¿Podrían los kurdos vencer a Turquía en Siria?

Autor: Michael Rubin
Fuente: Washington Examiner
Fecha: 22/01/2018
Traducido por Rojava Azadi



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Tanques del ejército turco entran en Afrin, un enclave en el norte de Siria controlado por combatientes kurdos aliados de EE.UU., en Hassa, Hatay, Turquía, el lunes 22 de enero de 2018. El presidente de Turquía, Recep Tayyip Erdogan, ha dicho que su país “no dará un paso atrás” “en su operación militar en Afrin. S (Foto AP).


Después de un bombardeo de artillería de varios días, el ejército turco comenzó su avance hacia Afrin, un distrito de Siria que ha sido gobernado por kurdos sirios desde que derrotaron a Al Qaeda y a los terroristas del Estado Islámico. Funcionarios turcos dicen que planean establecer una zona de seguridad que se extenderá casi 30 kilómetros hacia el interior de Siria desde la frontera turca. El presidente turco, Recep Tayyip Erdogan, pronunció un feroz discurso amenazando a los kurdos de Turquía si hablan en nombre de sus homólogos sirios y prometiendo la victoria turca en “muy poco tiempo”.

Éste puede ser un error de cálculo fatal, que podría paralizar Turquía. La paranoia y la intromisión política de Erdogan en el ejército se han cobrado su precio. Una vez el orgullo de la OTAN, los militares turcos y los servicios de seguridad son una sombra de su anterior presencia. Carecen de la experiencia, el entrenamiento y la disciplina de sus predecesores. Uno de cada cuatro pilotos turcos está en prisión; muchos F-16 turcos están sin uso por la falta de pilotos entrenados. En 2012, las fuerzas sirias derribaron un F-4 turco, y los kurdos han derribado helicópteros turcos.
Tampoco está claro que el ejército turco pueda luchar eficazmente. Los turcos pueden ocupar pequeñas áreas en Siria, pero su presencia ha sido durante mucho tiempo más simbólica que real. Una de las razones por las cuales el servicio de inteligencia turco (MIT) suministró y apoyó al Frente al-Nusra, afiliado de Al Qaeda, y permitió el tránsito libre del Estado Islámico a través del territorio turco fue un quid pro quo para proteger los intereses turcos dentro de Siria. En resumen, Erdogan querría asumir el estatus de comandante militar sin tener que luchar en las duras batallas que originalmente elevaron el prestigio de Mustafa Kemal Ataturk, fundador de la República de Turquía.
La brecha de competencia de Turquía se puede ver en los pocos incidentes donde las fuerzas turcas han entrado en contacto con adversarios en Siria o Irak. En 2016, el ISIS quemó hasta la muerte a dos soldados turcos que capturó en Siria. Que los terroristas del ISIS pudieran secuestrarlos en primer lugar demuestra lapsos de seguridad masivos, y que Turquía no pudiera determinar su ubicación antes de su ejecución refleja lagunas en la inteligencia turca. En lugar de reconocer su asesinato, Erdogan respondió como a menudo hace, con desmentidos y desviación de la atención, negándose a reconocer la precisión del video y luego imponiendo un bloqueo mediático sobre los asesinatos.
La debilidad de Turquía también se refleja en el deterioro de la seguridad interna. Durante décadas, los terroristas atacaron a Turquía, pero las fuerzas de seguridad turcas expusieron y desmontaron con éxito las tramas terroristas. Después de que Erdogan purgase a altos oficiales militares y de seguridad y les quitase el cargo a otros oficiales de los territorios, así como expedientes que conocían en profundidad, el terrorismo surgió no sólo dentro de Turquía, sino incluso en las ciudades antes seguras de Estambul y Ankara. Esto no debería haber resultado una sorpresa para cualquier líder conocedor de la historia. El Ejército Rojo sufrió una hemorragia de eficiencia después de que el dictador soviético Josef Stalin purgara el cuerpo de oficiales antes de la invasión nazi durante la Segunda Guerra Mundial. Las incursiones iraquíes en Irán en 1980 se debieron no sólo al elemento sorpresa, sino también al daño que hizo el ayatolá Ruhollah Jomeini al cuerpo de oficiales iraníes durante su purga postrevolucionaria. Más recientemente, el ISIS se apoderó de Mosul después de que el ex primer ministro iraquí Nouri al-Maliki reemplazara a más oficiales profesionales por leales políticos que se acobardaron y corrieron al sonido del primer disparo.
