Afrin, 5 años bajo ocupación turca

Aldea de Qastal Khodarya en el subdistrito deBulbul, Afrin, norte de Siria

Rojava Information Center – 20 enero 2023 – Traducido por Rojava Azadi Madrid

La región de Afrin, en el extremo noroccidental de Siria, era uno de los tres cantones kurdos originales de Rojava. Rojava hace referencia a las zonas de mayoría kurda de Siria, que comprenden la parte occidental del Kurdistán. En 2012, el Ejército Árabe Sirio se retiró de Afrín y las Unidades de Protección del Pueblo y de las Mujeres, conocidas como YPG/YPJ, asumieron el control militar de la región, lo que permitió iniciar la construcción de instituciones políticas y civiles sobre la base de valores sociales y democráticos. Este proceso se interrumpió el 20 de enero de 2018: el ejército turco lanzó su «Operación Rama de Olivo», invadiendo el cantón de Afrin en coordinación con su recién creado Ejército Nacional Sirio (SNA).

Con motivo del quinto aniversario de la invasión turca, en este informe queremos centrarnos en cuatro aspectos de la situación actual de la región de Afrín: los crímenes del SNA, la administración y las condiciones de vida, el cambio demográfico forzado y el nuevo papel de HTS (Hay’at Tahrir al-Sham, la milicia dominante en Idlib).

Crímenes del SNA

Tras la invasión «Escudo del Éufrates» de 2016-2017, se formó el Ejército Nacional Sirio bajo el patrocinio de Turquía. El SNA reúne a varias milicias que luchaban bajo la bandera de la oposición siria, que en su mayoría tienen un programa islamista. El SNA está técnicamente subordinado al Gobierno Provisional Sirio, formado por un consejo de ministros estándar y responsable de desarrollar sus propias instituciones políticas y civiles en los territorios que controla, pero el SNA se ha convertido de facto en un apoderado de la agenda de Turquía para Siria.

Según la Organización de Derechos Humanos de Afrin y los medios de comunicación locales, desde el inicio de la ocupación turca 8.696 personas han sido detenidas/secuestradas, y aún se desconoce el destino de más de un tercio de ellas. Más de 663 civiles han muerto, 498 de ellos a causa de los bombardeos de las fuerzas turcas y las facciones del SNA, y otros 696 han resultado heridos en dichos bombardeos, entre ellos 303 niños y 213 mujeres. Además, 90 personas han sido torturadas hasta la muerte en las cárceles del SNA.

El SNA no cesa en su actividad delictiva en la región de Afrin, generalmente relacionada con motivos económicos y que incluye la extorsión a empresarios, el secuestro y la petición de rescates, el robo de cosechas y el saqueo de yacimientos arqueológicos, la confiscación ilegal de tierras y casas, la tala de olivos y la producción y el tráfico de drogas. Por ejemplo, el SNA ha saqueado y destruido 59 yacimientos arqueológicos y talado unos 350.000 olivos en los últimos 5 años. Aparte de esto, otros delitos están más relacionados con el establecimiento y la explotación del poder. Por ejemplo, la violencia sexual, incluidas violaciones, secuestro de mujeres con posterior matrimonio forzado, tortura y detenciones más o menos arbitrarias. En la actualidad, la región se ha convertido en un mosaico de feudos, basados en la explotación y la intimidación de la población local.

Además, ha habido luchas internas entre las facciones del SNA desde el comienzo de la ocupación. Las luchas internas se deben sobre todo a la posibilidad de sacar dinero de las regiones ocupadas. Para lograr el control del comercio, el acceso a las carreteras, especialmente a los puestos fronterizos, ofrece la posibilidad de participar en las exportaciones e importaciones de Siria, que es sobre todo comercio de drogas para la exportación. El control de las rutas que atraviesan el campo es una fuente de ingresos, así como la posibilidad de cobrar «impuestos» a quienes deseen utilizarlas.

ISIS en las zonas controladas por el SNA

Afrin, al igual que el resto de regiones ocupadas, es refugio de líderes, miembros y antiguos miembros de ISIS tras la derrota del Califato en marzo de 2019. Muchos de ellos son ahora miembros, algunos incluso oficiales, de las milicias del SNA. La organización Sirios por la Verdad y la Justicia publicó un informe en 2021 que mostraba a 27 antiguos miembros de ISIS no solo en las filas del SNA, sino también en la Policía Militar (también respaldada por Turquía). El Centro de Información de Rojava pudo confirmar la presencia de 80 antiguos miembros de ISIS en las filas del SNA. El portavoz de las Fuerzas Democráticas Sirias, Aram Hanna, declaró que los agentes de ISIS capturados admitieron haber «[utilizado] las zonas ocupadas para pasar explosivos». Hanna añadió: «Las zonas ocupadas se han convertido en un entorno adecuado para la actividad de mercenarios y terroristas para operar sin rendir cuentas.» Las mujeres de ISIS sacadas clandestinamente del campo de Al-Hol también se están instalando en las zonas ocupadas.

