Nos solidarizamos con Rojava, un ejemplo para el mundo

Líderes de movimientos sociales, comunidades y Naciones Originarias de todo el mundo, incluyendo a LaDonna Brave Bull Allard, Eve Ensler y Stuart Basden sobre la invasión turca en el noreste de Siria.

Una mujer siria kurda ondea la bandera del Partido de la Unión Democrática durante una manifestación cerca de la ciudad de Tel Arqam, junto a la frontera con Turquía, el 6 de octubre de 2019. Fotografía: Delil Souleiman/AFP vía Getty Images

The Guardian – 1 noviembre 2019 – Traducido por Rojava Azadi

Lo que está en juego en el nordeste de Siria es más que el destino del pueblo kurdo o la patria autónoma de Rojava o incluso la lucha contra ISIS. Lo que está en juego es la capacidad de la humanidad para sobrevivir a nuestra actual crisis civilizacional e imaginar nuevas alternativas antes de que sea demasiado tarde.

La brutal invasión de Rojava por parte del presidente turco Recep Tayyip Erdoğan está utilizando técnicas de violencia extrema y genocidio del siglo XX, a pesar del proclamado «alto el fuego». La fuerza aérea de Turquía está haciendo llover napalm y fósforo blanco sobre civiles inocentes. Al mismo tiempo, los escuadrones yihadistas masacran a civiles que huyen como retribución por la lucha de Rojava contra ISIS y su papel como posiblemente el aliado más importante de Occidente en la región.

Los Estados Unidos, el Reino Unido, Francia, Rusia y otras supuestas superpotencias están traicionando activamente tanto el derecho internacional como la Convención de Ginebra al permitir y facilitar la limpieza étnica y la ocupación de Rojava. El objetivo de Turquía es claro: erradicar lo que más temen todas las potencias fascistas, un pueblo libre que se atreva a crear experimentos valientes y exitosos fuera del sistema extractivo globalizado.

Desde 2012, alrededor de 5 millones de personas – kurdos, árabes, asirios, turcomanos, yazidíes y otros – han construido la región autónoma de Rojava, demostrando cómo una sociedad multiétnica puede coexistir respetuosamente más allá de las limitaciones del Estado nacional, el patriarcado y el capitalismo. Al promover un autogobierno radicalmente democrático y descentralizado, la equidad entre los géneros, la agricultura regenerativa, un sistema de justicia basado en la reconciliación y la inclusión de las minorías, el experimento de Rojava ha presentado un ejemplo vivo de posibilidad bajo las circunstancias más imposibles. Animamos a los lectores a revisar el Contrato Social de Rojava para inspirarse.

Los líderes occidentales están fingiendo empatía mientras que los fabricantes de armas estadounidenses, alemanes y británicos venden activamente armas a Turquía. Está claro que el sistema dominante no puede y no defenderá a quienes buscan explorar otras formas de conocer y ser. Como escribe el líder kurdo encarcelado Abdullah Öcalan: «El verdadero poder de la modernidad capitalista no es su dinero y sus armas, sino su capacidad de sofocar todas las utopías […] con su liberalismo».

Sin embargo, un creciente coro de aliados se está levantando en todo el mundo. De Haití a Líbano, de Chile a Irak, de Camerún a Estados Unidos, del Reino Unido a Hong Kong, las revoluciones sociales se enfrentan al aumento del fascismo, el corto plazo, la codicia, la destrucción del clima y la guerra que se requieren para apuntalar nuestro paradigma económico actual. Las líneas de batalla se están aclarando. Dominación versus cooperación, colonización versus autonomía, opresión versus libertad, patriarcado versus asociación – estos valores son la urdimbre y la trama de la lucha definitoria por el futuro de la humanidad.

Para que Rojava sobreviva y para que la justicia prevalezca realmente, los que se levantan en su contexto local deben unirse creativamente con una voz, valores y visiones compartidas para el cambio de los sistemas globales. La Rojava está luchando por las mismas razones que la mayoría de los que están despertando en todo el mundo. Ha demostrado que la salida de la crisis social y ecológica no es a través del «desarrollo» centrado en el PIB, sino con las comunidades autónomas descentralizadas.

Hacer que estas comunidades trabajen en más y más lugares, regenerando ecosistemas, sanando nuestro trauma colectivo y creando estructuras sociales de solidaridad y confianza, es el trabajo transformador de nuestro tiempo. Una vez que veamos que nuestras luchas son inherentemente interdependientes entre sí, y con la red de la vida misma, ningún ejército en el planeta será capaz de detener la inevitable transición.

Como líderes de movimientos sociales, comunidades y Naciones Originarias de todo el mundo, somos solidarios con la visión y el trabajo de Rojava. Oramos por su resistencia, protección y perseverancia. Oramos para que escuchemos y aprendamos de la Tierra viva mientras ella continúa mostrándonos cómo crear sociedades que vivan en cooperación con todos los seres. Oramos para que aquéllos en posiciones de poder recuerden su humanidad y terminen esta invasión inmediatamente.

LaDonna Brave Bull Allard Standing Rock, Turtle Island (USA)
Salim Dara Rural Solidarity, Benin
Eve Ensler One Billion Rising, USA
Sabine Lichtenfels Tamera Peace Research Center, Portugal
Tiokasin Ghosthorse First Voices Indigenous Radio, Turtle Island (USA)
Alnoor Ladha The Rules, Canada
Gildardo Tuberquia Peace Community of San José de Apartadó, Colombia
Yael Ronen Maxim Gorki Theater, Germany
Sami Awad Holy Land Trust, Palestine
Gigi Coyle Beyond Boundaries, USA
Joshua Konkankoh Better World, Cameroon
Stuart Basden Extinction Rebellion, UK
Aida Shibli Global Campus, Palestine
Claudio Miranda Favela da Paz, Brazil
Rajendra Singh Tarun Bharat Sangh, India

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información.

ACEPTAR
Aviso de cookies