Violaciones continuas contra la población de las ciudades y zonas rurales de Afrin por parte de las fuerzas turcas y sus aliados yihadistas

Syrian Observatory for Human Rights (SOHR) - 19 mayo 2019 - Traducido por Royava Azadi Madrid

SOHR, Provincia de Alepo.- Las fuerzas turcas y las facciones afines del «Escudo del Éufrates» siguen violando los derechos de la población de la ciudad y la región de Afrin.

El SOHR se ha informado de que el día 17 de mayo de 2019 las fuerzas turcas han impedido el regreso a sus viviendas a la población de la aldea de Darwish, en el municipio de Raju, en la campiña noroccidental de Alepo, toda vez que la aldea fue ocupada por facciones yihadistas del «Escudo del Éufrates», instalaran una base militar y la convirtieran en zona militar restringida.

Asimismo, el SOHR publicó el pasado 17 de mayo que facciones yihadistas de la «Operación Rama de Olivo» apoyadas por Turquía, que controlan la ciudad de Afrin y su área rural en el noroeste de Alepo, reunieron a los Mukhtars de las aldeas de Midanah del municipio de Raju, para que indicarles que exigieran a los agricultores kurdos la obtención de un «permiso» para cosechar sus tierras. Por otra parte, ciertas fuentes informaron al SOHR que a los agricultores árabes que han sido desplazados a la zona no se les ha pedido que obtengan un «permiso» para cosechar los cultivos dentro de las tierras de las que se han apoderado y que pertenecían a ciudadanos de Afrin desplazados.

El SOHR se ha informado por varias fuentes fidedignas de que la inteligencia turca y las facciones rebeldes sirias leales a Turquía han trasladado a más de 600 prisioneros kurdos de Afrin, que fueron arrestados tras el control del cantón el año pasado. El traslado tuvo lugar desde la prisión de Sejju (prisión de al-Ma’sara) en la zona de Azaz, en la región norte de Alepo, siendo transportados a un destino que aún se desconoce. Las fuentes añadieron que el traslado se inició por lotes durante la última semana, tras examinar la acusación y la duración de prisión de cada uno de los detenidos, indicando que la salud de un gran número de estos detenidos se ha deteriorado durante el último período como resultado de las torturas que se producen en la prisión de al-Ma’sara, cuya reputación al respecto es notoria, habiendo un gran temor por la vida de los detenidos. El SOHR también recibió información sobre el traslado de varios detenidos a prisiones turcas, acusados de «pertenecer a la antigua autoadministración kurda en Afrin», mientras que la suerte de esos detenidos es desconocida, ya que la inteligencia turca y sus facciones leales prohíben las visitas, salvo mediante el pago de grandes sumas de dinero, por lo que se llevan a cabo muchas detenciones para obtener rescates, que se han extendido dramáticamente en Afrin.

El 7 de mayo de 2019 el SOHR publicó que al-Jabha al-Shamiyyyah, que opera en el marco de la operación turca «Rama de Olivo», detuvo en los últimos días a seis personas, entre ellas una mujer, en el pueblo de Qantara del municipio de Maabatli, en la región de Afrin, acusados de «tratar con las YPG». La misma facción Ahrar al-Sharqiyah golpeó e insultó a compatriotas kurdos en la aldea de al-Amara en el municipio de Maabatli, después de acusarlos de cooperar con la «autoadministración». Además, expulsó a una familia de la casa de un pariente que residía en la ciudad de Afrin, a pesar de tener papeles de la casa del consejo local de Afrin, siendo obligados a pagar dinero a cambio de permitir que se quedaran.

El 1 de mayo de 2019, el SOHR fue informado por varias fuentes fidedignas de que las facciones de la Operación «Rama del Olivo», que cuentan con el apoyo de Turquía, liberaron el martes a un líder del Partido Democrático del Kurdistán en Afrin, Hussein Ibish, que actúa como presidente del Consejo Nacional del Kurdistán en Afrin, después de haberle detenido el 1 de abril de 2019. Se ha detenido a 2.682 ciudadanos de Afrin, entre ellos más de 1.087 siguen detenidos, mientras que el resto fueron puestos en libertad después de que la mayoría de ellos pagaran un rescate impuesto por los miembros de la operación «Rama del Olivo»; el rescato a veces llegó a más de 10 millones de libras sirias. El SOHR ha comprobado en varias ocasiones que las facciones enviaron clips de audio o vídeo a las familias de las personas secuestradas, reclamando dinero sin posibilidad de negociación, junto con amenazas de liquidar a sus familiares si no se pagaba la cantidad deseada de dinero.

