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Tras iniciar la masacre contra los kurdos en Alepo, el Gobierno islamista sirio entra en una nueva fase de la guerra

Los civiles de Alepo huyen de los barrios bombardeados por el gobierno islamista sirio. Foto AP/Omar Albam

Argia – Aitor Aspuru Sáez- 16 enero 2026 – Traducido y editado por Rojava Azadi Madrid

Entre el 6 y el 10 de enero, el Gobierno islamista sirio, con la ayuda de Turquía y el apoyo de Europa, bombardeó y capturó los barrios kurdos de Alepo, causando cientos de muertos y desaparecidos. Esta masacre solo ha sido el preludio de una nueva fase de la guerra siria, ya que las fuerzas salafistas del presidente sirio al-Golani1Se refiere al nombre de guerra del presidente del gobierno de transición sirio Ahmed al-Sharaa. También referido como al-Jolani. y el ejército turco han comenzado ahora a atacar el oeste del río Éufrates, lo que ha despertado el temor a otra limpieza étnica entre el pueblo kurdo.

Al-Golani acaba de emprender el camino para reavivar la guerra siria. El gobierno de transición de un antiguo militante de Al Qaeda y del Estado Islámico cometió una masacre contra la minoría alauita el pasado mes de marzo y atacó a la comunidad drusa en julio. Ahora, ha puesto su mirada en los kurdos. La primera parte aterradora de la ofensiva tuvo lugar en los barrios kurdos de Sheikh Maqsoud y Ashrafieh, en Alepo, entre el 6 y el 10 de enero. Estos dos barrios habían estado bajo el control de militantes kurdos desde el inicio de la guerra siria, manteniendo una postura neutral durante más de una década e impidiendo la entrada tanto a los islamistas como a las fuerzas de Assad. Los dos barrios están aislados al oeste del Éufrates, lejos del territorio controlado por las SDF (Fuerzas Democráticas Sirias), lideradas por las YPG y YPJ kurdas.

Para comprender la importancia estratégica del acontecimiento, hay que recordar que las SDF y Al-Golani habían firmado un acuerdo preliminar en marzo de 2025 para integrar el proyecto confederal liderado por los kurdos en el este del país en el Estado posterior a Bashar al-Assad, pero este acuerdo no se ha reflejado de ninguna manera práctica. En las etapas iniciales, los combatientes del YPG y el YPJ abandonaron los barrios kurdos de Alepo, cediendo el control a la Asayish —la policía kurda—, pero esto fue aprovechado por Al-Golani para volverse contra ellos en los primeros días de enero.

Durante cuatro días, unos 300 miembros de la Asayish, que solo contaban con armas ligeras, se enfrentaron a miles y miles de islamistas. Al-Golani utilizó casi todo lo que tenía a su disposición: los milicianos de su grupo HTS —sucesor de Al Qaeda—, grupos salafistas sirios y turcomanos pagados por Turquía, yihadistas que habían llegado a Siria desde Asia o África (egipcios, de la antigua Unión Soviética o uigures chinos)… Y, por supuesto, tanques, artillería y drones.

El líder que se suponía que iba a traer una nueva Siria siguió con su curso —desde que comenzó la guerra, año tras año ha aplastado y sometido a cualquier oposición— y bombardeó barrios llenos de civiles, así como hospitales, utilizando las lecciones israelíes: argumentando que había túneles debajo.

El resultado ha sido el esperado. Decenas de civiles han muerto en los bombardeos, incluidos niños, cientos han desaparecido y se han cometido diversas atrocidades: el cuerpo de una combatiente kurda fue arrojado desde un edificio y filmado por yihadistas del Gobierno, otro hombre fue torturado hasta la muerte, varios ciudadanos han sido secuestrados y el Gobierno ha prohibido a los periodistas críticos entrar en los barrios… Los combatientes kurdos que sobrevivieron —algunos de los cuales se suicidaron cuando se quedaron sin municiones— abandonaron el barrio el 10 de enero, tras haber estado sitiados en un edificio con varios civiles.

Recientemente Alepo, pronto Deir Hafer

Después de que Alepo se empapara de sangre, el gobierno de al-Golani ha fijado nuevos objetivos y ha anunciado una operación para conquistar Deir Hafer. Deir Hafer se encuentra al oeste del río Éufrates, pero está bajo el control de las SDF. Cuando cayó la estatua de al-Assad, los combatientes de las SDF llegaron a ese punto y desde entonces han defendido ese territorio y Tishreen, tras perder Manbij.

