El auge de la revolución mundial de las mujeres en el siglo XXI: la revolución de las mujeres de Rojava

Women Weaving Future – Pelşîn Tolhildan – marzo 2026 – Traducido y editado por Rojava Azadi Madrid
En este extenso análisis crítico y autocrítico, Pelşîn Tolhildan, miembro del Consejo Ejecutivo del KJK (Comunidades de Mujeres del Kurdistán), contextualiza los últimos acontecimientos en Rojava y Siria en función de su importancia histórica a escala mundial y desde la perspectiva de la historia de las mujeres.
Atrapada entre la espada y la pared, la población de la región logró construir sus estructuras autónomas en medio de la guerra y los ataques contrarrevolucionarios. Al mismo tiempo, hay muchas lecciones que extraer de esta experiencia histórica.
El 6 de enero de 2026, los ataques militares lanzados contra los barrios de mayoría kurda de Şexmeqsud y Eşrefiye, en Alepo, por parte de las fuerzas del Gobierno Provisional de Damasco, en colaboración con el DAESH (también conocido como ISIS) y sus remanentes, así como con el Estado turco, se extendieron por el norte y el este de Siria, lo que volvió a situar a Rojava en la agenda mundial.
Durante la última década, los términos «Rojava» y «Revolución de Rojava» han resonado en todo el mundo. Decenas de millones de personas, de una forma u otra, han entrado en contacto con estos términos, los han influido y se han visto impactadas por ellos. Para algunos, esto se convirtió en una fuente de inspiración como la forma revivida y viva de una revolución que una vez quedó inconclusa, una vida igualitaria, libre y comunitaria soñada que se hacía realidad de nuevo. Revivió y encendió la emoción y el entusiasmo. Por otro lado, para ciertos grupos y fuerzas, fue el reavivamiento de un fuego que se creía extinguido, resurgiendo de sus cenizas, convirtiéndose en motivo de miedo y odio.
La Revolución en Rojava no es solo una que emociona y moviliza, sino también una que ha generado un importante movimiento en el pensamiento, desde su definición hasta su carácter. Sería apropiado considerarla una revolución que provoca el pensamiento. Entonces, ¿qué ha sido la Revolución de Rojava que ha afectado a tantas personas, Estados, organizaciones, mujeres, jóvenes, revolucionarios —atrayendo a algunos hacia ella mientras que a otros los aterrorizaba?
Muchas personas de diferentes sectores han intentado definir y nombrar la experiencia de lucha social de Rojava. Algunos han calificado esta experiencia de lucha por la libertad social como una revolución social. Señalando la revolución de las mujeres, la economía cooperativa, la democracia de base y el sistema de copresidencia, algunos han definido el sistema de comunas y consejos de Rojava como un «experimento revolucionario». Han surgido debates sobre si la experiencia de Rojava constituye una revolución «real». Algunos la describen como una revolución «limitada», mientras que otros retratan a Rojava como una «gobernanza en tiempos de guerra». Otros expresan la opinión de que podría ser un modelo en la búsqueda de una «política sin Estado», un «proyecto de transformación social». También hay quienes la analizan como un laboratorio revolucionario y un campo de experimentación en el siglo XXI. Por supuesto, las definiciones de Abdullah Öcalan también son importantes en este sentido, ya que su pensamiento y liderazgo prepararon la experiencia de Rojava a lo largo de cincuenta años de gran esfuerzo. Su definición es la «Revolución de la Libertad del Kurdistán de Rojava».
Estas preguntas —así como muchas otras, definiciones y análisis— son válidas para todas las revoluciones populares y sociales. Incluso más de cien años después de que tuvieran lugar, las grandes revoluciones siguen siendo objeto de análisis: ¿Cuáles fueron sus puntos fuertes? ¿Qué similitudes presentaron? ¿Por qué fracasaron?
Esto también se aplica a la Revolución de Rojava, que es una revolución centrada en las mujeres, y parece probable que los debates en torno a ella sigan desarrollándose durante mucho tiempo en diferentes círculos. Si intentáramos enumerar o descubrir las definiciones de la experiencia de Rojava formuladas por los círculos académicos, los políticos, diversos actores relevantes, los movimientos feministas y de liberación de la mujer, y muchas personas interesadas en ella, esto llevaría meses y podría convertirse en el tema de un libro en lugar de un simple artículo. Hay que tener en cuenta que las formaciones y posiciones intelectuales y emocionales de las personas, así como los momentos históricos, influyen en la articulación de los análisis. Al fin y al cabo, las revoluciones o las experiencias de lucha social a menudo se ven amenazadas o fracasan, lo que puede provocar cambios de perspectiva.
Sin embargo, el hecho de que la Revolución de Rojava haya sido acogida a nivel mundial al menos dos o tres veces en los últimos quince años demuestra que tiene algo de universal. Sin quedarnos atrapados en la definición de «revolución», ¿cuáles son las características de la experiencia de Rojava que podemos acoger sin miedo?
El propósito de este texto no es definir la Revolución de Rojava. Con este texto, intentaré interpretar y definir la revolución de las mujeres —o la experiencia de libertad de las mujeres— dentro de la experiencia de Rojava a través de ciertos aspectos. Intentaré explorar la pregunta: «¿Por qué se ha caracterizado la revolución de Rojava como una revolución de las mujeres, los pueblos y la juventud?».
Aunque analizar experiencias sociales mientras aún se están desarrollando tiene tanto ventajas como desventajas, intentaré hacerlo. Dado que el trabajo de las mujeres en Rojava es un trabajo colectivo, también están surgiendo análisis realizados por mujeres de diferentes geografías y pueblos, y seguirán desarrollándose aún más.
Las raíces y las semillas de la revolución
Rojava es una revolución que lleva casi quince años librando una lucha por la vida y la existencia en medio de la crisis de Oriente Medio. Esta lucha por la vida y la existencia, como ocurre en todas las revoluciones populares, se ha librado contra fuerzas reaccionarias tanto internas como externas. En el desarrollo y los logros de esta revolución, han sido decisivas las tesis de Abdullah Öcalan sobre la civilización democrática, la nación democrática y el confederalismo democrático; el paradigma de la modernidad democrática; y las perspectivas de la Jineolojî y la ecología.
En primer lugar, esta experiencia y revolución social —he elegido así mi propia definición y me he alineado con la definición de Öcalan y de un segmento muy amplio de la sociedad— tuvo lugar, sin duda, bajo el liderazgo de las mujeres. ¿Es esta una diferencia obvia con respecto a otras revoluciones? En cierto sentido, no, porque en todas las revoluciones del mundo millones de mujeres contribuyeron con su trabajo, ejercieron el liderazgo y aportaron su color a la revolución. ¿Es diferente? Sí, a través del sistema de copresidencia y la tesis de Hevjiyana Azad (vida libre en común, un término del movimiento), y en cuanto al alcance y la continuidad del nivel de organización de las mujeres. También es diferente porque los casi 40 años de trayectoria y trabajo del liderazgo de las mujeres han sido tejidos por Öcalan, amplios sectores de la sociedad y las propias mujeres.
En cierto sentido, la Revolución Social de Rojava es producto de las condiciones de guerra en Siria y es similar a otras revoluciones, lo que Öcalan expresa de la siguiente manera: «Cuando se desató la guerra civil en Siria, las Fuerzas Revolucionarias de Rojava aprovecharon estas condiciones y llevaron a cabo la Revolución por la Libertad del Kurdistán de Rojava. Cuando se examinan las historias de las revoluciones —cómo se desarrollan y cómo se llevan a cabo—, todo se ve muy claramente en este sentido. Las revoluciones se logran interviniendo en situaciones históricas, oportunidades y posibilidades».1[1] Las evaluaciones de İmralı (2014-2015)
En este sentido, puede que haya habido aspectos comparables con las revoluciones soviética y china. En otras palabras, en cierto sentido, surgieron unas condiciones y las fuerzas revolucionarias las evaluaron y llevaron a cabo la revolución. Estos procesos son más o menos conocidos como acontecimientos históricos recientes en el contexto de Oriente Medio y Siria. Sin embargo, por otro lado, antes de que se llevara a cabo esta revolución hubo muchos años de trabajo, lucha y acumulación multifacéticos y concentrados. Aunque la revolución evaluó las oportunidades que surgieron en 2011-2012, su principal fuente fue este inmenso trabajo que la precedió. A pesar de que existen similitudes con las revoluciones rusa y china, la experiencia de Rojava presenta una diferencia particular: Rojava es la parte del Kurdistán en Siria donde Öcalan vivió durante veinte años, desde finales de la década de 1970 hasta finales de la de 1990. Para comprender los fundamentos de la revolución que se ha desarrollado en esta región y las razones de su fuerte apropiación popular, es muy importante examinar la experiencia del ERNK (Eniya Rizgariya Netewa Kurdistan – Frente de Liberación Nacional de Kurdistán), en cuya organización desempeñó un papel decisivo. Porque en el seno de esta experiencia se plantaron miles de semillas de la Revolución de Rojava.
