Los desplazados internos de Afrin se debaten entre la falta de empleo y los escasos medios de subsistencia

Campamento de Barkhodan en el norte de Alepo – North Press

North Press – Nariman Hesso – 12 abril 2022 – Traducido por Rojava Azadi Madrid

ALEPPO, Siria (North Press) – Ayoush Walo, de 38 años, desplazada interna de Afrin, norte de Siria, que reside en el campamento de Barkhodan, al norte de Alepo, trabaja en la limpieza de baños para asegurar el sustento de sus dos hijos, ante la falta de oportunidades laborales.

Según declaró a North Press, está agotada: «Tengo un trabajo muy malo. Limpio los baños a regañadientes. He buscado un trabajo mejor, pero no he encontrado ninguno».

Hace cinco meses, el marido de la mujer murió de un ataque al corazón, y ella se ha convertido en el único sostén de su familia, señaló.

Antes de la invasión turca de Afrin en 2018, Walo, como muchos otros desplazados internos de Afrin, solía depender de las temporadas de aceitunas y trabajar en el cultivo de verduras y frutas.

«Gano 150.000 libras sirias (SYP, menos de 50 dólares) al mes… es demasiado poco», añadió.

El aumento de los precios, la falta de apoyo de las organizaciones humanitarias y de socorro, los frecuentes bombardeos turcos en la zona y la falta de oportunidades de trabajo han empeorado las condiciones de los desplazados internos que residen en el campo.

La viuda señaló que vivían con seguridad y recibían lo básico antes de la muerte de su marido, que trabajaba en la administración agrícola.

El campamento de Barkhodan, establecido en 2018, alberga a unas 714 familias que suman 2.750 individuos de desplazados internos de Afrin, además de otros cinco campamentos.

La carne es cara

Muhammad Alo, de 45 años, un desplazado interno del campo de Afrin, pasa mucho tiempo recogiendo algunas hierbas de los campos para venderlas a su vez por 1500 SYP el kilo para mantener a su familia de nueve miembros.

Solo cada tres o cuatro meses, la familia, que vive en una tienda de campaña muy pequeña, compra carne para cocinar debido a que su precio se ha disparado.

Desde principios del Ramadán, algunos desplazados internos de Afrin que residen en los campamentos han estado intercambiando las bombonas de gas que les quedaban para preparar el Iftar, mientras que otros han recurrido a la leña debido al estricto asedio del gobierno sirio, según North Press.

«No hay empleo, ni empresas, ni fábricas, ni talleres de costura para poder trabajar», añadió.

«En Afrin, teníamos huertos de olivos, solíamos ahorrar dinero de la cosecha, éramos felices».

El asedio y los bombardeos afectan la zona

Hasta ahora, no se han dado porcentajes precisos del fenómeno del desempleo en la zona norte de Alepo, donde se distribuyen los desplazados internos de Afrin, pero supera el 40%, según los propios desplazados.

Los desplazados internos de Afrin viven en zonas afectadas, como describe Jum’a Kalo, copresidente del Consejo de la Región de Shahba, debido a las batallas que tuvieron lugar entre las facciones armadas y el gobierno sirio en años anteriores.

Como resultado, los recursos económicos se han marchado, las granjas de aves de corral y las fábricas suspendieron su trabajo debido a los sabotajes.

Kalo señaló que los continuos bombardeos turcos y el asedio gubernamental a la región han provocado la escasez de proyectos.

«Si queremos apoyar a cualquier empresa, debe haber materias primas», señaló Kalo.

La falta de materia prima es el mayor problema al que se enfrentan los desplazados internos de Afrin, según él.

Los cinco campamentos (Afrin, Barkhodan, al-Awda, Sardam y Shahba) sufren la falta de apoyo de las organizaciones humanitarias, por lo que los desplazados internos se ven obligados a depender de las limitadas capacidades disponibles.

La operación Rama de Olivo, llevada a cabo por las fuerzas turcas y los grupos armados respaldados por Turquía contra la ciudad de Afrin en 2018, desplazó a más de 300.000 personas, según la Organización de Derechos Humanos de Afrin.

Algunos desplazados internos huyeron a campos como los de al-Awda, Afrin, Barkhodan, Sardam y Shahba, mientras que otros están repartidos por 42 pueblos de la campiña del norte de Alepo y otras zonas del noreste de Siria.

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