estado turco]. Karayılan calificó de «anormal» la falta de reuniones con Öcalan desde hace tiempo y afirmó que, en la situación actual, el proceso se encuentra «congelado». Recordando que el Gobierno no ha dado ningún paso, Karayılan señaló que «el Estado y el Gobierno no han llevado a cabo ninguna práctica legal», mientras que calificó los discursos de la parte contraria de «maniobra política».

Al referirse también a los debates sobre el desarme, Karayılan señaló que entregar las armas sin garantías sería «una locura» y afirmó que «el enfoque de “entreguen todas las armas y luego daremos un paso” es una imposición de rendición». Karayılan subrayó que la condición fundamental para que el proceso avance es el estatus de Öcalan: «Sin la libertad física del líder Apo [Abdullah Öcalan], este proceso no tiene ninguna posibilidad de desarrollarse».

Karayılan señaló además que la solución al problema kurdo no puede reducirse únicamente al desarme, y afirmó que se trata de «poner fin a un proceso de conflicto de 100 años». Criticó el enfoque del Gobierno por ser «seguritario e instrumentalista», y señaló que el proceso se ha sacrificado en aras de los cálculos electorales.

Al referirse también a los acontecimientos regionales, Karayılan calificó las guerras en Oriente Medio de «hegemónicas» y señaló que las acciones del Movimiento se inscriben en la línea de la «tercera vía». Karayılan también sacó a colación el tema de la unidad nacional kurda y afirmó que se trata de una «necesidad histórica».

Mañana es 1 de mayo, la fiesta de los y las trabajadoras. En primer lugar, ¿qué desea destacar con motivo de esta ocasión?

Felicito a los y las trabajadoras de Kurdistán y de todo el mundo por el 1 de mayo, día de la unidad, la solidaridad y la lucha de la clase obrera y de todos lxs trabajadores. Con respeto y reverencia, recuerdo a todxs lxs mártires de la revolución a quienes hemos despedido hacia la eternidad en el mes de mayo, empezando por lxs mártires del 1 de mayo en Taksim, y reitero mi compromiso con su memoria.

En la historia de la humanidad, el trabajo es el valor más sublime. La civilización y la ciencia humanas actuales se asientan sobre el trabajo humano. Desde este punto de vista, el trabajo es un valor sagrado. Nosotros, como movimiento apoísta, somos un movimiento de trabajo. Así es como mejor se puede definir nuestro movimiento. Si se analizan los orígenes, el nacimiento, la lucha que ha atravesado diversas etapas y todos los procesos hasta la fecha, se observa que el movimiento apoísta es uno de los mayores movimientos basados en el trabajo.

El trabajo que el líder Apo ha dedicado al nacimiento, la configuración y la lucha de nuestro movimiento es indiscutible. Pero no solo ha aportado grandes contribuciones y se ha esforzado por nuestro movimiento, sino también por el mundo socialista y el movimiento obrero. En particular, su labor y esfuerzo por desentrañar las causas del colapso del socialismo real y por definir cómo debería ser la nueva salida socialista son enormes. El nuevo paradigma que ha desarrollado y la perspectiva del socialismo democrático y comunitario centrada en la libertad de la mujer constituyen uno de sus mayores servicios a la clase trabajadora mundial y a la causa del socialismo. Öcalan, con los análisis y las reflexiones que ha desarrollado al respecto, se ha convertido en una luz para toda la humanidad, tal y como señaló un académico latinoamericano en una conferencia celebrada en Estambul. En esa misma conferencia, otro académico extranjero afirmó que Apo ha propiciado el desarrollo y el debate de la fe en una nueva revolución frente a la barbarie de la modernidad capitalista.

Los materiales de Apo, traducidos en cierta medida a otras lenguas, han generado hoy en día un debate a escala internacional. Resulta especialmente llamativa la perspectiva comunalista, que ha constituido la forma básica de organización desde los orígenes de la humanidad hasta nuestros días y que sigue siendo hoy la base del socialismo democrático. Sobre esta base, la lucha de los pueblos y los trabajadores por desarrollar el nuevo proceso internacionalista es una emocionante labor revolucionaria. Felicito una vez más a todos y todas las compañeras internacionalistas y trabajadores que participan en esta labor por el Día de lxs Trabajadores, y deseo grandes éxitos a todas las fuerzas de la lucha revolucionaria. Hago un llamamiento a todo el mundo para que, en esta importante etapa de la historia, participe en las calles en las celebraciones del 1 de mayo, que tienen múltiples significados.

Hace más de un mes que no hay contacto con Abdullah Öcalan. Es la segunda vez, desde el inicio del Proceso de Paz y Sociedad Democrática del 27 de febrero de 2025, que no se tienen noticias suyas durante un intervalo tan prolongado. ¿Tiene esta situación alguna relación con el curso del proceso?

