Hasaka, origen y denominación

The Kurdish Center for Studies – Lazghine Ya’qoube – 14 abril 2026 – Traducido y editado por Rojava Azadi Madrid
En 1899, el mismo año en que se produjo el repentino descubrimiento de Tell Halaf, se propuso que la localidad de Hasaka desempeñara un papel importante en el tan ansiado y meteórico proyecto del káiser Guillermo II: «El lugar de Alemania bajo el sol».
La Gran Guerra pondría la idea del káiser en manos de los británicos, de una manera sorprendentemente similar a como Hasaka había pasado, en los años previos a la guerra, a manos de nómadas errantes.
No hay mucha información disponible sobre Hasaka, una ciudad que presume de una antigüedad remota y que fue convertida en un desolado páramo por Tamerlán allá por 1401. Este artículo intenta desentrañar los misterios que envuelven una época de la historia que ha sido ampliamente ignorada.
El hecho es que Hasaka es más un misterio para el público en general y para los estudiosos de la historia que cualquier otra ciudad de igual importancia en el norte kurdo de Siria. Nadie podría afirmar (al menos hasta ahora) tener un conocimiento completo de la zona ni saber con exactitud cuándo fue ocupada por los humanos.
Lamentablemente, no solo la fecha exacta del origen de la ciudad es imprecisa, sino que el propio nombre parece estar envuelto en la oscuridad, ya que desde entonces se han citado diversas conjeturas.
Situada en un lugar privilegiado, en la confluencia de los ríos Hirmas y Khabur, en el extremo sur de la Alta Mesopotamia, en una zona de extraordinaria importancia estratégica, altamente fértil para la agricultura e increíblemente rica en yacimientos arqueológicos, Hasaka, que dominaba toda la zona circundante, debió de servir de punto de referencia para un gran imperio.
Desde el punto de vista comercial, era un centro neurálgico en la confluencia de dos caminos: el norte-sur (Nusaybin-Busayra) vía Sifaya, y el este-oeste Ras al-Ain (Sere Kaniye) – Sinjar (Shingal) vía Tell Bizara, encajonado entre el monte Sinjar y el monte Kazwan (Abdul Aziz).
Excavaciones recientes han sacado a la luz hallazgos ayubíes en Tell Hasaka. El yacimiento podría remontarse a los hurritas, quienes aportaron una cultura de carácter único a la humanidad en general. Sin embargo, la historia de Hasaka posterior a los ayubíes parece ser una especie de sangre y fuego.
Gengis Kan, Hulagu y Tamerlán fueron conquistadores salvajes e imparables, que destruyeron las antiguas glorias de Mesopotamia. De igual modo, los otomanos, bajo el falso pretexto de un vínculo islámico, completaron los estragos de Tamerlán y convirtieron las moradas kurdas en el país más desolado y lúgubre.
En otros lugares, y no sin relación con ello, en los mil años transcurridos desde que se predicó por primera vez el islam, la religión de los beduinos había caído en el paganismo. En Dar’iya, el mismo valle que había sido testigo del auge del llamamiento de Musailama el Mentiroso, un «renovador» bajo el nombre de Mohamed bin Abdul Wahab recibió ahora el encargo de reformar el islam.
En 1810, los fanáticos wahabitas controlaban por completo el vasto país que se extendía desde el mar Rojo hasta el golfo Pérsico, y desde el océano Índico hasta el desierto sirio. Los Shammar, que se habían extendido más allá de los límites wahabitas, serían expulsados de sus confines. Siguiendo los pasos de sus archirrivales, la pluma del historiador narra que en el año 1807 los wahabitas se encontraban en los confines de Deir Ezzor.
La derrota de los wahabitas a manos de Ibrahim Pasha de Egipto, en 1818, tendría consecuencias de gran alcance para los kurdos. El wahabismo como movimiento quedó maltrecho, pero no fue eliminado de hecho.
