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La trenza como símbolo de la resistencia kurda

Diario Vasco (vía @InfoAgitación) – Iker Valverde – 8 febrero 2026 – Editado por Rojava Azadi Madrid

Una imagen que demuestra la impunidad del ejército sirio ha destapado ‘La revolución de las trenzas’. La comunidad kurda se despertó consternada cuando comenzó a … circular una foto de un soldado de las tropas de Ahmed al Sharaa, sonriente, con una trenza en la mano. Se trataba de la coleta de una miliciana kurda, decapitada en la ofensiva siria en Rojava, región autónoma en la que se asientan los kurdos desde la Guerra Civil de 2011, basada en el confederalismo democrático, ecologismo y feminismo.

En una zona del mapa en la que, en la mayoría de casos, la mujer no disfruta de libertad ni posee poder para hacer cambiar las cosas, en las manifestaciones que se celebran desde la semana pasada la trenza de las mujeres se ha convertido en el símbolo de resistencia kurda.

Las trenzas nunca han sido simplemente una forma de llevar el pelo recogido en la sociedad kurda. Detrás de una simple coleta se esconde una historia de resiliencia feminista y memoria colectiva. En la infancia, las niñas se trenzan el cabello en dos o más trenzas, lo que simboliza la inocencia. En la juventud, las trenzas largas y bien arregladas se convierten en símbolo de vitalidad y belleza. En todas las etapas de la vida las apariencias de las mujeres kurdas significan más de lo que parece y deshacerse de ella es un mensaje político. Una humillación a todo el pueblo.

Cuando el conflicto kurdo alcanzó una nueva escala en Siria con el intento de la toma de Kobane -principal ciudad de Rojava-, el cuerpo femenino -en particular las trenzas- dejó de ser una imagen de subyugación o sumisión y pasó a ser un espacio de acción política.

Las Fuerzas Democráticas Sirias (FDS), milicia liderada por fuerzas kurdas, fueron esenciales para combatir al Estado Islámico desde que estallara la guerra en Siria, lo que les hizo conseguir el apoyo de Estados Unidos. Una vez cayó el régimen de Bashar al Asad en diciembre de 2024 y Ahmed al Shara, que lideró la operación, asumió el poder, integrar a los kurdos asentados en el noreste en las estructuras estatales comenzó a ser su gran preocupación.

Acuerdo con Damasco

A principios de año, Siria lanzó la gran ofensiva en el noreste del país y se hizo con varios enclaves controlados por los kurdos. Después de semanas de duros enfrentamientos, en las que las FDS dejaron de contar con el apoyo de Washington, las fuerzas kurdas se vieron obligadas a llegar a un acuerdo con el gobierno de Damasco y firmar un alto el fuego. El pacto incluye la integración gradual de las FDS en el ejército sirio, formando una división integrada por tres divisiones de las FDS. Además, las instituciones civiles dirigidas por los kurdos en el noreste de Siria se integrarán de forma inmediata en las estructuras del país. El futuro de la llamada Administración Autónoma del Norte y Este de Siria, también conocida como Rojava, está en el aire y las manifestaciones y las trenzas continúan reclamando lo que consideran suyo.

El pueblo kurdo ha sufrido numerosos intentos de genocidio a lo largo de la historia. Al no disponer de un Estado propio, ha sido atacado en cada rincón que ha ocupado en el mapa. Durante el régimen de Saddam Hussein en Irak, más de 50.000 kurdos fueron asesinados en los años 80 y en Irán también han sido muy perseguidos.

Kurdistán es la nación más poblada del mundo sin un Estado propio. Se considera que entre 25 y 35 millones de kurdos habitan entre Turquía, Irán, Irak y Siria, sobre todo, y en la Unión Europea y Estados postsoviéticos, a menor escala, por lo que las protestas y manifestaciones se han extendido por fuera de las fronteras sirias. La Turquía de Erdogan ha pasado de ser verdugo a aliado de Siria con el cambio de régimen y la opresión sobre los kurdos de la península de Anatolia ha incrementado. El resultado de esta alianza ha sido la disolución del Partido de los Trabajadores Kurdos, que puso fin a su actividad armada contra Turquía en mayo.

Sanciones en el fútbol turco

La represión también ha llegado al fútbol. El Amedspor, club con sede al este del país en Diyarbakır, es un club fundamental para la identidad kurda en Turquía. Cuando se hizo viral la foto del soldado con una trenza en la mano, el club, que recibe insultos racistas en muchos campos de Turquía, publicó un vídeo de una aficionada del equipo haciéndose una trenza en el estadio al son de una melodía con un eslogan muy utilizado por los kurdos que dice «Jin, jiyan, azadi» , que significa «mujer, vida, libertad».

La publicación rápidamente comenzó a tener una repercusión muy grande y ha sido sancionado. La federación turca le ha impuesto una multa de 15.600 euros por «hacer propaganda ideológica» en favor de los kurdos en Siria y una inhabilitación de 15 días a su presidente. Además, Çekdar Orhan, jugador del cuadro turco, anotó el sexto gol del equipo en la victoria ante el Adana Demirspor y celebró el gol trenzándose el pelo. El delantero, de ascendencia kurda y claramente concienciado con lo que le está ocurriendo a su comunidad, ha recibido una sanción de cinco partidos. El Amedspor es líder en segunda y está más cerca que nunca de llegar a la élite. Ya hará Erdogan lo posible por evitarlo.

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