La vida comunitaria también es fundamental en esta experiencia. La lucha y la búsqueda por situar la perspectiva y el matiz de las mujeres en el centro son esenciales. Los niños, los jóvenes, las personas mayores, las mujeres y los hombres tienen todos sus lugares específicos y sus formas de organización dentro de este frente; todos pueden participar según sus capacidades y en su propia singularidad. El lugar donde la experiencia del ERNK se convirtió con mayor fuerza en una realidad vivida fue Rojava. Las primeras raíces del sistema de copresidencia, las comunas y los consejos populares (desde aldeas y barrios hasta distritos y ciudades) se organizaron y pusieron en práctica en Rojava durante los años que Öcalan permaneció allí. En la formación, el funcionamiento y los mecanismos de toma de decisiones de estas raíces, las mujeres fueron preparadas continuamente para ocupar puestos de igualdad y liderazgo desde principios de la década de 1990 en adelante; experimentaron esto en la práctica y crearon una cultura y acumularon valores de una lucha por la libertad centrada en las mujeres. En otras palabras, Öcalan abrió y preparó las tierras de Rojava para una revolución de las mujeres y los pueblos a través de la tremenda lucha que llevó a cabo allí hace 30-40 años.
Las numerosas Mala Jin (casas de mujeres), las YPJ (Unidades de Protección de las Mujeres), Kongra Star, los Consejos de Mujeres Zenobia y muchas otras organizaciones de mujeres que se desarrollaron durante la revolución de Rojava son el producto de estos valores acumulados y de esta cultura de libertad de las mujeres que se ha desarrollado. Esta realidad se refleja en la postura de miles de mujeres que han participado en la experiencia de Rojava y han asumido roles de liderazgo en ámbitos como la autodefensa, la cultura y las artes, los medios de comunicación y la edición, la economía, la ecología, la diplomacia, la educación, la Jineolojî, la justicia y el derecho, la salud y la política. Consciente desde el principio de la verdad que él mismo ayudó a crear y de sus efectos de largo alcance, Öcalan realizó las siguientes valoraciones:
« Se puede ver cómo las mujeres kurdas han generado avances e influencia no solo en Kurdistán, sino también en Turquía, Oriente Medio y —junto con la Revolución de Rojava— en todo el mundo. La fuerza de voluntad y la liberación de las mujeres han tenido, y tendrán, consecuencias sociales e históricas muy importantes. En la actualidad, las mujeres kurdas, bajo el liderazgo del Movimiento por la Libertad de las Mujeres de Kurdistán, se han convertido en pioneras para las mujeres de la región y del mundo. El desarrollo de la libertad de las mujeres y el constante aumento de su nivel de logros están llevando a las mujeres —especialmente en Kurdistán y Turquía, pero también en todo Oriente Medio y el mundo— a participar de forma más intensa, profunda y amplia en las luchas políticas y sociales. Esto ha comenzado a trastocar el orden social existente, las relaciones sociales y el sistema político. A partir de ahora, este proceso seguirá desarrollándose y profundizándose».[1]
De hecho, esta revolución no es solo la Revolución de las Mujeres de Rojava. Llamarla «Revolución de las Mujeres del Norte y Este de Siria y de Rojava» sería más preciso desde el punto de vista geográfico, a fin de reconocer el trabajo y los sacrificios de las mujeres árabes, siríacas, asirias, armenias, turcomanas, circasianas y chechenas que contribuyeron a esta lucha. De hecho, si examinamos el perfil de las mujeres que se unieron a esta revolución, aunque le demos este nombre geográfico, en su significado y en la realidad vivida esta revolución es la revolución de las mujeres de todo el mundo. Rojava no se convirtió únicamente en la revolución de las mujeres kurdas, árabes o de Oriente Medio. Se dirigió a las mujeres de todo el mundo, las atrajo hacia ella; ellas también pagaron un precio y la abrazaron. En el siglo XXI, el núcleo de la revolución universal de las mujeres se convirtió en la Lucha por la Libertad de las Mujeres de Kurdistán. Aunque su espacio principal fueron las montañas, se socializó, popularizó y universalizó. Sin embargo, el lugar donde este núcleo se agudizó y floreció aún más fue la Revolución de las Mujeres de Rojava. Mujeres de muchos países se unieron a esta revolución; lucharon sin descanso, aportaron su trabajo, crearon valores y dieron sus vidas. Incluso hoy en día, cientos de mujeres de partes muy diferentes del mundo se están sumando a esta lucha y asumiendo roles de liderazgo activos. La Revolución de las Mujeres de Rojava encarna la realidad expresada en un grafiti en Irán: «La revolución es el hogar de la mujer, porque no tiene otro lugar donde quedarse».
Si tuviéramos que titular este artículo «Las diferencias creadas y los aspectos insatisfechos de la Revolución de las Mujeres de Rojava», surgiría un largo análisis que excedería los límites de este texto. Sin embargo, como mujeres, basándonos en la Jineolojî, debemos ser capaces de mantener la objetividad y afrontar nuestros propios errores. Incluso en el mismo momento en que escribo estas líneas, continúa una guerra implacable y multifacética en Rojava y en toda Siria. Los severos embargos económicos y el asedio, el desprecio por la libertad de prensa, los intensos ataques contra asentamientos civiles, el cautiverio, las violaciones, las mujeres vendidas en mercados de esclavos, la tortura en las cárceles, los cuerpos mutilados y la dura lucha por la supervivencia de cientos de miles de personas desplazadas en un clima gélido y con alimentos insuficientes: todo ello sigue viviéndose como realidades crudas que traspasan hasta la médula a los seres humanos. Estas verdades, por supuesto, nos llevan a centrarnos en la defensa de la revolución de las mujeres y los pueblos de Rojava. El Movimiento por la Libertad de las Mujeres Kurdas siempre ha luchado por la existencia y la libertad en unas condiciones de guerra tan duras. Abdullah Öcalan, partiendo de la Ideología de la Liberación de la Mujer a finales de la década de 1990, debatió con militantes mujeres y hombres muchos proyectos de liberación centrados en las mujeres en las condiciones más difíciles de guerra y lucha, y los desarrolló como perspectivas: «matar al hombre», «transformar al hombre», «el proyecto de vida libre», la «Teoría de la Ruptura», la «militarización de las mujeres» y la «formación de un partido de mujeres». Los militantes —especialmente las mujeres— también intentaron, en estas condiciones, comprender, interiorizar e integrar estas perspectivas en la vida.
Una respuesta contra el robo del espíritu del tiempo
Al analizar la «Revolución por la Libertad de Rojava», una dimensión importante que debemos tener siempre presente es el espíritu de la época en la que tuvo lugar la revolución. La Revolución de Rojava —y la revolución de las mujeres dentro de ella— tiene un significado extremadamente importante para la lucha por la libertad de las mujeres. El DAESH surgió (o más bien, fue traído) al escenario de la historia: una entidad que sintetizaba las agresiones bélicas tiránicas, brutales y más despiadadas de todos los tiempos, y que no fue producto de un solo Estado, sino que se presentó como un producto fabricado conjuntamente por las potencias internacionales. Esta máquina de muerte, tortura y brutalidad sopló el aliento oscuro del miedo en el espíritu de la época. Intentó inculcar la deshumanización, la crueldad y la fealdad en el tejido de la época. En estas tierras ancestrales, se obligaba a la humanidad a devorar su propia carne, para que traicionara las raíces y los orígenes que crearon todos los valores fundamentales de la civilización humana: la religión, el arte, la lengua y la cultura, la ciencia y la filosofía.
Aunque el DAESH se presentó como si hubiera surgido de una fuerza reaccionaria propia de estas tierras, en realidad había nacido de la mente de una potencia internacional superior. Su imprudencia, crueldad y carácter amoral, desprovisto de ética, se asienta también en el legado de muchas otras tradiciones estatistas y centradas en el poder. Y traía consigo una mentalidad —una mirada oscura— hostil hacia los pueblos, hacia las mujeres, hacia los niños y hacia los diversos colores y creencias de la sociedad. Vertió oscuridad en el espíritu de la época; los Estados y los ejércitos no pudieron hacerle frente: huyeron, se dispersaron y se derrumbaron.