De manera muy similar al actual Estado Islámico en Siria e Irak (ISIS), fue derrotado territorialmente, pero ideológicamente el dogma siguió expandiéndose, como un reptil que levantaba la cabeza de vez en cuando y golpeaba con fuerza.
Sin embargo, aparte de las malas hierbas venenosas wahabitas, que crecerían en abundancia, esto acabaría, en consecuencia, sembrando elementos extraños en las tierras de los kurdos.
Esto puede parecer a primera vista irrelevante, pero constituye, a todos los efectos, el núcleo de nuestro tema. En esencia, el islam radical, desde que se predicó por primera vez, se encuentra en el centro del dilema kurdo. Los acontecimientos de aquel día cambiarían el curso de la historia.
A pesar de la dificultad para obtener bibliografía sobre la época en cuestión, la historia de Hasaka no es un tema sin salida, como podría parecer a primera vista. El registro más antiguo disponible de la zona se remonta a finales del siglo XVI.
No sin pruebas, en el entorno mayoritariamente tribal de la época, los kurdos —sedentarios y trashumantes— eran los amos indiscutibles de toda la Jazira. Esto, alto y claro, incluye la misma periferia en la que surgiría la futura ciudad de Hasaka.
Los anales del año 1598 revelan que Mir Mohamed, el jefe de distrito kurdo del sanjak1Sanjacado, sanjacato o sanyacado (en turco: sancak, lit. bandera o estandarte)[1] era el nombre de una de las subdivisiones administrativas del Imperio otomano. En árabe los sanjacados eran llamados liwa. de Khabur, que se extendía hasta el monte Kaukab, se rebeló contra las autoridades centrales de Constantinopla. Este parece ser el documento más antiguo que tenemos hasta ahora en lo que respecta a Hasaka, aunque no se mencione directamente.
Casi dos siglos más tarde, en un estudio pionero, el historiador alemán Stefan Winter revela que la Sublime Puerta, en febrero de 1758, advirtió a los gobernadores de Raqqa y Bagdad de una terrible calamidad si Mahmoud y los Millan no eran expulsados rápidamente del Khabur. Esto es revolucionario.
Sin lugar a dudas, el hecho de encargar tanto a Raqqa como a Bagdad que sometieran a Mahmoud sugiere que este último era el único señor de las tierras intermedias. Los Millan en aquella época seguían siendo puramente kurdos. Además, la razón que subyace al firman2Un firmán o fermán era, a nivel constitucional, una orden o decreto publicado por un soberano de determinados estados islámicos históricos que incluían el Imperio otomano, el Imperio mogol, el Estado de Hyderabad e Irán hasta la Revolución Islámica. Durante diversos periodos fueron agrupados y utilizados como legislación. es bastante reveladora.
Mahmoud pisó los callos a la Sublime Puerta al apoderarse de los almacenes de grano de Tell Majdal y al dar alas tanto a los árabes tay como a los kurdos kikan. Sin embargo, el proyecto a largo plazo de Mahmoud en la zona parece haber hecho saltar las alarmas en Constantinopla.
Sorprendentemente, Mahmoud, adelantándose a su tiempo, comenzó a construir pequeñas aldeas y granjas en los alrededores, y planteó planes para construir una presa en el Khabur, desviar el agua, cultivar la tierra y tomar la posesión exclusiva de toda la región.
Tell Majdal se encuentra en la margen derecha del Khabur, a unas cuatro millas de la cresta de Kazwan y cuatro millas por encima de Tell Mijarja, a un tiro de piedra de Tell Hasaka, cuyos innumerables tell3Un tell (del árabe tall, «colina» o «montículo») es una colina artificial creada por la acumulación y superposición de restos de asentamientos humanos durante siglos en el mismo lugar. Son comunes en Oriente Medio y indican capas de ocupación donde los niveles inferiores son más antiguos. con forma de montículo de topo dan testimonio de una gran cultura de antaño.
