'¿Estamos ahora a favor o en contra?' Reflexiones de una Kurda en Alemania sobre el referéndum de Basur


Si el referéndum, el debate sobre el sí o no y toda esa cuestión acerca los pros y los contras del estatismo, nos han enseñado una cosa, sería probablemente aquella frase hecha que dice “todo eso no es tan fácil de explicar”.
De hecho, la izquierda cercana al movimiento de liberación kurdo al inicio estaba de acuerdo sobre una cosa: el referéndum hace servicio a una retórica torpe, de derechas y nacionalista, con la cual realmente no queremos tener nada que ver. Desde los tormentosos tiempos del cambio de paradigma, se ha llegado al consenso que pensar en base al Estado-nación es la enfermedad del enemigo, de la cual no deberíamos contagiarnos en ningún caso. Además, la movilización alrededor de las elecciones municipales en la Federación del Norte de Syria, demostró que es posible dar forma a la solución política y práctica de una manera multicultural, descentralizada y federalista.
Las últimas tres semanas estuve allí, en el Kurdistán del Sur, la Región Autónoma de Kurdistán, o como se le quiera llamar. Personalmente hablando, me siento parte de un «nosotros» colectivo que es de izquierdas y se solidariza con el movimiento de liberación kurdo. Soy el prototipo de una mujer kurda que en algún momento, cuando tenía 13 años, estaba harta de ser tratada con condescendencia por hombres y de ser objeto de burla de lxs alemanxs. El tipo de mujer que se lanza a la búsqueda de identidad entrando en el activismo político. De esta manera me he topado con las ideas de Öcalan, como muchas otras compañeras y compañeros en Alemania. Esto sobre lo de «nosotros».
Pero, ¿qué decimos entonces sobre este referéndum? El cálculo de Barzani es, por supuesto, claro para todxs nosotrxs. ¿Por qué todavía se necesita un referéndum sobre la independencia de Kurdistán si ya había uno en 2005, cuando casi el 100% de lxs encuestadxs votaron a favor de la independencia? ¿Porqué pasa esto ahora otra vez? Cualquiera que se haya leído un o otro artículo crítico ya lo sabe: Barzani quiere quedarse al mando. Mientras que mantiene su posición de manera inconstitucional, utiliza el objetivo común de un Kurdistán, el eterno ideal de la independencia, para unir a las facciones, siempre tan dispares, de la política kurda y declararse a sí mismo como el caballero blanco que traiga la libertad.
No vamos a permitir eso. Porque los autocrátas, los clanes de familias, las hermandades con los funcionarios del AKP, no pertenecen a la imagen de un Kurdistán libre que, idealmente, nos gustaría ver. No puede ser que Barzani reserve la independencia para sí mismo.
Sin embargo, a la frase «Pero Kurdistán es mucho más que Barzani», la oí un montón de veces en las últimas semanas que pasé en Kurdistán del Sur. Mientras que el discurso de la diaspora kurda de izquierdas estaba de acuerdo de que este referéndum es una pérdida de tiempo y que de hecho se trata de una basura, este tipo de frases como también respuestas complicadas y poco claras de lxs kurdxs con lxs que hablé, causaron grietas profundas en esta narrativa de izquierdas, con la que yo también me sentí afín. Me senté y leí folletos sobre el tercer camino, aquel de Confederalismo Democrático, que el Kurdistán del Sur simplemente tenía que seguir el modelo de Rojava y que todo podía ser tan fácil. Con la revolución y todo eso.
Y finalmente, la narrativa se rompió en pedazos. Maldita sea, ¡no es tan fácil! Rechazar a Barzani y reconocer a sus cálculos del poder escondidos detrás del oportunismo y las condiciones del referéndum, no debería llevarme a meter en el mismo saco a mi origen étnico, a mis compatriotas en toda su ambivalencia, sus ideales pero también en sus contradicciones. Estamos acostumbradxs a decir que lxs kurdxs no son un bloque monolítico, que hay tantas diferencias. Pero el problema era que estas diferencias estaban relacionadas en su totalidad con las diferencias entre los partidos. Así, las divisiones sociales y políticas nunca fueron entendidas en un sentido sociológico, sino en un sentido de programa del partido, en un sentido ideológico. Como si los partidos fueran lo único que pudiera influir la población en su toma de decisiones y en su socialización política…
Entonces, ¿qué hago ahora si hay personas que me dicen que no les mola Barzani, pero también dicen que han estado luchando por la independencia durante toda su vida? Me dicen: incluso sin un referéndum, sin independencia, sin estas jugadas políticas en solitario como la de ahora, siempre fuimos traicionadxs, expulsadxs, gaseadxs y quemadxs. ¿No es Kurdistán más grande que eso? ¿No se han fundado todos estos partidos justo para este Kurdistán y no llevan todos el nombre de Kurdistán en sus siglas?

Una joven guerrillera de las YJA-star y un Pesmerga de la Unión Patriótica del Kurdistán (PUK) en Kirkuk, donde ambos luchan en el mismo frente contra Daesh.
De Kandil se oyó repetidamente la siguiente frase: “El referéndum es un derecho democrático de las kurdas y los kurdos”. Y mientras que lxs bloggers políticxs europeos estaban segurxs, una vez más, de haber encontrado la receta para una postura correcta hacia el referéndum en un simple «No», Kandil ha demostrado con esta frase su previsión y capacidad analítica.
Y estas grietas, estas cadenas mentales reventadas, esta ruptura con poner todo en cajones políticos y categorías que desencadenaron a estos voces de pro y contra en mi cabeza, durante las últimas semanas se multiplicaron enormemente. Un discurso gigantesco que nos ha colocado ante el espejo de nuestra propia complejidad. Una cita terapéutica bastante áspera de nuestra existencia fragmentada que abre las cicatrices que nuestrxs antepasadxs habían cosido cuidadosamente en su tiempo. Son seguramente estas luchas entre pros y contra, luchas de discurso y de comunicación que hayan llevado Öcalan a estar convencido de que esta confrontación directa con argumentos y opiniones tiene el potencial de romper las cadenas sociales. Crear una revolución desde abajo.
Y eso porque estos últimos días, cuando el Occidente, Turquía, Irán, el gobierno central del fracasado estado artificial de Irak y todos los otros enemigos del pueblo kurdo han demostrado que su actitud hacia la independencia kurda no puede ser alterada, ni siquiera mientras está al mando el mayor oportunista de la historia kurda, estos últimos días han abierto los ojos a la mayoría de la gente.
Las discusiones que tenía se cambiaron. Más y más siguieron la declaración del derecho democrático del referéndum y se dieron cuenta de que los enemigos ni siquiera tienen miedo del «sí». Tienen miedo de que decidamos cómo continuar. Tienen miedo de que nos preguntemos a nosotrxs antes de preguntarles a ellos.
Manî Cûdî

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