Pero en Rojava había un pueblo que llevaba más de cuarenta años jurando tejer el tiempo con el espíritu de la libertad. Poseían una cultura de libertad y resistencia cuyas raíces se remontaban a miles de años atrás. La comuna maternal y las tradiciones comunitarias tenían fuertes raíces en estas tierras. Las mujeres kurdas tejían Azadî (libertad) con la milenaria filosofía kurda de Jin (mujer)–Jiyan (vida). La oscuridad del DAESH fue derrotada por estas mujeres maravillosamente resplandecientes.
La característica más fundamental de la Revolución de Rojava y de la Revolución de las Mujeres de Rojava —aquella que debe defenderse con sinceridad y de todo corazón, y abrazarse con un sentido de responsabilidad sagrada— es precisamente esta: en un momento revolucionario en el que el espíritu de la época se veía envuelto en la oscuridad, ellas buscaron convertirse en una luz y moldear ese espíritu con la libertad, uno de los valores más esenciales de la humanidad.
Si traducimos esto a un lenguaje político contemporáneo, podemos decir: la Revolución de las Mujeres de Rojava —la Revolución de Rojava— no se produjo en cualquier momento ni en cualquier lugar. Surgió en Siria, precisamente el espacio donde la Tercera Guerra Mundial en Oriente Medio había alcanzado su fase más intensa. Esto significaba que todas las potencias hegemónicas del mundo estaban presentes en este escenario. En otras palabras, no era solo el DAESH el que extendía la oscuridad sobre suelo sirio; muchas de las fuerzas que habían propiciado su surgimiento también estaban presentes allí —con sus servicios de inteligencia, ejércitos, ONG y agentes—.
Abdullah Öcalan evalúa esta situación de la siguiente manera: «En Siria, la Tercera Guerra Mundial se está desarrollando en su forma más intensa, profunda y compleja… esta guerra representa la fase más estratégica de la Tercera Guerra Mundial. La Revolución de Rojava también tuvo lugar durante este periodo. Por lo tanto, la posición de la Revolución de Rojava debe analizarse y entenderse dentro de este contexto».
Por esta razón, las mujeres de Rojava hicieron historia al derrotar al DAESH. Tejieron el espíritu de la época con libertad y con amor; se volcaron en él, se dedicaron a él y pagaron un precio casi imposible de describir. Se convirtieron en mártires, resultaron heridas, fueron hechas prisioneras, torturadas y asesinadas. Sin embargo, lograron arrebatar el espíritu de la época a quienes deseaban insuflarle el aliento oscuro del DAESH.
En los ataques más recientes contra Rojava, las bandas del DAESH y HTS que cortan las trenzas de las mujeres para montar su propio espectáculo, atacan los cuerpos de las mujeres heridas y caídas, humillan a las combatientes capturadas y trafican con mujeres son intentos de vengar la derrota que sufrieron hace diez años. Sin embargo, hagan lo que hagan, no pueden cambiar la realidad —de la que ha sido testigo el mundo entero— de que, bajo el liderazgo de las mujeres kurdas, las mujeres de Rojava —el norte y el este de Siria— han escrito la historia. Esta verdad no puede ser desmentida ni borrada. Ha influido en las mujeres y en la humanidad de todo el mundo. Ha desencadenado la dinámica de una revolución mundial de las mujeres. Este poder de influencia y activación sigue vivo; continúa transformando, cambiando y moviendo a las sociedades, y seguirá haciéndolo a lo largo del desarrollo de la revolución de las mujeres.
La Revolución de las Mujeres de Rojava ha ocupado un lugar en la memoria colectiva de las mujeres. Borrar este recuerdo es imposible. El espíritu, el color y la energía de la Revolución de Rojava perduran hoy en día en los movimientos de mujeres de muchos países de todo el mundo. Este impacto fue posible gracias a miles de mujeres que arriesgaron sus vidas. Al igual que en el siglo XX los espíritus de decenas de miles de mujeres que lideraron revoluciones y movimientos populares en muchos continentes —y que cayeron como mártires en la lucha por construir un mundo honorable, libre y democrático— encontraron nueva vida en las YPJ y en la Revolución de las Mujeres de Rojava, así también las mujeres de muchos pueblos que participaron en la Revolución de Rojava, al dedicar sus vidas, soportar grandes sacrificios y sobrevivir a profundas tragedias, han insuflado vida a los corazones y al espíritu de las mujeres en muchas partes del mundo. Como lo han hecho en todas las épocas, las mujeres insisten en el arte de insuflar vida y espíritu unas a otras.
Entender la contrarrevolución
Cuando analizamos la Revolución de las Mujeres de Rojava desde una perspectiva crítica, junto con todos estos valores resilientes y positivos, uno de nuestros argumentos centrales se centra en las herramientas, los métodos, las políticas, las tácticas, las alianzas y las relaciones de la lucha revolucionaria, libertaria y democrática. Es importante que abordemos estos aspectos con la profundidad que aportan las ciencias políticas, la sociología, la historia y la filosofía. En el siglo de la Revolución de las Mujeres, el siglo XXI, quizá la disciplina científica en la que debemos ser más fuertes sea la propia política.
Filósofas como Hannah Arendt nos animaron a pensar con libertad y valentía, a la luz de nuestras necesidades actuales. Arendt evaluó si abrir un espacio para la política y practicarla conduce al totalitarismo, y argumentó que «la política libera». Dedicó una enorme energía intelectual a comprender las raíces de los problemas sociales.
Como mujeres, al tiempo que adquirimos conciencia de nuestra existencia e identidad, debemos centrarnos en la relación entre la existencia y la libertad. Porque en la mayor parte del mundo, los ataques sistemáticos dirigidos contra la existencia de las mujeres se han producido durante años a nivel de guerra. En este sentido, las mujeres de todo el mundo deben construir sus estrategias principales sobre la base de proteger, defender, asegurar y liberar su existencia. Esta es la esencia y el eje central de la revolución de las mujeres.
Una lucha de las mujeres que no logre esto es infructuosa; de hecho, no es una revolución en absoluto. Nuestra principal tarea como mujeres es asegurar la vida social misma haciendo que nuestra existencia sea fuerte, organizada y libre. La importancia de comprender y practicar correctamente la relación entre la libertad individual y la libertad social —una relación que se nutre y se necesita mutuamente— ha quedado clara una vez más con los últimos acontecimientos que han tenido lugar en Rojava desde enero de 2026.
Hemos vuelto a comprobar, en el caso concreto de Rojava, que las fuerzas contrarrevolucionarias nunca asimilan verdaderamente una revolución; que nunca olvidan ni perdonan que la revolución haya cambiado vidas, perjudicado sus intereses y les haya arrebatado sus privilegios. Cuando esto se analiza a través de la sociología y la historia de Oriente Medio y de Siria, se hace evidente un resentimiento, un odio y un deseo de venganza mucho más profundos hacia las fuerzas revolucionarias. Y si esta revolución está centrada en las mujeres, la ira se intensifica aún más. La capacidad de leer estos códigos sociológicos e históricos, y de interpretarlos tanto a través de sus raíces como de sus manifestaciones contemporáneas, es en sí misma una forma y un poder de autodefensa. De hecho, la idea de que la política es el arte de la liberación se fundamenta en este poder del saber.
¿De dónde vendrá el peligro? ¿Dónde están los riesgos, cuándo y cómo surgirán, y qué fuerzas organizarán los intentos de sofocar la revolución? Estas preguntas son el punto central para hacer que la existencia sea significativa, libre y sostenible. Y son el pilar de la autodefensa.
Los acontecimientos de enero de 2026 aún están frescos, y algunos de sus aspectos aún no se han aclarado. En este sentido, ahora que la Revolución de las Mujeres de Rojava atraviesa uno de sus momentos más críticos, arriesgados y peligrosos, no podemos abordarla de forma simplista, superficial o irresponsable, limitándonos a ser meramente críticos. Sin embargo, una verdad desnuda e innegable nos mira ahora directamente a los ojos: la Revolución de las Mujeres de Rojava, que ha vivido e inspirado esperanza hasta hoy, debe fortalecer la autodefensa en los sentimientos, en la mente, en la organización y en todas las dimensiones de la vida de una manera mucho más organizada.
