“El Juicio de Ankara” – De Gülen el Fiscal al Juez del AKP

KEDISTAN – Renée Lucie Bourges – 08/04/2019 – Traducido por Rojava Azadi Madrid.

‘El juicio de Ankara’ es un caso de libro para cualquiera que desee entender tanto la interminable búsqueda de insubordinados por parte del Estado como la manera en que la injusticia queda asegurada por los poderes subsiguientes.

No hemos hablado de esta sentencia en caliente, pero los recursos de apelación deberían estar de actualidad durante mucho tiempo, como ocurre con otros procesos políticos que transforman a Turquía en un tribunal permanente contra todas las protestas.

El llamado “Juicio de Ankara” se vio en el Tribunal Penal Nº 9 de Ankara el pasado 15 de marzo. Diecinueve académicos, profesores, investigadores, estudiantes de doctorado que habían firmado el ‘Llamamiento a la Paz’ en enero de 2015 fueron juzgados bajo los cargos tradicionales de “pertenencia a organización ilegal”, “propaganda a favor de una organización ilegal”, “daños a los bienes públicos”, “negativa a obedecer a un empleado del Estado”, entre otros, pero también acusaciones muy específicas como “pertenecer a la Federación de Derechos Democráticos”, “ser responsable de la organización del simposio de las administraciones populares y revolucionarias locales”, o participar en manifestaciones organizadas por sindicatos y organizaciones corporativas como KESK, DISK, TMMOB, TTB, todas ellas, es necesario mencionar, entidades legales.

Dieciséis académicos fueron condenados a penas de prisión de 6 años y 3 meses por “pertenencia a organización ilegal”; dieciocho personas también fueron condenadas a 10 meses de prisión por “propaganda”.

Los “condenados” han quedado en libertad hasta que se confirmen sus sentencias, ya que sus abogados han apelado. De entre ellos, sólo Ali Haydar Yıldız fue arrestado y encarcelado, por representar “riesgo de fuga”…

Alrededor de 2011, la Federación de Pueblos Democráticos (Demokratik Haklar Federasyonu – DHF) y sus diversos elementos se convirtieron en el objetivo de “Cemaat”, el movimiento liderado por el predicador Fetullah Gülen. Y ello porque la DHF promovió iniciativas queaparecieron en los principales medios de comunicación, lo que resultó molesto para Cemaat. Algunos ejemplos: El Simposio de las administraciones populares y revolucionarias locales invitando al público al cuestionamiento intelectual, en el que uno de los participantes era Hrant Dink, un periodista turco-armenio que fue asesinado más tarde… y en particular las campañas que la DHF llevó a cabo contra el movimiento gulenista en Dersim (Tunceli).

En 2011, la revista Aksiyon, una de las sociedades de prensa del movimiento gulenista, publicó artículos contra la DHF y su campaña. Por ejemplo, un artículo bajo el título “En Tunceli, un ensayo para una organización terrorista”,analiza el evento y llega a la siguiente conclusión: “Resulta insuficiente, por parte de los organismos del Estado, la lucha contra las campañas anti-gülenistas.”

Después de este artículo, los miembros de la DHF fueron detenidos y mantenidos bajo custodia en Dersim, y poco después, en 2012, unos cien miembros de la DHF también fueron detenidos durante operaciones policiales en todo el país. Unos 40 de ellos fueron encarcelados.

El cazador cazado con sus propios métodos

Las detenciones, investigaciones y expedientes de la acusación para el juicio fueron inventados por policías y abogados cercanos y miembros del movimiento gülenista….

En el momento de la apertura del juicio en Ankara, los miembros del movimiento gülenista estaban bien integrados en todos los niveles del Estado y, en particular, en el funcionamiento de la seguridad y la justicia. Su líder, Fetullah Gülen seguía siendo el compañero de viaje de Erdoğan. Esto continuó por un tiempo hasta que Erdoğan, decidido a comerse él solo el pastel, decidió declarar que Gülen era su Enemigo N° 1. No importa el hecho de que siguiera siendo un representante electo, entre otras cosas, y, con la ayuda de su influyente amigo, un elemento seductor para un importante segmento del electorado…

Una casi mayoría de los jueces, fiscales y policías que detuvieron, dirigieron las investigaciones, instruyeron a los fiscales y prepararon los expedientes para el “juicio de Ankara” fueron despedidos y juzgados durante las purgas que siguieron.

El cazador fue perseguido, utilizando sus propios métodos. Esta vez les tocó a ellos ser acusados y condenados sobre la base de absurdos documentos falsificados. Un formulario, rellenado y firmado por una mano anónima, con el nombre de un acusado, podía considerarse como prueba de su pertenencia a una organización ilegal, por ejemplo. Por supuesto, todo el mundo sabe que cualquier organización ilegal que se precie proporciona documentos en debida forma que uno debe llenar para convertirse en miembro oficial… Aunque la experiencia criminal estableciera que estos documentos eran falsos, estas personas no escaparon a la sentencia.

Pero el juicio de los académicos continúa….

A pesar de estos hechos, y de las detenciones de los jueces y fiscales, el juicio de Ankara sigue su curso. Y el pasado 15 de marzo, los académicos fueron condenados… Murat Yilmaz, abogado de la CHD (Asociación de abogados contemporáneos), que defiende a los académicos de Ankara declaró: “Los métodos del Estado no cambian. Cuando se trata de opositores, progresistas o kurdos, el hecho de que sus expedientes hayan sido preparados por personas condenadas por pertenecer a una organización también condenada, no tiene ninguna relación con el caso… Utilizando estos elementos ilegales de “prueba”, los opositores son condenados y neutralizados. Como consecuencia, una vez más, los oponentes son la parte perjudicada en la confrontación con los poderes dominantes en su contra”.

