¿Quién gobernará Raqqa tras el Estado Islámico?

Un miembro de las Syrian Democratic Forces (SDF), la alianza kurdo-arabe respaldad por EU, anda por el piso de un edificio dañado al oeste del barrio de al-Daraiya  el día 5 de septiembre, durante la batalla de la ciudad de Raqqa en el norte de Siria donde luchan para expulsar al daesh de la ciudad. / AFP PHOTO / Delil souleiman (Photo credit should read DELIL SOULEIMAN/AFP/Getty Images)

AIN ISSA, SiriaDurante tres meses, las Fuerzas Democráticas Sirias (SDF), respaldadas por Estados Unidos, han estado luchando para liberar Raqqa del Estado Islámico y han informado de la captura del 70 por ciento de la ciudad. El grupo yihadista será finalmente expulsado de la ciudad, pero lo que sucederá después de que el polvo se asiente sigue siendo un asunto de cierta controversia. Algunas informaciones sostienen que la ciudad será entregada a un consejo en buenos términos con Damasco, una opinión vehementemente negada por las SDF, que dicen pretender el establecimiento de instituciones que excluyan a las unidades de seguridad del régimen en la ciudad.

La lucha por Raqqa se está produciendo en medio de una intensa competitividad regional por la influencia en el norte y este de Siria. Las fuerzas del gobierno sirio, respaldadas por Rusia e Irán, avanzan hacia el este en Deir Ezzor y se han acercado a las líneas de las SDF al sur de Raqqa, dando lugar a enfrentamientos entre las fuerzas del régimen y las dirigidas por los kurdos. Al oeste de Raqqa, las tropas turcas y los rebeldes respaldados por Ankara han amenazado con lanzar nuevos ataques contra posiciones de las SDF, pero hasta ahora han sido frenados por Rusia.

Las SDF no han mostrado inclinación a entregar Raqqa a alguno de sus rivales. La ciudad probablemente se convertirá en parte de la región federal en el futuro o permanecerá ligada de alguna manera a ella. Y eso significa que el mejor indicador de su destino son las instituciones locales que se han establecido en áreas ya liberadas por los efectivos de las SDF.

Ciudades como Ain Issa, Tabqa y Manbij ya están lidiando, por medio de una red de consejos locales, con los espinosos temas de los vínculos con el régimen de Assad, las divisiones sociales entre los diferentes grupos étnicos y la reconstrucción. El Consejo Civil de Raqqa, co-encabezado por un kurdo y un árabe, ya ha sido establecido y actualmente tiene su base en Ain Issa. Se trasladará a Raqqa una vez que la ciudad sea liberada.

Omar Aloush es un experimentado miembro kurdo del Consejo Civil de Raqqa y también ha ayudado a establecer otros consejos en ciudades como Tal Abyad y Manbij. Ha declarado a Foreign Policy que tras la liberación de Raqqa, los residentes de la ciudad decidirán si se unirán al sistema federal descentralizado establecido por los kurdos en tres regiones del norte de Siria. Esto es también lo que ocurrirá en Manbij, que hasta ahora no forma parte de la administración dirigida por los kurdos que planea celebrar elecciones este año y el próximo.

«El pueblo de Raqqa es quien lo gestionará, y no permitiremos la intervención del régimen en sus asuntos», dijo Aloush.

Los consejos establecidos en ciudades como Tabqa, Manbij y Tal Abyad tienen una composición multiétnica, que se corresponde con la demografía de la ciudad. Ellos «autogobiernan» las ciudades por medio de comités que se centran en la educación, la reconciliación, la seguridad y la prestación de servicios como la electricidad y el agua. La mayoría de los miembros son árabes, aunque los kurdos juegan un papel importante en el asesoramiento y la creación de los consejos.

Aceptar la financiación del régimen, negando el control del mismo

Algunos trabajadores municipales en las zonas liberadas siguen recibiendo un salario del régimen, una dinámica que los funcionarios locales están dispuestos a dejar que continúe. Pero trazan una línea ante dar permiso a los servicios de seguridad del régimen para que restablezcan un punto de apoyo en la zona.