Estas mismas facciones, a las que Turquía dio autoridad en la zona -tras el silencio internacional que ha permitido que Turquía imponga su poder en Afrin-, han llevado a cabo detenciones contra ambos sexos, convirtiéndolos en secuestros con petición de rescates, basándose en ciertos cargos, siendo los más prominentes «pertenecer a las fuerzas kurdas y comunicarse y trabajar para ellas». El secuestro por rescate se ha convertido en un oficio popular adoptado por la mayoría de las facciones, en un intento de recaudar la mayor cantidad posible de dinero, y con el objeto de reprimir al resto de la población de la región. El SOHR ha comprobado que las facciones han trasladado a los secuestrados a centros de detención y custodia creados en viviendas de civiles, que fueron confiscadas y convertidas por ellos en cuarteles de tales facciones pro-Turquía, que comparten la influencia y la propiedad en Afrin, y que de vez en cuando llevan a cabo saqueos y confiscaciones de bienes y fondos.

El 28 de abril de 2019, el SOHR publicó que las violaciones contra el pueblo de Afrin continúan por parte de las facciones de la operación «Rama de Olivo», que controlan la zona. La facción Al-Jabha al-Shamiyyyah había arrestado el día 27 al menos a 5 personas en la zona de Maabatli, en la región de Afrin, bajo acusaciones de «pertenecer a unidades kurdas». Fueron llevadas a un destino desconocido, lo que hace temer por sus vidas.

El 25 de abril de 2019, el SOHR fue informado de que las fuerzas turcas continúan el proceso de construcción del muro de separación en la aldea de Jalbal, al sureste de la ciudad de Afrin. Se documentó por vídeo que las fuerzas turcas construyen una nueva parte del muro desde el lado oriental de la aldea, después de derribar y demoler más casas de ciudadanos desplazados, mientras que las fuerzas del régimen y las fuerzas rusas se limitan a observar las operaciones de construcción. El muro de separación se encuentra a unos 2 km de distancia de los emplazamientos de las fuerzas del régimen en la aldea de Tanneb, y a unos 6 km del cuartel general de las fuerzas rusas en Kasht’aar.

El 24 de abril, el SOHR supervisó una manifestación masiva llevada a cabo por miles de personas desplazadas de la ciudad de Afrin y sus alrededores en la carretera internacional que une Alepo con la frontera turca, en la región corte de Alepo, donde hay un cuartel general de las fuerzas rusas en la aldea de Kasht’aar. La manifestación se considera la tercera de su tipo desde que las fuerzas turcas y las facciones sirias afines controlan Afrin. Esta manifestación se produjo después de que las fuerzas turcas iniciaran la construcción de un muro de separación entre Afrin y el norte de Alepo. El SOHR ha documentado mediante vídeo la demolición a gran escala de viviendas y propiedades de civiles en la aldea de Jalbal, y la construcción del muro de separación por el ejército turco en las aldeas de Mrimin, Kimar y Jalbal, donde la manifestación se organizó cerca del muro, a unos 7 km de distancia. Los manifestantes también levantaron fotografías de sus hijos asesinados durante las operaciones militares de las fuerzas turcas en la zona de Afrin.

El 29 de marzo de 2019, el SOHR se informó de que la llamada policía militar de la ciudad de Afrin, que está controlada por las facciones de «Rama de Olivo» apoyadas por Turquía, detuvo a 9 profesores, entre ellos un director de escuela en el barrio de al-Ashrafyyeh , en dos escuelas adyacentes. Han sido llevados a un destino desconocido hasta ahora, y no se ha recibido ninguna información sobre las razones de la detención hasta la fecha.

