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La transición siria no debe olvidar Afrin y Serekaniye

Foto: Hawar News

KPI – Aras Youssef – 18 febrero 2025 – Traducido y editado por Rojava Azadi Madrid

Cuando cayó el régimen de Assad, los sirios expresaron su alegría por la liberación de sus ciudades y pueblos. Tras años de guerra, podían regresar a sus hogares originarios. Miles de sirios en el extranjero, en países vecinos y en diferentes provincias de Siria volvieron a sus casas en sus ciudades, pueblos y aldeas de origen.

Pero un segmento de la población siria se encuentra en una situación diferente. Los habitantes de Afrin y Serekaniye, cuyos pueblos y ciudades son considerados «ocupados» por una parte del conflicto y «liberados» por otra, llevan muchos años olvidados. Para muchos, el regreso sigue siendo difícil, si no imposible. Sienten pena, agonía y dolor en medio de los difíciles días que ha vivido Siria desde el 8 de diciembre [2024].

Los kurdos de otras zonas de mayoría kurda, como Kobane y Qamishlo, están actualmente ocupados en debates y negociaciones, a nivel local y mundial, para mantener la estabilidad y determinar el futuro de la región. Las Fuerzas Democráticas Sirias (SDF) han entrado en conflicto con las facciones del Ejército Nacional Sirio (SNA) apoyadas por Turquía en las inmediaciones de la presa de Tishrin y el puente de Qaraqozaq. Desde la caída del régimen de Assad, Turquía ha estado empleando a estos grupos del SNA para desestabilizar las zonas controladas por las SDF e intentar ocupar la ciudad kurda de Kobane.

Tras 13 años de conflicto en Siria, los sirios de otras zonas desconocen los sucesos acaecidos en las zonas kurdas del norte de Siria. Muchos desconocen hechos básicos sobre los kurdos y su existencia en Siria. Por ello, no es de extrañar que no entiendan que estas zonas sigan ocupadas. Algunas personas influyentes, periodistas y trabajadores de los medios de comunicación que son pro-Hayat Tahrir al-Sham (HTS) e incluso pro-Turquía y facciones del SNA consideran estas zonas como «liberadas». Por eso no hablan de las violaciones cometidas contra los habitantes originales de esas dos zonas durante los últimos siete años.

En este contexto, los habitantes de Afrin y Serekaniye están solos preguntándose: ¿Cuál será su futuro lejos de sus hogares? ¿Cuándo podrán regresar si las facciones respaldadas por Turquía, que cometen diversas violaciones de derechos contra sus familias y parientes que nunca abandonaron Afrin y Serekaniye, siguen allí?

Los kurdos desplazados y los activistas de derechos humanos de estas regiones creen que no habrá solución a menos que puedan regresar a sus regiones, participar en su propio gobierno y reclamar justicia para los autores de las violaciones.

Siete años de desplazamiento

El 18 de marzo de 2018, Turquía ocupó Afrín tras una campaña militar de dos meses conocida como «Operación Rama de Olivo». Esta campaña tenía como objetivo vaciar Afrín de sus habitantes originales, en su mayoría kurdos, y asentar en su lugar a personas procedentes de otras partes de Siria, en su mayoría árabes suníes. El primer día de la campaña, el presidente turco Recep Tayyip Erdogan afirmó falsamente que Afrin no era una ciudad de mayoría kurda y prometió que Turquía la «devolvería» a sus «propietarios originales».

Entre los individuos trasladados a Afrin había civiles sirios, incluso refugiados deportados ilegalmente desde Turquía a Siria, así como miembros de milicias y formaciones que habían sido apoyadas por Turquía durante el conflicto.

Hasta 300.000 habitantes originarios de Afrin fueron desplazados forzosamente. Muchos de ellos se dirigieron a ciudades y pueblos cercanos en la zona rural del norte de Alepo como la región de Shehba.

