EE.UU. presiona a Barzani para la reapertura de frontera con la AANES

Foto: DELIL SOULEIMAN – Via Getty Images

La diplomacia de EE.UU. hace que los kurdos iraquíes permitan la ayuda a través del paso fronterizo sirio cerrado.

Amberin Zaman – Al Monitor– 20 enero 2022 – Traducido por Rojava Azadi Madrid

El Gobierno Regional del Kurdistán de Irak (KRG por sus siglas en inglés) ha accedido a abrir un paso entre su territorio y el noreste de Siria dos veces al mes para el paso de ayuda vital.

Tras más de un mes de mediación estadounidense, el KRG ha accedido a abrir un paso vital entre su territorio y el noreste de Siria dos veces al mes para el paso de ayuda vital, según ha sabido Al-Monitor.

El paso fronterizo de Fish Khabur/Semalka fue cerrado indefinidamente por el KRG el 15 de diciembre después de que los guardias fronterizos kurdo-iraquíes se enfrentaran a miembros de las Juventudes Revolucionarias, o Ciwanen Soresger, un grupo juvenil vinculado a la administración dirigida por los kurdos en el noreste de Siria. La administración opera bajo la protección militar de Estados Unidos. Al parecer, varios guardias fronterizos kurdos iraquíes resultaron heridos por las piedras que les lanzaron los jóvenes. Las partes se culpan mutuamente del inicio de la violencia.
La interrupción de todo el tráfico humanitario y comercial, así como el de los particulares, ha provocado la ira y la consternación de las organizaciones de socorro que prestan ayuda vital a la región. Los cruces, sin embargo, permanecen abiertos para el personal de la coalición liderada por Estados Unidos, incluidas unas 900 fuerzas de operaciones especiales estadounidenses estacionadas en el noreste de Siria para ayudar a su principal socio sobre el terreno, las Fuerzas Democráticas Sirias (FDS), una fuerza liderada por kurdos y árabes, a combatir los remanentes del Estado Islámico.

Funcionarios kurdo-iraquíes, que no desean ser citados, dijeron a Al-Monitor que el personal internacional que trabaja directamente con la coalición liderada por Estados Unidos en el noreste de Siria tendría acceso permanente dentro y fuera del Kurdistán iraquí, pero que tendrían que proporcionar periódicamente listas actualizadas de esas personas para ser investigadas.

La decisión se produce después de semanas de intensa diplomacia, que incluyeron una llamada telefónica el 23 de diciembre entre el primer ministro del KRG, Masrour Barzani, y Brett McGurk, coordinador de la Casa Blanca para Oriente Medio y el Norte de África, así como una reunión el 7 de enero entre el presidente de la región del Kurdistán de Irak, Nechirvan Barzani, y el comandante de las Fuerzas de Autodefensa, Mazlum Kobane, en Erbil, según ha podido saber Al-Monitor. La decisión final de facilitar el paso de la ayuda fue tomada por el primer ministro Barzani.

Tres convoyes de ayuda, el primero a finales de diciembre, un segundo tras una llamada del 2 de enero entre Masrour Barzani y Joey Hood, el principal subsecretario de Estado adjunto para asuntos de Oriente Próximo, y uno ayer, han sido autorizados a cruzar la frontera desde que estalló la crisis.

El KRG se niega a reabrir totalmente la frontera hasta que se dispersen las familias kurdas sirias que protestan contra las acciones del KRG y que están acampadas en la frontera. La otra condición es que la administración autónoma expida una licencia formal de funcionamiento a una organización benéfica kurdo-iraquí financiada por la familia Barzani que ha estado dispensando ayuda humanitaria dentro del enclave kurdo sirio desde el inicio del conflicto sirio. El PKK afirma que la Fundación Benéfica Barzani sirve de vehículo para los espías turcos.

