Posiciones de Trump y Biden sobre las ofensivas turcas en el norte de Siria

North Press – 29 noviembre 2022 – Traducido por Rojava Azadi Madrid

QAMISHLI, Siria (North Press) – Es muy decepcionante que el gobierno de Estados Unidos esté callado en este momento. Sin embargo, algunos miembros del gobierno estadounidense me han asegurado en privado que no han dado luz verde a ninguna acción militar en el noreste de Siria, declaró Nadine Maenza, ex presidenta del USCIRF en una entrevista exclusiva con North Press.

A lo largo de los años, Turquía siempre ha creado pretextos para lanzar ofensivas en la región del norte y noreste de Siria que está en manos de la Administración Autónoma del Norte y Este de Siria (AANES) desde 2014. Sin embargo, los pretextos turcos han sido descubiertos y no pueden convencer a la opinión local e internacional.

La AANES se constituyó en 2014 en las regiones de mayoría kurda de Afrin, Kobani y Jazira, en el norte de Siria, tras la retirada de las fuerzas gubernamentales. Más tarde, se amplió a Manbij, Tabqa, Raqqa, Hasakah y Deir ez-Zor después de que las Fuerzas Democráticas Sirias [SDF] derrotaran militarmente a ISIS allí.

Tras la explosión [13/11/2022] que sacudió la plaza de Taksim, en el corazón de la ciudad turca de Estambul, en la que murieron seis personas y otras 80 resultaron heridas, las autoridades turcas ofrecieron una versión según la cual una mujer siria llamada Ahlam al-Bashir, sospechosa de haber perpetrado el atentado, había entrado en el país con otra persona cuatro meses antes.

Las autoridades turcas afirman que la mujer siria estaba afiliada a las Unidades de Protección Popular (YPG), dirigidas por los kurdos, y al Partido de los Trabajadores del Kurdistán (PKK), y que se entrenó y recibió instrucciones desde Kobani, añadiendo que entró en el país a través de Afrin, en el noroeste de Siria.

La explosión de Estambul fue un espectáculo débil y ridículo incluso para los propios turcos. El régimen turco, liderado por el Partido de la Justicia y el Desarrollo (AKP) y su presidente Recep Tayyip Erdogan, solía utilizar este tipo de pretextos para lanzar ofensivas contra los kurdos -civiles y militares- tanto en el norte y noreste de Siria como en el norte de Irak.

Turquía utiliza el artículo 51 de la ONU para ocupar zonas sirias

El régimen turco utilizó el artículo 51 de la Carta de la ONU para ocupar zonas del norte de Siria. El artículo incluye: «Ninguna disposición de esta Carta menoscabará el derecho inmanente de legítima defensa individual o colectiva en caso de ataque armado contra un miembro de las Naciones Unidas, hasta que el Consejo de Seguridad haya tomado las medidas necesarias para mantener la paz y la seguridad internacionales.»

En virtud de este artículo, el régimen turco lanzó tres invasiones militares en el norte y noreste de Siria desde 2016 y ha ocupado varias zonas.

En 2016, lanzó la operación denominada «Escudo del Éufrates» junto con su afiliado SNA (antes Ejército Sirio Libre-FSA) que resultó en la ocupación de las ciudades de al-Bab y Jarablus en el campo oriental de la gobernación de Alepo.

En 2018, las fuerzas turcas y las facciones del SNA lanzaron la llamada operación «Rama de Olivo» contra la ciudad de Afrin, en el norte de Alepo, para alejar a las YPG de la frontera de Turquía con el pretexto de proteger su seguridad nacional. Como resultado, unos 300.000 habitantes originarios han sido desplazados.

En 2019, lanzaron la operación «Primavera de la Paz» contra las dos ciudades de Tel Abyad, en el norte de la gobernación de Raqqa, y Sere Kaniye (Ras al-Ain), en el norte de Hasakah, que dio lugar a la ocupación de las dos ciudades y al desplazamiento de sus habitantes autóctonos.