En 2019, nuevamente los kurdos sirios fueron golpeados por la ocupación turca de otra área de mayoría kurda. Serekaniye (o Ras-al-Ain, como el régimen anterior había renombrado la región kurda a fin de arabizarla). Cómo consecuencia, cientos de miles de personas abandonaron Serekaniye en dirección a Qamishlo, Kobane y Hasaka). De nuevo, Turquía trasladó predominantemente a sirios no kurdos de otras zonas del país hacia la zona fronteriza con el objetivo de cambiar su demografía.

Las comunidades desplazadas de Afrin y Serekaniye han seguido sufriendo tras el fin de las hostilidades de 2018 y 2019. En Shehba, la Administración Autónoma Democrática del Norte y Este de Siria (DAANES) establecieron cinco campos para los desplazados internos. Los procedentes de Afrin han pasado allí seis años y once meses en situaciones extremadamente difíciles, sufriendo bombardeos constantes de Turquía y el bloqueo frecuente del anterior régimen de Bachar al-Assad.

Las autoridades de la DAANES establecieron en Hasaka campos para los desplazados de Serekaniye. Estás comunidades han soportado la falta de agua por los cortes del flujo desde la Central Hídrica de Alouk por parte de Turquía, así como los periódicos bombardeos turcos sobre la región.

Cuando HTS comenzó las operaciones militares contra el régimen de Assad, las facciones del Ejercito Nacional Sirio (SNA), apoyadas por Turquía, aprovecharon la situación para atacar Shehba, lanzando una operación para tomar su control.

Para evitar más violaciones dé derechos las SDF alcanzaron un acuerdo con HTS para evacuar a los desplazados hacia Tabqa, controlada por las SDF. En menos de una hora, los kurdos de Shehba fueron informados de que serían evacuados, y un convoy de más de 100.000 personas se pusieron en marcha. Mientras las SDF se coordinaban con HTS y la Coalición internacional para asegurar la protección del convoy, milicianos del SNA herían y secuestraban a docenas de los desplazados que huían durante el curso de varios días.

Aquellos que han logrado llegar al noreste de Siria sufren para tener acceso a energía, agua, habitación y cubrir otras necesidades, en medio de la inestabilidad y años de destrucción de las infraestructuras por los ataques de Turquía.

Las milicias apoyadas por Turquía atacan a quienes regresan

Muchas familias procedentes de Afrin y Serekaniye han tratado regresar a sus hogares tras la caída del régimen de Assad. Según Ibrahim Shekho, activista y director de la Organización de Derechos Humanos de Afrin, 1.500 familias regresaron a Afrin tras ser evacuadas de Shehba.

Las milicias apoyadas por Turquía atacaron inmediatamente a los retornantes. La Policía Militar y otras facciones arrestaron a hombres recientemente regresados a Afrîn desde Shehba por cargos de colaboración militar o civil con las instituciones de la Administración Autónoma, tanto en Afrîn antes de 2018 cómo en Shehba. Fueron liberados mediante el pago de fianzas.

En el distrito de Shiyeh, la División Sultán Suleiman Shahconicida localmente cómo Al-Amshat, prohibió a las personas recién retornadas el regreso a sus casas, imponiendo un pago de 15.000USD a cada familia que reclamase la devolución de su vivienda. Aquellas que no pudieron pagar, unas 20 familias, se encuentran aún en el distrito de Jindires. El mismo grupo ha impuesto elevadas tasas de 15.000-20.000USD a los agricultores que han intentado cosechar sus olivas en Shiyeh, amenazándoles con arrestarlos si no pagan. Para evitarlo, muchos hombres han tenido que renunciar y dormir al raso.

«Estás tasas han obligado a algunas personas a vender sus tractores, coches, oro o pedir prestado a sus familiares que se encuentran en el extranjero. Muchos de los que no han logrado pagar estas cantidades se han ido a Alepo, aunque no habían dejado Afrin desde la ocupación» explica Sheikho.