El SOHR publicó el 20 de marzo de 2019, informado por diversas fuentes fidedignas, que facciones que operaban en el marco de la operación «Rama del Olivo» detuvieron a varios hombres y jóvenes en la zona de Kafr Safra y otras zonas del campo de Afrin, encargados de «celebrar la fiesta de Newroz prender los fuegos del aniversario», y que las detenciones tuvieron lugar en vísperas de la fiesta de Newroz, que es celebrada en todo el mundo por los kurdos cada año el 21 de marzo. Es costumbre en esta fiesta prender fuegos en aldeas y colinas para celebrar un evento histórico simbólico para los kurdos.

Hace unas 48 horas, se ha recibido una copia de un comunicado emitido por los ayuntamientos de la zona, informando de que no habrá día festivo el 20 de marzo de 2019, ni se volverá a celebrar el día festivo de Newroz, y todas las instituciones oficiales continuarán su trabajo el día 21, no permitiéndose a los ciudadanos protestar, incendiar neumáticos, celebrar o disfrutar el Newroz. El SOHR documentó cómo los combatientes de las facciones que operan en el marco de la Operación «Rama de Olivo» destruían la estatua del símbolo kurdo «Kawa el Herrero», que se encontraba ubicada en una de las plazas de la ciudad de Afrin, coincidiendo con la proximidad de los festivales de Newroz, que se celebran todos los años el 21 de marzo.

Desde el día 20 de enero de 2018 y hasta la misma fecha de 2019, Afrin ha presenciado masacres y asesinatos que se cobraron la vida de 389 civiles, entre ellos 55 niños y 36 mujeres, civiles kurdos, árabes y armenios. Decenas de ellos murieron por explosiones de minas y bajo tortura por parte de las facciones de «Rama de Olivo»; la mayoría de ellos murieron a causa de los bombardeos aéreos y de artillería turcos. En varias ejecuciones, 89 civiles, entre ellos 6 niños y 3 mujeres, fueron asesinados tras la toma de control de Afrin por las fuerzas turcas.

El SOHR también ha supervisado las heridas de cientos de personas y el desplazamiento de cientos de miles. Las violaciones de derechos y las prácticas inhumanas siguen siendo la parte que corresponde a los residentes que restan en Afrin, que se niegan a abandonar sus hogares y granjas en favor de las fuerzas y facciones turcas que roban, devoran, saquean y se apoderan de los bienes de la población civil y de los bienes privados y públicos de toda la zona de Afrin.

Se han contabilizado más de 158 muertes en ataques y operaciones de acoso contra «Rama de Olivo» en el área de Afrin desde que las fuerzas kurdas perdieron la zona a finales de marzo de 2018. Desde el inicio de la operación, ascienden a 698 los muertos de miembros de las fuerzas turcas y de las facciones rebeldes islámicas, entre ellos 85 soldados turcos. Se ha documentado la muerte de al menos 1.586 combatientes de las Fuerzas de Autodefensa y de las YPG desde el inicio de la Operación «Rama de Olivo». También al menos 91 miembros de las fuerzas del régimen han muerto en los bombardeos turcos desde el 20 de febrero de 2018.

Las fuerzas turcas han llevado a cabo alrededor de 144 asesinatos y ataques contra las fuerzas que controlan Afrin, mientras que las principales fuentes del YPG/J negaron que sus fuerzas o células tuvieran relación o responsabilidad en muchos de los asesinatos y actos de tortura, algunos de las cuales aparecieron en videos y fueron atribuidos a las fuerzas kurdas Las fuentes del SOHR acusan a células de otros partidos de llevar a cabo estos asesinatos y de atribuirlos a las fuerzas kurdas, con el objeto de hacer escalar las violaciones contra civiles, haciendo que el resentimiento vaya en aumento entre los civiles día tras día, utilizando para ello procedimientos injustos e ilegales, y ante el silencio de las fuerzas turcas -que dirigen la operación «Rama del Olivo»- y que no responden a las quejas de las víctimas.

Las formas de violación varían desde la confiscación de los cultivos de aceitunas hasta el robo de miles de barriles de aceite de oliva, la recaudación de tasas e impuestos, ocupación y saqueo de casas, granjas y establecimiento de cuarteles generales militares y campamentos en propiedades de los ciudadanos.