Por supuesto que sí. No es normal. El hecho de que no se haya celebrado ninguna reunión con Öcalan en abril —mes fijado por el Gobierno y los responsables del AKP como el mes en que se aprobarían las leyes de solución y que todo el mundo esperaba con entusiasmo— no solo no es normal, sino que también es una señal de peligro para el futuro del proceso. La última reunión exhaustiva celebrada el 27 de marzo entre una delegación del Estado y una del Partido DEM con Öcalan había generado grandes expectativas. Pero, por lo que se ha podido entender, en torno a los temas que se plantearon y debatieron en esa reunión, se ha llegado a una conclusión que provocará la congelación del proceso ante el poder y las altas esferas del Estado.

Entonces, partiendo de esto, ¿podemos afirmar que el proceso se ha paralizado?

Sí, en estos momentos el proceso se ha paralizado. Eso es lo que nos ha llegado y lo que vemos. Tras el debate mencionado, y bajo la influencia de los acontecimientos regionales y coyunturales, así como de ciertos procesos internos, resulta evidente que las fuerzas decisorias han considerado oportuno detener o aplazar la adopción de medidas. No puede haber otra explicación para que el proceso no se lleve a cabo, a pesar de la existencia de un informe oficial resultante de meses de trabajo de la comisión parlamentaria.

Ustedes afirman que el Gobierno ha congelado el proceso, pero algunos responsables del AKP y, en particular, los medios de comunicación afines al partido, señalan que su movimiento no ha dado ningún paso y que, para que el proceso avance y se den pasos, es necesario que su movimiento dé el primer paso. ¿Qué opinan al respecto?

Dado que los hechos están a la vista, que algunos responsables del AKP y ciertos círculos de la prensa digan que no hemos dado los pasos necesarios no es más que un discurso de maniobra política inventado. Porque nosotros, como Movimiento, hemos cumplido con lo que nos correspondía en esta fase. Es evidente que hemos hecho todo lo necesario para que el Gobierno dé un paso adelante. Son cosas que se han hecho de forma pública. Que una organización ponga fin a la estrategia de lucha armada —el estilo de lucha que ha llevado a cabo durante 42 años— y se disuelva no es una decisión cualquiera. Es una decisión de lo más estratégica. Mientras esta decisión y los pasos que le han seguido siguen vigentes, nadie puede decir que no hemos dado ningún paso.

Si me lo permiten, quisiera abordar uno por uno algunos de los discursos expresados en contra del proceso por parte de los funcionarios del Estado, los representantes del Gobierno y los medios de comunicación afines, y desarrollar nuestra conversación en este marco. En este contexto, el primer tema que voy a plantear es la afirmación de que la organización no ha cumplido el calendario. ¿Qué opinan al respecto?

La afirmación de que «la organización no ha cumplido el calendario» no es en absoluto cierta. Porque, desde nuestro punto de vista, no existía tal calendario. Fueron el Liderazgo y la parte estatal quienes fijaron el calendario.

¿Podría explicar esto con más detalle?

En primer lugar, la declaración histórica que el líder Apo realizó el 27 de febrero de 2025, con la que desarrolló la estrategia de paz y sociedad democrática, constituye un hito histórico. Esto ha supuesto el inicio de una transformación profunda para nosotros. Y nosotros, como Movimiento, nos sumamos a ello. De hecho, al día siguiente, el 1 de marzo, declaramos el alto el fuego.

A principios de mayo, en el XII Congreso del PKK, tomamos la decisión de poner fin a la estrategia de lucha armada y disolver el PKK. En este contexto, sustituimos el Manifiesto del Camino de la Revolución de Kurdistán, aceptado al inicio de nuestro movimiento, por el Manifiesto de la Sociedad Comunal Democrática. Todo ello lo hicimos de manera oficial y pública, de conformidad con nuestras leyes. Se trata de un cambio muy profundo. Para un movimiento, tomar decisiones tan radicales y profundas no es algo fácil.

A continuación, la ceremonia y la acción de quema de armas que tuvo lugar el 11 de julio de 2025, bajo la dirección de la compañera Besê Hozat, copresidenta del Consejo Ejecutivo de la KCK1Unión de Comunidades de Kurdistán, no fue algo trivial. Fue un mensaje importante. Fue una postura que reflejaba el nivel de nuestra determinación.

Asimismo, con el comunicado de prensa emitido el 25 de septiembre, anunciamos nuestra retirada del Norte y de diversos puntos críticos, y se llevaron a cabo prácticas similares.

Hicimos todo esto como Movimiento. Sobre esta base, la guerra se detuvo. Se suspendieron las acciones. Se detuvieron todas las actividades contra Turquía.