En una manifestación de protesta el 13 de enero, organizada por desplazados residentes en Serekaniye, Simon Jurjus expiraba su frustración por no poder regresar a su hogar: «Cuando cayó el régimen de Assad, todos los sirios sentimos alegría; pero nosotros, los desplazados, aún no podemos celebrarlo. Seguimos lejos de nuestra ciudad.»

Ahmad al-Khudur, desplazado, dijo: «No puedo regresar a mi pueblo por los bombardeos y porque las facciones me arrestarían. Cualquiera que regrese será detenido, asesinado o liberado solo mediante pago. Esto ya ha ocurrido con gente retornada de nuestro pueblo, bajo el pretexto de que procedían de áreas controladas por las SDF.»

Persistencia de las políticas de cambio demográfico

Los sirios trasladados a las Onas ocupadas bajo supervisión turca habitan en casas y propiedades que pertenecen a los habitantes originarios de Afrin y Serekaniye, lo que sigue impidiendo los retornos.

Las autoridades turcas han justificado la transferencia de estas poblaciones a territorios ocupados excusándose en la imposibilidad de un retorno seguro a las áreas bajo control del régimen. «Tras la caída del régimen, teníamos la esperanza de que los colonos árabes regresaran a sus casas [en áreas previamente del régimen], los desplazados de Afrin regresaran a las suyas, y esto terminaría con el cambio demográfico en Siria que era el principal objetivo de Turquía y que ha alcanzado casi el 80%», dijo Sheikho.

Este no ha sido el caso en la práctica. «Quienes ocupan nuestras casas decían que el régimen los había abandonado. Pero ahora que el régimen ha caído, ¿por qué no regresan a sus hogares?», se pregunta Ibrahim Alo, uno de los miles de desplazados de Serekaniye que ha estado en Tel Tamir desde la invasión de 2019.

Fuentes locales consideran que Turquía es culpable. Abd al-Halim Suleiman, periodista de Serekaniye que huyó tras la invasión turca, dice que fuentes dentro de la ciudad ocupada declaran que milicianos, civiles, y sus familias, especialmente los provenientes de áreas como Homs y Hama, quieren regresar a sus casas. Muchos ya se han ido y muchos barrios han sido evacuados.

«En general, todos los que no son de las regiones orientales quieren regresar a sus zonas de procedencia. Pero los de las zonas orientales (Tal Hamis, Hasaka, Deir ez-Zor) se dividen en dos grupos: los que quieren que primero la situación sea más segura, y el otro, relacionado con los milicianos, que actualmente no quieren regresar», explica Suleiman.

«Los que se fueron, o bien regresan desde Turquía por el paso fronterizo de Ceylanpinar porque tienen la preceptiva tarjeta de identidad, por medio de mafias, o a través de las áreas de la Administración Autónoma,» añade.

Las SDF han llamado a aquellos que están luchando contra ellas que se rindan a cambio de ayudarles en el regreso a sus casas. Es Turquía quien previene la marcha de las facciones y sus familias. Las autoridades turcas o bien les animan a quedarse con    propuestas como aumentos de salario o les fuerza ordenando a la Policía Militar su arresto si quieren retornar.

Un comandante del SNA apoyado por Turquía Ha confirmado que muchos de los colonos que llegaron a Afrin tras la invasión turca han comenzado a abandonar la ciudad. «Se están dirigiendo a pueblos distantes como Mabrouka, buscando maneras de escapar de regreso a sus regiones de origen en Homs y Hama. Muchos de ellos ya no ven razón para quedarse en Serekaniye, especialmente tras la caída del régimen,» añadió.

Un líder del SNA declaró que la División Sultán Murad había detenido a 25 milicianos que habían intentado cruzar a las áreas de las SDF y rendirse para regresar a sus casas, y los habían entregado a la Policía Militar.

Falta de Justicia

La presencia de milicias y la persistencia del proyecto de cambio demográfico de Turquía no son los únicos obstáculos que enfrentan hoy las comunidades kurdas desplazadas de Afrin y Serekaniye. Temen que las nuevas autoridades de Siria den refuerzo a la impunidad de las violaciones que les obligaron a huir y continúen negándoles el retorno a casa.