Aunque la información es confusa, es muy probable que la fortaleza se erigiera en Tell Hasaka, ya que se encontraba dentro de la jurisdicción de Millan y constituía un «Fulda Gap»4El Fulda Gap (Brecha o Paso de Fulda) era un área estratégica clave entre Hessen y Turingia, en la frontera de Alemania Occidental y Oriental, considerada la ruta más probable para una invasión soviética de tanques hacia Alemania Occidental y el río Rin durante la Guerra Fría. Fue un punto central de altísima tensión militar donde la OTAN y el Pacto de Varsovia mantuvieron una presencia constante. que debía salvarse. Los restos de un antiguo puente que cruzaba el Khabur justo debajo de Tell Hasaka confirman esta idea.
Si bien el tell de Hasaka se prestaba para fines de vigilancia y defensa, también es muy probable que la idea de Mahmoud de crear aldeas y granjas, y construir acueductos para desviar el curso del Khabur, se llevara a cabo más al oeste, en algún lugar entre Tell Hasaka y Tell Majdal.
El audaz (y bastante temerario) y ambicioso plan de Mahmoud le privó de su título de Oficial de Asentamientos y le costó la vida. El proyecto estaba casi destinado al fracaso. Su fortaleza fue arrasada. Sin embargo, en general, el extraño percance no parece haber traído consigo ningún cambio considerable en la política de esta zona siempre turbulenta, pero muy codiciada.
En 1790, la heterogénea confederación liderada por Millan vería la luz bajo el mando de Tamir Bey, quien, según se dice, daría nombre a Tell Tamr. Hay que destacar una circunstancia llamativa de los años comprendidos entre 1790 y 1850: existe un vacío informativo.
A mediados del siglo XIX, arqueólogos y viajeros se sintieron atraídos por la región de Khabur para explorar zonas hasta entonces inexploradas o apenas exploradas. Los primeros descubrimientos fueron registrados por el historiador británico Henry Layard, quien, en abril de 1850, visitó el campamento de los kurdos Millan y Kikan, en la confluencia de Khabur y Hirmas. Su visita a Tell Majdal le permitió descubrir vestigios de un antiguo asentamiento.
Tres años después del viaje de Layard a Hasaka, estallaría la guerra en Crimea, a raíz de la cual el sultán Abdul Aziz se encontraría con refugiados circasianos, que fueron arrojados con todo su equipaje a las tierras del califato.
Cabe destacar que fue en la época de Abdul Aziz cuando las ideas turquistas e islamistas comenzaron a ganar terreno. Por extraño que parezca, podría decirse que la primera piedra de los Jóvenes Turcos se colocó durante su reinado.
En general, Abdul Aziz y los funcionarios otomanos trataron de desmantelar el poder de los jefes kurdos, sobre todo de la confederación de Millan, que se había convertido, a todas luces, en un Estado dentro del Estado.
Los kurdos sufrirían bajo el mandato de Abdul Aziz. La reducción del eyalet5Un eyalato[1][2] (del árabe iyala(t), en turco otomano eyâlet, pronunciado [ejaːˈlet], a veces transcrito como eyalet) era una antigua división administrativa primaria del Imperio otomano. El término a veces es traducido como provincia o gobernación. de Kurdistán, que tenía su centro en Amed, corrobora bien esta afirmación. Las semillas del mal crecerían en suelo kurdo, lo que pondría a los kurdos entre la espada y la pared.
En 1862, Omar Pasha de Alepo, que había desertado del ejército ruso y se había unido a los otomanos, invade Deir Ezzor. El circasiano instaló a Arslan Pasha en el gobierno de esa pequeña aldea.
Posteriormente, ese mismo año, Farhan, jeque de Shammar, recibió el rango de pasha. Esto se hizo a expensas de los privilegios de que antes disfrutaban los árabes anazeh, quienes, a su vez, fueron empujados hacia el norte. La nueva realidad desplazó a los adwan de Palmira hacia el norte kurdo.