Administración y condiciones de vida

Aunque el SNA está autorizado por Turquía para extraer dinero de diferentes maneras, como se ha descrito anteriormente, Turquía tiene un estrecho control sobre la prestación de servicios básicos a todos los niveles, «incluyendo la educación, la salud, las telecomunicaciones, la electricidad y el agua.» Antes de 2018, la agricultura, centrada en las aceitunas, era la principal fuente de ingresos de los habitantes de Afrin. Debido a la quema de árboles por parte del SNA, y al cobro de tasas por cosecharlos, la agricultura como fuente de ingresos ha disminuido drásticamente. Aun así, el 70% de la población de la región obtiene sus ingresos en el sector agrícola. Las pequeñas empresas y las ayudas, los ahorros y las remesas de los familiares que viven en Occidente se han convertido en los medios de subsistencia más importantes.

Tras la ocupación, Turquía formó consejos y organismos locales. Estos no representan con exactitud la estructura de la población. Por ejemplo, en 2018 solo 7 de los 107 individuos del consejo municipal de Afrín eran mujeres. Además, según la Organización de Derechos Humanos de Afrín, algunos kurdos están en esos consejos, pero no tienen influencia en las decisiones, ya que los consejos están directamente subordinados a la provincia turca de Hatay y reciben órdenes de allí. En teoría, los consejos responden ante el Gobierno Provisional Sirio, que también está bajo control turco. En cualquier caso, son leales directamente a Turquía. Más en general, las elecciones sólo se celebran con supervisión y aprobación turcas, y muchos de los «elegidos» viven en Turquía y cruzan la frontera sólo en horas de oficina. Los salarios y presupuestos los proporcionan directamente las provincias turcas vecinas.

Ocupación de la ciudad de Afrin por milicianos del Ejército Nacional Sirio (SNA), 18 de marzo de 2018

Por último, para el sistema judicial, los «servicios de seguridad» son proporcionados en parte por la policía militar controlada por Turquía y en parte por el SNA. Estas son las mismas milicias que son responsables de la gran mayoría de la plétora de diferentes delitos y violaciones que han afectado a los civiles en la región de Afrin desde 2018. Por si fuera poco, se observa con regularidad que las administraciones locales hacen la vista gorda ante los crímenes del SNA, como es el caso de los comités ficticios de «Restitución de Derechos y Agravios», e incluso legitiman algunas de las extorsiones del SNA mediante comunicados oficiales, como ha ocurrido con los gravámenes y las confiscaciones.

Cambio demográfico forzado

Antes de la guerra, Afrin albergaba una población que era kurda en un 80-90%. Ibrahim Sheikho, portavoz de la organización de Derechos Humanos de Afrin, dijo a RIC que a partir de 2022 sólo alrededor del 25% de la población de Afrin es kurda. Y añadió: «Turquía pretendía cambiar la demografía. Por tanto, dieron una especie de libertad a las facciones hasta que establecieron la policía militar y civil después de 2019″. Las facciones armadas del Ejército Nacional Sirio saquearon y robaron todo».

La ingeniería demográfica en Afrin consiste en el asentamiento de personas no kurdas, la expulsión de la población anterior y el impedimento activo del retorno de los desplazados. A pesar del objetivo oficial de Turquía en el noreste de Siria, es decir, crear un «colchón de seguridad» y una «zona humanitaria» para los desplazados internos de Siria, la realidad es otra.

En cuanto a los asentamientos, tras los anuncios turcos se han construido más de 22 asentamientos en el cantón ocupado de Afrin con el apoyo de los Hermanos Musulmanes y organizaciones religiosas y benéficas turcas, kuwaitíes, qataríes y palestinas desde 2018. Dado que los colonos son originarios de otras partes de Siria, han cambiado significativamente la demografía de la región. Críticamente, las casas y asentamientos recién construidos en las zonas ocupadas son en parte la recompensa a los combatientes de las milicias, en su mayoría árabes y turcomanos, subraya un informe de la ONG Sirios por la Verdad y la Justicia. Al parecer, sólo el 25% de las personas que se benefician de estos asentamientos son civiles. Los proyectos se presentan como humanitarios, pero en realidad forman parte del objetivo de Turquía de desmantelar la mayoría kurda de la región.