La autoproclamada «Conferencia de la Victoria» del nuevo gobierno frustró las esperanzas de muchos residentes de Afrin y Serekaniye. Líderes de grupos como la División Sultán Suleimán Shah, la División Hamza y Ahrar al-Sharqiyah, todos ellos tristemente célebres por sus violaciones dé derechos en Afrin y Serekaniye, estuvieron presentes en la conferencia y han recibido puestos en la nueva estructura de seguridad de Siria.

Lonjin Abdo sobrevivió a la detención en las prisiones de la División Hamza en Afrín. Hoy es directora ejecutiva de la Organización Lelun. Ha expresado su frustración por la inclusión de estos grupos en el nuevo ejército: «No habrá justicia completa a menos que quienes cometieron las violaciones rindan cuentas y sean procesados».

«En este periodo de transición, considero difícil que se haga justicia mientras se nombra a violadores de los derechos humanos para ocupar puestos de liderazgo y se les presenta como «liberadores» de Siria, como Sayf Abo Baker, líder de la División Hamza, a quien se dio un papel oficial dentro del ejército», ha declarado Abdo.

Suad Mistefa es la madre de Hevrin Khalaf, política kurda asesinada por milicianos de Ahrar al Sharqiyah durante la invasión turca de Serekaniye. También ha expresado su indignación ante la «Conferencia de la Victoria», exigiendo que los asesinos de su hija sean llevados ante la justicia, y no recompensados.

«No acepto que los asesinos de Hevrin tengan un papel en el futuro de Siria. ¿Cómo pueden tener un papel los asesinos, los criminales y las bandas? Condeno la participación del asesino de mi hija en un congreso que ha tenido lugar ante los ojos de todo el mundo», declaró.

Conclusión

Deben resolverse varias cuestiones para garantizar el retorno seguro de las poblaciones originarias de Afrin y Serekaniye.

Antes que nada, Turquía debe poner fin de inmediato a su ocupación de territorio sirio. Hasta ahora, solo se han dado pasos limitados hacia la restauración de la soberanía siria en Afrin y Serekaniye. Un desfile militar del gobierno de transición entró recientemente en Afrin y salió de allí al cabo de unas horas. El principal resultado de esta visita fue la detención por la Policía Militar respaldada por Turquía de cuatro hombres kurdos que habían izado banderas de la región del Kurdistán cuando entró el convoy.

Cualquier acuerdo político intrasirio para resolver el estatus de las zonas kurdas bajo control de la DAANES debe incluir también a Afrin y Serekaniye.

«Cuando Afrin fue ocupada, se eliminó su identidad kurda. Nosotros, como pueblo de Afrin, queremos restaurar esta identidad de nuevo mediante el fortalecimiento de su presencia nacional con otras áreas kurdas en Siria. Por lo tanto, todos los actores políticos y no políticos kurdos no deben renunciar a Afrin, y cualquier solución planteada para las zonas kurdas debe incluir a Afrin. De lo contrario, la perderemos para siempre en manos de Turquía», afirma Ibrahim Sheikho.

Esa solución debe dar a los habitantes originarios de esas regiones el poder de gobernarse a sí mismos. «Los habitantes de Serekaniye quieren que su zona sea gestionada solo por ellos. No quieren que una administración externa o extraños tomen el control», ha declarado Abd al-Halim Suleiman.

Los esfuerzos de justicia transicional deben incluir a los supervivientes de Afrin y Serekaniye y castigar, no recompensar, a los autores de abusos en esas regiones. «Como sirios, debemos reconocer la gravedad de la falta de justicia cuando los perpetradores ocupan cargos en el gobierno provisional o futuro. Las violaciones contra civiles, especialmente por parte de facciones como ‘al-Amshat’, no deben tolerarse», afirma Lonjin Abdo.


EL AUTOR: Aras Yussef is a Research Associate with the Kurdish Peace Institute’s office in Qamishlo, North and East Syria.

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