El Gobierno otomano buscaba esencialmente provincializar a los Shammar en Deir Ezzor. En primer lugar, para someterlos, y en segundo lugar, para emplear sus habilidades bélicas. En una reunión celebrada en Alepo, en 1864, el valí del Kurdistán propone establecer una kishla para ayudar a asegurar el Chol (Ras al-Ain, Khabur, Viransehir, Sinjar y, parcialmente, Tel Afar).
Arslan estableció un puesto policial en Hasaka. Su dotación, por triste e irónico que parezca, se confió a los Shammar. Abbas Bey, el mismo gobernador de Chol (el desierto), lo había aconsejado.
Algún tiempo atrás, en 1866, miles de refugiados circasianos habían llegado a Ras al-Ain, supuestamente para servir de barrera contra los bandidos árabes. Sin embargo, con bastante sarcasmo, el guardabosques se convertiría en cazador furtivo. La caja de Pandora, en ese momento, se abre.
De todas formas, Jazira se convirtió en un semillero de saqueadores, que podían atacar fácilmente y desaparecer rápidamente en el desierto. Layard señala que solo bajo un gobierno como el de Turquía este país podía seguir siendo un páramo.
Desde un punto de vista administrativo, la Ley de Vilayet (21 de enero de 1867), que sustituyó al sistema medieval de Eyalet, reorganizó las provincias dentro del imperio. Esto tendría efectos muy beneficiosos para el futuro del Kurdistán en su conjunto y el de Hasaka en particular.
A lo largo de la década de 1870, no disponemos de fuentes sobre Hasaka. Sin embargo, con el creciente interés alemán por las tierras del califato, los agentes y diplomáticos alemanes comenzaron a viajar extensamente por ellas y a llamar la atención sobre su potencial.
En 1882, el orientalista Eduard Sachau, que no se atrevió a afrontar el reto de llegar a Hasaka, anotó: «No pude averiguar más detalles sobre estas aldeas. Solo supe que Elhasece era un tell sobre el que se alzaba una gran casa de ladrillos de arcilla y un cuartel. Pero ahora, este Kasr (schloss) está kharab, es decir, en ruinas».
La identificación del «schloss» de Sachau con el «Burg» de Winter se ve reforzada por un descubrimiento adicional realizado por el arqueólogo francés del siglo XX Antoine Poidebard, quien reveló que las zanjas de prueba en Tel Hasaka sacaron a la luz muros que datan de la época romana.
Basándose en material otomano de la época, Winter confirma que Mahmoud, en consonancia con el espíritu de la época, había construido un Burg en un kharab. Sin embargo, sea como fuere, hay dos hechos de importancia crítica que no pueden ignorarse aquí.
En 1885, el gobernador de Deir Ezzor solicita al gobierno que establezca allí una kishla. Tres años más tarde, aparentemente para cumplir este objetivo, Viransehir, que había formado parte de Deir Ezzor, es adscrito a Diyar Bakr. Los valientes esfuerzos darían sus frutos.
En agosto de 1893, el diplomático alemán Max Freiherr von Oppenheim, una de las figuras más controvertidas de la historia, cruza el Khabur para contemplar una colina de 20 metros de altura, en cuya cima se alza una kishla, «cuidada por unos pocos policías del vilayet de Diyarbakir, que vivían con sus familias fuera de la estación en pequeñas casas hechas de juncos y barro».
Se trata, sin duda, de un cambio trascendental. Hasaka se transformaría -en una década que cambiaría por completo la vida de sus habitantes- en un pueblo del que no se tiene prácticamente ninguna información. Sin embargo, Hasaka no debe confundirse con Kaukab, una nahiya embrionaria donde se establecerían los árabes sharabeen, jubur y shammar.
