Las enfermedades que causan el caos se están extendiendo

Komun Academy – 26 marzo 2020

Ante la actual crisis de coronavirus, publicamos un análisis del líder del pueblo kurdo Öcalan que aborda el tema de la propagación de enfermedades causadas por la modernidad capitalista. El texto está extraido de la defensa de Öcalan titulada “En defensa de un pueblo”, que será publicada próximamente por la Iniciativa Internacional “Libertad para Abdullah Öcalan – Paz en Kurdistán”.


“En defensa de un pueblo”

El poder y la explotación en manos de la burguesía se han desarrollado como un cáncer que devora la sociedad. Este cáncer social tiene los mismos efectos que el cáncer que impacta en las personas, o los del sida o enfermedades similares. En el origen de la sociedad capitalista, Hobbes definió el poder (el Estado) como una necesidad “para evitar que cada hombre se convierta en un lobo para el otro”. Pero la afirmación correcta es la contraria. El capitalismo establece su dominio para hacer que «el hombre se convierta en un lobo para el otro». En tiempos modernos el hombre se ha convertido en un lobo, no sólo para el hombre, sino también para toda la naturaleza. ¿Cómo podría esta clase que quiere maximizar los beneficios y la acumulación no explotar la sociedad y la naturaleza una vez llegada al poder?

Ningún sistema social dominante ha atacado los fundamentos de la sociedad como lo ha hecho el capitalismo

El marxismo analizó escrupulosamente conceptos como valor, beneficio, trabajo, imperialismo y guerra. Para comprender mejor el significado de estos conceptos dentro del marxismo, hay que observarlos en el contexto que presentamos aquí. Las descripciones del “falso mesías” de las Sagradas Escrituras, que llegaría poco antes del apocalipsis, son bastante adecuadas para ello. Ningún sistema social dominante ha atacado y destruido los cimientos de la sociedad y del medio natural como lo ha hecho el capitalismo. La nación se transforma en nacionalismo y en fascismo con connotaciones racistas; la dominación de la naturaleza en una catástrofe ecológica; y los beneficios en un paro masivo. Asimismo, el capitalismo se devora a sí mismo. Va perdiendo poco a poco sus características específicas. Es el propio capitalismo, no el proletariado, quien hace la contrarrevolución contra sí mismo. Sólo superando la sociedad de clases capitalista, se podrá iniciar una nueva era social.

Por primera vez, la sociedad se ha dado cuenta de que está atrapada en el caos

El hecho de que el capitalismo considere a “todo el mundo un lobo para el otro” crea un problema de seguridad general. La protección social no sólo está amenazada por factores externos, como el crimen o los crímenes definidos legalmente, sino que las amenazas básicas son sobre todo el hambre y el desempleo producidos por el propio sistema. Debido al aumento de los costes, por un lado, y del crecimiento de la población, por otro, los problemas de educación y de salud permanecen sin resolver. Se están extendiendo enfermedades que causan caos como el cáncer, el SIDA y el estrés. La sociedad, que se ve sustraída de necesidades vitales básicas, tales como el medio ambiente, la vivienda, la salud, la educación, el trabajo y la seguridad, se da cuenta por primera vez en la historia que no puede encontrar soluciones radicales y que se encuentra atrapada en el caos. La falta de salida provoca una sensación de vértigo.

Cuando se rompe la solidaridad comunitaria y se debilitan los mecanismos de defensa tradicionales, el poder individual o de un grupo reducido ocupa su lugar. Se desarrolla la violencia de la tribu y del clan que se opone al terror de los poderosos. En la medida que emerge de forma abierta un sistema de poder político-militar en las estructuras estatales, la autodefensa por parte de la sociedad se convierte en legítima. En la medida en que no se aplican las normas legales generales de igualdad establecidas por el Estado, hay que aplicar los derechos humanos y la libertad de opinión democrática y también deben aparecer necesariamente fuerzas de defensa populares. Esto conduce a una espiral de poder y contrapoder que, en lugar de contribuir a la solución de la crisis, la agrava.