Acaba de señalar que han cumplido íntegramente con todo lo necesario para que el Gobierno tomara medidas. ¿Acaso el Estado o el Gobierno no han hecho nada al respecto?

Las medidas que ha tomado el Gobierno en respuesta a las nuestras son evidentes. De hecho, a partir del 1 de julio de 2025 comenzaron a respetar el alto el fuego. Es decir, a la decisión de cesar en las hostilidades y detener los enfrentamientos, a la que nuestras fuerzas se adhirieron a partir del 1 de marzo, las fuerzas estatales turcas respondieron en la práctica el 1 de julio. Además, se creó una comisión en la Gran Asamblea Nacional de Turquía relacionada con el tema y esta comisión comenzó a trabajar. Hubo idas y venidas de delegaciones a Imralı con permisos administrativos. Aparte de esto, no se ha dado ningún paso tangible ni concreto, ni se ha producido ningún avance. En particular, se están esforzando por no proporcionar ningún documento o prueba oficial. Todas las medidas que he mencionado se han tomado por decisión de la administración. No tienen carácter oficial ni están documentadas.

Desde este punto de vista, ¿podemos decir que «el aislamiento en Imralı continúa»?

El aislamiento continúa; existe legalmente. Basta con que un responsable salga y diga: «No sirve de nada que vaya esta delegación; a partir de ahora se suspenderá, que no vaya», y pueda detenerlo o ponerlo en marcha. Es decir, son asuntos que dependen de la voluntad de un responsable. Nadie puede confiar en este tipo de enfoque. No existe un sistema ni una ley desarrollados. Las instituciones llevan a cabo ciertas prácticas mediante sus propias decisiones administrativas. Y estas, en su mayoría, no son de dominio público. La única labor oficial que se lleva a cabo son las actividades de la Comisión del Parlamento y el informe que elaboran, y, por supuesto, el desplazamiento de una delegación de esa misma comisión a İmralı para reunirse con Abdullah Öcalan.

Y eso tampoco ha tenido ningún resultado concreto…

Sí. Ni se han cumplido las exigencias señaladas en ese informe ni se ha llevado a cabo ningún trabajo legal. En la situación actual, lo han dejado en suspenso. Sin embargo, nosotros, por el contrario, lo hemos hecho todo de manera oficial y conforme a nuestras leyes, de forma irreversible y, en su mayor parte, de manera abierta al público. En resumen, no existe ninguna práctica que el Estado y el poder hayan llevado a cabo legalmente. No hay ninguna situación legal que inspire confianza.

Si hay que hablar de un calendario, este es el siguiente: la segunda declaración de Öcalan con motivo del aniversario del 27 de febrero también es importante. En esta declaración, dijo que «ha comenzado la segunda fase del proceso». La segunda fase es la fase de las leyes que deben promulgarse para que el proceso avance. A raíz de ello, diversos responsables del AKP y del Gobierno señalaron el periodo posterior a la fiesta del Ramadán. Posteriormente, se mencionó específicamente el mes de abril y se habló de que el proyecto de ley para dar los pasos legales llegaría al Parlamento en abril. Si hay que hablar de un calendario, ese era el calendario. Desde nuestro punto de vista, no se mencionó ni se indicó ningún otro calendario. En este sentido, el Gobierno no dio ningún paso concreto que aumentara la confianza, que inspirara confianza o que demostrara que se abordaba el proceso con seriedad y no de forma táctica. Por ejemplo, el informe de la comisión parlamentaria era un informe consensuado, aceptado por todos salvo una o dos excepciones. En algunos de los aspectos señalados en ese informe, la aplicación podría haberse llevado a cabo sin necesidad de nuevas leyes o normativas.

¿Podría dar algún ejemplo al respecto?

Por ejemplo, se mencionaba la necesidad de aplicar las sentencias del Tribunal Europeo de Derechos Humanos y del Tribunal Constitucional. Estas podrían haberse puesto en práctica de inmediato. Sobre esta base, se podría haber avanzado hacia la liberación de muchos políticos kurdos y turcos, como Selahattin Demirtaş, Osman Kavala, Can Atalay, etc. Esto podría haber contribuido a allanar el camino para el proceso.

Asimismo, el informe mencionaba que ya era necesario superar la figura de los administradores judiciales. Tampoco se ha dado ningún paso concreto en este sentido. En algunas de las localidades en las que se nombraron administradores judiciales, especialmente en Mardin, se han producido absoluciones en los juicios que se esgrimían como justificación para el nombramiento. A pesar de ello, las políticas de los administradores judiciales continúan en esos mismos ayuntamientos.

En el comunicado de prensa que emitieron, cientos de académicos fueron suspendidos de sus cargos o despedidos por pedir la paz. Si se está desarrollando un nuevo proceso de paz, ¿no deberían haber sido readmitidos? Tampoco ha habido ningún avance en este sentido.