En este sentido, para el destino de las revoluciones —y más aún para las revoluciones de las mujeres—, profundizar en las ciencias políticas, ser previsoras y realizar análisis objetivos siguiendo correctamente los acontecimientos políticos en el país, la región y el mundo también forman parte de nuestra autodefensa. Cuando esto se hace correctamente, protegemos nuestras vidas, nuestra existencia y nuestras libertades. Porque si interpretamos la política correctamente, podemos organizar nuestros reflejos, nuestra fuerza intelectual y nuestro poder emocional de manera más eficaz. Podemos llevar a cabo nuestras acciones con una esencia radical, diversidad creativa y, sobre todo, de formas que generen peso político.
Las fuerzas revolucionarias de las mujeres deben ser capaces de observar, definir, identificar y compartir los equilibrios políticos emergentes no solo después de que se hayan formado y asentado —o después de que su consolidación se haya fortalecido—, sino también mientras estos equilibrios aún se encuentran en proceso de formación y desarrollo. Cada argumento debe abordarse desde una perspectiva político-ideológica e interpretarse en términos de sus efectos sobre la revolución de las mujeres.
A partir de nuestros análisis de la Revolución de las Mujeres de Rojava, y de los ataques dirigidos contra ella —incluidos no solo los intensos ataques del último mes, sino también los ataques ininterrumpidos que se han prolongado durante 15 años—, creo que debemos extraer ciertas conclusiones fundamentales. Especialmente si tenemos en cuenta los acontecimientos más recientes, ha quedado claro una vez más lo vital que es para las fuerzas revolucionarias, sus aliados y todos los sectores de la sociedad —las mujeres por encima de todo— ser capaces de prever los planes, las formas de pensar y los conceptos de las potencias hegemónicas del sistema mundial, tanto en sus dimensiones declaradas como en las no declaradas.
Es necesario que las pioneras, las amigas y las simpatizantes de la Revolución de las Mujeres de Rojava desarrollen una capacidad mucho mayor para leer la política mundial a nivel universal, continental y regional. Con estos acontecimientos recientes, hemos comprendido más claramente que no basta con leer o interpretar únicamente el país en el que vivimos y la región que lo rodea. Las políticas se desarrollan a nivel global.
La Estrategia de Seguridad Nacional y la Estrategia de Defensa de EE. UU., anunciadas públicamente, ofrecen una perspectiva importante sobre cómo ven el mundo las potencias hegemónicas y cuáles son sus planes. Las mujeres de cualquier parte del mundo que creen en la lucha por la libertad de las mujeres se ven afectadas por estos planes de una forma u otra; de hecho, todo el mundo se ve afectado, independientemente de si participa en la política o no. Esto ocurre de forma continua, interconectada, holística y a escala global. Comprender estos marcos nos proporciona ventajas significativas.
Los cálculos de las potencias hegemónicas expresados a través del marco de la política de seguridad de EE. UU. han golpeado a Rojava y Siria, han golpeado a Palestina, han devastado Ucrania en los últimos años, se han apoderado de los derechos de desarrollo y explotación del Corredor de Zangezur entre Azerbaiyán y Armenia por 99 años, se han apoderado de Venezuela, han amenazado a toda Abya Yala, han declarado su intención de apoderarse de Groenlandia, han manipulado los levantamientos populares en Irán de acuerdo con sus propias ambiciones pragmáticas —y se podrían dar muchos más ejemplos—. Cada día, cada momento, algún lugar está siendo golpeado o podría serlo. Por esta razón, entre las ciencias que las fuerzas de la lucha por la libertad de las mujeres deben tomarse más en serio, la política ocupa un lugar destacado. Las lecturas, interpretaciones y previsiones competentes en este campo —así como la acción práctica correcta en el momento y lugar adecuados— revisten una importancia crucial.
Una de las fortalezas que nos proporcionará la capacidad de leer estas políticas es esta: multiplicar la revolución dentro de nosotras mismas y en nuestro entorno, dentro de nuestra sociedad. Una revolución que se multiplica, se extiende, crece y echa raíces en las mentes y los espíritus no puede ser impedida; no puede ser derrotada. ¿Qué significa multiplicar la revolución? ¿Qué significa multiplicar la revolución de las mujeres dentro de nosotras mismas? Aunque se trata de un tema que requiere una reflexión y un debate multidimensionales, me gustaría esbozarlo brevemente aquí.
Sea cual sea el nombre que le demos —revolución y práctica revolucionaria, democracia radical, libertad, transformación social o búsqueda de la vida en comunidad—, nada de ello puede multiplicarse sin que las personas lo perciban, lo comprendan y lo incorporen a sus vidas. La capacidad de percibir, aprender y fortalecer el conocimiento y la experiencia en todos los ámbitos de la vida debe desarrollarse primero en nuestro interior. Primero debemos lograr, en nuestro interior, politizar y socializar nuestro mundo emocional —uno que se desarrolla a través de nuestro poder de pensamiento e interpretación— de una manera saludable. Lograr esto, a pesar de toda la fealdad de esta época, no se trata solo de sobrevivir; se trata también de multiplicar la revolución en nuestro interior.
Hay momentos históricos en los que la revolución, la fe en la transformación social, democrática y libertaria, y la pasión por el cambio permanecen vivas en un solo individuo. El sentimiento, la fe y el pensamiento que permanecen vivos en ese individuo, cuando encuentran un terreno propicio, brotan, se multiplican y regalan la revolución a la humanidad y a las sociedades. Hay muchos ejemplos de esto. En las revoluciones dentro del mundo de la ciencia, en las transformaciones sociales, en los avances que abren nuevos horizontes, este acto de multiplicación es decisivo.
Toda mujer que sea fuerte en cualquier ámbito debe multiplicarse a sí misma. En mi opinión, esta es el arma más valiosa, mágica y eficaz para la liberación y la supervivencia del mundo y de las sociedades; incluso podría llamarla la fortuna femenina. Que una persona reconozca su propio potencial, lo organice, lo haga productivo y lo comparta, y genere este poder potencial en otras personas: eso es multiplicación.
Quizás, en lugar de dar a luz a hijos en este mundo maldito —en un planeta donde dominan los violadores de niños como los Epstein, rostros visibles de un poder monstruoso—, debamos adoptar esa forma alternativa de multiplicación. Esto es de vital importancia. Sobre esta base, debemos preguntarnos constantemente: ¿Qué transformación radical, cambio, revolución y democratización impone esta época y en qué ámbitos? ¿Cómo se logrará esto? Y debemos descubrir las áreas en las que podemos multiplicarnos.
Los significados, pensamientos y sentimientos que primero producimos dentro de nosotras mismas y luego compartimos alimentarán nuestra filosofía de vida libre, que es la fuente principal e inquebrantable de la revolución de las mujeres. Multiplicar la revolución, la libertad y la conciencia dentro de nosotras mismas —y alcanzar nuevos horizontes y aperturas conceptuales— también nos proporcionará nuevas puertas, caminos y métodos para abandonar el eje vital del sistema capitalista y la masculinidad hegemónica (que, más exactamente, es un eje de muerte).
La existencia de las mujeres, que se ve amenazada en todo el mundo, está mucho más amenazada en geografías como Oriente Medio, donde las guerras se han impuesto casi como un destino durante los últimos dos siglos. No solo durante estos acontecimientos más recientes, sino que la Revolución de las Mujeres de Rojava y la Lucha por la Libertad de las Mujeres del Kurdistán, de las que se inspira, siempre se han llevado a cabo en intensas condiciones de guerra. En este sentido, cuentan con una enorme experiencia en el ámbito de la autodefensa y la defensa legítima. Sin embargo, los acontecimientos recientes también han puesto de manifiesto ciertas debilidades y lagunas. Debemos analizarlas objetivamente.’
La necesidad de la crítica y la autocrítica
¿En qué consiste esta debilidad o laguna? Se trata de la interrupción de la autodefensa y sus requisitos, debido a la complacencia errónea de pensar que «la revolución ya se ha producido, todo está completado». La Revolución de las Mujeres de Rojava cuenta con estructuras de autodefensa continuas: las YPJ, las Asayish de Mujeres, las HPC-Jin (fuerzas locales de autodefensa de las mujeres), unidades de inteligencia y muchas otras formas de organización en funcionamiento. Sin embargo, a lo que me refiero es a una comprensión más amplia y profunda de la autodefensa. Intento describir una forma profunda de autodefensa que abarca tanto la esfera individual como la social de la vida, una que permanece vigilante y alerta en cada momento de la vida sin interrupción.