El deporte y el arte se transforman en herramientas anestesiantes

Actividades como el deporte y el arte, que de hecho deberían ayudar a mitigar y eliminar las contradicciones materiales, así como facilitar la comprensión mutua, se transforman en herramientas anestesiantes, que contribuyen a crear falsas ilusiones. Una función similar se atribuye a la religión, las congregaciones y las sectas, que impiden que la sociedad discierna la realidad. Se construyen mundos trascendentales y comunidades conservadoras que actúan como obstáculos en el camino hacia una solución real. La tríada deporte, arte y religión queda sustraída de su verdadera esencia histórica, con el fin de convertir a la sociedad en ciega e insensible, con corazones de piedra. A través de ella se crean paradigmas ilusorios para evitar que la falta de una salida sea aceptada como inevitable. Este tipo de resistencia contra el caos genera el efecto contrario, es decir, lo multiplica aún más.

Especialmente en los tiempos actuales, el arte, la ciencia y la tecnología deben actuar como mecanismos de protección y tener un papel iluminador, constructivo y guía en la reorganización. Su monopolio extremo por parte del poder oficial, sin embargo, les impide ejercer esta función y generar soluciones sociales. La ciencia se limita a analizar los aspectos de las partes individuales, sin una visión general, o a «matar moscas a cañonazos». Se gastan recursos enormes en armamento y guerras inútiles, en lugar de resolver problemas urgentes; los hombres se dirigen hacia productos orientados al beneficio, opuestos a las necesidades básicas de la sociedad. Los efectos negativos de todo esto ayudan a reforzar el caos.

Podríamos extendernos más allá de la definición de caos, del cual el sistema es el responsable y en el que ha participado toda la sociedad. Pero para nuestra finalidad, esta descripción es suficiente. Si no tomamos conciencia de esta situación de caos, y pensamos y actuamos como si viviéramos una situación normal, no podremos evitar errores básicos, que repetiremos indefinidamente, en lugar de encontrar una solución.

La batalla se debe ganar especialmente en el nivel del intelecto, es decir, de la mentalidad

En momentos como el actual, los esfuerzos intelectuales son mucho más importantes que en otros tiempos. Especialmente, dado que las estructuras científicas tradicionales, como las universidades y la religión, contribuyen más a la incomprensión que la comprensión, cualquier esfuerzo intelectual verdaderamente iluminador es aún más apreciado. La ciencia y la religión, esclavos del poder, son extremadamente eficaces para difundir paradigmas falsos y distorsionados. En momentos como éstos, deberíamos tener mucho cuidado con el papel contrarrevolucionario de la religión, el arte y el deporte. Hay una necesidad cada vez mayor de determinadas ciencias y estructuras científicas que sean capaces de ofrecer a la sociedad proyectos reales y paradigmas adecuados, a las que llamaría “escuelas y academias sociocientíficas”. La batalla se debe ganar especialmente en el nivel del intelecto, es decir, de la mentalidad. Vivimos en una época en que la revolución intelectual tiene una importancia decisiva.

La revolución mental debe tener lugar unida a los valores morales. Cuando las conquistas intelectuales no van de la mano de las morales y éticas, el resultado sigue siendo incierto y, en todo caso, transitorio. Hay que tener en cuenta la enorme ruina ética que conlleva el sistema y, en consecuencia, hay que poner en práctica la conducta ética y moral, así como las personalidades e instituciones necesarias y valiosas para la sociedad.

Una batalla contra el caos, sin ética y moral, puede engullir al individuo y la sociedad. La moral no puede ignorar las tradiciones sociales, pero debe desarrollar una nueva ética social en armonía con ellas. Dado que el sistema dominante en la fase de caos utiliza las instituciones políticas y sus herramientas sólo para la demagogia, hay que tener especial cuidado con la elección de los medios e instrumentos políticos. A fin de que los partidos, las elecciones, los parlamentos y los gobiernos regionales puedan tener su papel en la realización de la sociedad ecológica-democrática, deben ser capaces de desarrollar las herramientas para resolver los problemas.

