Un río de residuos tóxicos fluye a través de Siria

Fuente: PAX

Autor: PAX

Fecha: 01/07/2020

Traductor: Rojava Azadi

Ríos de crudo y residuos de petróleo fluyen por el noreste de Siria sin solución a la vista para los miles de afectados por su contaminación.

«A River of Death» (Río de muerte), un reciente informe de PAX, muestra cómo la contaminación constante de una degradada instalación petrolífera provoca que decenas de miles de barriles de petróleo fluyan por canales y arroyos, y terminen en un río de 160 km de largo. La población local teme por la salud de sus comunidades y por los peligrosos efectos de la contaminación sobre el suelo y las aguas subterráneas. Entretanto, los agricultores han perdido campos de cultivo cuando las lluvias estacionales han inundado los canales, riachuelos y ríos contaminados y han esparcido el petróleo a través de miles de hectáreas.

«Vivo con el temor constante de lo que nos va a hacer esta contaminación», declara un aldeano local a PAX. «Todos aquí están asustados. Si tuviera la posibilidad de vivir en otro sitio, no dudaría en dejar este lugar ahora mismo». Otras personas que viven río abajo expresan la misma preocupación y están angustiadas por su salud y su futuro.

Problema tras problema

Los nueve años de guerra han dañado las instalaciones petrolíferas y obstaculizado la producción y el mantenimiento de los campos de petróleo. Por otra parte, la industria petrolera de esta parte de Siria es una fuente esencial de ingresos para la Administración Autónoma dirigida por los kurdos y las fuerzas democráticas sirias. La actual tensión con Turquía y con el régimen sirio continúan bloqueando la importación de materiales necesarios para su reconstrucción y su capacidad de gestión. Además, las autoridades locales agudizan este desastre ambiental al no considerarlo una prioridad. La derruida infraestructura petrolífera de la zona provoca frecuentes vertidos de petróleo por rotura de tuberías y fugas en los tanques de petróleo.

Miles de afectados

Mediante investigación ambiental de código abierto, análisis de satélites y entrevistas a habitantes locales sobre el terreno, «A River of Death» muestra la importante que es vigilar constantemente la forma en la que el conflicto está afectando al agua y a la agricultura de la región, así como a problemas ambientales más amplios. El informe concluye que la salud y los medios de vida de miles de familias que viven cerca del río se ven afectados por la contaminación de petrolífera, pero se hace muy poco por solucionarlo.

Nadie protege al pueblo

«La coalición liderada por Estados Unidos ha declarado que está ahí para proteger el petróleo, pero nadie protege a los civiles de la virulenta contaminación petrolífera de la región. La población local está sufriendo, necesitamos una actuación audaz de todas las partes y estados responsables para llegar a una solución sostenible», dice Wim Zwijnenburg, líder del Proyecto Humanitario de Desarme de PAX y autor del informe.

El legado tóxico del conflicto se dejará sentir durante años y seguirá causando un peligroso impacto sobre las vidas y la forma de subsistencia de las personas. Aún continúan sin respuesta difíciles preguntas acerca de quién es responsable de la contaminación y de los riesgos para la salud en general, y cómo se abordarán los problemas a través de la limpieza y la recuperación de las zonas afectadas. El informe formula recomendaciones claves a las autoridades locales, los Estados y las organizaciones internacionales y les insta a actuar con rapidez para adoptar medidas que permitan atajar estos problemas y salvar vidas.

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