Seis años más tarde, mientras se daban los últimos retoques a la concesión, el Deutsche Bank envía a Oppenheim (ahora agregado en El Cairo) para determinar, en la medida de lo posible, el mejor trazado para el Ferrocarril Berlín-Bagdad en el tramo entre Alepo y Mosul.
Tras una breve reunión con Ibrahim Pasha (noviembre de 1899), presumiblemente para obtener el permiso, el diplomático emprende un viaje que cambiaría por completo las perspectivas de su propia vida, al descubrir (el 19 de noviembre) Tell Halaf de los subarios, antaño únicos señores de la región.
Cuatro días después de esa fecha, Oppenheim hace un descubrimiento de otro tipo en la confluencia de Hirmas y Khabur: el pueblo de Hasaka. Oppenheim es el primero y prácticamente el único europeo que llama a Hasaka «pueblo». ¿Estaba Oppenheim exagerando?
A primera vista, esto podría parecer cierto, pero a fin de cuentas, la verdad es que Oppenheim, de entre todos los viajeros europeos, ofrece la descripción más precisa y detallada del Levante. Sin embargo, no es una cuestión muy difícil de resolver.
Sorprendentemente, la última década del siglo XIX fue extremadamente transformadora para la política de Jazira. Los acontecimientos de la época ayudan a crear una imagen clara y a investigar las fuerzas que dieron forma a tal cambio.
En primer lugar, la década de 1890 se caracteriza excepcionalmente por ser la década de la apropiación de tierras, en la que se puso en cultivo mucha tierra árida. En 1896 se construyeron dos norias en el rÍo Khabur.
El hecho de darse cuenta de que las norias no estaban destinadas (al menos exclusivamente) al abrevado del ganado indica, de forma bastante razonable, que una comunidad iba a dedicarse (si no lo hacía ya) a la agricultura.
Es muy relevante que, en 1891, se informara de que los kurdos de Kikan y Khalajan, entre otros, se habían asentado en los subdistritos de Milli, Khalajan, Kikan y Daqqouri, que ahora se habían convertido en aldeas. Aunque el alcance de su expansión sigue sin estar claro, Khalajan dependía de Sinjar (1870-76) y, posteriormente, de Viransehir en 1876.
Suponiendo que los kurdos de Daqqouri siempre han vivido entre Amuda y Sifaya, debemos recordar que en 1850 tanto los Millan como los Kikan acampaban cerca de Tell Hasaka.
Todo esto ocurre a raíz de la solicitud realizada (1888) por el mutasarif de Deir Ezzor de vigilar Tell Hasaka, para ayudar a controlar a los bandidos árabes y comprometer a las tribus con la agricultura, como parte de una amplia política recién adoptada. La idea era que, una vez establecida la agricultura, los nómadas serían inducidos a establecerse u obligados a marcharse.
Nadie más que Ibrahim Pasha podía hacer frente a tal desafío. Él comprendió la importancia de la agricultura. Según Oppenheim, Ibrahim Pasha tenía un historial de construcción de nuevos asentamientos. Suluk, al sur de Urfa, lleva su huella. Las dos norias erigidas en el Khabur parecen completar el cuadro.
En segundo lugar, en un entorno bastante nómada, los excedentes de producción, como el queso, el yogur, la mantequilla y la lana, necesitaban comercializarse (en su mayor parte mediante transacciones en especie). Esto se hacía a través de vendedores ambulantes cristianos, que mantenían buenas relaciones con los jubur, quienes se encontraban entre los primeros árabes en dedicarse a la agricultura.
Oppenheim afirma que su amigo, Ibrahim Pasha, atraía tanto a comerciantes musulmanes como cristianos. Reconocía la importancia de identificar e influir en las figuras clave. En contradicción con los conceptos erróneos establecidos sobre el papel de los grupos kurdos en los pogromos anticristianos de 1895, los Millan protegían a los cristianos.