En resumen, no hay ningún paso práctico ni legal orientado a lo positivo. Esto debe tenerse en cuenta. ¡Qué justicia hay en el enfoque de esperar todo de la otra parte de forma unilateral!

Otro discurso que se escucha en los círculos cercanos al poder es del tipo: «Si dejan todas las armas y todas las posiciones, tomaremos medidas legales». ¿Qué opinas sobre este discurso?

Esta actitud, por decirlo suavemente, es poner las cosas difíciles; es imponer la rendición. Cualquier persona que conozca el terreno y piense con realismo sabe muy bien que, en la práctica, esto no es posible. Oriente Medio está en ebullición. Por todas partes zumban drones y vuelan misiles. Todas las fuerzas, incluidas las internacionales presentes en la zona, se encuentran actualmente en posición de alerta. En la situación actual, la garantía de nuestras fuerzas es el sistema de seguridad que hemos establecido y nuestras armas. Sin una garantía legal, sería una locura que depusiéramos las armas en este terreno.

¿De qué tipo de garantía y de qué medidas de seguridad está hablando?

Nuestras fuerzas no son unos pocos refuerzos o unos cientos de personas. Estamos hablando de miles de personas. Mire, 30 de nuestros compañeros quemaron sus armas y manifestaron que estaban dispuestos a regresar. ¿Pudieron ir a algún sitio? No. Por lo tanto, se vieron obligados a volver a nuestro territorio por motivos de seguridad. Siendo así la situación, pedirnos que depongamos todas las armas y evacuemos todas las posiciones, y decir que después se tomarán decisiones legales, es burlarse de la realidad sobre el terreno y del sentido común. Desde este punto de vista, plantear esto como una condición significa, en realidad, insistir en lo imposible. Es un discurso político destinado a camuflar su propia postura. En esencia, es insistir en lo imposible.

Digámoslo de inmediato: no vamos a suplicar a nadie en este asunto. En cualquier caso, tampoco estamos sin opciones. Ellos lo saben. Pero le hacen un flaco favor a Turquía. Creemos que este proceso, que el líder Apo ha desarrollado con gran esfuerzo y dedicación, y por cuyo éxito ha realizado un esfuerzo incansable, redundará en beneficio de Turquía y de nuestro pueblo. Por lo tanto, si realmente se dan pasos serios por parte del Estado, nuestra decisión de no dejar esto sin respuesta es firme y clara.

Sí, ustedes afirman que están del lado de Öcalan hasta el final, pero, por otro lado, los medios de comunicación afines al Gobierno difunden la propaganda de que su movimiento no obedece a los llamamientos de Apo, que siguen realizando preparativos militares y que continúan con sus actividades organizativas. ¿Qué opinan al respecto?

Esa afirmación es también una calumnia que no refleja la realidad. De hecho, desde el principio de este proceso, muchos círculos —incluidos algunos sectores del Estado— contaban con que el movimiento saldría perjudicado de este proceso, que una parte no acataría los llamamientos del líder Apo y que, por lo tanto, se produciría una fragmentación y división en el movimiento, lo que, a su vez, provocaría una disminución del apoyo popular debido al efecto que esto tendría sobre las masas. Es más, tal vez algunos de los responsables que lo apoyaron inicialmente también lo hicieron con este tipo de expectativas, pensando: «Que se haga el llamamiento; de todos modos fracasará, el movimiento no lo acatará y así se debilitará». Pero en este asunto, nuestro movimiento, en esta importante etapa de nuestra historia de lucha, se unió como un solo cuerpo en torno a nuestro liderazgo, con su dirección, sus comandantes, sus combatientes, sus simpatizantes y el pueblo patriota. Sabemos que el hecho de que nuestro movimiento, de esta manera, haya desarrollado una reorganización basada en la estrategia trazada por nuestro líder, intensificándola no solo en el discurso sino también en el nivel de conciencia, y haya experimentado una evolución hacia un nuevo proceso, ha sorprendido en realidad a muchos círculos. Esto es un gran logro de nuestro movimiento; es un resultado importante que demuestra la realidad y la profundidad del liderazgo del Presidente Apo. En este sentido, ese tipo de discursos no son correctos.

