Un camino hacia un Irán democrático en tiempos de incertidumbre

Times of Global South – Aquilesh Suman – 8 mayo 2026 – Traducido y editado por Rojava Azadi Madrid
Rozerin Kemanger, miembro del Comité de Relaciones Exteriores de la Sociedad de Mujeres Libres del Kurdistán Oriental (KJAR)
La guerra entre la coalición de Estados Unidos e Israel e Irán ha dado lugar a importantes acontecimientos a nivel regional y mundial. A pesar del alto el fuego, las hostilidades y las amenazas de ambas partes han continuado. En este contexto de incertidumbre, es importante recordar una de las principales razones de esta guerra: el objetivo de las potencias mundiales y regionales de alcanzar la hegemonía en Asia Occidental. Los métodos para lograrlo pueden cambiar. Pero el objetivo de cambiar el régimen de la República Islámica se mantiene, ya que no se ajusta a las ambiciones de las potencias internacionales. En consecuencia, Irán está experimentando profundos cambios en lo que respecta al régimen. Esto tiene consecuencias directas para la reconfiguración del equilibrio de poder en Asia Occidental.
Algunos observadores atribuyen la debilidad de Irán únicamente a la guerra actual. No se pueden negar los importantes efectos de los ataques. Pero debemos vincular la debilidad actual de la República Islámica a las numerosas ocasiones anteriores a la guerra en las que el pueblo, especialmente las mujeres, expresó su descontento. La política del régimen iraní había suscitado críticas generalizadas, por ejemplo, en lo que respecta a la represión de las voces a favor de la libertad, la violación de los derechos humanos, especialmente los de las mujeres, el aumento de las ejecuciones y el apoyo a fuerzas aliadas en el extranjero. La situación económica, social y política en Irán es grave. Hoy en día existe una gran distancia entre el régimen y la sociedad.
En los últimos años, el pueblo de Irán ha desempeñado un papel protagonista en la generación de transformaciones. Cada vez que salía a la calle, el régimen se debilitaba. El ejemplo más llamativo fue el levantamiento «Mujer, Vida, Libertad» de 2022/23. El pueblo expresó sus reivindicaciones de forma pacífica y manifestó su unidad. ¿Qué exigía, liderado por las mujeres? Derechos humanos, protección de la existencia, libertad y reconocimiento de los derechos de todos los pueblos. Pero, ¿qué hizo el régimen en respuesta? Recurrió a la violencia brutal y miles de personas fueron detenidas. Durante la reciente guerra, las fuerzas estatales han vuelto a llevar a cabo amenazas y ataques contra la oposición, especialmente contra el pueblo kurdo. El presidente iraní utilizó palabras como las de Jomeini, el primer líder de la República Islámica, al comienzo de la revolución de 1979: «No luchamos contra los kurdos, luchamos contra los infieles». ¿Qué hizo el pueblo kurdo en respuesta? Reforzó su organización, basada en la democratización de Irán y la coexistencia de los pueblos. Todo esto nos lleva a una pregunta crucial: ¿hasta qué punto quiere realmente el régimen resolver los problemas de la sociedad, especialmente los de las mujeres?
En los últimos años, el pueblo iraní ha demostrado en repetidas ocasiones el alto nivel de su conciencia política. En lugar de dejarse convertir en víctimas, optó por tomar sus propias decisiones en momentos delicados, especialmente los kurdos. Sin embargo, la República Islámica ha llevado a cabo ataques violentos, sobre todo en Kurdistán, durante la reciente guerra. ¿Por qué? Porque el pueblo kurdo tiene un proyecto democrático claro y está bien organizado. El pueblo de Irán coreó el lema «Kurdistán, Kurdistán, los ojos y la luz de Irán» por todo el país durante la revolución «Mujer, Vida, Libertad». Lo hicieron por una razón. Porque esperan que el pueblo kurdo desempeñe un papel pionero basado en su proyecto de un Irán descentralizado, democrático y unificado.
En estos tiempos de incertidumbre, es importante ser conscientes de los diferentes escenarios para los próximos meses y años, siendo los más probables:
1. Las negociaciones actuales podrían fracasar. Si la guerra continúa, la infraestructura económica de Irán sufrirá graves daños. Se agravará el vacío de seguridad, lo que puede brindar oportunidades a la oposición social iraní. Pero todo el mundo es consciente de lo ocurrido en otros países de Asia Occidental, como Siria, Irak y Afganistán. En caso de que el Gobierno se derrumbe, gestionar la fase de transición será el principal reto. En este contexto, la oposición kurda, gracias a su organización política y su experiencia histórica, puede ser un actor eficaz en Kurdistán Oriental/noroeste de Irán para mantener la estabilidad y establecer un modelo democrático.
2. Podría alcanzarse un acuerdo entre Estados Unidos e Irán que suponga graves amenazas para el movimiento social. Las potencias internacionales han antepuesto a menudo sus intereses estratégicos a la democracia y los derechos humanos. En este caso, es probable que el Gobierno iraní recurra a la represión interna para compensar sus reveses internacionales. Esto crearía un Gobierno débil e inestable y un país en el que la crisis económica y las protestas continúan, pero las herramientas y los instrumentos de represión estatal siguen funcionando. El régimen ha utilizado a menudo pequeños éxitos diplomáticos como una oportunidad para reprimir al pueblo a nivel interno. Mientras muestra flexibilidad en el exterior, ejerce la violencia en el interior.
3. Uno de los principales actores en estos acontecimientos son las fuerzas sociales del país. El debilitamiento del régimen ya ha provocado un vacío de poder. Las potencias internacionales están tratando de aprovecharse de ello. Pero la sociedad iraní puede tomar decisiones por sí misma, en lugar de depender de que actúen fuerzas externas. Las políticas sexistas, nacionalistas y extremistas del Gobierno solo han conducido a la guerra y la inestabilidad. La sociedad rechaza tales políticas, como quedó claramente demostrado durante el levantamiento «Mujer, Vida, Libertad». Por lo tanto, en cualquier circunstancia, las fuerzas sociales de Irán protegerán los intereses del pueblo y seguirán siendo un actor importante. Como KJAR, estamos preparadas para cualquier escenario. Seguimos insistiendo en la democratización de Irán y en la vida en común de los pueblos, junto con todas las fuerzas que apoyan la libertad, especialmente las organizaciones de mujeres. La revolución «Mujer, Vida, Libertad» constituye una experiencia importante para todo Irán. Nuestro trabajo entre nuestro pueblo y junto con la sociedad diversa de Irán continuará en consecuencia en cualquier circunstancia. Creemos que la sociedad puede determinar su propio camino. Es legítimo que las fuerzas sociales aprovechen las oportunidades que sirven a la democracia, la libertad y la unidad. Sin embargo, la sociedad debe tener siempre cuidado de no ceder ante potencias externas cuando se libera de un régimen represivo. Hemos aprendido a trabajar por nuestra libertad sin convertirnos en instrumentos de potencias extranjeras. Este es el camino correcto para las luchas sociales e históricas.