En la geografía de Oriente Medio —donde puede que se haya logrado una revolución, pero esta sigue en peligro, constantemente amenazada por fuerzas contrarrevolucionarias— experimentamos lagunas a la hora de organizar la autodefensa como filosofía de vida, como forma de vivir y como ritmo de existencia entre las mujeres y la sociedad en la Revolución de las Mujeres de Rojava. Este no es un fenómeno que pueda explicarse únicamente en términos militares. Porque todas las dimensiones de la Nación Democrática, tal y como la define Abdullah Öcalan, son al mismo tiempo dimensiones de la autodefensa.
Según esta definición, organizar la educación de manera sólida es un ámbito de la autodefensa. Lo mismo ya es cierto para la economía en un sentido vital. Öcalan recordó repetidamente que la Revolución de Rojava es una revolución social y que, para defenderse y protegerse de los ataques, es necesario que desarrolle su propio sistema económico. Porque, según él, si esto no se lograra, podría incluso conducir «a la destrucción y liquidación de la revolución social». Por esta razón, hace años lanzó las siguientes advertencias:
«Dondequiera que tengan lugar revoluciones sociales, estas deben desarrollar primero sus propios sistemas económicos… Para que la Revolución de Rojava y nuestro pueblo en Rojava protejan su revolución y su existencia, deben desarrollar una economía de guerra revolucionaria».
Si abordamos la dimensión económica de la experiencia de forma más concreta desde la perspectiva de esta advertencia, hay muchos aspectos que debatir. Por ejemplo, se desarrollaron muchas instituciones en el ámbito de la economía; cada cantón y cada distrito cuenta con consejos y comités económicos. También hay cooperativas en diferentes sectores económicos, campos de cultivo compartidos e instituciones. Se invirtió un enorme esfuerzo y trabajo en la creación de todas estas estructuras. Estas tuvieron repercusiones en el mundo material y espiritual de las mujeres y abrieron nuevos horizontes. Esta cuestión por sí sola constituye un amplio tema de análisis en sí mismo.
Sin embargo, a pesar de todos sus aspectos positivos, el ámbito de la economía de las mujeres también se convirtió en un campo con muchas deficiencias, ideas erróneas y lagunas a la hora de convertirse en un sistema económico acorde con la economía de guerra defendida por Öcalan. Aunque este ámbito es una de las esferas de la vida más antiguas organizadas por las mujeres y puestas al servicio de la sociedad, los reflejos del pensamiento, los sentimientos y la creatividad propios de las mujeres siguieron siendo insuficientes. Ahora, en una parte importante del norte y el este de Siria, muchos de los logros en la esfera económica —donde el trabajo de las mujeres se había materializado— han caído en manos de las bandas del HTS-ISIS. Como botín de guerra.
Las que permanecen en la región de Rojava se enfrentan ahora a las amenazas y peligros de la política de las fuerzas del Gobierno de Transición sirio, cuya aceptación del sistema autónomo de las mujeres sigue siendo más que incierta y cuyo enfoque no reconoce el sistema específico de las mujeres. En este sentido, ha surgido una situación que las mujeres deben defender y apoyar a nivel internacional.
Esta situación es similar también en otros ámbitos de la vida. Por ejemplo, el ámbito de la educación. En todo el norte y el este de Siria, casi el 90 % de quienes trabajan como docentes en escuelas oficiales son mujeres. ¿Se permitirá a estas docentes continuar con su profesión? Se imparten cursos de Jineolojî en los institutos de secundaria y existe una Facultad de Jineolojî en la universidad. En las universidades y en todo el sistema educativo existe un sistema de copresidencia en la administración. Hay consejos estudiantiles en las escuelas. Existe el derecho a la educación en la lengua materna para todos los sectores sociales. Todo ello son logros conseguidos a lo largo de los años. Ahora se encuentran amenazados y en peligro. Aún no hay claridad, pero el ambiente que se ha creado hasta ahora es aterrador y está dominado por un enfoque que impone la uniformidad.
Existe una situación similar en el ámbito de la salud. En todo el norte y el este de Siria hay un consejo de salud específico que engloba a todas las mujeres que trabajan en el sector sanitario. En este consejo también se incluyen las curanderas que trabajan en el campo de la medicina natural y social. En todas las instituciones del sector sanitario también existe el sistema de copresidencia. Al igual que en todas las demás dimensiones, también hay academias y programas de formación específicos en el ámbito de la salud.
En los ámbitos de la justicia y el derecho también se organizan consejos de mujeres, el sistema de copresidencia, academias y áreas de trabajo de mujeres. Como una de las instituciones simbólicas más conocidas de la Revolución de las Mujeres de Rojava, existen las Mala Jin (casas de mujeres) en casi todos los distritos y localidades. El ámbito de la diplomacia se organiza en comités, consejos, academias y muchas subunidades. Dentro de la dimensión organizada como esfera social, existen comités infantiles, asociaciones de mujeres, organizaciones de la sociedad civil para personas con discapacidad y muchas otras formas específicas de organización.
Desde la perspectiva de la Nación Democrática, Öcalan define la ecología como una «forma fundamental de conciencia». Por esta razón, la organización de todas las dimensiones dentro de la revolución de las mujeres siempre ha buscado desarrollar una perspectiva ecológica tanto como una basada en la Jineolojî. Sobre esta base, la organización de mujeres Kongra Star, que ha intentado organizar las ocho dimensiones del confederalismo democrático de las mujeres en el ámbito de la Revolución de Rojava, ha tratado —junto con todas las demás dimensiones de su trabajo— de desarrollar también distintos comités, consejos y organizaciones de la sociedad civil en el ámbito de la ecología.
En todas estas dimensiones y dentro del ámbito de la ecología, se han impartido miles de seminarios y sesiones de formación a mujeres, niños, jóvenes y hombres. Cada dimensión también ha recibido formación profesional acorde con sus propias necesidades específicas. Sería injusto ignorar este tremendo trabajo —que solo podría describirse verdaderamente a lo largo de mucho tiempo—. Porque el trabajo de miles de mujeres existe dentro de estas dimensiones.
Sin embargo, precisamente para que este trabajo se fortalezca, sea más libre y esté mejor organizado, también evaluamos los aspectos que quedaron incompletos. La deficiencia más fundamental, como han demostrado los acontecimientos recientes, es la insuficiencia a la hora de abordar la organización de todas estas dimensiones a través del eje de la autodefensa y de desarrollarlas con un enfoque holístico.
De hecho, aunque los enfoques de las mujeres no suelen tratar las dimensiones y los ámbitos de la vida como si estuvieran desconectados entre sí, he observado que, en los últimos cinco o seis años de la revolución, las mujeres también se han quedado cortas en este sentido. Creo que esto está relacionado con el hecho de que las mujeres no han sido capaces de romper radicalmente con los argumentos, las formas de pensar, los estilos de vida y los hábitos del poder y la dominación masculina.
¿Hasta qué punto se logró en la Revolución de las Mujeres de Rojava la realidad que Öcalan denomina «divorcio infinito»? Esta pregunta puede plantearse en muchos ámbitos de la vida. En las esferas sociales fundamentales de la vida que he intentado resumir brevemente más arriba, ¿se superó verdaderamente la mentalidad del Estado y la dominación masculina?
¿Hasta qué punto se hicieron verdaderamente vitales en la revolución de las mujeres los principios democráticos de diversidad, igualdad y diferencia —valores que se multiplican a medida que las mujeres los hacen suyos en sus propias personalidades y posturas? Estas preguntas son cruciales y serán objeto de continuo análisis por parte de las pioneras y las trabajadoras de la revolución de las mujeres.
Como resultado, las deficiencias experimentadas en este sentido condujeron a la pérdida de algunos logros y pusieron otros en peligro y riesgo. En la actualidad sigue existiendo una tremenda resistencia de las mujeres en Rojava. Para defender sus logros materiales y morales y desarrollarlos con mayor fuerza, ellas mismas están, por supuesto, analizando esta experiencia desde múltiples ángulos. Pero quizás ahora más que nunca, estar a su lado y compartir nuestra solidaridad se ha convertido también en nuestra responsabilidad.
El desarrollo de redes confederales en todas las dimensiones de la vida social (salud, economía, diplomacia, educación, derecho, esfera social, economía, política, vida en común libre) fue uno de los objetivos fundamentales de la Revolución de las Mujeres de Rojava. Desarrollar estas redes tanto en Rojava-Siria como en todo Oriente Medio y el mundo era una perspectiva fundamental. ¿Se logró esto?