En tercer lugar, y lo más importante de todo, hasta el siglo XV, el valle de Mesopotamia fue el corazón del comercio oriental. Hacía mucho tiempo que se había abandonado la ruta comercial por el desierto que pasaba por el Tauro, Seruj, Tell Halaf, Tell Hasaka y Sinjar. El ferrocarril Berlín-Bagdad iba a revitalizar esta ruta, que no resultaba atractiva para las grandes potencias europeas.
El ferrocarril debió de haber, en última instancia, allanado el camino para Hasaka como futuro asentamiento a finales de la década de 1890 y principios de la de 1900. William Brice ilustra cómo el proyecto dio vida al proyecto: «el ferrocarril, construido justo antes de la Primera Guerra Mundial, hizo que la agricultura fuera más segura y rentable».
El plan tenía un doble objetivo: político y comercial. Más tarde, los alemanes se habían asegurado los derechos mineros a lo largo de 20 kilómetros a ambos lados de la vía férrea. Las campañas de pacificación contra los yazidíes de Sinjar, en 1892, y contra los shammar y los circasianos en 1892 y de nuevo en 1896, forman parte de ese proceso.
El territorio al que se dirigía el proyecto, dentro de la jurisdicción de Millan, era una de las regiones más subdesarrolladas del mundo. Sin embargo, contaba con las riquezas de Mesopotamia, que por entonces acaparaba la atención debido a sus abundantes yacimientos.
Tras su viaje de exploración de 1893, el hecho de que Oppenheim se dirija a Hasaka no parece ser una apuesta a ciegas. Una vez allí, no muestra sorpresa alguna, ni da detalles en absoluto, pero parece dar un suspiro de alivio. «Finalmente me detuve en la aldea de Hesseche». Sin embargo, por desgracia, no da a conocer el origen étnico de la aldea.
Sin embargo, saber que Viransehir se separó de Deir Ezzor en 1885 para pasar a formar parte de Diyar Bakr, que la kishla de Hasaka estaba guarnecida en 1893 por hombres de Diyar Bakr —un centro de población kurda— y que Viransehir era la metrópolis más cercana, y aparentemente la más importante, a Hasaka, sugiere, con toda probabilidad, que eran kurdos.
En diciembre de 1907, los compatriotas de Oppenheim, Ernst Herzfeld y Friedrich Sarre, avistan Hasaka. No se hace mención alguna a una aldea. La observación no es del todo incorrecta.
Herzfeld destaca que la kishla de Oppenheim de 1893 estaba «algo más fuertemente custodiada». No se niega la existencia de la aldea. Sin embargo, la historia tiene una secuela que contar.
«Habíamos deseado visitar este lugar. Sin embargo, no pudimos convencer al barquero, por muchas promesas que le hiciéramos, de que nos llevara tan lejos río abajo en sus barcas, y sin una barca, el río profundo y caudaloso, que puede llegar a tener 100 metros de ancho, es intransitable», comentó.
Desde lejos, la kishla ocultaba la vista del pueblo. Sin embargo, al mismo tiempo, Herzfeld da a conocer la existencia de un servicio de correo en Hasaka. Esto no es, en absoluto, un acontecimiento significativo.
En 1908, Hasaka se convierte en una qasaba (un lugar de importancia estratégica) y, al parecer, la kishla se amplía y se fortifica aún más. Sin embargo, ese mismo año, el reinado de Abdul Hamid llega a su fin. En julio, su amigo, Ibrahim Pasha, derrota a una fuerza turca y a tribus árabes, según se informa, en el monte Abdul Aziz.
Presionado por los sucesores de Abdul Hamid, los Jóvenes Turcos, el Pasha parte hacia Sinjar, pero sucumbe a una enfermedad o a las heridas cerca de Tell Hasaka. Los Millan gozaban de una considerable popularidad, y su reinado no fue ni indiscutible ni ininterrumpido, hasta que fue truncado de una vez por todas.
