Siria: perspectivas de una solución política tras la retirada de Estados Unidos

Fuente: The Region

Autor: Marcel Cartier

Fecha: 29 diciembre 2018

Traducido por Rojava Azadi


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A la luz de las noticias de que los Estados Unidos se están preparando para retirar sus fuerzas de Siria en los próximos meses, Turquía ha intensificado sus preparativos para una invasión y ocupación, aumentando la amenaza de una nueva ronda de limpieza étnica que podría empequeñecer su campaña en Afrin a principios de este año.

Según la agencia de noticias AFP, Turquía envió un convoy de vehículos militares a la frontera el lunes, con informes de que algunos de los vehículos cruzaron hacia territorio sirio. Al mismo tiempo, la División Hamza, que forma parte de la entidad apoyada por Turquía y que se denomina a sí misma «Ejército Sirio Libre», anunció que se estaban preparando para un ataque contra las fuerzas kurdas.

Sin embargo, los planes del Presidente Erdogan se han visto afectados por un acuerdo entre las Unidades de Protección del Pueblo (YPG) y el gobierno sirio que, según se informa, hará que el Ejército Árabe Sirio retome la ciudad de Manbij, de importancia estratégica. Erdogan rápidamente anunció que si ése es el caso, «no nos quedará nada que hacer allí».

Esto no significa que la amenaza de una invasión turca de Siria esté fuera de discusión. Ankara todavía tiene la intención de destruir la Federación Democrática del Norte de Siria (frecuentemente llamada Rojava) que considera un «corredor terrorista» en su frontera sur.

Sin embargo, esos planes de invasión podrían verse aún más obstaculizados por los esfuerzos diplomáticos del Consejo Democrático Sirio (el ala política de las Fuerzas Democráticas Sirias, el grupo de coordinación dirigido por el Gobierno Federal de Transición).

A la luz del nuevo acuerdo con el gobierno sirio para protegerse de un enemigo común, ¿podría una alianza militar de este tipo conducir a una solución política viable para Siria que podría poner fin a casi ocho años de guerra?

¿Cooperación con Damasco y las fuerzas apoyadas por Irán?

Ya hubo destellos de un posible acercamiento entre el gobierno local y el Estado sirio a principios de este año durante la invasión de Afrin.

Aunque Damasco no envió unidades regulares del Ejército Árabe Sirio para ayudar a las fuerzas kurdas, la decisión de desplegar elementos de las Fuerzas de Defensa Nacional (NDF) demostró que había al menos un margen para la cooperación militar, aunque no se extendiera al ámbito político.

Dada la estrecha relación entre Siria e Irán, gran parte de la disidencia en los círculos de política exterior de Estados Unidos sobre el anuncio de la retirada de Trump es sobre cómo aparentemente ha dado el control de Siria a las fuerzas iraníes. Un ejemplo de la histeria en torno a esto se puede encontrar en un titular del Washington Post del 21 de diciembre, que dice simplemente: «La retirada de las tropas estadounidenses de Siria es ‘un sueño hecho realidad para los iraníes'».

Como expresó la Unión de Comunidades del Kurdistán (KCK) en su declaración sobre la retirada de Estados Unidos, «Irán tiene experiencia política como para saber que Turquía ha unido fuerzas con Estados Unidos contra su política. Para Rusia, Irán y Siria está claro lo que las milicias, que Turquía quiere estacionar al este del Éufrates, significan para ellos mismos».

Hay indicios de que algunos grupos apoyados por Irán están dispuestos a prestar su apoyo a las fuerzas kurdas a la luz de un posible ataque turco. Hablando con Al Mayadeen TV, un representante de la organización chiíta iraquí Kata’ib’ Hezbollah dijo que el grupo tiene «comunicaciones continuas e intensas» con los comandantes de las YPG y que estaría dispuesto a proteger la soberanía siria junto con el Ejército Árabe Sirio (SAA) si son desplegados junto a las YPG.

¿Un acercamiento a Rusia?

Aunque el Partido de la Unión Democrática (PYD) y las autoridades de Rojava alguna vez disfrutaron de relaciones decentes con Rusia, se amargaron cuando las fuerzas rusas no sólo abandonaron sus puestos en Afrin en febrero, sino que luego dieron luz verde a la invasión de Erdogan al abrir el espacio aéreo a los aviones turcos.