Se llevaron a cabo experiencias muy importantes tanto en la esfera intelectual (ciclos de formación, folletos, seminarios, conferencias y congresos, presentaciones, talleres de debate conjunto, reuniones periódicas, etc.) como en la esfera práctica en todas las dimensiones. Se formó una acumulación muy importante y rica, así como una memoria de las mujeres, en todas las dimensiones de la Nación Democrática (educación, diplomacia, economía, esfera social, derecho y justicia, salud, esfera política, vida en común libre). Este tema en sí mismo es objeto de análisis y debate, y tal vez sería mejor abordarlo en un artículo aparte.
No obstante, en este texto que pretende analizar la Revolución de las Mujeres de Rojava, podemos abordar algunos de sus aspectos fundamentales. Es posible que exponga algunos de los aspectos incompletos de una manera algo crítica y autocrítica. Por supuesto, al formular estas críticas, siempre hay que tener en cuenta lo siguiente: desde el inicio de la experiencia de Rojava hasta hoy, siempre ha reinado la atmósfera implacable de la Tercera Guerra Mundial, los ataques continuos y multidimensionales del frente contrarrevolucionario —que, al investigarlo, se revela como un frente muy amplio y poderoso— y las fuerzas reaccionarias internas (el nacionalismo, la colaboración con los enemigos de los kurdos y los numerosos ámbitos mentales e institucionales de la mentalidad dominada por los hombres que aún no se han superado).
A pesar de todas estas desventajas, tampoco debe olvidarse nunca que las mujeres han demostrado una resistencia continua, un trabajo continuo, una educación continua y esfuerzos continuos en la autodefensa. Sin embargo, incluso teniendo todo esto en cuenta, realizar nuestras críticas y autocríticas de forma objetiva puede protegernos de posibles errores y debilidades con los que podamos encontrarnos hoy y en el futuro. Si interpretamos esto como un paso firme de autodefensa, creo que será mucho más beneficioso.
Sobre esta base, ¿en qué aspectos debía el liderazgo de las mujeres tener más éxito a la hora de comprender, organizar y hacer vitales las ocho dimensiones de la nación democrática? En primer lugar, estas dimensiones no lograron organizarse plenamente como un todo coherente dentro de una red confederal. Las dimensiones —en otras palabras, las esferas fundamentales de la vida— no pudieron construir plenamente una red confederal que fuera continua, flexible, inclusiva y complementaria. No se logró superar por completo el enfoque moldeado por el positivismo, el dogmatismo o diferentes formas intelectuales, que trataban estas esferas como fragmentadas, fragmentadoras y separadas unas de otras.
Por otro lado, aunque las experiencias de todas estas dimensiones quedaron grabadas en la mente y la memoria sociales como un inmenso tesoro, las pioneras, las cuadros y las amigas de la Revolución de las Mujeres de Rojava, así como las miles de cuadros locales que participaron en el campo revolucionario, siguieron sin saber interpretar y aprovechar este tesoro. En la Revolución de Rojava, también se intentó construir estas ocho dimensiones en la esfera social general y, junto a las dimensiones específicas, miles de mujeres también participaron en la organización de las generales. Como mujeres, también nos quedamos cortas a la hora de dirigir esta construcción general en la dirección correcta y de crear modelos y ejemplos correctos. Al mismo tiempo, podríamos haber transmitido con más fuerza a todos los segmentos de la sociedad la importancia vital de organizar estas dimensiones. Podríamos haber llevado a cabo lecturas más científicas y objetivas de la sociología y la psicología de las mujeres y las sociedades de diferentes pueblos en Rojava y el noreste de Siria. Podríamos haber desarrollado proyectos que tuvieran en cuenta de forma más objetiva los códigos históricos, las formas culturales y, especialmente, la influencia de la religión.
En este sentido, creo que una de las lecciones más fundamentales que nos enseña la Revolución de las Mujeres de Rojava es precisamente esta: que todo movimiento de liberación de las mujeres debe comprender —y asimilar en profundidad— desde el punto de vista sociológico, histórico y cultural el fenómeno de la religión y los sistemas de creencias en el territorio en el que se desarrolla.
Independientemente de que una mujer profese una creencia religiosa o no, si no es capaz de interpretar correctamente el ambiente religioso y de creencias del territorio en el que vive y de los ámbitos revolucionarios con los que interactúa y que la influyen, no podrá desarrollar las perspectivas adecuadas para una revolución de las mujeres. La geografía de Europa, que vivió guerras religiosas extremadamente sangrientas y cruentas hace doscientos años, y en el siglo pasado y en la actualidad las geografías de Oriente Medio, los Balcanes y la India-Pakistán, entre otras, han pasado por experiencias muy dolorosas y trágicas en este sentido —y siguen haciéndolo—. Estas experiencias nunca se borran de la memoria de los pueblos y las comunidades de creencias; no permanecen solo en el momento en que ocurrieron. Las guerras libradas en nombre de la religión quedan grabadas en la memoria colectiva, y sus huellas y efectos siguen vivos hoy en día; generan resentimiento y odio o envenenan la vida compartida de la sociedad, la unidad de los destinos de los pueblos y las esperanzas de una vida democrática y libre. En este sentido, las luchas de las mujeres deben reconocer e interpretar la historicidad de las creencias religiosas y los efectos que han producido en las zonas donde se desarrollan y ejercen influencia.
Por ejemplo, las Leyes de las Mujeres creadas en la Revolución de las Mujeres de Rojava y la experiencia de su implementación son también una experiencia que merece ser analizada desde esta perspectiva de la religión y las creencias. Aunque vivan en la misma geografía y crean en la misma religión, los antiguos códigos culturales de las sociedades han hecho que la lectura, la interiorización y la aplicación de estas leyes sean diferentes. Los resultados y datos que han surgido son muy ricos. Las creencias de los pueblos y sus formaciones religiosas, así como las formas en que el sistema capitalista, las fuerzas reaccionarias locales y los Estados-nación, y las fuerzas paramilitares influenciadas por ellos, provocan, manipulan, distorsionan y radicalizan estas formaciones en beneficio de sus propios intereses, son temas vitales que merecen ser analizados. Como mujeres, vemos cada día en muchas partes del mundo los monstruos creados por esta política repugnante que no reconoce ningún valor moral, así como las vidas que destruye. Por esta razón, creo que esta cuestión debe abordarse específicamente y estudiarse en el ámbito académico.
Al hablar de la organización de la vida social a través de sus dimensiones fundamentales, también es necesario abordar la idea de la «integración democrática» y sus efectos sobre la revolución de las mujeres, uno de los fenómenos que despierta mayor curiosidad. Sin duda, se trata de un tema tan polifacético y complejo que podría ser objeto de numerosos escritos, y debe tratarse con habilidad y conciencia. Nos concierne de cerca a todos. Especialmente en el mundo actual, donde las potencias imperialistas globales están determinando y aplicando nuevos planes y proyectos para el mundo entero —y en particular para los Estados-nación—, es vital comprender y aplicar correctamente esta cuestión.
¿Cómo debemos leer e interpretar la integración democrática en relación con el contexto de Rojava en general y la Revolución de las Mujeres de Rojava en particular? La respuesta a esta pregunta seguirá siendo una prioridad fundamental también en el próximo período. Por ahora, basta con mencionar algunos puntos dentro del ámbito tratado en este artículo. Si las fuerzas de la Revolución de las Mujeres de Rojava, que definen y organizan con firmeza las dimensiones fundamentales de la vida mencionadas anteriormente, lo hacen con éxito, sin duda lograrán la integración sobre una base democrática y de principios. Como fuerza y componente fundamental del Estado sirio, los kurdos, al igual que en todos los demás Estados, se centrarán en la lucha por ejercer sus derechos democráticos. Las mujeres kurdas, como siempre, deben permanecer organizadas en todas las esferas de la vida con una comprensión sólida y profunda de la democracia, como eje central de esta lucha. La historia nos muestra docenas de ejemplos de quienes lucharon por sus derechos y los ganaron, pero luego los perdieron porque no mantuvieron su organización. Desde la perspectiva de la Revolución de las Mujeres de Rojava, este riesgo también existe en gran medida.
Ni disolverse en nombre de la integración, ni permanecer en un estado constante de rebelión y agotar las fuerzas en nombre de la oposición. La perspectiva fundamental de la revolución de las mujeres es tomar conciencia, organizarse y continuar existiendo en libertad en todos los ámbitos de la vida.