Esto convirtió a los circasianos de Ras al-Ayn —con el apoyo del kaymakam turco de al-Saf— en una lacra para el territorio que se extendía desde el monte Tektek hasta el monte Sinjar.
Para entonces, el trazado del ferrocarril Berlin-Bagdad desde Ras al-Ayn hasta Mosul, que se había convertido en la comidilla de la ciudad, tuvo que sufrir un cambio leve, pero que alteró el curso de la vida en lo que respecta a Hasaka.
«Desde Hasaka —comenta Brice— había un camino fácil a lo largo del Alto Khabur para enlazar con la ruta de la escarpa kurda en Ras al-Ayn». Sin embargo, surgió un desafío difícil de superar en el tramo entre Hasaka y Sinjar, donde la naturaleza rocosa del terreno obstaculizaba la marcha del proyecto. Hasaka iba a quedar ahora descartada.
En cuanto a la veracidad, no tenemos la más mínima idea de cómo era Hasaka en la década de 1910. Sin embargo, la furia de la naturaleza (la Gran Nieve de 1911 y el cólera de 1912), junto con la Guerra de los Balcanes, debieron de haber causado estragos en Hasaka. Descubrir que, durante el viaje de Sachau, los habitantes de Shadaddi abandonaron sus hogares debido al frío, podría tener bastante sentido y convertir una hipótesis abstracta en una idea concreta.
Durante la Gran Guerra de 1914-1918, aparte de la kishla, no hay ni el más mínimo indicio de Hasaka. En este momento, deberíamos saber por qué todo el mundo reclama Hasaka.
Sin respaldo de pruebas, y basadas principalmente en narraciones y cuentos populares transmitidos oralmente, se citan varias conjeturas (kurdas y árabes) en lo que respecta al origen de Hasaka.
En primer lugar, el adagio árabe y sirio, indiscutible, inmutable y vigente desde siempre, sostiene que Hasaka deriva su nombre de una planta (tribulus) que crece en abundancia a orillas del Khabur.
Sin embargo, varios relatos de la época revelan que las riberas del Khabur y el Hirmas estaban cubiertas de álamos, juncos, matorrales bajos de tamarisco y maleza, pero no de tribulus, que prospera en lugares de clima seco.
Además, el hecho de que el tell fuera una especie de base de operaciones, que sufrió repetidos cambios, descarta la idea de que creciera tribulus en su cima. Por otra parte, al este de Tell Hasaka hay una colina llamada Tell Abu Bakr, que en ningún caso recibe su nombre de un tal Abu Bakr. Teniendo esto en cuenta, es muy improbable que Tell Hasaka reciba su nombre de una planta.
En segundo lugar, una primera afirmación kurda sostiene, sin embargo, que Hasaka deriva su nombre de Hiskê, un supuesto consejero yazidí de Ibrahim Pasha. Esta parece plausible, pero carece de pruebas. Históricamente, Hiskê nunca aparece mencionado en la literatura escrita.
Una segunda afirmación sostiene que la denominación deriva de la tribu yazidí de Heska (a veces Heskani). Esta no puede ignorarse. Pero es necesario sacarla a la luz.
En la época otomana, los miembros de la tribu Heska eran contratados ocasionalmente como pastores por otras tribus, cuyos pastos se concentraban principalmente en la periferia del lago Khatouniye y en al-Hol. Sin embargo, el hecho de que «Heska» se pronuncie de forma diferente a «Heseke» —lo cual no puede deberse a una corrupción lingüística del paso del tiempo— mantiene vivo el debate.
Mientras que Stefan Winter tiende a desvelar el secreto y zanjar el debate, las dos afirmaciones kurdas, si son ciertas, podrían, con toda lógica, ser especialmente más aplicables a Girê Heskê, un pueblo de montaña situado en algún lugar de Darbasiye.