Las autoridades del KRG sostienen que el hecho de que [Mazloum] Kobane no haya logrado convencer al PKK de que acepte las exigencias hasta ahora es una prueba de su debilidad y falta de independencia frente a la organización en la que ha operado durante largos años. Las negociaciones entre el KRG y Kobane, mediadas por Estados Unidos, continúan.

No fue posible contactar con funcionarios de las Fueras Democráticas Sirias para que hicieran comentarios.

Funcionarios del KRG insisten en que la decisión de reabrir la frontera a las entregas de ayuda no debe interpretarse en modo alguno como «la capitulación del KRG ante el PKK». Uno de los funcionarios dijo: «La posición del primer ministro al respecto siempre ha sido que los ciudadanos del noreste de Siria no deben soportar el peso de nuestras disputas políticas, especialmente la ayuda a los vulnerables.» El funcionario añadió que la situación fronteriza debía evaluarse en el contexto más amplio del comportamiento del PKK en el Kurdistán iraquí, que «arrastró a Turquía más profundamente que nunca a nuestro territorio».

El funcionario señaló la presencia del PKK en la zona de mayoría yazidí de Sinjar, así como en los alrededores del campo de refugiados de Makhmour, más al sur, y en las montañas de Qandil, donde tienen su base sus principales comandantes. Se trata de «un grave problema de seguridad, ya que los turcos han intensificado su campaña de bombardeos», dijo el funcionario. Cientos de civiles kurdos iraquíes han muerto en las incursiones y otros miles han sido desplazados permanentemente durante décadas de conflicto entre Turquía y el PKK.

Las tensiones entre el PKK y el Partido Democrático del Kurdistán de Irak (PDK) se han ahondado desde que Turquía intensificó sus operaciones militares contra el PKK dentro del Kurdistán iraquí a principios del año pasado. Éstas incluyen ataques selectivos con aviones no tripulados contra cuadros de nivel medio y alto del PKK y han provocado la muerte de numerosos civiles, entre ellos mujeres y niños.

El PKK acusa al PDK de estar en connivencia con Ankara para impulsar la campaña en curso de este último para aplastar a la entidad kurda apoyada por Estados Unidos en el noreste de Siria y decapitar al PKK simultáneamente en Siria y en Irak. El PKK dice que el cierre de la frontera forma parte de esta campaña.

Las acciones de las Juventudes Revolucionarias fueron en apoyo de las familias kurdo-sirias que organizaron una sentada para protestar por la negativa del PDK a entregar los cadáveres de varios combatientes del PKK asesinados en ataques dentro del Kurdistán iraquí. «Incluso el ejército turco, nuestro mayor enemigo, nos devuelve nuestros cuerpos. Incluso el Estado Islámico nos devolvió los cuerpos de nuestros compañeros, pero nuestros compañeros kurdos se niegan a hacerlo», dijo un combatiente del PKK contactado vía WhatsApp. Funcionarios kurdos iraquíes declinaron hacer comentarios sobre la demanda del PKK de devolver los cuerpos.

A pesar de las razones de seguridad para cerrar la frontera, muchos han considerado la política como desproporcionada y dura. Los kurdos sirios que viven en el extranjero no pueden visitar a sus familiares si no pasan por Damasco. A los periodistas también se les niega el acceso a través de Fish Khabur, que es la única salida directa del noreste de Siria al resto del mundo. El cierre también ha afectado al comercio informal de petróleo entre el noreste de Siria y el Kurdistán iraquí. El petróleo que se vende a los kurdos iraquíes, aunque a precios mínimos, es una importante fuente de ingresos para los kurdos sirios que se tambalean por los efectos de las sanciones estadounidenses al régimen del presidente sirio Bashar al-Assad, que también los asfixia.

Funcionarios occidentales, que no desean que se les atribuya la información, han celebrado la decisión del KRG de reabrir la frontera para el suministro de ayuda humanitaria como un primer paso importante y positivo para aliviar el enfrentamiento.

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