En nosotros hay unidad. No estamos discutiendo aquí que algunas personas depongan las armas y se vayan a casa. Prestemos atención a esto. La forma en que algunos funcionarios del Estado abordan el problema en ese ámbito, presionando para que se depongan las armas, ya de por sí no es correcta. Esto es un reflejo de la mentalidad securitaria. El problema no es solo si nuestras fuerzas deponen las armas o no. Si partimos de la fundación de la República, llevamos 103 años debatiendo el fin del conflicto entre el Estado y el pueblo kurdo y la consecución de la paz. Los funcionarios del Estado lo llamaron «paz interna». Hablaron de reforzar el frente interno. El líder del MHP, Devlet Bahçeli, hizo un llamamiento en este sentido. El líder Apo tampoco dejó este llamamiento sin respuesta, sino que dio una respuesta positiva. Y con ese histórico llamamiento lo coronó con una transformación estratégica. Estableció una nueva estrategia que prevé el desarrollo de la alianza y la hermandad kurdo-turcas sobre la base de poner fin a la situación de conflicto entre el pueblo kurdo y el Estado turco. Si la parte estatal también da los pasos adecuados, ya no seremos una fuerza opuesta al Estado, sino una fuerza de la república democrática.

Estamos decididos a seguir la estrategia desarrollada por nuestro líder y el Proceso de Paz y Sociedad Democrática. No hay ningún problema al respecto. Pero somos una fuerza militar. Sobre el terreno, hay diversas fuerzas que tienen potencial para atacarnos. No se trata solo del Estado turco. Sabemos, además, que hay fuerzas a las que molesta especialmente el proceso desarrollado por el líder Apo. Por eso, mientras permanezcamos en el terreno militar, debemos llevar a cabo nuestros preparativos y medidas militares de forma exhaustiva. Realizar también algunos trabajos organizativos diversos es una exigencia de esta necesidad. Por supuesto, junto con todo este trabajo, consideramos que nuestra tarea fundamental es dedicar todas nuestras fuerzas a la línea de sociedad democrática prevista en el manifiesto desarrollado por nuestro líder, y nos centramos principalmente en ello.

Y para ello han tomado decisiones estratégicas…

Hemos tomado decisiones estratégicas, pero vemos que el poder que tenemos enfrente y su entorno cercano no están en la misma onda. No reflejan la misma mentalidad. Hemos llevado a cabo un cambio paradigmático en las relaciones kurdo-turcas. Ya no hablamos de negación ni de rebelión; hablamos de hermandad y alianza. Ahora el Estado también debe experimentar un cambio paradigmático en este sentido para resolver la cuestión kurda. En lugar de la mentalidad de «negar y aniquilar» que ha prevalecido hasta ahora, es necesario que se desarrolle un paradigma de «formar una alianza con todos los kurdos», no solo con los kurdos del norte. Lo que vemos ahora es precisamente la ausencia de eso. Sigue reflejándose un enfoque moldeado por la lógica de la seguridad, por la mentalidad de negación y aniquilación. Este enfoque no puede desarrollar ninguna solución.

Sin embargo, cualquier formación que piense en el futuro y los intereses de Turquía debe darse cuenta de que el cambio ya está aquí. Si el Estado turco quiere ser una potencia en auge en la región, esto solo puede lograrse sobre la base de una apertura democrática y una alianza con el pueblo kurdo. De lo contrario, es probable que se enfrente a todo tipo de peligros. Por lo tanto, un cambio así es necesario para el futuro de Turquía. Pero como no es así, vemos que solo se tienen en cuenta los equilibrios momentáneos y la situación coyuntural de la región. Se analiza: «¿Cuántos votos gano si doy este paso, y cuántos si no lo doy?», «¿Los equilibrios en la región favorecen o perjudican a los kurdos?». También se mira la situación interna. En resumen, se observa una actitud de instrumentalización ante un problema tan histórico e importante. Se hacen cálculos electorales. El problema se aborda desde la perspectiva de «¿cuántos votos obtendré si doy este paso, y cuántos si no lo doy?». Como se aborda con estos motivos, el proceso no avanza y no se plantean los pasos necesarios para resolverlo. Sin embargo, no se debería instrumentalizar así este problema, que tiene una importancia histórica para el futuro de Turquía. Se necesita un enfoque más estratégico. Se trata de una cuestión estratégica y se necesitan líderes que la aborden de forma estratégica.

El copresidente del Partido DEM, Tuncer Bakırhan, hizo importantes llamamientos en el discurso que pronunció el 23 de abril en el Parlamento. Mencionó al presidente Erdoğan y le pidió que diera un paso adelante, señalando que la responsabilidad recae en él. Este llamamiento ha suscitado un gran debate. ¿Qué opina usted al respecto?

Sí, yo también lo escuché; el discurso y el llamamiento de Tuncer Bakırhan fueron importantes. Realmente, si el presidente quiere pasar a la historia, debe dar un paso adelante no solo teniendo en cuenta la actualidad, sino también la realidad histórica y social del proceso. Pasar a la historia solo es posible resolviendo este problema centenario, y no pasando por alto la cuestión kurda y dejándola en manos de las generaciones futuras.

Entonces, ¿puede una decisión que se adopte en el Parlamento, relativa únicamente al desarme de la guerrilla, constituir un paso suficiente para la solución del problema?