¿Qué pasará ahora?
Por supuesto, hay graves riesgos, amenazas constantes, un contexto social difícil y muchos otros factores negativos. Sí, se nos están imponiendo tiempos oscuros, un espíritu fascista y manos sucias: a las personas de todo el mundo, a las mujeres y a todos los grupos oprimidos, y especialmente a nuestros hijos. Las sociedades están siendo empujadas de nuevo a la jaula de hierro del Estado nación. Nos rodean muchos acontecimientos desalentadores y que rompen la esperanza. En un momento así, uno podría preguntarse: ¿es posible la integración democrática con el Estado? De hecho, mucha gente se hace esta pregunta.
Sí, quienes construyen en su interior —a nivel de conciencia y organización— la democracia, la comunalidad, la vida comunitaria y los valores del socialismo y la libertad, en contraste con los aspectos oscuros, antidemocráticos y antihumanos del Estado, no se disolverán a través de la integración. Organizarán su existencia con firmeza, como ellos mismos, al tiempo que mantienen una conciencia constante del peligro de masacre. Comprender este fenómeno también es posible al ver y sentir los monstruos de la vida capitalista, el fanatismo sectario y la oscuridad del DAESH que se crean a nuestro alrededor. Frente a fuerzas que son constantemente antagonizadas, marginadas y «aterrorizadas», el arma más poderosa siempre han sido argumentos como «quieren destruir el Estado» o «son un peligro para la unidad del Estado». Quitar estos argumentos a quienes los utilizan y convertirlos en una base para organizar la propia vida libre y democrática es un camino importante hacia adelante —por supuesto, con una fuerte conciencia de libertad, conciencia existencial y un poder constructivo constante de edificación. Esto, a su vez, depende de nuestra capacidad para construir con firmeza todas las dimensiones mencionadas anteriormente bajo el liderazgo de las mujeres. El punto clave aquí es el reconocimiento legal y jurídico de nuestros derechos. Arrebatar a quienes desean encarcelar la legitimidad y el significado de nuestra existencia al margen de la ley —quienes buscan constantemente juzgarnos como potenciales delincuentes— será un paso estratégico importante y también abrirá nuevas posiciones para la revolución de las mujeres. Aquí, una vez más, los conceptos y argumentos de multiplicarnos a nosotras mismas, multiplicar nuestra reivindicación, nuestras soluciones, nuestra conciencia y nuestra organización, y así ampliar el espacio de la política, cobran una importancia crucial.
Una de las cuestiones más debatidas en relación con la Revolución de Rojava es la de las relaciones con el Estado y con las potencias internacionales sobre el terreno —especialmente Estados Unidos, Rusia, Israel y Francia—. Öcalan, el mayor contribuyente a la Revolución de Rojava, ha ofrecido desde el principio advertencias y perspectivas sobre estos asuntos:
«Sabemos cómo Estados Unidos ha luchado contra nuestra línea de liderazgo y el Movimiento por la Libertad, y lo que ha hecho hasta ahora. Por lo tanto, deben ser muy cautelosos con respecto a las relaciones que mantendrán con Estados Unidos en Siria a partir de ahora. Deben actuar con conciencia y vigilancia. El objetivo de Estados Unidos será liquidar nuestra línea de liderazgo y el Movimiento por la Libertad en Rojava… Sin embargo, no hay que abstenerse de establecer relaciones con Estados Unidos solo porque se acerque con ese objetivo y actúe en consecuencia. Se pueden establecer relaciones con Estados Unidos, y no solo con Estados Unidos, sino con cualquier potencia que lo desee. Se sabe qué tipo de realidad están atravesando el Kurdistán y Oriente Medio. Se sabe en qué tipo de realidad mundial vivimos. Se pueden establecer relaciones con cualquier potencia sobre la base de principios. Al fin y al cabo, se trata de relaciones tácticas. Por lo tanto, no hay que dudar en entablar relaciones políticas, militares y diplomáticas».
Estas valoraciones constituyen la orientación principal de la Revolución de Rojava y de la revolución de las mujeres que se desarrolló y tomó la iniciativa en su seno. Resumen muchos aspectos de lo que debería ser. Pero, ¿se desarrollaron las relaciones en esta dirección? Se trata de una cuestión controvertida. Especialmente en relación con la agenda siria y de Rojava que comenzó con los ataques de Alepo del 6 de enero y sigue siendo objeto de un intenso debate, se ha convertido en uno de los argumentos centrales de la discusión.
Desde la perspectiva de las fuerzas revolucionarias de Rojava, se expresaron definiciones como «depender de EE.UU. y las potencias occidentales, de Israel», «confiar demasiado en ellos», «dejarse utilizar como instrumento», «ser traicionado», «ser vendido». Desde la perspectiva de las fuerzas estadounidenses, se expresaron expresiones como «traicionar», «abandonar», «dejarlos atrás», «utilizarlos» y muchas otras caracterizaciones. Si estas definiciones y etiquetas son apropiadas para el lenguaje de la política y la diplomacia es otra cuestión. Sin embargo, es una realidad que, para las fuerzas revolucionarias de Rojava, la dimensión de las relaciones democráticas, las alianzas o la diplomacia —que es una de las dimensiones fundamentales de la nación democrática— siguió estando muy insuficientemente organizada en lo que respecta a la relación con los pueblos, las fuerzas democráticas alternativas y su propia fuerza interna. ¿Habría cambiado por completo el resultado si se hubiera organizado esta dimensión con mucha más firmeza? No podemos saberlo con certeza, pero la probabilidad de que las pérdidas materiales y morales hubieran sido mucho menores es muy alta. En este sentido, la experiencia de la Revolución de Rojava ha demostrado que, en las relaciones con las potencias hegemónicas globales y regionales, ser flexible y creativo al tiempo que se preservan los principios es extremadamente valioso.
Para las fuerzas de la Revolución de las Mujeres de Rojava, este análisis crítico también es vinculante. Las mujeres podrían haber descubierto caminos más singulares y novedosos a la hora de plasmar el intelecto colectivo femenino en el ámbito de la diplomacia de una manera organizada y creativa. En relación con las deficiencias experimentadas en este ámbito, podrían haber actuado con una iniciativa más organizada y valiente, en consonancia con las críticas que ya habían expresado y la visión de futuro de la que hacían gala. Por supuesto, también es importante quién evalúa las relaciones con las potencias hegemónicas mundiales y regionales, con qué propósito y desde qué perspectiva. Las fuerzas revolucionarias de Rojava tuvieron que lidiar con una dialéctica que era a la vez contradictoria y relacional con potencias como Israel y Estados Unidos. No se trata de una ecuación o fórmula fácil de manejar, especialmente en Oriente Medio, donde la situación cambia día a día. Aunque el movimiento de mujeres siempre ha mantenido una sensibilidad y una conciencia crítica sobre esta cuestión, su capacidad para traducir esto en política práctica siguió siendo limitada. Esta experiencia —con sus aspectos tanto positivos como negativos— nos obliga de nuevo a concentrarnos en el arte de la política y a extraer conclusiones que afectarán a nuestras vidas. Por ejemplo, en Rojava las mujeres establecieron instituciones importantes también en el ámbito de la diplomacia. ¿Por qué, a pesar de tantas instituciones y formas de organización, estas no se tradujeron en las relaciones democráticas y las alianzas que se deseaban?
Esta pregunta nos lleva a reflexionar sobre la relación entre la energía fluida de la libertad y la energía estática y materializadora de la institucionalización en los procesos a través de los cuales las mujeres intentan resolver sus problemas de libertad desde la perspectiva de una revolución de las mujeres o de la lucha por la libertad de las mujeres. Así, además de mantener la fluidez de la energía de la libertad de las mujeres, también tenemos la tarea de examinar dónde y cómo debe tomar forma esta energía como fenómeno sociológico fundamental. Podemos hacerlo en el caso concreto de la Revolución de las Mujeres de Rojava. Por ejemplo: ¿Qué formas tomó nuestra energía de libertad en la revolución de las mujeres de Rojava? ¿En qué formas plasmamos nuestra energía femenina multidimensional, rica, creativa y colorida? Es importante analizar fenómenos como la organización, la institucionalización, los contratos, las Leyes de las Mujeres y estructuras similares, tanto en sus aspectos positivos como negativos. Podemos hacerlo comparando el trabajo institucionalizado con actividades que siguen fluyendo y funcionando sin contar con una estructura institucional completa, y analizando cómo la sociedad mantiene sus esferas de vida naturales sin instituciones visibles. Muchas sociólogas, historiadoras y politólogas podrían visitar Rojava para examinar estas y muchas otras cuestiones desde perspectivas feministas y de la Jineolojî. Estoy segura de que muchas mujeres que realicen estas visitas llegarán a conclusiones mucho más ricas que las observaciones y conclusiones que yo he percibido e intentado compartir en este texto. Las mujeres trabajadoras y resistentes de la Revolución de Rojava, que se encuentran repartidas por muchos países del mundo, también reivindicarán esta experiencia a través de análisis sólidos y la llevarán adelante. Mi fe y mi confianza en esto son firmes, porque incluso en los momentos más difíciles las mujeres del mundo y las mujeres en el campo revolucionario de Rojava no dejaron de resistir, reír, esperar, amar y producir. No volverán a rendirse, y al igual que se comparten el pan y el agua, compartirán entre ellas su sabiduría, experiencia, conciencia y conocimiento científico, y se convertirán en las artífices de pasos valientes en el camino de la revolución de las mujeres.
