«Esta mentalidad se puede cambiar. No estamos obligadas a aceptarla tal cual»

WDR – 26 mayo 2026 – Traducido y editado por Rojava Azadi Madrid
Las Unidades de Autodefensa de las Mujeres (YPJ) están negociando actualmente con el Gobierno de transición sirio su continuidad como ejército autónomo de mujeres. Tras varias semanas de guerra librada por el Gobierno de transición sirio contra la Administración Autónoma Democrática del Norte y Este de Siria (DAANES), el 29 de enero de este año se firmó un acuerdo de alto el fuego que estipulaba la integración de la alianza militar conocida como Fuerzas Democráticas Sirias (SDF) en el ejército sirio. Sin embargo, aunque las YPJ forman parte de las SDF, el gobierno de transición sirio no acepta su integración en el ejército sirio.
La campaña «Todas somos YPJ – ¡La autodefensa es nuestro derecho natural!» apoya internacionalmente a las YPJ en sus reivindicaciones. Este artículo se basa en una mesa redonda en línea con la comandante de las YPJ, Newroz Ahmed, y Emîne Osê, miembro del Comité de Diplomacia de Kongra Star. Ofrece información sobre las actuales conversaciones de integración, explica la postura de las YPJ en el contexto de la revolución en el norte y el este de Siria, y describe la situación de las mujeres en Siria y Rojava tras la guerra de enero.
Las YPJ se fundaron sobre la base de la libre voluntad de las mujeres
Las YPJ se fundaron en 2013 como una unidad autónoma de defensa de las mujeres. Desde entonces, han participado en diversas operaciones militares contra distintos grupos islamistas y milicias. Desempeñaron un papel fundamental en la lucha contra Estado Islámico (EI) y, gracias a su valentía y espíritu de resistencia, se convirtieron en un modelo a seguir para las mujeres de todo el mundo que luchan por la autodeterminación y la liberación femenina. Un principio rector en la creación de las YPJ fue que las mujeres, actuando por voluntad propia, debían construir una organización que les permitiera defenderse a sí mismas y a su sociedad frente a la violencia patriarcal e islamista. Entre sus filas no solo hay mujeres kurdas, sino también armenias, asirias, sirias y árabes.
En los últimos 13 años, las combatientes de las YPJ no solo han adquirido una importante experiencia militar en la autodefensa contra el islamismo y la violencia patriarcal. Las YPJ han demostrado —como un logro del movimiento de mujeres de Rojava— que el destino de las mujeres no tiene por qué ser quedarse en casa y cuidar de sus maridos e hijos. No solo han establecido y defendido normas morales en el ámbito militar, sino que también han transformado la percepción de la sociedad sobre lo que significa ser mujer y lo que esta puede hacer y construir.
Los logros del movimiento de mujeres en el norte y este de Siria —la participación activa y la codeterminación de las mujeres en todos los ámbitos, incluidos la economía, la política y la sociedad, garantizadas por el sistema de copresidencia— son defendidos por las YPJ y, al mismo tiempo, impulsados por ellas. En los últimos años, miles de combatientes han dado su vida por ello. Una gran responsabilidad sigue recayendo sobre los hombros de las combatientes en las filas de las YPJ, una carga que han soportado durante más de una década con gran valentía y espíritu de resistencia.
La integración va de la mano del cambio de la mentalidad patriarcal e islamista del Ejército sirio
Si las YPJ no se integran formalmente en el ejército, no podrán seguir existiendo. Sin embargo, cometemos el error de imaginar que el término «Ejército sirio» se refiere a un ejército o institución estatal unificada. Bajo el nombre de Ejército sirio, diversas milicias y bandas han unido sus fuerzas, algunas de las cuales están bajo la influencia de Estados de la región, como Turquía. A todas ellas las une una mentalidad patriarcal e islamista que ni representa ni tolera a las mujeres ni la diversidad cultural de Siria.
Uno de los principales logros de las YPJ en los últimos años ha sido garantizar unas normas éticas en la guerra. Las YPJ se consideran una fuerza defensiva, no ofensiva. Su enfoque hacia la sociedad y los combatientes enemigos se deriva de este principio. Al comentar la mentalidad predominante en el ejército sirio, Newroz Ahmed afirma: «El ejército es una fuerza de poder en manos de un gobierno —un Estado— que a menudo se define como un medio de violencia. Por eso damos importancia a la presencia de las fuerzas de mujeres, en particular como YPJ, en su seno, con el fin de romper la mentalidad y el enfoque actuales, para obstaculizar y prevenir esto. Gracias a la experiencia de los últimos años que hemos demostrado, que todas las YPJ han demostrado, en los 15 años que hemos atravesado, que esta mentalidad puede cambiarse. No estamos obligadas a aceptarla de esta forma».