Por supuesto que no. Como acabo de señalar, el problema no se puede reducir solo a eso. Fíjese, el XII Congreso del PKK, en el que se tomó la decisión fundamental, se celebró en dos lugares distintos. En uno de esos lugares, yo mismo formé parte de la mesa del congreso. Solo pudimos hacer que los delegados allí presentes aceptaran la decisión de disolver el PKK y poner fin a la estrategia de lucha armada sobre la base de la libertad del líder Apo. De esta forma se aprobó esa decisión. De hecho, se pronunciaron muchos discursos y se desarrollaron debates al respecto. Por ejemplo, hubo compañeros que afirmaban que «discutir esto es una desviación». Es decir, no todo el mundo levantó la mano de inmediato. Esta decisión solo pudo adoptarse tras llevar a cabo una labor de persuasión basada en la liberación física de nuestro líder. De hecho, si nos fijamos en esa decisión, también se indica que el proceso de desarme debía ser dirigido personalmente por Abdullah Öcalan. Es decir, este aspecto ya figura en la propia decisión. De lo contrario, la decisión no habría podido aprobarse.

Por parte del Estado, todos los responsables que se pronunciaron sobre el tema consideraron adecuadas las decisiones del Congreso. Una de esas decisiones era que el proceso de desarme lo dirigiera personalmente Öcalan. Nosotros expresamos que no podríamos dirigir este proceso. Este proceso no puede funcionar de otra manera. Esto también hay que saberlo.

Ya lo hemos subrayado en algunas de nuestras declaraciones anteriores a la prensa: una parte nada desdeñable de nuestra actual estructura de mando y de combatientes está formada por compañeros que se unieron tras el encarcelamiento de Öcalan con el objetivo de superar la conspiración internacional y liberarlo. No es fácil convencer a estos compañeros. Se han dejado atrás toda su vida con este propósito y se han unido para sacrificarse. Como persona interesada en esta fuerza, no puedo decirles a estos valiosos combatientes, mientras nuestro líder se encuentra en condiciones de prisión, «id y dejad vuestras armas»; ni lo haré. Ningún miembro de la Guerrilla de la Libertad de Kurdistán tiene expectativas personales para sí mismo. La expectativa es que el pueblo kurdo y los demás sectores oprimidos, con el líder Apo a la cabeza, alcancen una vida libre e igualitaria en el marco de una ley honrada y justa. Por lo tanto, ver que no se dan los pasos acordes con sus objetivos afecta negativamente a la visión que estos compañeros tienen del proceso. En resumen, aunque existe una cohesión en torno al Liderazgo, el hecho de que, ante la decisión tomada por el Congreso, el bando del poder no haya dado un paso equivalente, está llevando, especialmente entre los compañeros jóvenes, a cuestionar el proceso.

Por lo que he podido entender desde el inicio del proceso a través de las valoraciones de Abdullah Öcalan, de las delegaciones que han viajado a la isla, de vuestro movimiento y ahora de las vuestras, Öcalan, al desarrollar este proceso, ha permitido en realidad que el Estado turco superara sin problemas este difícil proceso. A pesar de ello, ¿es posible considerar justo que siga retenido como prisionero y que se intente mantener esta situación?

En este tema hay que decir «¡Por favor!». Ustedes llevan los problemas a nuestro líder para superar cualquier obstáculo. Si hay algún peligro que amenace al Estado de la República de Turquía, le llevan propuestas del tipo «Prevenga esto, avise a tal o cual lugar». Ahora hay fuego y guerra que envuelven toda la región. Si no fuera por este proceso desarrollado por el líder Apo y los esfuerzos que ha llevado a cabo en paralelo a este proceso, ¿podría el Estado de la República de Turquía afrontar este proceso con tanta calma? No podría. Esto es evidente. Sabemos que os temblaban las piernas por lo de Siria. Se llevaron a cabo trabajos a distintos niveles y de diversas formas, pero no se desviaron hacia otra dirección. ¿Quién lo hizo posible? Por supuesto, Apo y el proceso que desarrolló. Si no hubiera sido por el efecto del proceso desarrollado por él, la situación allí habría sido muy diferente. Del mismo modo, ¿no podría el proceso haber tomado otras dimensiones en otros lugares? Por supuesto que podría. ¿Acaso los mensajes del tipo «¡no seáis los que den el primer golpe!» no tuvieron ningún papel aquí? Es bien sabido que sí lo tuvieron. Sin embargo, al actor que desempeñó un papel en todos estos asuntos le decís insistentemente: «Te quedarás aquí». A esto es a lo que me refiero con «¡Un poco de justicia!». ¿Quién mantuvo alejados a los kurdos y al Estado turco del incendio que arrasaba todo Oriente Medio, o quién tuvo un papel más importante en mantenerlos alejados? ¡¿No es necesario ver esto y reconocer su mérito!?