El Gobierno de transición sirio ha declarado Deir Hafer zona militar y ha lanzado una operación en los últimos días con varios ataques. La ubicación es importante, ya que es la puerta de entrada al este de Siria.

¿Israel, Estados Unidos, Turquía y Europa detrás de la guerra?

Parecía que se estaban dando pasos para llegar a un acuerdo entre las SDF y al-Golani, y el 4 de enero se celebró una nueva reunión en Damasco. Al parecer, estaban dispuestos a firmar el acuerdo, pero se pospuso en el último momento debido a un representante del Gobierno vinculado a Turquía.

Dos días después, Israel y el Gobierno sirio anunciaron un acuerdo de cooperación en las conversaciones celebradas en París, que reforzó y formalizó el control sionista en el sur del país. Poco después se lanzó la operación de Alepo.

No se puede negar la mano de Tom Barrack, el representante especial para Turquía y Siria nombrado por Donald Trump, detrás de esto, ni la de Francia. Barrack es un empresario vinculado a Qatar y otros petroestados y siempre ha mantenido su apoyo a al-Golani cada vez que este ha llevado a cabo masacres y atrocidades, ya sea contra los alauitas o los drusos. Ahora parece que también estará dispuesto a justificar la matanza de los kurdos.

Aunque el acuerdo entre Israel y Al-Golani no es público, parece que el resultado es que los sionistas han asegurado su control del sur de Siria y han entregado el norte a Turquía. Cabe recordar que el ejército israelí ha ocupado gradualmente varios territorios del sur de Siria y, en julio, detuvo por la fuerza un genocidio contra la comunidad drusa, llegando incluso a bombardear la propia Damasco cuando las fuerzas de Al-Golani ignoraron sus amenazas.

La comunidad drusa se encuentra en el sur de Siria, y esta zona es estratégica para los intereses sionistas. También hay muchos drusos israelíes, algunos de los cuales forman parte del ejército sionista.

En julio, el Gobierno israelí utilizó la retórica de la defensa de las minorías para expulsar a las fuerzas islamistas del sur de Siria, pero cuando se produjeron las matanzas de kurdos, pidió a la comunidad internacional que detuviera la violencia. Irónicamente, es Israel el Estado que más viola el derecho internacional. Al comparar las dos situaciones, parece que los israelíes han dado su aprobación a los acontecimientos. En otras palabras, Turquía puede ampliar sus bases militares en Siria como lo ha hecho hasta ahora, siempre y cuando no entre en conflicto con los intereses de Israel. El 15 de enero, el ministro de Asuntos Exteriores turco, Hakan Fidan, confirmó la sospecha al afirmar que la presencia de las SDF al oeste del Éufrates es ilegal. ¿Qué ley es esta? No es el derecho internacional, ni el derecho sirio, ni el derecho turco. Es la ley establecida por Netanyahu, Trump y Putin, entre otros: la ley de la fuerza.

En este panorama general, ¿qué pasa con Europa? Dejó una imagen vergonzosa con Ursula von der Leyen y António Costa en Damasco el 9 de enero. Mientras los chicos de Al-Golani demolían dos barrios kurdos, los representantes de la Unión Europea abrazaban al antiguo miembro de Al Qaeda y le aseguraban que le proporcionarían una fortuna.

Así pues, en los próximos días quedará claro si Estados Unidos estará dispuesto a entregar todo el territorio sirio a los otomanos y yihadistas, o si solo les regalará el oeste. De hecho, queda por ver si al-Golani también pasará a la ofensiva en el este.

Caos por todas partes

En el nuevo orden establecido por Benjamin Netanyahu y Donald Trump, la violencia y la anarquía se extienden constantemente, y su impacto es especialmente evidente en Oriente Medio. Los Emiratos han desaparecido en Yemen, Turquía es el mayor aliado que Irán ha encontrado contra la rebelión de su propio pueblo —esta semana se ha anunciado que la teocracia chií ha enviado información sobre las guerrillas kurdas— y el proceso de paz entre el PKK y Turquía podría estar llegando a su fin, dado lo que está ocurriendo en Siria. De hecho, Abdullah Öcalan dejó claro que Rojava —el territorio sirio con mayoría kurda— sería una línea roja.

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    Se refiere al nombre de guerra del presidente del gobierno de transición sirio Ahmed al-Sharaa. También referido como al-Jolani.

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