‘Enfrentarse a la muerte para vivir’, en palabras de un huelguista de hambre

KOMUN ACADEMY - 19 abril 2019 - Traducido por Rojava Azadi Madrid

En este momento, alrededor de 7.000 kurdos, principalmente presos políticos, están en huelga de hambre. Después de que la diputada Leyla Güven anunciara el 8 de noviembre de 2018 que se declaraba en huelga de hambre para romper el régimen de aislamiento impuesto al líder del pueblo kurdo Abdullah Öcalan, miles de personas en Kurdistán y otros lugares se han unido a su lucha. Uno de estos huelguistas es el joven activista kurdo Imam Sis, que se declaró en huelga de hambre en Newport, Gales, en diciembre de 2018. A continuación, su carta a una conferencia de solidaridad organizada en el centro comunitario kurdo de Newport.

¡Queridos camaradas, queridos amigos!

Créanme que las palabras no bastan para describir la importancia de sus contribuciones a nuestra lucha por la humanidad, la justicia, la liberación y la dignidad. Deseo expresar mi gratitud interminable a los que han organizado y contribuido a esta conferencia, y a todos los que están ahí hoy para que se escuchen nuestras voces.

Hoy es 27 de marzo. En este día, en 1981, el revolucionario irlandés Bobby Sands se encontraba en el 27º día de su protesta de huelga de hambre contra el colonialismo inglés, con el fin de obtener el estatus de prisionero político. El camarada Bobby Sands, cuyo legado incluye poemas y cartas significativas, dejó su huella en la historia como uno de los representantes más importantes de la lucha del pueblo irlandés por la liberación y la dignidad. Cuando comenzó su huelga de hambre el 1 de marzo, el compañero Bobby escribió las siguientes palabras en su diario:

«Mi corazón está muy dolorido porque sé que he roto el corazón de mi pobre madre, y mi casa está llena de una ansiedad insoportable. Pero he considerado todos los argumentos y he intentado por todos los medios evitar lo que se ha convertido en lo inevitable: nos ha sido impuesto a mí y a mis camaradas por medio de cuatro años y medio de dura inhumanidad.

Soy un prisionero político. Soy un prisionero político porque soy víctima de una guerra perenne que se libra entre el oprimido pueblo irlandés y un régimen extranjero, opresivo y no deseado que se niega a retirarse de nuestro país.

Creo y mantengo el derecho divino de la nación irlandesa a la independencia soberana, y el derecho de cualquier irlandés o irlandesa a hacer valer este derecho en la revolución armada. Por eso estoy encarcelado, desnudo y torturado».

¡Claro que sí, amigos! Cuando Bobby Sands, uno de los más bellos militantes del socialismo y de la historia de la humanidad, que había comenzado su resistencia con la huelga de hambre con palabras tan magníficas llenas de emoción y significado, cerró los ojos al mundo el 5 de mayo de 1981, la entonces líder del colonialismo inglés, Margaret Thatcher, estaba cerrando los ojos a sus demandas humanas. Habló de la muerte del camarada Bobby de una manera despiadada y fría, cuando dijo: «El Sr. Sands era un criminal convicto. Eligió quitarse la vida. Fue una elección que su organización no permitió a muchas de sus víctimas».

Sin embargo, Bobby Sands, que estaba siendo retratado como un criminal forajido por los estados explotadores que son dirigidos por asesinos despiadados y de sangre fría, respondió a la barbarie de los colonizadores diciendo «Nuestra venganza será la risa de nuestros hijos», exponiendo así, para que todo el mundo lo vea, a los verdaderos asesinos y criminales.

Hay una famosa cita del filósofo alemán Karl Marx que dice:

«Hegel comenta en alguna parte que todos los grandes hechos y personajes históricos del mundo ocurren, por así decirlo, dos veces. Ha olvidado añadir: la primera vez como tragedia, la segunda como farsa.»