En algunas valoraciones que se han hecho, se afirma que el «derecho a la esperanza» no tiene eco social en Turquía. ¿De verdad no tiene eco?

Pero si durante años se lanzan unilateralmente consignas como «asesino de bebés», etc., y no le das la oportunidad de explicarse, si no le permites siquiera reunirse con un solo periodista, si lo dejas indefenso, es evidente que no tendrá eco social. Hay que establecer un equilibrio. Si hay tanta retórica, entonces abran el camino para que Öcalan se explique ante la sociedad y se refleje en ella. ¿Y por qué se ocultan los trabajos que lleva a cabo y los resultados que genera? Ocultad sus trabajos, mantenedlo aislado y luego decid que «no tiene eco social». ¡Así no se hace!

Entonces, uno de los puntos de partida más importantes del proceso es la cuestión del estatus de Öcalan, del pueblo kurdo y de la guerrilla…

Por supuesto. Como señaló ante toda Turquía el líder del movimiento nacionalista, Devlet Bahçeli, conocido por ser quien más piensa en los intereses de Turquía, el líder Apo tiene un problema de estatus. Es necesario aclarar su estatus. Este estatus es, en realidad, su libertad física. Para decirlo más claramente, sin la libertad física del líder Apo, este proceso no tiene ninguna posibilidad de avanzar. No solo lo decimos nosotros. Lo dice todo nuestro pueblo. Todos los académicos que siguen el proceso a nivel internacional, todos los observadores imparciales lo dicen. De hecho, muchos problemas similares que se han resuelto en el mundo se han resuelto así. Es decir, no hay justificación para que un líder que ha impulsado un proceso de paz tan profundo y transformador, y que ha desempeñado un papel importante y pionero en él, permanezca encarcelado. Hacer que la sociedad lo acepte tampoco es tan difícil. Esto también lo sabemos bien. Si el presidente del AKP abriera un espacio en este sentido o mostrara algunos esfuerzos, es muy posible que la sociedad turca lo percibiera correctamente. Para ello, lo importante es allanar el terreno y ofrecer la oportunidad. Poner fin a un proceso de guerra de 50 años no es poca cosa. Es evidente que el reconocimiento del papel de quien lo ha logrado y el reconocimiento de sus méritos serán acogidos positivamente por amplios sectores de la sociedad, y que quien allane el terreno para ello también ocupará un lugar positivo en la conciencia de la sociedad.

No debemos olvidar que la solución al problema kurdo es una cuestión de gran importancia para el futuro del país y el destino de los pueblos de la región. No hay que mostrarse tímido a la hora de dar pasos en este sentido. Por ejemplo, en 1991, el entonces primer ministro Süleyman Demirel dijo: «Reconocemos la realidad kurda». Después, Turgut Özal fue un poco más allá. Ahora todo el mundo habla de los kurdos y acepta esta realidad. Si los kurdos son una realidad, ¿por qué se acepta verbalmente pero no por escrito? No hay nada más natural que plasmar por escrito lo que se ha aceptado verbalmente. Si los kurdos son una realidad, ¿por qué no deben figurar en las leyes de la República? Si realmente se persigue la hermandad kurdo-turca, es necesario legalizar también la existencia kurda. Junto con estos dos hechos fundamentales, las leyes de integración democrática que se promulguen para la guerrilla darán resultados; la guerrilla, al incluirse en ellas, desarrollará perfectamente su participación en la lucha por la república democrática mediante métodos políticos. Al cerrar de forma definitiva todas las puertas a la postura armada y a la violencia, se logrará la inclusión en la lucha por una sociedad democrática mediante métodos jurídicos y políticos, y así la paz verdadera y duradera y la fraternidad auténtica cobrarán concreción.

Hace unos días se celebró en Amed una conferencia titulada «Los kurdos del norte debaten la unidad nacional». El mensaje que Öcalan envió a esta conferencia también fue muy debatido en la opinión pública kurda. Partiendo de ahí, ¿qué opina sobre la unidad nacional kurda?

Uno de los problemas fundamentales del pueblo kurdo es el de construir su unidad democrática interna. En el mensaje que Apo envió a la conferencia celebrada en Amed, afirma que «la unidad democrática es una necesidad histórica». Porque, en la etapa actual, para que el pueblo de Kurdistán construya su futuro, además de la unidad democrática, es imprescindible la unión y la solidaridad de todos los sectores. Como mínimo, es imprescindible establecer un marco estratégico común y que todos, en cada parte, actúen basándose en ese marco. Se trata de una situación que, a pesar de haberse debatido en numerosas ocasiones hasta ahora, lamentablemente no se ha materializado hasta la fecha. De hecho, el hecho de que hasta ahora no se haya desarrollado tal unidad constituye un retraso y, al mismo tiempo, una vergüenza para la política kurda. Es imprescindible superar esto.