Tiene que haber una estrecha relación entre la organización política, con su práctica, y la sociedad construida en un sentido democrático, municipal y ecológico. En la fase de caos, se deben implementar los procedimientos formulados aquí de forma general.


CATALÀ

En vista de l’actual crisi de coronavirus, publiquem una anàlisi del líder del poble kurd Öcalan abordant el tema de la propagació de malalties causades per la modernitat capitalista. El text està agafat de la defensa d’Öcalan anomenada “En defensa d’un poble”, que serà publicada pròximament per la Iniciativa internacional “Llibertat per Abdullah Öcalan – Pau al Kurdistan”.

El poder i l’explotació en mans de la burgesia s’han desenvolupat com un càncer que devora la societat. Aquest càncer social té els mateixos efectes que el càncer que impacta en les persones, o bé els de la sida o malalties similars. En el moment en què va néixer la societat capitalista, Hobbes defineix el poder (l’estat) com una necessitat “per evitar que cada home es converteixi en un llop per a l’altre”. Però l’afirmació correcta és la contrària. El capitalisme estableix el seu domini per fer que «l’home es converteixi en un llop per a l’altre». En temps moderns l’home s’ha convertit en un llop, no només per a l’home, sinó també per a tota la naturalesa. Com podria aquesta classe que vol maximitzar els beneficis i l’acumulació no explotar la societat i la natura un cop arribada al poder?

Cap sistema social dominant no ha atacat els fonaments de la societat com ho ha fet el capitalisme

El marxisme va analitzar escrupolosament conceptes com ara valor, benefici, treball, imperialisme i guerra. Per tal de comprendre millor la funció d’aquests conceptes dins del marxisme, cal observar-los en el context que presentem aquí. Les descripcions del “fals messies” de les Sagrades Escriptures, que haurien arribat poc abans de l’apocalipsi, s’hi adapten força. Cap sistema social dominant ha atacat i destruït els fonaments de la societat i del medi natural com ho ha fet el capitalisme. La nació es transforma en nacionalisme i en feixisme amb connotacions racistes; la dominació de la naturalesa en una catàstrofe ecològica; i els beneficis en un atur massiu. Alhora, el capitalisme es devora a si mateix. Va perdent a poc a poc les seves característiques específiques. És el capitalisme en si, no el proletariat, el que fa la contrarevolució contra ell mateix. Només superant la societat de classes capitalista, es podrà iniciar una nova era social.

La societat s’ha adonat per primera vegada que està atrapada en el caos

El fet que el capitalisme consideri “tothom un llop per a l’altre” crea un problema de seguretat general. La protecció social no només està amenaçada per factors externs, com ara el crim o els crims definits legalment, sinó que les amenaces bàsiques són sobretot la fam i l’atur produïts pel propi sistema. A causa de l’augment dels costos, d’una banda, i del creixement de la població, de l’altra, els problemes d’educació i de salut romanen sense resoldre. S’estan estenent malalties que causen caos com el càncer, la SIDA i l’estrès. La societat, que es veu sostreta de necessitats vitals bàsiques, com ara el medi ambient, l’habitatge, la salut, l’educació, el treball i la seguretat, s’adona per primer cop a la història que no pot trobar solucions radicals i que es troba atrapada en el caos. La manca de sortida provoca mareig.

Quan es trenca la solidaritat comunitària i es debiliten els mecanismes de defensa tradicionals, el poder individual o d’un grup reduït ocupa el seu lloc. Es desenvolupa el terror de la tribu i del clan que s’oposa al terror dels poderosos. En la mesura que emergeix de forma oberta un sistema de poder político-militar en les estructures estatals, l’autodefensa per part de la societat esdevé legítima. En la mesura que no s’apliquen les normes legals generals d’igualtat establertes per l’estat, cal aplicar els drets humans i la llibertat d’opinió democràtica i també han d’aparèixer necessàriament forces de defensa populars. Això condueix a una espiral de poder i contrapoder que, en lloc de contribuir a la solució de la crisi, l’agreuja.

