Guerra y paz
Aunque Bahçeli, quien ha desempeñado un papel fundamental en el inicio del proceso desde el primer día, realiza de vez en cuando declaraciones importantes, cuando se trata de dar pasos concretos no se produce ningún avance significativo. Esto pone en entredicho el enfoque del Gobierno respecto al proceso.

Yeni Ozgur Politika – SUAT BOZKUŞ – 20 mayo 2026 – Traducido y editado por Rojava Azadi Madrid
Es difícil provocar una guerra, pero defender, alcanzar y mantener la paz es mucho más difícil. No hace falta remontarse muy atrás en el tiempo ni ahondar en la historia.
Si miramos a nuestro entorno más cercano, podemos extraer la lección necesaria al observar las guerras que se libran en Oriente Medio. A pesar de que se han alcanzado acuerdos en numerosas ocasiones en las negociaciones entre Israel y Palestina, y de que se ha insistido en que debemos poner fin a la guerra entre Israel y Palestina con una solución pacífica, Estados Unidos, que se ha entrometido en la región, ha incendiado todo Oriente Medio con los ataques contra Irán que ha iniciado junto con Israel. La prolongación de este conflicto podría arrastrar a los kurdos a la guerra. Y es entonces cuando la catástrofe se agravará aún más.
El líder del pueblo kurdo, Öcalan, ya en los años 90 advertía: «Hay quienes quieren convertir todo Oriente Medio en un Líbano, empezando por Irak. Quieren arrastrarnos a nosotros también a estos juegos. Somos conscientes de ello y no caeremos en estas trampas. Pero nadie debería caer en ellas», advirtiendo así a todo el mundo. La historia es testigo de que, en esas mismas fechas, Öcalan comenzó a dar pasos serios y duraderos hacia soluciones pacíficas. Öcalan no cayó en esos juegos, pero todos los demás asumieron su papel en ellos.
Las últimas conversaciones iniciadas entre Öcalan y el Estado también continúan, a pesar de todos los obstáculos y trabas. El pueblo albergó grandes esperanzas desde el principio y las apoyó. Sin embargo, justo cuando parecía que se estaba logrando, los bloqueos producidos provocan caos y también sacuden la confianza en el proceso.
Bajo la iniciativa del Partido DEM, se organizaron marchas simultáneas en Ankara, Diyarbakır, Estambul y Van bajo el lema «Da un paso por la paz». En estas acciones, el pueblo mostró su postura a favor de una solución política pacífica. Pero en algunos lugares, los especuladores de la guerra intentaron impedir las manifestaciones y, con ese fin, se organizaron ataques. Se hace evidente que las bandas especuladoras de la guerra, racistas y enemigas de los kurdos no han cesado ni cesarán en su intento de sabotear el proceso. A esto se suma la política vacilante del Gobierno, que da bandazos en todas direcciones y ralentiza el desarrollo del proceso, lo que anima a quienes se oponen a él.
Aunque Bahçeli, quien ha desempeñado un papel fundamental en el inicio del proceso desde el primer día, realiza de vez en cuando declaraciones importantes, cuando se trata de dar pasos concretos no se produce ningún avance significativo. Esto pone en entredicho el enfoque del Gobierno respecto al proceso. La población comprueba una vez más que no basta con prometer para satisfacerla y espera medidas concretas.
Se ha hablado mucho sobre la guerra y la solución pacífica. Incluso han surgido quienes afirman que las guerras a lo largo de la historia han contribuido enormemente al progreso de la humanidad. Según ellos, ¡muchos avances tecnológicos, desde la invención de la pólvora hasta el hierro perforado y las armas nucleares, se deben a las guerras! Si pensamos en la devastación que causan las guerras y en las heridas que abren en la mente de la humanidad, el beneficio de la guerra es como el calor que nos da un gran incendio que estalla en pleno invierno y reduce toda una ciudad a cenizas.
Sin que se hayan podido reparar los estragos causados por la Primera y la Segunda Guerra Mundial, ya se está planteando una Tercera Guerra Mundial. De hecho, parece que esta guerra se ha convertido en algo inevitable para volver a repartirse la región de Oriente Medio, que no se pudo repartir a pesar de las dos grandes guerras del siglo XX.
Turquía se ve obligada tanto a poner fin a la guerra destructiva que libra contra los kurdos como a defender una solución pacífica frente a la Tercera Guerra Mundial. Pero, en ambos ámbitos, parece que, por el contrario, quiere avivar la guerra, crear una oportunidad a partir de la crisis y aprovecharla para oprimir de nuevo a los kurdos. Esto significa que se está abriendo la puerta a una gran catástrofe para los pueblos de la región.
Por eso, quienes están a favor de una solución pacífica quieren cerrar bien esa puerta. Es una condición indispensable para que la paz reine en la región.