Ahora, con la retirada de Estados Unidos pendiente, representantes de las Fuerzas Democráticas Sirias (SDF) han estado en Moscú para discutir las posibilidades de detener una nueva invasión.

Según Kurdistán 24, «los rusos ofrecieron desplegar guardias de frontera del ejército sirio en la zona fronteriza desde el este del Éufrates hasta el río Tigris en el triángulo fronterizo sirio – iraquí – turco». Al mismo tiempo, «las SDF exigen a Moscú que envíe fuerzas regulares del ejército sirio y no las Fuerzas de Defensa Nacional apoyadas por Irán que fueron desplegadas el 20 de febrero en Afrin».

Está claro que esa posible cooperación militar está inextricablemente ligada al futuro de la gobernanza en Siria. Es casi seguro que a Moscú le gustaría que toda Siria volviera a estar bajo el control de facto del gobierno de Damasco, aunque Rusia también ha defendido anteriormente más derechos para los kurdos y otras nacionalidades, como cuando propuso una nueva constitución para el país en 2016 que habría cambiado la `República Árabe’ por `República Siria’ (un movimiento que fue rechazado por el gobierno baazista).

¿Profundización de la revolución?

La retirada de Estados Unidos tiene consecuencias multifacéticas para la posible resolución de la guerra siria. La KCK cree que la presencia de Estados Unidos, así como de otras potencias externas, en realidad obstaculizó el verdadero impulso de la revolución, al escribir que «la revolución democrática en Siria fue distorsionada [en su carácter] por la presencia de fuerzas externas». De esta manera, todas las fuerzas externas y las bandas inhumanas como ISIS han impedido que la lucha de los pueblos de Siria tome su dirección original».

La KCK también señaló que aunque la retirada de Estados Unidos es parte de un ‘complot’ para salvar al Estado turco, en última instancia «aumentará aún más la determinación del pueblo de resistir y fortalecer la revolución». Las intervenciones de las potencias externas han dificultado la lucha de las fuerzas democráticas sobre la base de la dinámica interna».

La cuestión principal parece ser si la revolución en el norte de Siria podrá realmente fortalecerse si la solución política implica la pérdida de una cierta cantidad de autonomía, o territorio, que actualmente está en manos de la Federación Democrática.

Aunque lejos de ser ideal para el proyecto de Rojava, las negociaciones con el Estado sirio ofrecen la mejor posibilidad de una alianza militar que sea capaz de repeler cualquier intento de Turquía de vulnerar la soberanía de Siria.

Por la soberanía de Siria

En la manera típicamente absurda de Erdogan, éste dijo el lunes en un discurso que se haría una campaña militar dirigida contra el territorio de las SDF «para devolver la libertad a nuestros hermanos y hermanas árabes, para devolver la libertad de nuestros hermanos y hermanas kurdos».

Para aquéllos con un entendimiento elemental de la opresión que enfrenta la nación kurda dentro de las fronteras de Turquía, tal declaración es claramente una mentira descarada que debería poner en alerta máxima a cualquiera que se preocupe por la libertad de las masas kurdas.

También pone al gobierno de Damasco en alerta. Los mercenarios turcos y los restos de las bandas salafistas como el Estado Islámico y Al Qaeda siguen ocupando territorios en el noroeste del país en ciudades importantes como Afrin, Jarablus e Idlib; y a diferencia de las YPG, que están abiertas a negociaciones con el régimen baazista y que durante mucho tiempo se han proclamado como una «tercera vía» neutral en Siria, estas fuerzas del FSA (Ejército Libre Sirio) están empeñadas en derrocar al gobierno de Assad, aunque cada vez parezca más una fantasía.

El llamamiento hecho por las YPG al gobierno deja claro que la soberanía del país es una cuestión de interés común, hablando de «las fuerzas del gobierno sirio que están obligadas a proteger el mismo país, la misma nación y las mismas fronteras….».

Queda por ver si Damasco y los revolucionarios de Rojava pueden encontrar suficiente terreno común en las negociaciones para llegar a una resolución sobre cómo rectificar la historia de opresión y exclusión nacional del país, y también sobre cómo sería en realidad una descentralización de autoridad en la posguerra.

Sin embargo, por el momento, esta cooperación intra-siria parece tener el potencial de prevenir otro baño de sangre evitando una nueva guerra de agresión genocida.


 

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