Ahmet Kerim, etnólogo, despedido por decreto de su posición universitaria como los otros académicos que firmaron el Llamamiento a la Paz, reaccionó en su cuenta de Twitter después de la sentencia: “Por tanto, son 8 años y medio de cárcel el precio de la participación en una manifestación del 1º de mayo, las huelgas y los boicots, el hecho de hablar en mesas redondas y simposios, de luchar por el municipalismo popular y revolucionario, y de llevar la antropología a las calles… El mundo se habrá acabado y todavía estaremos cantando la misma canción. Ojalá te ahogues en tus propias persecuciones.”

Sinem Mut, de la Universidad de Ankara, subrayó el hecho de que a los poderes del AKP no les importaba quién había preparado las acusaciones y llevado a cabo el juicio, sino sólo los que serían sentenciados. “El policía que llevó a cabo el registro en mi casa en 2012 había dicho: “Lees mucho, investigas mucho, pero…” Hoy me gustaría completar su sentencia. “He superado docenas de problemas, he obtenido el derecho a ser investigador. Desde mi encarcelamiento, no he dejado de leer e investigar, y sigo produciendo todo lo que puedo. Amaba mi trabajo, y mi objetivo era seguir el camino de la ciencia y la razón, aprender, y si se me permitía, transmitir. Mi objetivo era enseñar y avanzar con las generaciones más jóvenes, no como intolerantes, sino como personas que siguen el camino de la luz, la ciencia y la democracia. Encontrémonos de nuevo entonces, en días más luminosos.”

Zelal Karataş, estudiante de licenciatura en el Instituto de Ciencias Sociales de la Universidad de Bellas Artes Mimar Sinan: “Durante este juicio, en el que se nos juzga por pertenencia a una organización terrorista, la totalidad de las acusaciones se refieren a nuestros derechos como ciudadanos, derechos protegidos por la Constitución. La participación en la manifestación del 1º de mayo y la del 8 de marzo, la presencia en las reuniones organizadas por los sindicatos, la pertenencia a una asociación legal, la organización de una iniciativa como un simposio, etc… Esta decisión demuestra que todos aquéllos que se atrevan a tener el valor de resistir serán etiquetados como “terroristas” y criminalizados. Usaremos todos nuestros recursos legales”.

Cem Kaan Gürbüz, estudiante de la Facultad de Ciencias Sociales de la Universidad de Oriente Medio, resumió con estas palabras lo esencial de este juicio:

“La policía, los jueces y los fiscales inician un juicio por “pertenencia a una organización ilegal”. Luego se les despide por “pertenencia a una organización ilegal”. Los jueces y fiscales del AKP terminan lo que sus predecesores encarcelados comenzaron. De hecho, durante décadas, al igual que la política de Estado, lo que está en juego es la lucha por los derechos democráticos. No importa cuál sea el grupo más fuerte dentro del Estado, utiliza la restricción para asegurar la perpetuidad del Estado. A pesar de todo, nos esforzamos por mantener la esperanza y la resistencia. El viento girará.”

Puede ser útil resumir brevemente la colaboración activa entre Fetullah Gülen y Erdoğan hasta los años 2013/14, cuando surgen diferencias entre ellos sobre cuestiones a compartir y sus apreciaciones sobre la corrupción. Las tensiones eran tales que, después de que Erdoğan expresara su deseo de reducir la creciente influencia de Fetullah Gülen (a través de sus fundaciones y sus escuelas, Gülen había introducido a sus protegidos en el aparato del Estado y en el ejército), éste lanzó a través de sus jueces y fiscales una operación de limpieza que desestabilizó el AKP. Otros agravios también estaban en juego, como los beneficios económicos de las fundaciones y escuelas de Gülen en todo el mundo). También debemos recordar que, a pesar de que los oficiales militares gülenistas formaron la mayoría de los cuadros en el asedio y las masacres de poblaciones en los barrios kurdos del este en 2015, Erdoğan había amenazado entonces con “reestructurar profundamente la oficina del Jefe del Estado Mayor”, como expresión de “gratitud”. Éste fue uno de los aspectos que llevaron al fallido golpe de estado de 2016.

En pocas palabras, algunos de los peores enemigos actuales de Erdoğan fueron una vez sus mejores amigos en el ascenso al poder y la consolidación de su control sobre él. No sorpresa, pues, que los que siempre se han resistido a la idea de turquicidad, la causa de todas las guerras y divisiones, sean los adversarios de ambos, como lo demuestra la continuidad de la injusticia que se está cometiendo en este juicio.

Pero hay algo cómico en el hecho de que, ahora que el viento ha cambiado, el enemigo histórico corra el riesgo de encontrarse en la cárcel junto al que lo procesó y lo puso allí. Esto es también lo que ocurre en el exilio, ya que varios gülenistas están siendo localizados fuera de Turquía, al igual que opositores de izquierda y militantes kurdos.

La segunda lección es precisamente la de la continuidad de los poderes del Estado y su maquinaria represiva, sin importar cuáles sean las purgas y los cambios de régimen. La República de Turquía tiene un núcleo fundamental, y el genocidio represor que sirvió como su acto casi fundacional sigue estando estrechamente custodiado por quienes sirven al Estado y lo utilizan para sus propios intereses mientras están en él. Así pues, este juicio demuestra una notable continuidad del Estado a través de sus modificaciones.

Y que los opositores del Estado sean precisamente académicos por la Paz, plantea necesariamente interrogantes sobre la naturaleza del Estado que lleva a cabo una guerra contra ellos.

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