«Cuando se trata del ejército, la inteligencia, los tribunales, la policía, están prohibidos», dijo Aloush. «[Las milicias del régimen] vienen a robar, a destruir y a torturar a la gente. Estas milicias no pueden entrar en las áreas liberadas».

Un funcionario anónimo estadounidense ha declarado a FP que el régimen sirio ha continuado pagando salarios en las áreas que han caído fuera de su control desde 2012 con el fin de mantener su influencia allí. Lo mismo ocurrirá muy probablemente en las áreas tomadas por las SDF.

«Por lo tanto, es concebible que el régimen busque restablecer esa conectividad en otras partes de Siria», dijo el funcionario. «Lo que está claro es que muchos sirios no buscan un retorno a la Siria anterior a 2011. Por otro lado, podría haber un grado de conectividad con el gobierno de Damasco que algunos sirios podrían tolerar y del que beneficiarse, como el servicio civil o los sueldos de los maestros y los servicios administrativos».

Civiles y funcionarios en ciudades como Manbij y Tabqa también se mostraron unánimes al decir que se oponían al regreso del régimen.

«Consideramos al régimen como una banda gobernante, y la gente lo rechaza, pero hay algunas personas que reciben un salario del régimen, y esto es normal», declara Mahmoud Stud al-Tay, de 45 años, miembro del Consejo Civil de Manbij.

Sin embargo, también marcó una línea no traspasable a la vuelta del aparato de seguridad del estado -o sus delegados- a Manbij. «Me reuní con milicias iraníes al oeste de Manbij, que no hablan árabe. No son aceptables para nosotros», dijo Tay.

Ahora que está clara la supervivencia del presidente Bashar al-Assad, el régimen sirio está tratando de convencer a algunas tribus árabes para que allanen el camino a su regreso a las áreas controladas por las SDF. Ésa es otra trampa que los funcionarios alineados con las SDF están tratando de evitar, incluso amenazando con el arresto a aquéllos que tratan de reconciliarse con el régimen.

«Pueden ir a Damasco y publicar allí su propaganda. Está prohibido publicar aquí cualquier propaganda del régimen [en las zonas liberadas]», dijo Aloush.

Educación y derechos de la mujer

Los problemas de las administraciones locales se extienden mucho más allá de las cuestiones de seguridad. También se han visto obligadas a lidiar con cuestiones difíciles relacionadas con los programas escolares y las opiniones divergentes entre las poblaciones kurda y árabe sobre los derechos de las mujeres.

Las escuelas de Manbij, Ain Issa y Tabqa seguirán manteniendo el plan de estudios del gobierno sirio. Tay, el funcionario de Manbij, dijo que menos del 20 por ciento de los maestros todavía reciben sus salarios del régimen, mientras que el resto son designados y reciben su salario del consejo local.

«El plan de estudios será en árabe, siguiendo el antiguo sistema, pero eliminaremos el material racista y obsoleto del currículo», dijo Aloush, el funcionario de Raqqa.

Si bien hay un fuerte enfoque en la igualdad de género en las áreas dirigidas por los kurdos, las tribus árabes conservadoras de la región a menudo tienen opiniones diferentes. Las ciudades de Manbij y Tabqa aún no han prohibido medidas como la poligamia, temiendo una reacción popular, aunque Tal Abyad ha hecho ilegal la práctica.

«Las mujeres estarían contentas con esta decisión, pero los hombres no aceptan esta regla, por lo que protestan contra esta decisión», dijo Farah al-Hussein, de 28 años, que trabaja en educación para el consejo de Tabqa.

En la ciudad de Manbij, que fue liberada del Estado Islámico hace más de un año, también se permite la poligamia. Tay dijo que el tema es «una cuestión de libertad personal». Refiriéndose a dos ciudades predominantemente kurdas, añadió: «Nuestras leyes no son como las leyes de Qamishli y Kobani».

La desalentadora tarea de la reconstrucción

Si bien las administraciones locales pueden gestionar algunas tareas de reconstrucción, todavía necesitan ayuda internacional para las cuestiones de gran volumen; apoyo, dicen, que aún no se ha dado.