Así es, camaradas. Margaret Thatcher, quien destituyó a Bobby Sands, un diputado legalmente elegido y representante de las legítimas demandas de liberación del pueblo irlandés, también se refirió a Nelson Mandela como «terrorista». Con pasos decididos, su gemela espiritual, Theresa May, se está moviendo hacia la prueba de estas palabras de Karl Marx en la actualidad.

De manera tragicómica, en el centenario del acuerdo Sykes-Picot, que inició la división y la catástrofe en Oriente Medio, Theresa May, que se refiere al líder del pueblo kurdo como «terrorista» y que cada vez más está construyendo relaciones con el presidente turco Erdogan -el gemelo espiritual de Hitler-, ha provocado la división y la catástrofe en su propio país insistiendo en su acuerdo del Brexit.

No importa en qué parte del mundo -como señaló Marx-, los gobernantes y explotadores siempre terminarán en tragedia o en comedia, pero para los oprimidos y explotados, el resultado será siempre el mismo: no importa el resultado, a través de la resistencia, concluiremos nuestra lucha en la victoria.

Con la dirección de Abdullah Öcalan, el pueblo kurdo lleva 45 años luchando por la humanidad, la justicia, la igualdad y la libertad contra todas las formas de explotación en Oriente Medio, contra el colonialismo, el atraso, el genocidio, el patriarcado y el capitalismo. Sus demandas de liberación son justas y legítimas. Hay que entender que quienes intentan criminalizar esta lucha o etiquetarla como terrorista, son en realidad los que más apoyan al terrorismo.

¡Queridos camaradas, queridas hermanas y hermanos!

Como ya he señalado muchas cosas en varias ocasiones, no quiero repetirme. Les pido que todos ustedes, que están aquí hoy, se comprometan lo antes posible con cualquier acción que esté dentro de sus posibilidades y capacidades. Al sacrificar sus vidas, los huelguistas no sólo protestan contra las políticas irresponsables del Estado turco y de las instituciones internacionales, sino que también nos critican a todos nosotros, porque los círculos de solidaridad no consiguen apoyar las acciones de huelga de hambre de la manera que se necesita hoy en día. Debemos criticarnos a nosotros mismos ante esta crítica sacrificial y organizar lo antes posible grandes manifestaciones, protestas y mítines para evitar más pérdidas de vidas humanas. Para romper el aislamiento impuesto a Abdullah Öcalan, debemos ejercer presión sobre el Gobierno británico, el Consejo de Europa y su Comité para la Prevención de la Tortura, todos los cuales tienen el poder de influir en el Estado turco.

¡Queridos camaradas, queridos amigos!

Hacia el final de mis palabras, quiero hablarles de una persona que vivió en la misma época de la historia, aunque en un lugar diferente al de Bobby Sands. Una persona que defendió ideas similares a las de este revolucionario irlandés, militante de la lucha por el socialismo y la humanidad, y que por lo tanto podría ser descrito como su gemelo espiritual en Kurdistán. Quiero hablarles de un revolucionario encarcelado, que inició una huelga de hambre con sus camaradas para protestar contra la política del Estado turco de torturar a la gente para que se rindiera y se sometiera en la prisión de Amed (Diyarbakir), y que murió el 7 de septiembre de 1982, en el 55º día de su huelga de hambre. Quiero hablarles de un revolucionario turco del Kurdistán, sobre Kemal Pir…

El médico de la prisión, Orhan Özcanlı, estaba haciendo todo lo posible para convencer a Kemal Pir de que pusiera fin a su huelga de hambre. Ésta es una conversación que fue documentada por sus compañeros encarcelados:

«Mira, Kemal. Te estás muriendo, la muerte se te acerca paso a paso. Sólo piénsalo, estás llegando al final de tu vida. Estás a punto de emigrar de este mundo. Sólo deja esta cosa. Este camino no tiene fin…»

Kemal Pir: «¡Doctor, mírame atentamente! Abre los oídos y escucha. Esculpe mis palabras en tu cabeza. Comencé esta causa conscientemente. Sé muy bien que la muerte me espera al final del camino. También me doy cuenta de que estoy al final de este camino ahora mismo. Puedo sentir la presencia de la muerte y su verdugo. Puedo oírlos respirar.»

