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Una activista originaria de Blackburn se convierte en la primera mujer británica en unirse a la lucha contra el ISIS en Siria

Exclusiva: Kimberley Taylor, 27 años, qué abandonó el Reino Unido el año pasado para unirse a la unidad militar femenina YPJ, declara que está dispuesta a dar su vida para acabar con el extremismo

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Todas las fotografías han sido extraídas de The Guardian

Kimberley “Kimmie” ha pasado los últimos 11 meses aprendiendo kurdo y estudiando tácticas de guerra y armamento. Fotografía: Nazım Daştan/Dicle Haber Ajansı

Una “revolucionaria” con estilo propio, originaria de Blackburn, se considera la primera mujer británica en viajar a Siria para unirse a la lucha contra el Estado Islámico.

Kimberly Taylor, de 27 años, abandonó el Reino Unido en el pasado mes de marzo para enrolarse en las Unidades de Protección de las Mujeres (YPJ), el ejército exclusivamente femenino de las Unidades de Protección del Pueblo (YPG) del Kurdistán sirio.

Conocida como Kimmie y también con el nombre de Zilan Dilmar, ha declarado a The Guardian que ha pasado los últimos 11 meses aprendiendo kurdo y estudiando la política regional, armamentística y tácticas de guerra en la academina militar de las YPJ.

Asímismo, ha informado que había viajado a la línea del frente en Siria el pasado octubre y que toma parte de la avanzadilla hacia Raqqa, la capital de facto de ISIS, y seguramente el campo de batalla del último bastión del grupo contra la coalición de las Fuerzas Democráticas Sirias.

“Estoy dispuesta a dar mi vida por esto”, dijo en una entrevista telefónica desde su base en el frente, a 30 kms de Raqqa.

“Es por todo el mundo, por la humanidad y toda la gente oprimida, en todas partes. No es sólo por las muertes y violaciones provocadas por ISIS. Se trata de su tortura sistemática, física y mental, a una escala que no podemos ni imaginar”.

Explicando su motivación para unirse a la lucha contra ISIS, Taylor cuenta la historia de un amigo, una guerrillera árabe siria de las YPJ, cuyo pueblo fue arrasado por los combatientes de ISIS el año pasado.

“Ella era de una familia pro-Assad y su hermana de ocho años escribió en la pared: ‘Sin nuestro líder, no hay vida’. Lo hizo como protesta contra ISIS”, dice.

Así que la llevaron hasta un edificio alto y la atropellaron una y otra vez con un coche. Entonces, con el último golpe la lanzaron desde el edificio. Mi amiga escapó para unirse a las YPJ.”

Taylos, que habla con un suave acento de Lancashire, creciço en Darwen, cerca de Blackburn, hasta que su familia se trasladó a Merseyside durante su adolescencia. Estudió matemáticas en la Universidad de Liverpool antes de dedicar algunos años a viajar por el mundo, haciendo autostop a todas partes, siempre sola.

Dijo que había viajado por Africa, Surámerica y Europa y se había comprometido con el activismo político trabajando como escritora para revistas y webs de izquierda.

Su viaje a Siria comenzó hace 18 meses con el objetivo de hacer un reportaje para la web humanitaria de un amigo en el primer aniversario de la masacre de Sinjar en agosto de 2014, durante la cual ISIS secuestró y esclavizó a 5.000 mujeres y niños yazidis y asesinó a otros tantos hombres y muchachos.

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Taylor participa en el avance contra Raqqa, la capital de facto de ISIS. Fotografía: Kimberley Taylor.

“Quedé destrozada al comprobar las condiciones de vida de los refugiados de Siria e Irak del sur”, manifiestó. “La falta de alimento, medicinas, refugio, habría sido bastante duro para cualquier ser humano. Recuerdo mis sentimientos de culpa y frustración cuando las madres extendían sus brazos, sujetando a sus pequeños hacía mí, rogándome que diese a su hijo una vida mejor.”

Decidió regresar a la zona para ayudar a luchar contra ISIS tras hablar con un hombre yazidi que se negó a marcharse porque los yihadistas mantenían cautivas a sus dos hijas.

“Es ese momento, me hice la promesa de que dedicaría mi vida a ayudar a esta gente”, declaro Taylor.

Regresó a Inglaterra por unos meses antes de trasladarse a Suecia para estudiar ciencias políticas en la Universidad de Estocolmo. Entonces, en el mes de marzo del pasado año, viajó a Rojava, la región autónoma del norte de Siria y patria de la diáspora kurda del país, para informar sobre el emergente movimiento de mujeres para un periódico socialista sueco.

Inmediatamente “se enamoró” de la ideología -anticapitalista y feminista- que se ha impuesto en la región y decidió abandonar sus estudios y quedarse.

“La denominan Confederalismo Democrático”, dice. “No se trata sólo de ‘Oh, somos anticapitalistas’, y organizar manifestaciones y protestas cada semana. Han rehecho completamente la sociedad y han colocado a las mujeres al frente de todo.”