En primer lugar, los registros catastrales otomanos de los siglos XVI y XVII recogen un pequeño grupo tribal de kurdos hesekiye en la campiña de Homs. Aunque los hesekiye crían ovejas y búfalos, su función principal es la de recaudadores de impuestos, cuyo dinero iba directamente a la familia del sultán.
Lamentablemente, los hesekiye desaparecen de los documentos oficiales después de 1646. Se desconoce si los hesekiye tenían una afiliación subtribal en Tell Hasaka en esa misma época, o si los mismos hesekiye podrían haber emigrado allí posteriormente.
Sin embargo, hay que tener en cuenta que, hasta hace poco, los yazidíes no eran desconocidos en el centro de Siria. Si los hesekiye hubieran emigrado, el tortuoso curso del Khabur debió de ser el más adecuado para sus ovejas y búfalos.
Para ser justos, Winter no establece ninguna conexión entre los kurdos hesekiye y Tell Hasaka. Sin embargo, sabiendo que «ye» parece ser un sufijo que precede a un sustantivo, y que la versión de Oppenheim de Tell Hasaka es Heseke, que los «beduinos de la zona pronuncian al-Hasetsche», resulta muy probable que Hesekiye sea el mismo Heseke. No obstante, la puerta a Hasaka (historia y etimología) no está completamente cerrada, sino que permanece ligeramente entreabierta.
Así no termina la historia de una mota en el horizonte de un imperio vasto pero decrépito, descrito a la perfección por los franceses que llegaron allí en mayo de 1922 y encontraron «unas pocas y miserables casas de ladrillo secadas al sol, rodeadas de varias tiendas beduinas», lo que da una idea de lo que había soportado durante la guerra, cuyo resultado no le devolvió el color a sus mejillas.
Algunas referencias:
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-Fredrich Sarre und Ernst E. Herzfeld, Archaologische Reise Im Euphrat- Und Tigris- Gebiet, V I, Berlin, 1911.
-Janet Klein, The Margins of Empire, Kurdish Militias in the Ottoman Tribal Zone, Stanford University Press, 2011.
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-William Brice, A Systematic Regional Geography, South East Asia, University of London.
EL AUTOR: Lazghine Ya'qoube es una investigadora kurda especializada en la historia moderna de Mesopotamia, centrada principalmente en cuestiones relacionadas con los kurdos, los yazidíes y los asirios antes, durante y después de la Primera Guerra Mundial.
- 1Sanjacado, sanjacato o sanyacado (en turco: sancak, lit. bandera o estandarte)[1] era el nombre de una de las subdivisiones administrativas del Imperio otomano. En árabe los sanjacados eran llamados liwa.
- 2Un firmán o fermán era, a nivel constitucional, una orden o decreto publicado por un soberano de determinados estados islámicos históricos que incluían el Imperio otomano, el Imperio mogol, el Estado de Hyderabad e Irán hasta la Revolución Islámica. Durante diversos periodos fueron agrupados y utilizados como legislación.
- 3Un tell (del árabe tall, «colina» o «montículo») es una colina artificial creada por la acumulación y superposición de restos de asentamientos humanos durante siglos en el mismo lugar. Son comunes en Oriente Medio y indican capas de ocupación donde los niveles inferiores son más antiguos.
- 4El Fulda Gap (Brecha o Paso de Fulda) era un área estratégica clave entre Hessen y Turingia, en la frontera de Alemania Occidental y Oriental, considerada la ruta más probable para una invasión soviética de tanques hacia Alemania Occidental y el río Rin durante la Guerra Fría. Fue un punto central de altísima tensión militar donde la OTAN y el Pacto de Varsovia mantuvieron una presencia constante.
- 5Un eyalato[1][2] (del árabe iyala(t), en turco otomano eyâlet, pronunciado [ejaːˈlet], a veces transcrito como eyalet) era una antigua división administrativa primaria del Imperio otomano. El término a veces es traducido como provincia o gobernación.