Entonces, ¿qué hay que hacer para superar esta situación?

No cabe duda de que es imprescindible el desarrollo de una unidad democrática en sentido estricto. Para ello, en primer lugar, algunos sectores de la política kurda deben darse cuenta de que la política que han seguido hasta ahora no beneficia ni a ellos mismos ni al pueblo kurdo. Cuando se anteponen los intereses partidistas o familiares a los nacionales, el desarrollo de la unidad nacional resulta imposible. Es bien sabido que algunas fuerzas regionales y globales también desempeñan un papel obstructivo en este sentido. Por lo tanto, superar estos obstáculos y las resistencias que se interponen ante la unidad constituye una tarea fundamental de la política kurda democrática y moderna. Para ello, es imprescindible convocar sin demora una conferencia o un congreso, o cualquier otro tipo de reunión que sea necesaria. En este sentido, como kurdos, del mismo modo que aspiramos a resolver nuestros problemas con los Estados de los países en los que nos encontramos mediante métodos políticos y el diálogo, también debemos resolver sin falta el problema de la unidad entre nosotros mediante el diálogo y el debate. Todo movimiento y personalidad patriota debe asumir sus responsabilidades en este proceso histórico en pro de la unidad democrática, trabajar con la abnegación necesaria y lograr sin falta la unidad nacional, que es la mayor expectativa de todo nuestro pueblo. Esta es una tarea que nos incumbe a todos. Como movimiento, creemos firmemente en la necesidad de esto, tal y como hemos reflejado en la cita de nuestro líder, y estamos decididos a hacer todo lo que sea necesario para ello.

Desde el 28 de febrero, la región se ve envuelta en un proceso de guerra entre EE. UU., Israel e Irán. Desde el inicio de la guerra, la postura del pueblo kurdo ante este conflicto ha sido objeto de debate. Como movimiento, ¿cómo valoráis este proceso bélico?

La guerra que se ha desarrollado entre EE. UU., Israel e Irán desde el 28 de febrero ha alcanzado un nivel que concierne y afecta a todo el mundo. Aunque en las últimas tres semanas no haya continuado en forma de guerra abierta, sino más bien como una guerra diplomática y un asedio, se ve que esto tampoco dará muchos resultados. Porque los métodos de diálogo también se han estancado. Esta guerra que se desarrolla en la región es, en realidad, una escalada de la Tercera Guerra Mundial en una forma diferente. En este sentido, la guerra no ha terminado; se prevé que continúe de diversas formas.

Además, persiste el conflicto entre Israel y Hezbolá, que es una prolongación de esta guerra. Aunque allí también se haya llegado a un acuerdo de alto el fuego en el marco de las conversaciones con Estados Unidos, en la práctica se observa que el conflicto continúa. Esta guerra, que se desarrolla en toda la región, afecta a toda la zona y tiene repercusiones en el mundo entero; además de las pérdidas de vidas y bienes, tiene un impacto económico a escala global y hace que todo el mundo se vea perjudicado de alguna manera por sus consecuencias.

¿Están ustedes de algún lado en esta guerra?

Los pueblos no tienen ningún interés en esta guerra. Esta guerra no es una guerra de los pueblos. Es una guerra que se libra con fines hegemónicos. Por lo tanto, no estamos de ningún lado en esta guerra. Nuestra línea es la de la tercera vía. Nuestra línea es la de la lucha revolucionaria de los pueblos basada en la libertad, la democracia y el reparto justo. Por lo tanto, insistimos en que la guerra debe terminar lo antes posible. Porque con la guerra no se consigue ningún resultado. De hecho, a pesar de que Irán ha sufrido un duro golpe, nos encontramos ante una situación de empate. Ambas partes dicen «lo hemos conseguido», pero en realidad aún no hay una parte vencedora. Esto no está claro. Sin embargo, como hemos señalado, se prevé que continúe de diversas formas.

Esta guerra, que nos concierne a todos, es una situación bélica que afecta de cerca sobre todo a los pueblos de Irán y, por lo tanto, también a nuestro pueblo de Kurdistán Oriental. Por supuesto, en caso de que se produzcan ataques contra nuestro pueblo, este y sus fuerzas de vanguardia, los movimientos revolucionarios, se defenderán. Como movimiento, no tomamos partido, pero en caso de que se produzcan ataques contra nuestro pueblo, por supuesto que apoyaremos su justa lucha. Sin embargo, nuestro principal deseo es que esta guerra termine lo antes posible y que los problemas se resuelvan mediante el diálogo.

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    Unión de Comunidades de Kurdistán

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