Por qué Erdogan necesita a Assad más que nunca

El presidente sirio Bashar al-Assad saluda al primer ministro turco Recep Tayyip Erdogan en Damasco en abril de 2008 (SANA/AFP)

Middle East Eye – 19 agosto 2022 – Traducido por Rojava Azadi Madrid

Al presidente turco se le acaba el tiempo antes de las próximas elecciones para resolver el nudo gordiano que es Siria

Los últimos ataques aéreos de Turquía contra puestos fronterizos sirios y posiciones kurdas apuntan a una nueva ronda de mortíferos ajustes de cuentas entre Damasco y Ankara. Los verdaderos objetivos de Turquía son las fuerzas kurdas respaldadas por Estados Unidos, pero tras innumerables intentos de resolver el problema del noreste de Siria, el presidente Recep Tayyip Erodgan debe darse cuenta de que bombardear no le va a sacar de este apuro.

A medida que Erdogan da, lenta pero inexorablemente, un giro de 180 grados a todas sus políticas de la Primavera Árabe, incluidos los recientes acercamientos saudíes y emiratíes, ha llegado el momento de un reinicio sirio. La reciente reunión del ministro de Asuntos Exteriores turco, Mevlut Cavusoglu, con su homólogo sirio, Faisal Mekdad, demuestra que Ankara ha emprendido el camino de vuelta a Damasco.

En Siria, las divisiones son tan vastas que toda la influencia que tenía Turquía disminuye día a día

Aunque este camino es largo y está lleno de baches rusos e iraníes, Erdogan -que se enfrenta a unas próximas elecciones que estarán dominadas por cuestiones de terrorismo, demografía y refugiados sirios- no tiene más remedio que intentar arreglar los lazos con Damasco. Pero esta reconciliación puede tener más en común con los aspectos prácticos del Acuerdo de Adana de 1998 que con la camaradería de años más recientes, cuando Erdogan y el presidente sirio Bashar al-Assad pasaban sus vacaciones en el Mediterráneo.

Mientras que Erdogan ha maniobrado hábilmente entre la OTAN y Rusia en relación con Ucrania, ha chocado repetidamente contra un muro con su intento de equilibrio en Siria. La ofensiva militar turca en el norte de Siria, anunciada desde hace tiempo pero aún retrasada, ha empezado a sonar como el niño que gritó lobo.

La razón principal es que, dado que el noroeste de Siria es el patio trasero de Turquía, cualquier nuevo ataque al noreste crearía problemas para los representantes turcos en otros lugares. Por lo tanto, Erdogan no tiene más remedio que llegar a un acuerdo con Assad para salvar la cara.

Divide y vencerás

Con respecto a Ucrania, Turquía se ha beneficiado de la guerra, con Erdogan jugando hábilmente su habitual diplomacia de dividir y conquistar entre Rusia y la OTAN. Pero en Siria, las divisiones son tan amplias que toda la influencia que tenía Turquía disminuye día a día.

Turquía no puede pretender luchar contra Estado Islámico, ya que Washington considera que el archienemigo de Turquía, las Fuerzas Democráticas Sirias, es el principal protagonista de la lucha contra el terrorismo militante. Tampoco puede Ankara pretender actuar como interlocutor con Damasco de la misma manera que lo hacía hace más de una década.

Tanques turcos son vistos al oeste de la ciudad fronteriza turco-siria de Karkamis en septiembre de 2016 (AFP)

Turquía tampoco puede cuadrar con los rusos; a pesar de la relación múltiple de Ankara con Moscú, Putin no abandonaría a Assad en favor de Erdogan, ya que Siria ha sido el aliado árabe estratégico para Moscú durante más de cinco décadas y actualmente viene sirviendo de pivote principal para el regreso de Rusia a Oriente Medio. Además, tras la última incursión de Erdogan en la gracia saudí y emiratí, no puede afirmar que apoye a los grupos políticos islámicos, lo que le ha hecho perder parte de los avances conseguidos en 2011.

En Siria, a pesar de la distracción de Ucrania, los rusos han estado activos, disparando a los aviones israelíes con regularidad para subir la apuesta contra cualquier amenaza directa a Damasco. En la cumbre de Teherán del mes pasado, Erdogan fue advertido tanto por Rusia como por Irán contra una nueva invasión de Siria. Una guerra de inteligencia irano-turca se está ampliando, y ni Ankara ni Teherán querrían que se extendiera al norte de Siria.

Al mismo tiempo, los rusos no han perdido de vista los impactos de los drones turcos sobre las fuerzas rusas en Ucrania, además del conflicto entre Armenia y Azerbaiyán. Todo esto significa que los militares turcos deben pensárselo muy bien antes de lanzar nuevas operaciones.

La ira del público

Mientras que Erdogan no ha logrado unir a la oposición siria para enfrentarse al gobierno de Damasco, su política sobre Siria durante la última década ha unido irónicamente a sus oponentes políticos internos, con los líderes de la oposición argumentando en contra de las operaciones turcas en Siria. Esto ha contribuido al malestar interno y a las fricciones por la percepción de una toma de posesión de Turquía por parte de Siria.

La violencia xenófoba y la culpa de los problemas económicos de Turquía han asolado a los refugiados sirios en el país, pero también existe un enfado público por las operaciones militares turcas en Siria, que no rinden cuentas y no logran un resultado final. Los partidos de la oposición han hecho campaña para restablecer las relaciones con Damasco y devolver a los refugiados sirios a su país de origen. Erdogan está ahora acorralado en la cuestión de Siria.

Teniendo en cuenta el agravio histórico de Erdogan con el presidente estadounidense Joe Biden por el supuesto apoyo de Turquía a grupos terroristas, Ankara tiene poca influencia en Washington. Y Brett McGurk, el veterano césar de Oriente Medio en Washington, también tiene debilidad por los kurdos sirios.

Dado que tanto Rusia como Estados Unidos parecen respaldar el acercamiento kurdo a Damasco como la opción más aceptable, Ankara no tiene más remedio que reconciliarse también con Damasco. La oposición siria puede estar tranquila sabiendo que es prácticamente imposible que Erdogan los abandone por completo en Idlib, pero como el presidente turco ha demostrado a través de sus renovados contactos con líderes de Oriente Medio anteriormente despreciados, no hay razón para que no pueda también arreglar las cosas con Assad.

A pesar de la retórica nacionalista y los recientes ataques aéreos, a Erdogan se le acaba el tiempo antes de las próximas elecciones para resolver el nudo gordiano que es Siria. Por su parte, Assad puede esperar, porque después de que Turquía vuelva a fracasar en su intento de resolver el problema del noreste, Erdogan necesitará a Assad mucho más que lo contrario.

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