KNK: El desmantelamiento de la existencia kurda en Siria y el deber internacional de actuar

KNK – 29 enero 2026 – Editado por Rojava Azadi Madrid
La campaña militar iniciada el 6 de enero de 2026 constituye una operación deliberada y coordinada destinada a desmantelar el autogobierno kurdo en Siria. Empleando una estrategia que podría describirse como «negociación-sabotaje-presión», el Gobierno de Transición sirio ha utilizado la retórica de la «integración» para legitimar una ofensiva generalizada que se extiende desde Alepo hasta la ribera oriental del río Éufrates. El marco propuesto para el llamado acuerdo formaliza este proceso de liquidación de la democracia kurda al exigir la dispersión individual de los combatientes kurdos y la transferencia del control soberano sobre el territorio y los recursos. Las consecuencias han sido inmediatas y devastadoras: el desplazamiento de cientos de miles de civiles, el asedio de Kobanê y los ataques sistemáticos contra la infraestructura civil, todas ellas claras violaciones del derecho internacional humanitario.
El alto el fuego anunciado el 20 de enero —inicialmente declarado por cuatro días y posteriormente prorrogado por quince días más— no representa un camino hacia la paz. Más bien, funciona como un instrumento táctico diseñado para consolidar las ganancias territoriales y políticas de esta estrategia de erradicación. Estos períodos de tregua se han aprovechado para retirar a los observadores internacionales, completar el traslado de los detenidos del ISIS y reforzar las posiciones militares sobre el terreno. A lo largo de este período, el Gobierno de Transición sirio ha violado de forma repetida y sistemática los términos del alto el fuego. Es fundamental señalar que estas operaciones han sido llevadas a cabo por milicias yihadistas cuya coordinación estratégica, cadenas de suministro logístico y cobertura política son proporcionadas de manera decisiva por el Estado turco.
El pueblo kurdo, que sacrificó decenas de miles de vidas en la lucha mundial contra el ISIS en nombre de la seguridad internacional, se enfrenta ahora al abandono en nombre de la conveniencia geopolítica y la conspiración internacional tácita. Este ataque no solo apunta a la existencia política kurda, sino que también corre el riesgo de revivir la misma amenaza terrorista que una vez ayudó a derrotar, como lo demuestra la creciente inestabilidad y el caos que rodea a los centros de detención. La intención del eje Damasco-Ankara es inequívoca: crear las condiciones para una ofensiva final sin restricciones destinada a borrar la vida política y social kurda. Lo que se está desarrollando es una cuenta atrás calculada hacia una posible atrocidad masiva. En esta coyuntura crítica, también las comunidades cristianas, yazidí, armenia y asiria del noreste de Siria se enfrentan a amenazas graves e inmediatas, incluido el riesgo de violencia masiva y desplazamiento.
Por lo tanto, hacemos un llamamiento urgente a la acción internacional:
1. Demarcación forzosa y supervisión rigurosa: Establecer inmediatamente una línea de protección supervisada internacionalmente. Desplegar una misión de observadores internacionales con un mandato claro, facultada para supervisar los acuerdos de alto el fuego y documentar las violaciones y abusos en tiempo real.
2. Acceso humanitario permanente y protección vinculante: abrir corredores humanitarios permanentes y garantizados internacionalmente a las zonas sitiadas, incluida Kobanê. El acceso humanitario nunca debe ser condicional, temporal o estar sujeto a coacción militar.
3. Reconocimiento constitucional y garantías políticas: garantizar el reconocimiento constitucional de la identidad, la lengua, la autodefensa y el autogobierno democrático kurdos. Sin garantías políticas vinculantes, cualquier acuerdo no hará más que institucionalizar el despojo, la represión y la violencia estructural.
La solidaridad mundial debe traducirse ahora en una acción internacional urgente y concreta. La pasividad ante esta amenaza constituye complicidad. Como expresión de solidaridad mundial, nos sumamos al llamamiento global para salir a las calles el 31 de enero y el 1 de febrero en defensa del modelo político democrático, multiidentitario y basado en la libertad de las mujeres de Rojava.