También es importante analizar la Revolución de las Mujeres de Rojava desde una perspectiva internacionalista. De hecho, en mi opinión, la experiencia de Rojava ha cambiado la percepción y la definición del internacionalismo, y sigue haciéndolo. Lo que ha ocurrido en los últimos dos meses en todo el mundo, gracias a la solidaridad de los pueblos con la revolución de Rojava, lo demuestra una vez más. De hecho, todas las mujeres y todos los hombres que participaron en la revolución de Rojava son los miembros más sólidos de una nueva «Internacional Comunal». Esta revolución ha transformado de manera fundamental la concepción del internacionalismo presente en las revoluciones del siglo XX. El internacionalismo ya no se refiere únicamente a quienes van desde fuera a unirse a una revolución en otro país, ni a la solidaridad entre revolucionarios de diferentes países del mundo. La lucha que cada uno desarrolla en su propio país contra el sistema capitalista y contra la violencia de su propio Estado-nación también tiene un valor y un significado internacionalista. El fenómeno fundamental que configuró y creó Rojava en este sentido fue que las mujeres, al frente, derrotaron la brutalidad organizada internacionalmente de las fuerzas más oscuras del mundo, como el DAESH. Esta derrota —o la victoria de Rojava— tiene un significado internacionalista. Detener o derrotar al DAESH, demostrar que podía ser derrotado, fue una contribución a la autodefensa del mundo entero: un acto de autodefensa costoso, magnífico e histórico. Por eso los pueblos del mundo lo acogieron; por eso todas las personas que participaron en la revolución de Rojava son internacionalistas fuertes y firmes.
Sobre esta base, aunque las Redes de Mujeres en Defensa de Rojava puedan parecer redes de solidaridad que se desarrollaron en torno a la Revolución de Rojava, de hecho han creado —y siguen creando— una inmensa experiencia para las mujeres de todo el mundo. Esto también puede considerarse un ejemplo de la multiplicación de la revolución dentro de uno mismo, o del poder multiplicador de la revolución. Es muy importante que las redes de comunicación entre las pioneras de la Revolución de las Mujeres de Rojava sean diarias, continuas y flexibles según las necesidades. Durante este proceso —y, de hecho, también durante períodos anteriores de guerra— experimentamos un fenómeno en el que las redes de Mujeres Defienden Rojava —cada una de ellas, en esencia, una comuna— se volvían pasivas cuando el nivel de la guerra en Rojava disminuía, pero se hacían visibles cuando la guerra llegaba a las puertas o se intensificaba. Deben ir más allá de esa postura. Especialmente en la etapa en la que nos encontramos hoy, esto es extremadamente necesario para proteger los logros de las mujeres en el campo revolucionario de Rojava. Por ejemplo, hay áreas en las que la Jineolojî ha ganado terreno en el campo revolucionario de Rojava: la Facultad de Jineolojî y los programas de máster en la universidad, los centros de Jineolojî, las academias de Jineolojî y las clases de Jineolojî para estudiantes de secundaria. También existe, aunque todavía insuficiente, una enorme experiencia y acumulación en términos de confederalismo democrático de las mujeres. Los Consejos de Mujeres, las cooperativas y las instituciones y organizaciones de mujeres en todas las esferas de la vida social deben defenderse con la mente y la emoción colectivas de las mujeres. Las redes de Mujeres Defienden Rojava pueden desempeñar un papel inmenso tanto a la hora de dar a conocer estos logros al mundo como de defenderlos en un momento en que se encuentran amenazados.
Por último, me gustaría abordar los crímenes de guerra cometidos durante los ataques contra la Revolución de Rojava y la revolución de las mujeres, que comenzaron el 6 de enero y continúan en algunas zonas; en el momento de redactar este texto, Kobanê sigue sitiada. A este respecto, los informes sobre crímenes de guerra en el noreste de Siria (dos informes, uno centrado en las mujeres y otro en los niños) elaborados por la Academia Jineolojî Rojava, difundidos al público en ocho idiomas y que han tenido un gran impacto, aportan datos muy importantes. Es fundamental examinar estos informes, no solo para comprender la situación en un país, sino también para reconocer una vez más la implacable guerra contra las mujeres en todo el mundo. Al concluir este texto, propongo organizar una acción global de las mujeres del mundo en relación con estos crímenes de guerra. Creo que las mujeres que trabajan especialmente en el ámbito jurídico, así como las políticas, las académicas, las activistas por la libertad de las mujeres, las trabajadoras y las mujeres que viven en cualquier parte del mundo, deberían unirse y crear una respuesta colectiva poderosa, dondequiera que se produzcan tales crímenes.
Me gustaría recordar una vez más que la Revolución de Rojava y la Revolución de las Mujeres se desarrollaron en Siria, donde se han puesto de manifiesto todas las brutalidades de la Tercera Guerra Mundial. Estas brutalidades se agravaron en el contexto de las relaciones y contradicciones moldeadas por las políticas del Estado turco y de otros Estados de la región y potencias mundiales hacia Rojava. En este ambiente, muchas esperanzas, ideas y proyectos que las mujeres desarrollaron en relación con todas las esferas de la vida quedaron inconclusos, se llevaron a cabo a un ritmo muy lento o se perdieron en las incertidumbres creadas por la guerra. Desde el severo embargo económico (no se abrió ninguna aduana a Rojava), hasta los ataques militares diarios; desde el corte de los recursos hídricos que fluyen hacia Rojava, hasta la adición de sustancias nocivas y drogas a los envíos de medicamentos y alimentos; desde la propagación deliberada del tráfico de drogas y la prostitución, hasta la creación de redes de agentes; desde el corte de las conexiones e interacciones del ámbito académico con otras esferas, hasta impedir que los medicamentos y el equipo técnico necesario lleguen al sector sanitario, y desde la llegada de organizaciones bajo el nombre de sociedad civil procedentes de muchos países diferentes que dañan el tejido social: la Revolución de las Mujeres de Rojava es la revolución de las mujeres que libran una lucha por la vida bajo un ataque implacable. En este sentido, comparte similitudes con las políticas de venganza y rendición dirigidas contra la Revolución Cubana, y con la guerra destructiva librada por el frente imperialista contra la Revolución Rusa. Tiene muchos aspectos en común con experiencias revolucionarias de todo el mundo. Las mujeres que viven en esos países también pueden sentir esto más profundamente, desarrollar empatía y ser hoy más eficaces a la hora de ayudar a sanar las heridas de Rojava.
En este sentido, mi llamamiento va dirigido a todas las mujeres de corazón bondadoso y espíritu resiliente: por mucho que adoptemos una mirada crítica, seamos también reparadoras y constructivas; por mucho que intentemos comprender, tendamos también la mano —aunque solo sea con un saludo— a las mujeres de Rojava y multipliquemos el amor, la amistad y la libertad. Abracemos la Revolución de las Mujeres de Rojava con nuestros dolores, nuestras esperanzas y nuestras venas llenas de determinación, coraje y firmeza.
Concluyo repitiendo las palabras escritas en una pared por valientes mujeres iraníes, y saludando respetuosamente a todas las personas —mujeres, hombres, jóvenes, niñas y niños— que actualmente libran una lucha por la vida, la existencia, la dignidad y la libertad contra la gran brutalidad en Irán y Kurdistán Oriental:
¡NO TENEMOS OTRO HOGAR QUE LA REVOLUCIÓN!
- 1[1] Las evaluaciones de İmralı (2014-2015)