Poesía kurda: 6 poemas de Selîm Temo

Selîm Temo es poeta, traductor y académico kurdo. Presentamos aquí seis poemas suyos, traducidos por Jiyar Homer y Elías Olaviaga y publicados originalmente en Este País el 23 de junio de 2023.

Selîm Temo es poeta, traductor y académico kurdo. Nació en 1972 en la aldea de Merîna en la provincia de Batman en el norte de Kurdistán. Se graduó en el Departamento de Etnología de la Universidad de Ankara (2000), recibió su maestría (2003; Alfabetización Física en la Poesía de Cemal Süreya) así como su doctorado (2009; Ciclos de Poesía Turca: 1859-1959) en la Universidad de Bilkent, en el Departamento de Lengua Turca. En 2009, comenzó a enseñar en la Universidad de Artuklu en Mardin como profesor asistente y dirigió el establecimiento del Departamento de Lengua y Literatura Kurda. Pero después de que la lengua kurda no fuera reconocida por el Estado, renunció a la junta fundadora. En 2011, fue profesor invitado en el Centro de Estudios Kurdos de la Universidad de Exeter, Reino Unido. En diciembre de 2016, se convirtió en el primer profesor asociado de lengua y literatura kurda en el norte de Kurdistán con su tesis Vecinos distantes: Relaciones entre la poesía kurda y turca. El 6 de enero de 2017 fue expulsado de la universidad por el gobierno de Turquía. 

Comenzó a publicar obras literarias en 1992 y recibió varios premios, incluyendo el Premio Yaşar Nabi Nayır de Poesía (1997), el Premio Halkevleri de Novela (1998), el Premio de Las Luces por la Fundación Hrant Dink (2011). Hasta la fecha, tiene más de 30 libros, incluidos 6 poemarios, 1 novela,1 antología de poesía kurda en turco, 12 libros para niños, 9 traducciones (incluyendo la obra maestra Mem û Zin al turco), 4 libros de ensayos e investigación y 1 de edición. Escribió artículos semanales en algunos periódicos, incluidos Radikal (2013-2014), Duvar (2017-2019) y Xwebûn (2019). Selîm Temo es padre de un hijo y vive en París, Francia. Sus poemas y escritos han sido traducidos al alemán, azerí, armenio, árabe, flamenco, francés, inglés, japonés, persa, turco y ahora al español, con su permiso.


Silencioso
Letras coloridas de los gobernantes en la pizarra negra
un puntero de madera brillante
una bandera roja y blanca que siempre tiene que flamear
una estatua con cabeza grande de hierro y hueca

Ya no pertenecía a ese idioma,
ni era dueño a ese tiempo.

El espantapájaros en el sésamo
El viento es mi alma
mi columna vertebral una cruz latina
los pájaros me han enfurruñado
mi sombrero deshilachado no me devuelve el saludo
estoy solo en el sésamo
barbecho y sembrado; vecinos muertos
nadie viene por mi compañía
pero tarareando el tiempo y mi vacío.
La noche se pertenece a sí misma
el día a cualquiera
no hay escondite del fuego.

En Roboski
En Roboski,
viven con las fotos de sus hijos, hijo mío
las llevan a todo mundo, apretadas contra el pecho
las llevan a sus huertas, como frutos recién maduros
y duermen en pechos fríos y sin pecho

No olvides las sombras de los sueños
que dieron identidad a los jóvenes dolientes al atardecer
eran niños, mi corazón, solo cabritos
que se estremecieron como las sombras de los nogales

En Roboski
hay padres, hijo mío,
rotos como las ramas de los árboles en flor
solo menciona el nombre de un niño
y corren al cementerio

No olvides las voces dejadas en el patio
que fueron un sorbo de sus aguardientes, perdices del alba
eran niños, hijo mío, corderitos
brillaban como valles lejanos.

Cuando venías
Cuando venías
llevabas el sabor de la noche por la ciudad
me recordabas mi nombre
me enseñabas mi mano
yo decía que tus ojos, tu ojos son tan negros

Cuando venías como la brisa nocturna de verano
revivías latidos en mi corazón
me traías el vapor de las montañas
con el sonido de las calles oscuras,
lamía mis heridas
yo decía que tus ojos, tus ojos son tan brillantes

Cuando venías,
después que el cielo se hiciera más alto
olvidarías tus dedos en mi pecho
con el olor en su oído
me mataría la serpiente nocturna de un pasado
yo decía que tus palabras, ¿dónde están tus palabras?

Se levantó y…
Se levantó
y
dijo
el agua estaba clara después de ti
dijo
quién fue, no volvió
te fuiste y no viniste;
dijo
estás lleno de dolor
como una aldea quemada.

Bajo la protección
Bajo la protección del cielo gris
de afuera
El eco de una flecha y un sueño que nunca tuve
cuando la noche canta
y cada vez que te quedas sola
vienes y me ves solo.

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