100 kurdos no sirios del PKK regresan a Qandil
El traslado de combatientes no sirios del PKK a las montañas de Qandil, en Irak, se produce tras un acuerdo entre las Fuerzas Democráticas Sirias (SDF) y Damasco, mediado por Estados Unidos, cuyo objetivo es aliviar las tensiones y mantener a las fuerzas kurdas bajo la supervisión del ejército nacional.

Al Monitor – Amberin Zaman – 10 febrero 2026 – Traducido y editado por Rojava Azadi Madrid
Al menos 100 militantes no sirios del Partido de los Trabajadores del Kurdistán, declarado ilegal, han cruzado desde Siria a la región del Kurdistán iraquí y se han desplazado a la sede principal de la organización en las montañas de Qandil, en la frontera de Irak con Irán, según informaron a Al-Monitor tres fuentes bien informadas sobre el plan. La exfiltración de los rebeldes, facilitada por las autoridades kurdas iraquíes, se ajusta al acuerdo de integración negociado por Estados Unidos y firmado el 30 de enero entre las Fuerzas Democráticas Sirias, lideradas por los kurdos, y el Gobierno provisional del presidente sirio Ahmed al-Sharaa.
El acuerdo, una versión revisada de otro anterior firmado el 18 de enero, mejoró las condiciones para las SDF y puso fin a semanas de enfrentamientos entre ambas partes que se cobraron decenas de vidas y provocaron que la entidad liderada por los kurdos en el noreste de Siria perdiera más del 80 % de los territorios bajo su control. Según los términos del acuerdo modificado, las SDF conservan cuatro brigadas, aunque bajo el mando general del ejército nacional sirio, una demanda clave de los kurdos destinada a calmar sus preocupaciones en materia de seguridad.
Turquía se opuso firmemente a la preservación de las SDF en cualquier tamaño o forma debido a sus vínculos con el PKK, que luchó contra el ejército turco por la autonomía dentro de Turquía hasta el verano pasado. Fue entonces cuando anunció que se disolvía y renunciaba a su lucha de cuatro décadas en respuesta a las órdenes de su líder encarcelado, Abdullah Ocalan.
El proceso de traslado de los elementos no sirios del PKK al Kurdistán iraquí se produjo tras una reunión celebrada el 22 de enero entre Nechirvan Barzani, presidente de la región del Kurdistán iraquí, y el comandante en jefe de las SDF, Mazlum Kobane, según informaron las fuentes consultadas por Al-Monitor. Barzani, que ha desempeñado un papel clave entre bastidores para salvar las diferencias entre todas las partes interesadas, le dijo a Kobane que este sería un paso fundamental para fomentar la confianza. Kobane estuvo de acuerdo. El ministro de Asuntos Exteriores de Turquía, Hakan Fidan, y el jefe de los servicios de inteligencia turcos, Ibrahim Kalin, se mostraron «extremadamente satisfechos» al recibir la noticia de la aquiescencia de Kobane, según una de las fuentes. Es probable que esta medida haya contribuido a suavizar la postura de Turquía con respecto al establecimiento de las cuatro brigadas de las SDF.
El número exacto de militantes del PKK no sirios sigue sin estar claro, pero su traslado sigue en curso, según las fuentes, sin proporcionar más detalles. Kobane y muchos otros líderes kurdos sirios que gobiernan el noreste de Siria ocupaban puestos de influencia dentro del PKK antes de cruzar de nuevo a Siria al inicio del conflicto civil en 2011 para organizar allí las fuerzas de defensa kurdas y proteger a la población civil kurda.
El ministro de Asuntos Exteriores de facto de los kurdos sirios, Ilham Ahmed, se ha reunido con funcionarios de inteligencia turcos desde el inicio de los esfuerzos de Turquía por alcanzar un acuerdo duradero con sus propios kurdos, que se pusieron en marcha en la primavera de 2024 y que implicaron conversaciones directas con Ocalan por primera vez. Se esperaba que Ocalan no solo desmantelara el PKK, sino que utilizara su influencia sobre las SDF para que estas hicieran lo mismo. Ocalan no hizo tal llamamiento a las SDF, al menos no públicamente.
Si el acuerdo del 18 de enero se hubiera mantenido, las SDF habrían capitulado efectivamente a todas las demandas de Sharaa y de Ankara. Pero el presidente Donald Trump desempeñó un papel clave para que Ankara y Damasco suavizaran el acuerdo en llamadas telefónicas separadas realizadas a Sharaa y al presidente turco Recep Tayyip Erdogan el 28 de enero. Las exhortaciones de Barzani para que Kobane aceptara el nuevo acuerdo, junto con una presión similar por parte del enviado estadounidense para Siria, Tom Barrack, dieron como resultado la firma del acuerdo del 30 de enero.
El deshielo emergente entre Ankara y las SDF podría acabar llevando a los kurdos de Siria y Turquía a colaborar de formas que podrían contrarrestar la alianza cada vez más profunda de Arabia Saudí con Sharaa. Si todo sale según lo previsto, la paz entre Turquía y los kurdos de Siria podría sentar las bases de una esfera de influencia liderada por Turquía que abarque a los kurdos de Turquía, Siria e Irak, con dividendos económicos y estratégicos para todos.
La persistente hostilidad de Turquía hacia las SDF llevó a las fuerzas turcas a llevar a cabo tres incursiones militares con el objetivo de paralizar la entidad liderada por los kurdos en el noreste de Siria. El colapso del régimen del dictador sirio Bashar al-Assad en diciembre de 2024 dio paso a un nuevo equilibrio de poder que debilitó a los kurdos y destrozó sus esperanzas de alcanzar un acuerdo federal similar al existente entre los kurdos de Irak y Bagdad.
Sin embargo, por el lado positivo, la unidad kurda transfronteriza está en aumento. El tío y suegro de Barzani, Masoud, que es el presidente del PDK y el gran veterano de la política kurda en todo el mundo, se ha convertido en su rostro público, defendiendo a sus hermanos sirios en varias llamadas telefónicas con Sharaa, al tiempo que forja fuertes lazos con Kobane. Ambos se reunieron de nuevo el 6 de febrero en Erbil, donde Kobane también se reunió con Nechirvan Barzani y con el ministro de Asuntos Exteriores francés, Jean-Noel Barrot.