Doctor: «La vida es hermosa, Kemal. Deberías amar la vida. Incluso si los humanos son mortales, quieren vivir en este mundo y por eso temen inmensamente a la muerte. Por eso es una mentira decir que no le temes a la muerte. Vemos a aquéllos que se ven a sí mismos como los más valientes y decididos, temblar de miedo ante la muerte. Y como tú también eres humano, seguramente también tienes miedo. Pero aún puedo salvarte, incluso en esta situación tuya…»

Kemal Pir: «¿Quién se cree que soy, doctor? ¿Todavía no has conseguido conocerme? Soy Kemal Pir. No es por alardear, pero abrí los ojos a la vida en las orillas del Mar Negro. Es con los atributos de esa región que aprendí sobre la vida en su forma más sólida y pura entre gente genuina, que sabía cómo ser amigos de los amigos y enemigos de los enemigos. Soy Kemal Pir, que llegó a este día encontrándose con gente de setenta y dos naciones en las tierras de Anatolia, para luego dedicarse a la libertad del pueblo kurdo. No estoy seguro de si fui lo suficientemente claro…»

Doctor: «Lo hiciste, pero…»

Kemal Pir: «No hay ningún «pero» en esto, doctor. Me presenté ante ustedes tal como soy, sin exageraciones ni mentiras, de manera honesta, en un lenguaje sencillo. Sin embargo, si sigues diciendo ‘pero’ después de esto, ése es tu problema».

Doctor: «Pero la vida es diferente, Kemal. No importa cómo te describas, nadie puede escapar de pensar lo mismo ante la muerte. El miedo a la muerte es un sentimiento aterrador. Crea un terremoto de emociones que puede ponerte en cualquier forma. Es un terremoto que puede quitarte tu humanidad».

Kemal Pir: «Ahora, finalmente, algo correcto salió de tu boca.»

Doctor: «¿Qué significa eso?»

Kemal Pir: «¿No es comprensible?»

Doctor: «Estoy hablando de vida y miedo. Afirmo que todos los humanos son iguales ante la muerte. Todo el mundo le teme a la muerte. Quienquiera que esté en esa situación tiembla como si tuviera fiebre. Incluso si esa persona es Kemal Pir.»

Kemal Pir: «Mire, doctor. Soy plenamente consciente del significado de la vida y la muerte. Sé exactamente quién le teme a la muerte y quién tiembla ante ella. También sé que llevamos una vida mortal y soy consciente de las nociones de cielo e infierno en la vida después de la muerte. Eres tú y gente como tú, quienes no sabéis de esas cosas. No entendéis y, aunque lo hagáis, actuáis como si no lo entendierais. ¿Puedo decirle otra cosa, doctor?»

Doctor: «Claro».

Kemal Pir: «AMO TANTO LA VIDA QUE ESTOY DISPUESTO A MORIR POR ELLA.»

En la persona de estos revolucionarios, que iluminan nuestro camino en la historia revolucionaria mundial a través de sus luchas y acciones de huelga de hambre -Bobby Sands en Irlanda y gente como Mehmet Hayri Durmuş y Kemal Pir en Kurdistán, en 1981 y 1982 respectivamente- saludo una vez más, con amor y anhelo, a aquellos revolucionarios que han perdido la vida durante estas acciones. Renuevo nuestra promesa colectiva de dirigir las luchas de liberación que han comenzado a ganar y poner fin al sistema capitalista explotador en todo el mundo.

Os saludo a todos desde el fondo de mi corazón. Con la fe de que todos asumiréis la responsabilidad que exige la urgencia de la situación, os deseo a todos vosotros el mayor de los éxitos.

¡Viva la lucha por la libertad de los pueblos oprimidos!

¡Viva la solidaridad entre todos los pueblos del mundo!

¡Viva el Confederalismo Democrático y el Socialismo!

¡Viva el líder de los pueblos oprimidos, Abdullah Öcalan!

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