Las negociaciones ponen de manifiesto la peligrosa tendencia hacia la centralización dentro del Estado sirio
Esta mentalidad se hace patente en las negociaciones entre las YPJ y el gobierno de transición, tanto en su actitud hacia las mujeres en general como hacia las combatientes en particular. Los representantes del Gobierno de transición sostienen que el ejército sirio es una fuerza exclusivamente masculina y que esto debe ser así en toda Siria. Afirman que no pueden existir un ejército de mujeres ni batallones de mujeres en el norte y este de Siria, ya que esto pondría en tela de juicio la unidad del ejército.
Esta línea argumental no solo niega los logros y las capacidades de las YPJ, sino que también pone de relieve la peligrosa tendencia hacia la centralización dentro del Estado sirio que está surgiendo lentamente. Las particularidades culturales, políticas y sociales de la región del norte y el este de Siria ya no se tienen en cuenta y, al parecer, no se permitirá que existan en el futuro. Se está negando gradualmente el hecho de que el movimiento de mujeres haya luchado aquí por un sistema político de igualdad durante los últimos 13 años, que la sociedad haya construido un sistema de autogobierno desde la base y que los grupos de población que viven aquí tengan cada uno su propia lengua y cultura.
Por lo tanto, esta evolución es peligrosa no solo para la cuestión de la participación de las mujeres en el ejército, sino también para la continuidad de la autogestión en el norte y este de Siria, la salvaguarda de los logros del movimiento de mujeres y la diversidad religiosa y étnica en toda Siria. Hasta la fecha, ni el parlamento ni el gobierno han sido elegidos democráticamente, sino que ambos han sido nombrados por Al-Jolani. Las elecciones se celebrarán en breve, pero los escaños asignados a las minorías étnicas y religiosas no se corresponden con su proporción respecto a la población total. Los partidos kurdos y armenios ya están criticando esta situación y luchando por obtener más escaños.
Las conversaciones de integración deben entenderse, en general, como una continuación de la guerra de enero en el ámbito político. Durante la guerra, las milicias del Gobierno de transición secuestraron a miles de combatientes de las Fuerzas Democráticas Sirias (SDF) y a civiles. En las últimas semanas se ha liberado a unos 1.000 prisioneros, pero varios cientos, si no miles, de personas siguen detenidas. No hay cifras exactas, y el Gobierno de transición afirma que, debido a la fragmentación de su propio ejército, ni siquiera él mismo sabe siempre dónde se encuentran los prisioneros. Al mismo tiempo, está utilizando a los prisioneros como moneda de cambio en las negociaciones. El objetivo del Gobierno de transición es obligar a los delegados de la DAANES a rendirse. Pero las YPJ no tienen intención alguna de rendirse.
Solo la participación de las mujeres de forma organizada permitirá combatir el enfoque patriarcal
El Gobierno de transición propone que las combatientes de las YPJ puedan incorporarse a las fuerzas de seguridad interna Asayîş, comparables a la policía. Newroz Ahmed señala que se trata de dos ámbitos de trabajo distintos. Por supuesto, las mujeres también deberían poder incorporarse a las Asayîş, y de hecho ya lo hacen. Sin embargo, en la actualidad también existen allí problemas importantes en lo que respecta a la participación organizada de las mujeres en la labor de las Asayîş. No obstante, Newroz Ahmed afirma que la participación de las mujeres únicamente en las filas de la Asayîş no es aceptable. La integración de las mujeres en el ejército en forma de YPJ es, por lo tanto, importante, ya que garantiza la organización de las mujeres en el ámbito militar.
Newroz Ahmed establece un paralelismo con otros ejércitos estatales, en los que las mujeres participan activamente, pero solo de forma individual. Los problemas a los que se enfrentan las mujeres les afectan como grupo y no solo individualmente. Por lo tanto, la respuesta y la solución a estos problemas deben ser de carácter organizado. Concretamente, esto significa que las mujeres se organicen en sus propios batallones o grupos, que cuenten con su propia estructura de mando femenina y con sus propias personas de contacto femeninas dentro del Ministerio de Defensa. La organización de las mujeres debe implementarse a todos los niveles para que su propia voluntad y sus propias decisiones estén representadas.
Defender a las YPJ significa defender los derechos de las mujeres, así como la diversidad étnica y religiosa en Siria
En las negociaciones de integración, las YPJ no solo defienden su propia supervivencia. El objetivo es reconocer los logros del movimiento de mujeres en forma de derechos de las mujeres y consagrarlos en la Constitución. Gracias a los éxitos del movimiento de mujeres en los últimos años, esto ya no es solo una reivindicación de las mujeres, sino de la sociedad del norte y este de Siria y más allá.