Siguiendo esta agenda, la prensa alineada con Ankara escribe sobre la estabilidad y la seguridad en el Afrin ocupado pero, sobre el terreno, la Inteligencia turca colabora con los municipios locales para obtener listas actualizadas de las personas que regresan, a menudo encarcelándolas a su llegada bajo cargos inventados de «colaboración con la anterior Administración Autónoma». Los crímenes descritos afectan a todas las etnias y religiones, pero ciertos grupos son más blanco que otros. Las poblaciones autóctonas kurda y yazidí están siendo sistemáticamente expulsadas. La lengua kurda está prohibida. Las casas abandonadas por las personas desplazadas por la invasión turca o directamente, y de forma constante, por el SNA después, se están vendiendo a familias desplazadas no autóctonas. En el momento en que regresa el propietario legítimo, la otra familia, que pagó la casa, tendría que marcharse de nuevo. Por último, a los periodistas sólo se les permite visitar la región acompañados de funcionarios turcos.

HTS en Afrin – El último cambio de poder

Hay’at Tahrir al-Sham (HTS) es la facción dominante en Idlib, territorio del oeste de Siria que aún permanece fuera del control del gobierno sirio. HTS, grupo islamista suní dominado por el antiguo Frente al-Nusra, funciona como rama oficial siria de Al-Qaeda. HTS se describe a sí misma como una fuerza militar, pero también como un proyecto salafista yihadista, que mantiene un férreo control sobre la sociedad civil a través de su «Gobierno de Salvación» y su sistema de tribunales de la sharia.

Manifestación de HTS en Idlib, agosto 2021

Su creación en enero de 2017 coincidió con un cambio en la estrategia de sus grupos fundadores: se cortaron los lazos con ISIS y Al Qaeda (supuestamente también la búsqueda global de un califato suní), y los intereses se volvieron locales, hacia el establecimiento en la región de Idlib de un Estado basado en la sharia. La pretensión se tradujo en realidad en el inicio de una purga interna que le permitió convertirse en la única fuerza que gobierna la región, y en un opaco conjunto de relaciones, principalmente económicas y militares, con Turquía. En cuanto a la población civil implicada, también empezaron a aflorar indicios del carácter autoritario de la administración. Hoy, la unidad interna alcanzada en los últimos cinco años contrasta notablemente con la situación en las regiones vecinas ocupadas por Turquía.

En Afrin, por ejemplo, las facciones del SNA se han mostrado completamente incapaces y poco dispuestas a construir un ejército o una estructura unificados. La debilidad estructural resultante debido a las continuas luchas intestinas y la riqueza económica de la región atrajeron los intereses de HTS. En la primavera de 2022, comenzó a aumentar su influencia en la región; por ejemplo, mediante vínculos con facciones del SNA como la División Sultán Suleimán Shah y Ahrar al-Sham. En junio de 2022, se produjo su primera incursión en el territorio de Afrin, provocada por los combates [intestinos] en el SNA. HTS tomó partido contra el bloque de poder liderado por al-Yabha al-Shamiya.

En octubre de 2022 se repitió la misma dinámica, con la diferencia de que esta vez HTS consiguió hacerse con el control de la ciudad de Afrin y expulsar a al-Yabha al-Shamiya, y a sus facciones aliadas, de toda la región de Afrin. El alto el fuego que, con auspicio turco, se acordó, reclamaba entre otros puntos la completa retirada de todas las facciones de los lugares civiles, limitándolas a contextos militares. Esto no ha sucedido. Más bien, las aldeas y ciudades sólo se enfrentaron a un cambio en las facciones gobernantes, permaneciendo inalterada la realidad de las violaciones cotidianas de los derechos humanos (el Informe sobre la Ocupación del tercer y cuarto trimestre de 2022 del RIC lo explicará). Además, HTS mantiene su presencia efectiva en la región.

A día de hoy, el papel que HTS desempeñará en el futuro de la región de Afrin no está claro. Cabe señalar que, dado que Turquía controla de facto la región de Afrin, todas las operaciones de HTS allí no se habrían producido sin la aprobación tácita de Turquía. Por lo tanto, debe interpretarse a largo plazo en función de los intereses de Turquía; por ejemplo, el actual acercamiento entre Ankara y Damasco, y la influencia estadounidense en Siria. En todo caso, una cosa es cierta, y es que la lista de milicias activas en la región de Afrin debe ampliarse con un sombrío nombre más: Hay’at Tahrir al-Sham.

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