El SOHR ha sabido por fuentes fidedignas que grupos que operaban en la Operación «Rama de Olivo», después de controlar Afrin, hablaron con las autoridades turcas para exigirles que expulsaran completamente a los residentes de la ciudad de Afrin y de su área rural, y que confiscaran sus propiedades, medios de subsistencia, granjas, hogares y su contenido en su totalidad, lo que fue rechazado por las autoridades turcas. Las fuentes confirmaron que si bien querían el mismo objetivo, se opusieron al método, diciendo a los que querían esta decisión que pondría a la comunidad internacional en su contra, y que empujaría al mundo entero a intervenir en favor de los habitantes kurdos de la zona, por lo que ordenaron esperar, y que llegará el día en que los residentes de la zona pedirán salir de ella, y pagarán para salir de sus casas y granjas y dejarlas, lo cual es lo que ha sucedido lentamente, ya que cientos de familias que permanecían en Afrin han huido como resultado de la escalada de violaciones en su contra: secuestros, golpes, asaltos, saqueos, robos y ataques a mujeres y niñas.

Todo esto ha despertado la ira de los residentes de Afrin y de las personas que fueron desplazadas por Turquía, a quienes se les ha impedido regresar a sus pueblos y ciudades, en medio de un vergonzoso silencio por parte del mundo, que no ha realizado acción alguna para impedir lo que Turquía está haciendo en la zona de Afrin, donde se cometen violaciones diarias contra los residentes y los civiles.

Fuentes contrastadas han confirmado al SOHR que un comandante militar de Rahman Corps (desplazado desde el este de Gouta) tenía un acuerdo con el consejo local de la ciudad de Afrin, por el que tomaría una zona de una tierra montañosa situada en el área entre Basutah y la ciudad de Afrin, considerándolo «tierra de nadie», sin propietario, para entregarlo luego a la gente desplazada del este de Gouta a cambio de 100 dólares. Dichas fuentes fidedignas confirmaron que ambas partes habían llegado a un acuerdo, pero que ninguna persona desplazada ha entregado nada por el momento.

Las tasas impuestas a los civiles y a las personas que se desplazan en Afrin por la carretera principal y las carreteras secundarias, deben pagar sumas variables de dinero a los puestos de control de las Fuerzas de «Rama de Olivo», que detienen a todo tipo de vehículos -pequeños, grandes, públicos y privados-, y a veces van más allá de las tasas y recurren al pillaje, por no mencionar el control arbitrario que hacen las facciones operativas de «Rama de Olivo» de los recursos económicos de Afrin. Esto se ha traducido en la confiscación de la mayoría de las plantaciones de olivos por parte de tales facciones, y el arrendamiento de las plantaciones a comerciantes y trabajadores para que trabajen en ellas, percibiendo dinero por adelantado como precio por el arrendamiento de estas plantaciones confiscadas, que son más del 75% de la superficie de las fincas de olivares de Afrin; las facciones comparten el control de las fincas de olivos.

Se ha supervisado la ciudad de Afrin ocupada por las fuerzas turcas y facciones de la operación «Rama de Olivo» y comprobado que estas facciones se han dividido sus áreas de control y escriben su nombre sobre todo lo que incautan para probar su propiedad sobre ello y evitar que otras facciones se apoderen del mismo inmueble o maquinaria. También han quemado olivares y otras propiedades. Las violaciones de derechos exceden la confiscación y división de las propiedades. Llevan a cabo redadas diarias en las casas con el pretexto de buscar armas y células durmientes y otros pretextos; así también han saqueado joyerías, llevándose dinero, aparatos electrónicos, incluso teléfonos móviles y muebles.

El robo se ha trasladado de la propiedad privada a la pública, ya que algunos grupos roban cables eléctricos de cobre delante de la población, así como de hospitales e instituciones de servicios. Estos robos han provocado enfrentamientos internos entre las facciones yihadistas rebeldes de la operación «Rama de Olivo», en los que han muerto y resultado heridos decenas de miembros en frecuentes y sangrientos combates, mientras que las autoridades turcas no han ejercido ningún tipo de disuasión o presión, limitándose a tratar de resolver disputas que podían quedar completamente fuera de control.

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