Öcalan: “Que el nuevo año sea el año de la paz, no de la guerra”

ANF – 30 diciembre 2025 – Editado por Rojava Azadi Madrid
Öcalan dice en un nuevo mensaje: “Deseo que el nuevo año abra las puertas a la paz, la libertad y un futuro democrático en Turquía, Asia occidental y el mundo; deseo un feliz año nuevo a todos los amigos y amigas, especialmente a los pueblos en lucha”.
Öcalan dice en un nuevo mensaje: “Deseo que el nuevo año abra las puertas a la paz, la libertad y un futuro democrático en Turquía, Asia occidental y el mundo; deseo un feliz año nuevo a todos los amigos y amigas, especialmente a los pueblos que están en lucha”.
Abdullah Öcalan publicó un mensaje de Año Nuevo desde Imrali, en el que afirmaba que este periodo se verá reforzado por la libertad de las mujeres, en el que los pueblos se integrarán con valores democráticos en paz, y felicitó a todos por el nuevo año.
El mensaje de Öcalan dice lo siguiente:
“Al entrar en el nuevo año, debemos recordar una vez más cómo el nacionalismo, que se desarrolló entrelazado con los ataques imperialistas a lo largo del siglo pasado, ha enfrentado a Asia occidental a profundos conflictos, destrucción y fragmentación social. Todas las formas de sectarismo y nacionalismo étnico que se viven hoy en la región tienen sus raíces en esta historia reciente y dolorosa. Lamentablemente, la estrategia del sistema hegemónico de ‘dividir, gobernar y provocar’ continúa bajo diferentes formas.
Por esta misma razón, a pesar de todas las dificultades, la perspectiva de paz y sociedad democrática que hemos desarrollado se nos presenta no solo como una opción, sino como una necesidad histórica. Si se entiende de forma correcta y clara, esta perspectiva es un antídoto capaz de prevenir nuevos conflictos y hacer posible que los pueblos convivan en igualdad y libertad. Nuestra responsabilidad fundamental en el próximo periodo es prevenir un nuevo conflicto que pueda surgir a corto plazo y evitar consecuencias irreparables.
La profundización de las crisis y los conflictos políticos en Asia occidental es el resultado inevitable del bloqueo y la insostenibilidad de una mentalidad civilizatoria despótica, centrada en el poder y el Estado, que ha persistido durante miles de años.
La resolución de la cuestión kurda, que se encuentra en el centro de estas crisis, solo es posible a través de la paz social y el consenso democrático. Es vital que la cuestión se aborde no mediante el conflicto, la guerra, los métodos militares y basados en la seguridad, sino sobre bases democráticas que tengan como fundamento la voluntad de los pueblos.
No hay que olvidar que sin la liberación de las mujeres, la liberación de la sociedad es imposible. A menos que se desmantele la mentalidad dominada por los hombres, la cultura de la guerra no puede terminar y la paz no puede ser duradera. Por esta razón, considero que la libertad de las mujeres es el principio fundacional e indispensable de una sociedad democrática.
La caótica situación que se ha creado en Siria es también un claro reflejo de la necesidad de democratización. La mentalidad de gobierno monista y opresiva que ha negado las identidades durante años ha reforzado aún más las demandas de libertad e igualdad de los kurdos, los árabes, los alauitas y todos los pueblos. En el marco del acuerdo firmado el 10 de marzo entre las Fuerzas Democráticas Sirias (SDF) y la administración de Damasco, la demanda fundamental expresada es un modelo político democrático en el que los pueblos puedan gobernarse juntos. Este enfoque también contiene una base para la integración democrática que puede negociarse con la estructura central. La aplicación del Acuerdo del 10 de marzo facilitará y acelerará el proceso.
Es de vital importancia que Turquía asuma un papel facilitador, constructivo y orientado al diálogo en este proceso. Esto es fundamental tanto para la paz regional como para el fortalecimiento de su propia paz interna.
La historia moderna de Asia occidental es, en gran medida, una historia de ‘revoluciones negativas’: guerra, opresión, negación y destrucción. En contraposición, lo que proponemos es una ‘revolución positiva’, es decir, la reconstrucción de la sociedad mediante métodos políticos democráticos, pacíficos y éticos. La paz que defendemos con insistencia no debe ser un resultado, sino un nuevo comienzo. La lucha por los derechos, la ley y la democratización llevada a cabo en paz eliminará el odio, el antagonismo y la ira, y abrirá la puerta a una nueva vida para todos.
Con esta conciencia, deseo que el nuevo año no sea un año de guerras, destrucción y división, sino un año de reconciliación democrática, paz y voluntad colectiva de los pueblos para construir juntos un futuro compartido.
Espero que el nuevo año abra la puerta a la paz, la libertad y un futuro democrático en Turquía, Asia occidental y el mundo; felicito el nuevo año a todos los amigos, especialmente a los pueblos que luchan.
Deseo que el nuevo año traiga paz y una vida digna para todos nuestros pueblos, y les envío mi amor y mis saludos.
Este período estará marcado por la libertad de las mujeres, en el que los pueblos se integrarán con valores democráticos en paz”.
Abdullah Öcalan,
Imrali
30 de diciembre de 2025