En Tabqa, por ejemplo, queda mucho trabajo por hacer. Ahmad Sulaiman, un líder tribal de la tribu Nasr y nuevo jefe adjunto del Consejo Civil de Tabqa, dijo que todos los miembros del consejo eran voluntarios y no recibían salarios ni ningún beneficio de su cargo. A aquéllos que ayudan a proveer servicios para los municipios, dijo, reciben salarios que oscilan entre los 50 y 100 dólares al mes.

Sulaiman declaró que el consejo ha restaurado la electricidad, las panaderías y los servicios básicos, pero que la reparación de todos los daños causados ​​por la guerra quedaba fuera de las capacidades del ayuntamiento. Hizo hincapié en que no había suficiente apoyo para la reconstrucción y que la cercana presa de Tabqa seguía sin estar reparada y llena de minas colocadas por el Estado Islámico.

La reconstrucción será un desafío particular para Raqqa tras su liberación. Las autoridades locales estiman que ha sufrido mucho más daño que las otras ciudades de las áreas dirigidas por los kurdos, y aunque da la bienvenida a la ayuda internacional para reconstruir su región, dicen que la ayuda estadounidense todavía no ha llegado. La administración del presidente Donald Trump envió un pequeño equipo de sólo siete personas a las áreas liberadas por las SDF este verano para evaluar las necesidades humanitarias inmediatas.

«Lo que queremos es que las organizaciones internacionales reconstruyan las infraestructuras, como hospitales, centrales eléctricas y plantas de agua potable», dijo Sulaiman. «Los estadounidenses vienen aquí y celebran reuniones, pero no hemos recibido ninguna ayuda de ellos».

Después de que la operación de Raqqa haya terminado, el consejo vinculado a las SDF se enfrentará a varios desafíos. ¿Será capaz de mantener la lealtad de las tribus árabes, y de proporcionar servicios y puestos de trabajo en las áreas recién liberadas? El régimen podría intentar utilizar estas cuestiones para socavar y suplantar al consejo, pero hasta ahora ha tenido un éxito limitado.

Los cambios en la política siria de las potencias regionales también podrían afectar al destino de Raqqa. La dependencia de las SDF respecto a Estados Unidos las hace débiles: si Washington decide retirarse de Siria, las SDF podrían verse obligadas a hacer un trato con Rusia y el gobierno sirio. Sin el respaldo de los Estados Unidos, Turquía también podría atacar con facilidad a las zonas en las que se sostiene las SDF. Funcionarios kurdos dicen que Irán también opera varias milicias sobre el terreno que se oponen a cualquier forma de federalismo en el norte de Siria.

«El gobierno de Assad está cambiando hacia una política activa de socavar la presencia militar estadounidense sobre el terreno en Siria, y Rusia está plenamente comprometida con este plan», ha declarado Nicholas Heras, miembro del Centro para una Nueva Seguridad Americana. «Rusia no quiere ver un mandato militar estadounidense indefinido en Siria, que Assad teme que se esté construyendo».

Sin embargo, los funcionarios kurdos creen que tienen el compromiso de los Estados Unidos de apoyarlos en los años venideros. «La presencia de Estados Unidos en la región no es temporal, porque tiene intereses aquí», dijo Abdulselam Ahmed, un funcionario kurdo en Qamishli. «Los Estados Unidos no quieren dejar la región a Irán y Rusia».

Incluso si Estados Unidos no estuvieran interesados en enfrentarse a Teherán o Moscú, su interés en impedir un resurgimiento del Estado Islámico no está a punto de desaparecer en el corto plazo. Mientras se encuentran al borde de capturar la capital de facto del grupo, los funcionarios kurdos creen que se han posicionado como el socio preferido de Washington para contener a la organización terrorista en un futuro previsible. Como dijo Ahmed, usando el acrónimo árabe para el Estado Islámico, «Incluso si Daesh está militarmente roto, el peligro seguirá vigente, y los EE.UU. tratarán de minimizar este peligro».

 

 

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