Inspirada en la ideología de Abdullah Öcalan, el líder en prisión del ilegal Partido de los Trabajadores del Kurdistán (PKK) en Turquía (conocido por sus seguidores como Apo o ‘tío’ en el dialecto kurmanji de Kurdistán norte), y que prendió con la primavera árabe de 2011, los kurdos de Rojava comenzaron a luchar por su autodeterminación en ese año. Su administración autónoma quedó declarada formalmente en noviembre de 2013. Las mujeres se encuentran en el corazón de la visión de Öcalan de una utopía socialista.

El vacío político creado por el caos en Siria ha permitido el florecimiento de este experimento, al contrario de otros intentos en el sureste de Turquía, que han sido aplastados por el estado turco.

Se han establecido asambleas de ciudadanos y cooperativas, incluyendo un sistema de co-presidencia en el que un hombre y una mujer comparten el poder a cada nivel. También se establecieron las feministas YPJ, que han llevado a cabo una gran cantidad de operaciones de combate contra ISIS desde la declaración de su califato islámico en 2014.

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Taylor, sujetando el arma, ha estado estudiando política regional y tácticas de guerra y forma parte del equipo informativo de combate de la YPJ. Fotografía: Kimberley Taylor.

Taylor ve esto como un antídoto para la sociedad capitalista occidental dirigida por el consumismo. “Durante muchos años he pensado que necesitamos una revolución en Europa”, dice.

“En Europa, todo el mundo está deprimido o tiene problemas económicos o está pendiendo su empleo. La vida pierde su sentido a causa del sistema capitalista. Pero Rojava es un ejemplo a seguir para todo el mundo. Cuando llegué por primera vez, pensé: “Tengo que estar aquí. Tengo que aprenderlo todo y ser parte de ello.”

Taylor forma parte del equipo informativo de combate de las YPJ, con el que se trasladó a Raqqa la pasada semana. Su trabajo principal es grabar las operaciones de la milicia, escribir informes del campo de batalla y tomar fotografías y videos de las acciones.

No obstante, indica que su tarea no siempre es fácil en una zona de guerra abierta. “Esto es realmente duro porque también tienes que luchar, puesto que estoy en medio de una guerra,” declara. “De hecho, la mayor parte del tiempo no hago videos en absoluto, sino luchar con la unidad cuando nos atacan.”

Taylor no dijo a su familia que se iba a la guerra hasta que llegó. “En un primer momento, me sentí muy inquieto al conocer las intenciones de Kimmie de unirse a las YPJ y preocupado por su seguridad,” dice su padre, Phil, de 57 años, profesor retirado.

“Pero pedirle que no siguiera sus creencias sería como pedirle que se cortara un brazo. Ella sólo quiere cambiar el mundo. Un mundo incierto y dividido. ¿No lo queremos todos? Pero mientras la mayoría de nosotros pensamos y hablamos de ello, ella actúa. Realmente es una entre un millón y nos sentimos muy orgullosos de quién es y lo que defiende.”

Dice que la familia no ha tenido contacto con las autoridades británicas.

Aunque Taylor dice que no ha visto mucha acción aparte de algunas escaramuzas en el poco tiempo que ha estado en el frente, no se hace ilusiones sobre lo que se avecina.

“Raqqa es la capital del ISIS en Siria y no la rendirán sin luchar,” opina. “También es la principal ciudad en la que esas muchachas yazidis han sido vendidas como esclavas sexuales durante todo este tiempo. Quiero entrar allí porque esto es algo en mi corazón. Necesito hacerlo.”

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Taylor dice: “La mayor parte del tiempo estoy… luchando con la unidad cuando nos atacan.” Fotografía: Kimberley Taylor

Los combatientes extranjeros comprometidos en la lucha contra ISIS

Kimberley Taylor es uno de los 50-80 ciudadanos británicos que han viajado a Siria o Irak para luchar contra ISIS, desde la primera oleada que llegó en el otoño de 2014.

Se unen a las Unidades de Protección del Pueblo (YPG) del norte de Siria, o a los Peshmerga kurdos del Kurdistán iraquí. Sin embargo, a diferencia de las YPG; los Peshmerga sólo aceptan antiguos soldados cualificados y generalmente no permiten a sus voluntarios internacionales el acceso al frente.

Ningún ejército informará del número exacto de extranjeros en sus filas por razones de seguridad (se dice que ISIS ha puesto un precio de 150.000 dólares USA (141.000 €) a la cabeza de cada occidental que se encuentre allí), pero se cree que entre 800 y 1.000 voluntarios extranjeros se han unido a la lucha contra ISIS, desde Canadá a Corea, desde Eslovaquia a España.

De ellos, 27 voluntarios internacionales han muerto hasta hoy (sin incluir los varios miles de kurdos turcos e iraníes que también han muerto defendiendo lo que consideran su tierra ancestral), incluyendo 8 norteamericanos, 4 australianos, 4 alemanes, 2 canadienses y 3 británicos. También se suma una mujer, Ivana Hoffmann, alemana de 19 años, que murió en marzo de 2015 mientras luchaba junto a las YPJ.

Fuente: The Guardian

Autoría: Matt Blake

Fecha de publicación del original: 09/02/2017

Traducido por Rojava Azadî

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