Desde el 20 de noviembre de 2022, la fuerza aérea turca ha venido lanzando intensos ataques aéreos contra todas las zonas controladas por las AANES en la frontera sirio-turca, además de bombardear zonas que se encuentran a más de 40 km de la frontera, como la base militar de la Coalición Global y el campamento de al-Hol en Hasakah y la aldea de Makman en el área norte de Deir ez-Zor.

Posición de Estados Unidos, de Trump a Biden

En una entrevista concedida al diario estadounidense POLITICO el 23 de noviembre, el comandante en jefe de las Fuerzas Democráticas Sirias (SDF), Mazloum Abdi, expresó su convicción de que el presidente estadounidense Joe Biden debería cumplir las promesas hechas durante su campaña presidencial de no traicionar a los kurdos.

Durante su campaña presidencial cuando era vicepresidente en 2019, Biden hizo una declaración sobre las consecuencias de la decisión del entonces presidente Donald Trump de retirar las tropas estadounidenses del noreste de Siria, diciendo: «Donald Trump vendió a las Fuerzas Democráticas Sirias -los valientes kurdos y árabes que lucharon con nosotros para aplastar el califato del ISIS- y traicionó a un aliado local clave en la lucha contra el terrorismo. Pero eso no es todo: traicionó a nuestras valientes tropas, que se sacrificaron junto a ellos. Traicionó nuestra palabra como nación, generando dudas entre nuestros aliados de todo el mundo sobre los compromisos de seguridad de Estados Unidos. Y traicionó nuestra seguridad al dar luz verde a una incursión turca que creará caos y destrucción, creando las condiciones para que ISIS vuelva a crecer».

A pesar de las promesas de los funcionarios estadounidenses y el acuerdo de la delegación turca, la delegación estadounidense y las SDF sobre el «mecanismo de seguridad» en ese momento, Trump anunció psu decisión de retirar las fuerzas estadounidenses de las zonas fronterizas en el noreste de Siria, allanando el camino para la incursión turca en Sere Kaniye y Tel Abyad el 9 de octubre de 2019.

Días después de la operación, concretamente el 14 de octubre, Trump emitió una orden ejecutiva que imponía sanciones a Turquía por su operación militar en Siria. Sin embargo, esto no tenía sentido para el pueblo del noreste de Siria porque él mismo [Trump] dio luz verde a Turquía para invadir la región.

Ahora, el pueblo del noreste de Siria teme que se repita el mismo escenario y que Biden los abandone y los deje solos para que sean presa de la agresión turca, especialmente en medio del silencio de EE.UU. o -se puede decir- la falta de una posición firme con respecto a la escalada turca, excepto por algunas declaraciones.

El 24 de noviembre, el Departamento de Defensa de EE.UU. (DOD) expresó su profunda preocupación por la escalada que se está produciendo en el norte de Siria, y envió consuelo a las familias de las víctimas civiles en Siria.

El 22 de noviembre, el Departamento de Estado de EE.UU. instó a Turquía a desescalar y a centrarse en la lucha contra ISIS, diciendo: «Instamos a desescalar en Siria para proteger la vida de los civiles y apoyar el objetivo común de derrotar a ISIS.»

Asimismo, la embajada de Estados Unidos en Damasco tuiteó: «Instamos a la desescalada y, sobre todo, a la protección de la población civil y de las infraestructuras civiles.»

En una declaración exclusiva a North Press el 22 de noviembre, el portavoz del Departamento de Estado de EE.UU. dijo que las recientes operaciones turcas podrían socavar la campaña contra ISIS y poner en riesgo la vida de los civiles.

«Hemos comunicado constantemente nuestras graves preocupaciones a Turquía, en público y en privado. … Hemos instado a Turquía a que no lleve a cabo dichas operaciones, al igual que hemos instado a nuestros socios sirios a que no lleven a cabo ataques o escaladas», añadió.

Repetidas amenazas

El presidente turco anunció el 23 de mayo que Turquía lanzaría una nueva operación militar en sus fronteras meridionales con Siria para crear una «zona segura».