L’esport i l’art es transformen en eines anestesiants

Activitats com l’esport i l’art, que de fet haurien d’ajudar a mitigar i eliminar les contradiccions materials, així com facilitar la comprensió mútua, es transformen en eines anestesiants, que contribueixen a crear falses il·lusions. Una funció similar s’atribueix a la religió, les congregacions i les sectes, que impedeixen que la societat discerneixi la realitat. Es construeixen mons transcendentals i comunitats conservadores que actuen com a obstacles en el camí cap a una solució real. La triada esport, art i religió està sostreta de seva veritable essència historicosocial, per tal de convertir en cega i insensible la societat, amb cors de pedra. A través seu es creen paradigmes il·lusoris per tal d’evitar que la manca d’una sortida sigui acceptada com a inevitable. Aquest tipus de resistència contra el caos genera l’efecte contrari, és a dir, el multiplica encara més.

Especialment en els temps actuals, l’art, la ciència i la tecnologia han d’actuar com a mecanismes de protecció i tenir un paper il·luminador, constructiu i guia en la reorganització. El seu monopoli extrem per part del poder oficial, però, els impedeix exercir aquesta funció i generar solucions socials. La ciència es limita a analitzar els aspectes de les parts individuals, sense una visió general, o a «disparar pardals amb un canó». Es gasten recursos enormes en armament i guerres inútils, en lloc de resoldre problemes urgents; els homes es dirigeixen cap a productes orientats al benefici, oposats a les necessitats bàsiques de la societat. Els efectes negatius de tot això ajuden a reforçar el caos.

Podríem expandir-nos més enllà de la definició de caos, del qual el sistema és responsable i en el qual ha participat tota la societat. Però per a la nostra finalitat, aquesta descripció és suficient. Si no prenem consciència d’aquesta situació de caos, i pensem i actuem com si visquéssim una situació normal, no podrem evitar errors bàsics, que repetirem indefinidament, en lloc de trobar una solució.

La batalla s’ha de guanyar especialment en el nivell de l’intel·lecte, és a dir, de la mentalitat

En moments com l’actual, els esforços intel·lectuals són molt més importants que en altres temps. Especialment, atès que les estructures científiques tradicionals, com les universitats i la religió, contribueixen més a la incomprensió que a la comprensió, qualsevol esforç intel·lectual veritablement il·luminador és encara més apreciat. La ciència i la religió, esclaus del poder, són extremadament eficaces per difondre paradigmes falsos i distorsionats. En moments com aquests, hauríem de tenir molta cura amb el paper contrarevolucionari de la religió, l’art i l’esport. Hi ha una necessitat cada cop més gran de determinades ciències i estructures científiques capaces d’oferir a la societat projectes reals i els paradigmes adequats, que jo anomenaria “escoles i acadèmies sociocientífiques”. La batalla s’ha de guanyar especialment en el nivell de l’intel·lecte, és a dir, de la mentalitat. Vivim en una època en què la revolució intel·lectual té una importància decisiva.

La revolució mental ha de tenir lloc unida als valors morals. Quan les conquestes de la mentalitat no van de la mà de les morals i ètiques, el resultat segueix sent incert i, en tot cas, transitori. Cal tenir en compte l’enorme ruïna ètica que comporta el sistema i, en conseqüència, cal posar en pràctica la conducta ètica i moral, les personalitats i les institucions necessàries i belles per a la societat.

Una batalla contra el caos, sense ètica i moral, pot engolir l’individu i la societat. La moral no pot ignorar mai les tradicions socials, però ha de desenvolupar una nova ètica social en harmonia amb elles. Atès que el sistema dominant en la fase de caos utilitza les institucions polítiques i les seves eines només per a la demagògia, cal tenir especial cura amb l’elecció dels mitjans i dels instruments polítics. A fi que els partits, les eleccions, els parlaments i els governs regionals puguin tenir el seu paper en la realització de la societat ecològica-democràtica, han de ser capaços de desenvolupar les eines per resoldre els problemes.

Hi ha d’haver una estreta relació entre l’organització política, amb la seva pràctica, i la societat construïda en un sentit democràtic, municipal i ecològic. En la fase del caos, s’han d’implementar aquests procediments formulats de forma general.


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