Carta abierta a los jefes de Estado y de Gobierno de los Estados miembros de la OTAN
Con motivo de la Cumbre de la OTAN que se celebrará en Ankara (Turquía) los días 7 y 8 de julio de 2026

KNK – 23 junio 2026 – Traducido y editado por Rojava Azadi Madrid
Excelencias,
En nombre del Congreso Nacional del Kurdistán (KNK), les escribimos con antelación a la próxima Cumbre de la OTAN en Ankara para llamar urgentemente su atención sobre el proceso de diálogo en curso entre Abdullah Öcalan, el movimiento kurdo y el Estado turco, cuyo objetivo es alcanzar una paz justa y duradera. Como miembro de importancia estratégica de la OTAN, los acontecimientos que tienen lugar en Turquía tienen consecuencias que van mucho más allá de sus fronteras. Una resolución democrática de la cuestión kurda reforzaría la estabilidad en Turquía y contribuiría a la seguridad en toda la región.
En un momento en el que Siria, Irak e Irán se enfrentan a una profunda incertidumbre y a conflictos, el proceso de diálogo en Turquía representa una oportunidad única. Si se le permite avanzar de manera significativa, puede contribuir a una Turquía más estable y democrática y ayudar a reducir las tensiones en toda la región, especialmente en relación con Rojava, en Siria, y la Región de Kurdistán de Irak. La cuestión kurda, aún sin resolver, se encuentra en el centro de muchos de los retos políticos y de seguridad que afectan a la región.
La parte kurda ha demostrado en repetidas ocasiones su compromiso con una solución política y negociada. El llamamiento de Abdullah Öcalan, del 27 de febrero de 2025, para que el Partido de los Trabajadores de Kurdistán (PKK) depusiera las armas y se disolviera abrió una oportunidad histórica para la paz y fue seguido de medidas concretas, entre ellas un alto el fuego unilateral y la decisión de poner fin a la lucha armada. Aceptado por millones de kurdos como su representante legítimo, y tras haber desempeñado un papel central en las conversaciones de paz de 2013-2015, el Sr. Öcalan sigue siendo el interlocutor clave para una paz honorable y efectiva. Sin embargo, para que las negociaciones tengan éxito, la parte kurda también debe poder participar en condiciones justas. La restricción continuada del acceso al Sr. Öcalan y el mantenimiento de su aislamiento son incompatibles con un proceso de paz creíble.
Una paz justa y duradera en Turquía no solo fortalecería al país a nivel interno, sino que también redundaría en beneficio de los intereses de seguridad más amplios de otros países miembros de la OTAN. Reduciría el riesgo de que se reavivara el conflicto y se produjeran nuevos desplazamientos, aliviaría la presión de los flujos de refugiados hacia Europa y contribuiría a frenar una radicalización más generalizada, alimentada por la guerra y la inestabilidad que persisten mucho más allá de la región.
Por lo tanto, instamos a los países miembros de la OTAN, mientras se preparan para la cumbre de Ankara, a que respalden las condiciones necesarias para un proceso de paz serio y exitoso. En particular, instamos a los líderes de los países miembros de la OTAN a que apoyen:
- el seguimiento y la continuación del proceso de diálogo entre el Estado turco y el movimiento kurdo;
- el fin del aislamiento de Abdullah Öcalan y el establecimiento de las condiciones legales que le permitan participar libre y efectivamente en el diálogo con las autoridades turcas;
- un marco democrático y legal para el reconocimiento de los derechos colectivos fundamentales del pueblo kurdo en Turquía; y
- un enfoque político que entienda la paz y la democracia en Turquía como una contribución a una paz y estabilidad regionales más amplias.
Una paz justa y duradera entre el Estado turco y el pueblo kurdo fortalecería a Turquía, reduciría las tensiones en todo Oriente Medio, disminuiría los riesgos de desplazamiento y radicalización, y contribuiría a los intereses de seguridad a largo plazo de la Alianza.
Les agradecemos su atención y consideración.
Atentamente,
Consejo Ejecutivo del Congreso Nacional de Kurdistán-KNK