La «zona segura» turca es un área de 30-35 km de profundidad en territorio sirio que Turquía comenzó a establecer en 2019 para asentar a los refugiados sirios en un área a lo largo de su frontera con Siria, así como para mantenerla libre de las Fuerzas Democráticas Sirias (SDF), a las que considera terroristas.

Hace un año, Erdogan comenzó a lanzar amenazas de invadir zonas del norte de Siria con el pretexto de «erradicar el terrorismo». Dijo en octubre de 2021 refiriéndose a la ciudad de Tel Rifaat, en la zona norte de Alepo: «Estamos decididos a eliminar las amenazas procedentes de esas áreas.»

«Nuestra lucha contra ellos continuará de una manera muy diferente, lucharemos contra esas organizaciones apoyadas por Estados Unidos o por las fuerzas del régimen, y estamos insistiendo en esta cuestión», citó la Agencia Anadolu a Erdogan en octubre de 2021.

Comentando las amenazas, el analista político Tim Hogan dijo en agosto de 2021 que «Erdogan estaba poniendo a prueba a la administración de Biden aprovechando la preocupación de Estados Unidos en Afganistán, al igual que hizo con el ex presidente estadounidense Donald Trump cuando consiguió hacerse con nuevas regiones sirias y entregarlas a las milicias cercanas a Al Qaeda y a ISIS en 2019.»

Medidas adoptadas por la administración Biden

En diciembre de 2021, la Ley de Autorización de Defensa Nacional (NDAA) asignó 177 millones de dólares para 2022 para financiar las fuerzas que luchan contra ISIS.

Biden firmó la ley NDAA con 768.000 millones de dólares después de que el Senado y la Cámara de Representantes aprobaran por abrumadora mayoría la resolución a favor de la decisión.

En octubre de 2021, el presidente estadounidense prorrogó un año más las sanciones a Turquía. Las sanciones fueron impuestas por primera vez por Trump el 14 de octubre de 2019, e incluía a varios altos funcionarios turcos, incluidos los ministros de Defensa y Energía.

«Las acciones del gobierno turco, representadas en la ofensiva militar en el noreste de Siria, socavan la campaña para derrotar a ISIS», dijo el presidente estadounidense Joe Biden en un comunicado publicado por la Casa Blanca en su página web oficial.

A mediados de octubre, el presidente estadounidense Biden declaró la prórroga de la emergencia nacional con respecto a la situación en Siria, especialmente las amenazas turcas de lanzar una posible operación contra el norte de Siria, durante un año más.

«La situación en y en relación con Siria, y en particular las acciones del Gobierno de Turquía para llevar a cabo una ofensiva militar en el noreste de Siria, socava la campaña para derrotar a Estado Islámico de Irak y Siria, o ISIS», se leía en un comunicado de la Casa Blanca.

En noviembre de 2021, el ex enviado especial de Estados Unidos para Siria, James Jeffrey, confirmó que el presidente Biden no dio luz verde al presidente turco Recep Tayyip Erdogan para lanzar un nuevo ataque contra el norte y el noreste de Siria.

Jeffrey dejó claro que Washington no abandonaría la asociación con las Fuerzas Democráticas Sirias.

Las declaraciones de Jeffrey se produjeron tras las amenazas del presidente turco Recep Tayyip Erdogan en las que anunció que su país insiste en contrarrestar a las organizaciones que, según dijo, cuentan con el respaldo de Estados Unidos en Siria y de las autoridades sirias.

En julio de 2021, un funcionario estadounidense que prefirió no ser nombrado, dijo a POLITICO que la administración de Biden mantendría 900 tropas en Siria y seguiría apoyando a las SDF contra ISIS.

Estados Unidos desplegó su primer lote de fuerzas especiales estadounidenses en Siria en octubre de 2015, en la primera intervención estadounidense explícita desde el estallido de la guerra siria en 2011.

En conclusión, los habitantes del norte de Siria, incluidas todas sus comunidades -kurdos, árabes, asirios, sirios, turcomanos, armenios y otros- observan con cautela lo que sucederá en un futuro próximo.

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