Emîne Osê explica: «Ignorar esto hoy significa ignorar a la mitad de la sociedad. El origen de este acercamiento no radica solo en la mentalidad con la que se gobierna Siria hoy en día. El origen radica en una mentalidad que no percibe a las mujeres ni a la sociedad. Eso incluye una imagen futura de Siria con una centralización severa y gobernada únicamente por una mentalidad masculina, sexista y yihadista. ¿Qué significa esta mentalidad para las mujeres? Además de lo que vemos, como el secuestro de mujeres alauitas y drusas como botín, las mujeres kurdas en zonas con escasa población kurda sufren los mismos crímenes. Los peligros a los que se enfrentan las mujeres hoy son mayores que nunca. Y más que nunca, es necesario poner de relieve lo que demuestran estos crímenes: que el futuro de Siria, de las mujeres, de la sociedad y de la democracia corre un grave peligro. La intención de nuestra campaña actual se inscribe en este marco».
Esta mentalidad también va dirigida contra la diversidad étnica y religiosa de Siria. Esto ha quedado demostrado de forma sangrienta en los últimos meses, no solo durante la guerra de enero. En los meses posteriores a la toma del poder por parte del gobierno de transición a finales de 2024, milicias afiliadas al ejército sirio atacaron y masacraron gradualmente a civiles alauitas y drusos. No hubo intervención por parte del gobierno ni castigo posterior por estos actos.
La guerra contra la DAANES comenzó en enero de este año con los ataques contra los barrios kurdos de Sheikh Maqsood y Ashrafiyah, en Alepo. Las fuerzas gubernamentales también hicieron un llamamiento a las tribus árabes para que participaran en los ataques. Algunas accedieron. La guerra se caracterizó por los numerosos crímenes de guerra cometidos por las fuerzas gubernamentales contra la población civil y los combatientes caídos. Desde entonces, la división entre los sectores kurdo y árabe de la población se ha avivado en las redes sociales. Incluso hay llamamientos a nuevas masacres de kurdos, alauitas y drusos. Estos acontecimientos también están afectando a las YPJ: se está amenazando a las familias árabes para que sus hijas se retiren del servicio en las YPJ. A pesar de esta presión, sin embargo, existe una firme determinación entre las combatientes árabes de seguir luchando codo con codo con sus compañeras kurdas, armenias, asirias y sirias en las batallas de las YPJ.
Emîne Osê cree que Siria se está moviendo actualmente —impulsada por el Gobierno de transición— hacia una situación comparable a la de Afganistán: un sistema islamista basado en la hostilidad hacia la democracia, las mujeres y las minorías. Las organizaciones de mujeres ya no pueden operar en las zonas anexionadas por las fuerzas gubernamentales en enero. Las integrantes de la organización de mujeres Zenobia, por ejemplo, se ven obligadas a pasar a la clandestinidad porque son blanco de las fuerzas gubernamentales. Las mujeres quieren continuar con su labor, pero el peligro es demasiado grande. Las integrantes de Kongra Star mantienen el contacto, pero no pueden desplazarse para apoyar a las mujeres de otras zonas debido a la situación de seguridad.
Es muy necesario ejercer presión sobre el gobierno de transición, tanto desde dentro como desde fuera
Sin embargo, todo esto está siendo ignorado por la opinión pública mundial y por la comunidad internacional, que está cooperando con el Gobierno de transición. El acuerdo del 29 de enero se alcanzó, en efecto, con la participación de países como Francia y Estados Unidos. Sin embargo, estos aún no han intervenido como garantes de la aplicación de los acuerdos. La lucha que libran las YPJ y el movimiento de mujeres en el norte y este de Siria exige que se ejerza presión sobre el gobierno de transición. Newroz Ahmed afirma:
«En el ámbito jurídico, en el ámbito de los derechos humanos, en las instituciones internacionales existentes, es necesario movilizar a la gente para que participe, en particular a las mujeres que forman parte de estas instituciones. Pero, por supuesto, no solo a las mujeres, aunque la participación de las mujeres hará que el sistema sea más democrático. Y esto significa, también para los hombres y para la sociedad en su conjunto, una garantía de convertirse en una sociedad democrática e igualitaria. … Quizá sea difícil lograr un gran cambio hacia la democracia. Es difícil cambiarlo todo de golpe, lo sabemos. Pero tenemos que presionarles para que se vean obligados a cambiar y, al menos, dar pasos adelante. Y vemos que para ello sigue siendo necesaria una lucha firme, tanto por nuestra parte como desde el exterior, en particular por parte de todas estas diferentes instituciones. Hay una gran necesidad de apoyo y de presión».
Emîne Osê añade: «De esta manera estamos librando una lucha ahora; y lo repito: la lucha que estamos librando no es solo por las mujeres kurdas. Cada paso que damos se emprende con gran responsabilidad, por todas las mujeres sirias, por un modelo de una futura Siria que refleje las opiniones, las ideas y el espíritu de las mujeres, y para que esto se exprese en todas las formas y leyes de la nueva Siria del futuro».