Carta abierta de Kongra Star al Secretario General y a los miembros del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas

KONGRA STAR – Women Defend Rojava – Qamishlo, 10 octubre 2019

Llamamiento para la adopción de medidas y acciones urgentes que impidan que el ejército turco siga cometiendo crímenes de lesa humanidad en el noreste de Siria

Estimado Secretario General,

Estimados miembros del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas,

Desde ayer, 9 de octubre de 2019, el Estado turco ha comenzado su invasión y guerra de ocupación en el territorio del norte de Siria. Durante toda la noche, los asentamientos en los 460 kilómetros de región fronteriza entre Gire Spi (Tel Abyad) y Derik (Al-Malikiya) han sido objeto de continuos ataques aéreos y bombardeos de mortero por parte del ejército turco. Según las cifras publicadas por la Media Luna Roja Kurda, sólo durante las primeras horas de los ataques, al menos 5 civiles resultaron muertos y 25 heridos, entre ellos varias mujeres y niños. En la actualidad, las fuerzas del ejército turco, junto con sus tropas mercenarias yihadistas, también intentan la invasión terrestre, mientras que las Fuerzas Democráticas Sirias luchan por proteger a la población de masacres y otros crímenes de guerra. Al mismo tiempo, la invasión ha animado a las células durmientes de IS a iniciar nuevos ataques en Siria.

Las diferentes comunidades étnicas y religiosas que viven en esta región se enfrentan a una amenaza real de muerte. Las familias huyen para buscar refugio sin tener un lugar seguro a donde ir mientras los ataques se extienden. Además de las aldeas de mayoría kurda y árabe, especialmente los barrios cristianos de Qamishlo han sido atacados. Es evidente que estos ataques se llevan a cabo con el objetivo de una depuración étnica y el cambio demográfico en la región. La ocupación turca y los crímenes de guerra en Afrin a partir de principios de 2018 han sido tolerados por la comunidad internacional hasta hoy. Por lo tanto, Turquía se esfuerza ahora por ampliar su territorio e imponer su dominio en otras regiones del norte y este de Siria, infringiendo el derecho internacional y violando la soberanía de Siria.

Con la invasión actual, así mismo, Turquía ignora la voluntad de los pueblos de la región que han estado viviendo pacíficamente juntos bajo una autoadministración democrática, que reconoce especialmente la voluntad y los derechos de las mujeres. Durante 8 años de crisis y guerra continua en Siria, y bajo los ataques terroristas previos por parte de ISIS, las regiones de la Administración Autónoma del norte y este de Siria ha logrado garantizar las necesidades personales y los derechos democráticos de todos los habitantes de esta región. Así, cientos de miles de refugiados de guerra de diferentes regiones de Siria encontraron su refugio aquí. Sin recibir un apoyo notable de las organizaciones de la ONU, estos refugiados han sido acogidos, protegidos y apoyados por las estructuras de la Administración Autónoma.

En este contexto, debemos subrayar claramente que los pretextos utilizados por el Estado turco para legitimar su guerra ilegal contra nuestro territorio no son más que una hipocresía incontestable:

Las llamadas «dudas de seguridad» de Turquía en la frontera fueron resueltas por un mecanismo de seguridad conjunto de los EE.UU., las fuerzas aliadas y Turquía, por un lado, y las Fuerzas de Autodefensa, los EE.UU. y las fuerzas aliadas, por el otro. Sin ninguna razón, Turquía y los Estados Unidos han aniquilado este mecanismo.

El llamado «retorno de los refugiados de guerra sirios» pretende, de hecho, un plan de limpieza étnica mediante el asentamiento de miembros de ISIS y de otros grupos yihadistas bajo influencia turca en la región fronteriza.

Mientras que el gobierno de Erdogan anunciaba abiertamente sus planes de guerra y ocupación, la comunidad internacional -incluidos los organismos de las Naciones Unidas- no ha tomado las medidas adecuadas para impedir la violación del derecho internacional y proteger los derechos legítimos de los pueblos de nuestra región. Los genocidios del Imperio otomano contra los armenios y sirios en 1915 y las masacres contra el pueblo kurdo en Dersim, Halabja, Nussaybin, Cizire, Afrin… todavía están en nuestras mentes.

Aunque los preparativos de estos crímenes contra la humanidad se llevaron a cabo abiertamente, la comunidad internacional hizo la vista gorda y se convirtió en cómplice.

Para prevenir nuevos genocidios y crímenes contra la humanidad en el siglo XXI, hacemos un llamamiento al Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas y a todos los órganos pertinentes de la comunidad internacional para que tomen medidas urgentes para:

  • Detener inmediatamente la invasión y ocupación de Turquía en el norte y este de Siria.
  • Establecer una zona de exclusión aérea para la protección de la vida de las personas en el norte y este de Siria.
  • Prevenir nuevos crímenes de guerra y limpieza étnica por parte de las fuerzas del ejército turco, ISIS, El Nusra y otras organizaciones terroristas yihadistas.
  • Detener el comercio de armas con Turquía.
  • Aplicar sanciones políticas y económicas contra Turquía.
  • Reconocer la Administración Autónoma Democrática del Norte y Este de Siria.
  • Tomar medidas inmediatas para una solución política de la crisis en Siria con la representación y participación de todas las diferentes comunidades nacionales, culturales y religiosas de Siria.

Sinceramente suya,

Evîn Swed – Portavoz de Kongra Star

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