Turquía ha luchado contra el PKK desde 1984. El grupo sufrió un golpe en 1999 cuando los comandos turcos, tal vez con la ayuda de la inteligencia estadounidense o israelí, apresaron al líder del PKK, Abdullah Öcalan. Mientras que los funcionarios turcos durante más de una década insistieron en que el Öcalan aislado y encarcelado se había vuelto irrelevante, Erdogan lo transformó en un líder político kurdo indispensable al acordar negociar la paz con él. A Erdogan le gustaría describir al PKK como terroristas y, sin duda, se han involucrado en el terrorismo, pero en los últimos años se han transformado en una insurgencia tradicional. Y aunque los vínculos entre el PKK y las Unidades de Protección del Pueblo (YPG) con sede en Siria son reales, los funcionarios turcos se encuentran en apuros para atribuir cualquier ataque contra Turquía desde Afrin a los kurdos sirios.
Pero mientras que el ejército de Turquía es una sombra de lo que era, no se puede decir lo mismo de las YPG. La milicia kurda ha sido la fuerza de combate más efectiva sobre el terreno en Siria contra Al Qaeda e ISIS. Durante años operaron solos, ignorados por Estados Unidos y Rusia, aislados por otros grupos de oposición sirios y embargados por Turquía. Y, sin embargo, en Kobane y en otros lugares, su disciplina, su alta moral y su cohesión dieron sus frutos. Si han podido operar contra viento y marea contra ISIS, también pueden ser un oponente formidable contra Turquía, especialmente con la ventaja del local.
Tampoco el PKK está compuesto de principiantes, especialmente después de años de endurecimiento en la batalla. En otro incidente censurado por Turquía, los operativos del PKK lograron capturar a dos de los principales oficiales de inteligencia de Turquía.
Tampoco están claros los objetivos de Turquía. Apenas existe un agricultor o comerciante kurdo que los funcionarios turcos, en evaluaciones cegadas por el racismo y la ignorancia, no los consideren terroristas. Si Turquía busca eliminar a los “terroristas”, ¿significa eso dedicarse a la limpieza étnica dentro de Siria? Y si eso sucede, ¿qué va a detener una respuesta que no sólo enviará cientos de tropas turcas a sus casas en bolsas de cadáveres, sino que también encenderá a la población kurda ya reprimida dentro de Turquía? Si Turquía no ha podido vencer al PKK en Diyarbakir y Hakkari, ¿podrá hacerlo en Estambul y Antalya? Del mismo modo que las fuerzas de Erdogan en su momento suministraron armas a Al Qaeda e ISIS, ¿qué pasaría si otros países -Rusia, Israel, el régimen sirio, o incluso los Estados Unidos- deciden de manera encubierta proporcionar los medios para que las YPG se defiendan mejor? Si los kurdos llevan la lucha a Turquía, ¿puede la economía de Turquía sobrevivir mientras que su multimillonaria industria turística se contrae en un 75 por ciento?
Erdogan opera en un dominio de ego y ambición desconectado de la realidad. Marca a los que lo cuestionan como terroristas, por lo que los principales asesores entienden que deben decirle sólo lo que desea escuchar. El resultado, ahora que las fuerzas turcas se están moviendo hacia Afrin contra un oponente más fuerte de lo que Erdogan se da cuenta, podría ser un desastre para Turquía. Erdogan puede que espere una victoria rápida. No sólo esto no resulta realista, sino que pronto descubrirá que lo que él ve como un grupo terrorista ignorante es lo suficientemente fuerte como para desangrar a los invasores turcos y hundir la economía turca.
Erdogan puede preparar el escenario no para la victoria triunfal sino para una derrota que sacudirá a Turquía hasta el núcleo.
 

Michael Rubin (@Mrubin1971) es colaborador del blog Washington Examiner’s Beltway Confidential, académico miembro del American Enterprise Institute y ex funcionario del Pentágono.

0 comentarios en «¿Podrían los kurdos vencer a Turquía en Siria?»

  • el 9 de febrero, 2018 a las 13:07
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    Los dictadores, sobre todo una vez que se les agota el “frescor” original que es el que les lleva al poder, son extremadamente ineficientes. Aún así sigue siendo “David contra Goliath” pero no me sorprendería nada que con la primavera, una vez que las montañas se vuelvan algo más transitables, Turquía sufra una derrota aplastante y no estoy pensando tanto en Afrín sino en el Norte.

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