Defender Rojava es defender la humanidad

En los últimos días, el gobierno estadounidense de Donald Trump definió su política para Siria: un barril de petróleo vale más que una vida humana. Algo que ya había anticipado semanas atrás con los bombardeos sobre Caracas, la capital de Venezuela.
Nueva Revolución – Leandro Albani – 20 enero 2026 – Editado por Rojava Azadî Madrid
Las imágenes son espeluznantes: hombres degollados y pisoteados, una miliciana kurda de las Unidades de Protección de las Mujeres (YPJ) asesinada y su cuerpo arrojado de un edificio, miles de mercenarios del Estado Islámico (ISIS) liberados de prisiones del norte y el este de Siria. Esas imágenes muestran lo que tiene para ofrecer a Siria el régimen de Ahmed al Sharaa (conocido en su versión yihadista como Mohammed al Jolani).
La traición de Estados Unidos a las Fuerzas Democráticas Sirias (FDS) y a la Administración Autónoma del noreste del país (AADNES), es un hecho. Las fuerzas de autodefensa kurdas, árabes, asirias, armenias y turcomanas que lucharon en el terreno contra ISIS, que dejaron en el camino a más de once mil combatientes martirizados, y que desde hace doce años proponen un proyecto político y social para el país donde la prioridad sea la democracia, la convivencia y la defensa irrestricta del derecho de las mujeres, en estos últimos días parece naufragar.
En Siria, ISIS está más vivo que nunca, esta vez camuflado en un sinfín de milicias que responden al régimen de Damasco y están apoyadas por el Estado turco.
La pérdida de Deir Ezzor y Raqqa, administradas por la AADNES, y la defección de tribus árabes que participaban en la Administración Autónoma y que ahora, rápidamente, llegaron a acuerdos con Damasco, llevaron a Rojava (región kurda de Siria) a atravesar un peligro inminente. Un peligro que si no se detiene podría desembocar en una masacre de kurdos y kurdas. El régimen de Damasco sabe de estas cosas: en menos de un año cometió masacres contra los pueblos alauita (en la costa mediterránea del país) y druso (al sur de Siria).
Desde las FDS y la AADNES intentaron llegar a un acuerdo lo más justo posible con Damasco, pero a principios de enero el régimen de Al Jolani (que se puede calificar como una franquicia turca en Siria), cerró abruptamente el diálogo y lanzó ataques masivos contra los barrios kurdos de Sheikh Maqsoud, Ashrafiyah y Bani Zayd, en Alepo, que fueron el prólogo de los días por venir.
En los últimos días, el gobierno estadounidense de Donald Trump definió su política para Siria: un barril de petróleo vale más que una vida humana. Algo que ya había anticipado semanas atrás con los bombardeos sobre Caracas, la capital de Venezuela. Ni a Trump ni a la clase política estadounidense le interesan los acuerdos suscriptos con las FDS para combatir a los remanentes de ISIS. Por eso, en estas últimas horas se pueden ver videos de cómo los yihadistas del régimen de Damasco liberan a miles de mercenarios de las cárceles que estaban bajo el control de la AADNES.
El proyecto en Rojava no es una ilusión ni un espejismo. Durante doce años, hombres y mujeres de la región buscaron limar sus diferencias (sobre todo vinculadas a lo étnico y religioso), presentaron una estructura política-administrativa novedosa, regida por un sistema de copresidencias (un hombre y una mujer), apostaron a reforzar los vínculos comunales ante la persecución que durante décadas sufrieron por parte del Estado, y abrieron cientos de espacios de participación para las mujeres.
Pero el Gran Juego Geopolítico de los Poderosos y sus Peones parece que está ganando la partida. La ciudad kurda de Kobane, que en 2015 y 2016 se convirtió en un bastión contra ISIS, ahora está rodeada por miles de yihadistas que saborean sangre.
El régimen de Damasco anunció el domingo un alto el fuego integral, pero sus propias milicias lo incumplen hora tras hora. Y a su paso dejan una estela de muertes y destrucción. Porque está muy claro que mientras los pueblos de Rojava ofrecen una vida cargada de humanidad, los adeptos de Al Jolani celebran los asesinatos, la persecución y la entrega de la soberanía del país a Estados Unidos, Turquía e Israel. ¿O acaso no hay dudas de que Al Jolani negoció con Washington, Ankara y Tel Aviv, las matanzas que sus milicias cometen en estos días en el noreste del país? ¿Y que los gobiernos de esos países aprobaron “reconstruir” una “nueva Siria”, donde los métodos de ISIS sean ley?
Desde hace muchos años, los y las representantes de las FDS y la AADNES sabían que Estados Unidos los podía traicionar. En cientos de declaraciones y entrevistas explicaron, una y otra vez, que ante la negativa de otros países en apoyarlos en su lucha contra ISIS, Washington -por propia conveniencia- se encargó de prestarle apoyo militar. En estos años, las FDS cargaron con la responsabilidad, en total soledad, de proteger prisiones y campamentos de refugiados donde más de setenta mil milicianos de ISIS y sus familias transformaron el territorio en una bomba de tiempo. Esa bomba ya comenzó a explotar y la responsabilidad es del régimen sirio y de quienes permitieron que sus yihadistas avancen a sangre y fuego sobre las regiones gestionadas por la AADNES.
Por estas horas se pueden leer muchas “críticas” a los kurdos por sus vínculos con Estados Unidos. Pero, ¿por qué quienes hacen esas críticas nunca se preguntaron las razones por las cuáles Rusia, Irán, China o los gobiernos de América Latina -ya sean de derecha o izquierda-, nunca hicieron nada por el pueblo kurdo o se interesaron por el proyecto que la AADNES puso sobre la mesa más de una vez para democratizar Siria?
Los próximos días serán decisivos para los kurdos de Siria. Al escribir este artículo, el comandante en jefe de las FDS, Mazloum Abdi, está reunido en Damasco con Al Jolani. Lo que surja de ese encuentro puedo definir la supervivencia de los kurdos y que el proyecto de Rojava tenga tiempo de reestructurarse y, sin perder sus raíces, continúe en medio de una guerra de agresión que tiene a las milicias yihadistas como punta de lanza, pero que en su ejecución real está el largo brazo del Estado turco.
“Defender Rojava es defender la humanidad”, es una consigna que en los últimos años los kurdos dieron a conocer para remarcar la importancia de su lucha contra ISIS y demás fuerzas yihadistas. Levantar y gritar esta consigna es, en estos días, un imperativo de quienes luchamos por un mundo más justo, donde el patriarcado no sea ley y en el cual la vida valga mucho más que un barril de petróleo.
difusión solidaria sin fronteras:
Siria: Avanzan islamistas contra Rojava
https://publicar.argentina.indymedia.org/?p=26271
https://redlatinasinfronteras.wordpress.com/2026/01/20/siria-avanzan-islamistas-contra-rojava-observadores-temen-genocidio-contra-el-pueblo-kurdo/
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