Irak en crisis: Por qué ha fracasado el acuerdo de Sinjar

Reuters

The National Interest- Meghan Bodette – 5 mayo 2022 – Traducido por Rojava Azadi Madrid

Sinjar necesita una solución política transformadora dirigida por los yezidíes y apoyada por una importante inversión internacional.

El 2 de mayo estallaron enfrentamientos entre el ejército iraquí y las Unidades de Resistencia de Sinjar (YBS), un grupo armado yezidí creado en 2014 para defender de ISIS la región iraquí de Sinjar. Los primeros informes hablan de bajas en ambos bandos y del desplazamiento de miles de civiles. Al parecer, el ejército iraquí ha dado un ultimátum a las YBS para que se retiren, aunque los combatientes del grupo son yezidíes iraquíes de Sinjar.

El regreso del conflicto a Sinjar, casi ocho años después del inicio del genocidio yazidí, es el resultado de políticas fallidas a nivel local, regional e internacional. Las primeras respuestas se han centrado en los síntomas, no en las causas fundamentales, lo que sugiere que la inestabilidad continuará. Este futuro sería devastador para los civiles yazidíes, en primer lugar, y para la paz y la seguridad en Irak y en la región en general.

Actualmente, la principal línea diplomática para estabilizar la región es el Acuerdo de Sinjar entre el gobierno iraquí y el Gobierno Regional del Kurdistán (KRG), presentado en octubre de 2020.

El acuerdo fue respaldado por diversos actores internacionales, entre ellos Estados Unidos y Turquía. Sin embargo, excluía las perspectivas más importantes: las de la propia comunidad yezidí. Tal y como está redactado, desmantelaría por completo las YBS, un destino al que el grupo ha prometido resistirse.

El acuerdo incluía la suposición de que Bagdad y Erbil debían tener más voz en el destino de Sinjar que los propios residentes de la región. Esto hizo que fracasara desde el principio y reforzó la dinámica que ha conducido a la crisis actual en Sinjar.

Los yezidíes se han enfrentado a la discriminación estructural y a la violencia periódica durante toda la historia del Irak moderno. Nunca han estado plena o justamente representados por el gobierno central iraquí ni por el KRG. El hecho de que ninguno de los dos se mostrara capaz o dispuesto a defender la región de la embestida genocida de ISIS fue una manifestación mortal de esta historia.

La participación del Partido de los Trabajadores del Kurdistán (PKK) y de las Unidades de Protección del Pueblo Kurdo Sirio (YPG) en Sinjar en agosto de 2014, citada erróneamente por algunos como la raíz de los desafíos actuales, también se derivó de esta realidad. Estas fuerzas entraron en la región para luchar contra ISIS, proteger a los civiles y proporcionar formación y asistencia a los yezidíes que querían defenderse.

Si las autoridades locales hubieran impedido el ataque de ISIS o hubieran recibido una respuesta inmediata de alguna potencia regional o internacional, no habría sido necesario que intervinieran actores no estatales ligeramente armados. El hecho de que estos grupos fueran capaces de organizar una evacuación humanitaria con éxito demuestra lo sencilla que habría sido una respuesta eficaz para los gobiernos si simplemente hubieran tenido la voluntad política de actuar en ese momento.

Castigar a los yezidíes por aceptar ayuda militar cuando su supervivencia estaba en juego e intentar desarmar a los supervivientes del genocidio por la fuerza, como pretende hacer el Acuerdo de Sinjar, no conducirá a una paz sostenible en Sinjar. Los enfrentamientos de esta semana demuestran que ese enfoque sólo ha hecho que la situación sea más volátil, y que los civiles paguen el precio más alto.

Lo que Sinjar necesita hoy es una solución política transformadora con raíces profundas y amplias, dirigida por los yezidíes y apoyada por una importante inversión internacional.

Los intentos de determinar el estatus de la región no deben elegir qué perspectivas locales incluir, ni qué fuerzas externas excluir. Los yezidíes de Sinjar se han unido a diversos grupos armados y han prestado su apoyo a diversas estructuras políticas. Muchos más viven como desplazados internos en campos del Kurdistán iraquí, sin poder regresar a sus hogares después de casi ocho años. Un proceso dirigido por personas de Sinjar y facilitado por una mediación internacional imparcial podría incluir las diversas opiniones y perspectivas de los yezidíes y bloquear los juegos de poder externos.

Una solución de este tipo debería dar a Sinjar un grado significativo de control local sobre su seguridad. Los residentes de Sinjar no deben volver a estar en una posición en la que su seguridad dependa de actores externos que no respondieron a ISIS en 2014. En lugar de obligar a cualquier facción yezidí existente a desarmarse o a subcontratar la seguridad a actores con poca confianza local, un posible acuerdo podría integrar a todos los grupos armados locales en una única estructura.

Cualquier acuerdo también debería otorgar a los yezidíes un poder político significativo. La importancia de los intereses externos en conflicto en Sinjar se debe en parte a la marginación política de los yazidíes en Irak y a la cooptación histórica de la política de la región por parte de las autoridades centrales iraquíes y de la región kurda. El fortalecimiento de las instituciones políticas y la participación política en Sinjar podría contrarrestar esta tendencia y crear una base para la paz y la coexistencia.

La legislación iraquí vigente cuenta con mecanismos que permiten a las comunidades adquirir autonomía en asuntos políticos y militares locales, sin dejar de estar integradas en el gobierno central. Estas posibilidades deben explorarse en función de las perspectivas y necesidades locales.

Para que este proceso tenga éxito, Sinjar debe estar libre de conflictos armados. Las autoridades imparciales deben trabajar para poner fin a las actuales tensiones entre el ejército iraquí y las YBS lo antes posible y tomar medidas para evitar futuros actos de violencia instigados por cualquier actor local o extranjero.

Esto debe incluir el cierre del espacio aéreo de Sinjar a todas las aeronaves militares, excluyendo las misiones contra ISIS. Los ataques aéreos turcos y los ataques con aviones no tripulados en la región han destruido infraestructuras civiles y han impedido el regreso de los desplazados internos. Turquía también ha asesinado a respetados líderes de la comunidad yazidí iraquí, dejando a la región sin figuras que podrían haber desempeñado un papel en la diplomacia y el diálogo.

La comunidad internacional también debe invertir en la reconstrucción. Ningún acuerdo político o de seguridad sostenible puede funcionar si las comunidades carecen de los recursos básicos que necesitan para vivir. Sinjar era pobre y subdesarrollada antes de la guerra, otro impacto de la discriminación y marginación estructural a la que se enfrentaban los yezidíes. El aumento de los esfuerzos de reconstrucción podría facilitar el regreso de los desplazados internos e incentivar a las diferentes facciones políticas y militares a trabajar juntas para obtener el apoyo y la legitimidad internacionales.

Un Sinjar seguro y empoderado, gobernado y protegido por su propio pueblo y en paz con otras autoridades locales, es el único camino para garantizar la justicia para los supervivientes del genocidio yezidí, prevenir futuras atrocidades y asegurar la estabilidad a largo plazo en la región. Abandonar el Acuerdo de Sinjar y buscar soluciones integrales, creativas e impulsadas por la población local podría hacerlo realidad.

Meghan Bodette es la Directora de Investigación del Instituto Kurdo de la Paz.

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