Doble rasero de la ONU en la reapertura de cruces fronterizos para ayuda humanitaria al norte de Siria

El pasado viernes, el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas votó por unanimidad mantener abierto el paso fronterizo de Bab al-Hawa (entre Turquía y la región siria de Idlib, ultimo bastión rebelde contra el régimen de Assad), mientras sigue haciendo oídos sordos a las peticiones de la Administración Autónoma del Norte y Este de Siria (AANES) de reapertura del cruce de Al-Yarubiyah/Tel Kochar, entre Irak y la propia AANES, que fue cerrado en 2020.

El Consejo de Seguridad sabe perfectamente que la ayuda humanitaria procedente de Turquía jamás llegará a la AANES, a quien Turquía ha declarado la guerra, a excepción tal vez de las áreas ocupadas por la propia Turquía y el Ejército Nacional Sirio; es decir, Jarablus, Afrin y la Franja M4. Ante la experiencia que dan los hechos que se producen en estas áreas, es fácil deducir que la ayuda no llegará a toda la población, sino únicamente a quienes aprueban la ocupación o se aprovechan de ella.

Es importante hacer notar que Rusia -sostén del régimen de Assad-, que viene vetando repetidamente la apertura de Al-Yarubiyah/Tel Kochar, ha votado afirmativamente a la resolución de apertura de Bab al-Hawa, a pesar de haber insistido desde el pasado año que toda la ayuda humanitaria a Siria debe ser dirigida a y gestionada por Damasco, aduciendo tal razón para mantener cerrado Al-Yarubiyah. Cada día que pasa resulta más evidente la existencia de acuerdo entre Rusia y Turquía respecto al futuro de Siria.

Por otra parte, el paso fronterizo de Semalka, entre la AANES y el Gobierno Regional de Kurdistán (KRG), el principal para el paso de personas y bienes de consumo hacia el norte de Siria, se mantiene con cortes intermitentes y mínimo flujo. No hay que descartar las presiones turcas sobre Erbil, así como el interés de Barzani por castigar a la AANES, cuyo sistema sociopolítico se basa en el mismo paradigma que el del Partido de los Trabajadores del Kurdistán (PKK), a quien el KRG combate en las montañas junto al ejército turco, exacerbando un conflicto intrakurdo alimentado por Turquía.

Resumiendo, el Consejo de Seguridad aplica un doble rasero para facilitar ayuda humanitaria a la población civil del norte de Siria: mientras se escucha la petición de Turquía de mantener abierto el paso fronterizo desde su territorio a Idlib -a pesar de que los mercenarios en esta zona han sido clasificados como grupos terroristas-, se niega a la AANES la apertura del paso de Al-Yarubiyah -a pesar de que la AANES ha dejado 10.000 jóvenes muertos en los campos de batalla contra Daesh en colaboración con fuerzas internacionales-. Una vez más, los intereses geopolíticos se anteponen a los humanitarios.

Por tanto, queda patente que la AANES está cercada por todas partes: al norte Turquía y sus proxies mercenarios, al sur el régimen, y al este el KRG; nada que no se sepa ya desde 2011. Solo que actualmente, y en especial desde que las Fuerzas Democráticas Sirias y la Coalición Internacional vencieron territorialmente a Daesh, la AANES soporta una presión humana mucho mayor: 5 millones de personas -de las cuales la mitad son desplazados internos y más de 70.000 miembros del Daesh y sus familias- sobreviven en situación de gran necesidad, sin apenas agua y electricidad por los cortes del flujo de los ríos Éufrates y Khabour por parte de Turquía, y con la pandemia de Covid 19 desbocada y sin medios para combatirla.

Mantener cerrados los pasos fronterizos que pueden proveer de ayuda humanitaria a la AANES es un acto inhumano. Que sea el Consejo de Seguridad de la ONU quien vete su reapertura evidencia que los poderes hegemónicos han perdido su humanidad, si es que alguna vez la tuvieron.

De izquierda a derecha: Logos de la ONU y NES. Gráfico: Rudaw

RUDAW – Karwan Faidhi Dri – Traducido por Infoagitación y Rojava Azadi Madrid

ERBIL, Región del Kurdistán – Las autoridades kurdas en el noreste de Siria (Rojava) dijeron el sábado que rechazan la resolución de la ONU sobre la extensión de la reapertura de un cruce fronterizo entre Siria y Turquía, exigiendo la inclusión de un cruce fronterizo bajo su control también.

El Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas (CSNU) votó unánimemente el viernes para extender las operaciones de ayuda transfronteriza al cruce de Bab al-Hawa en el noroeste de Siria durante seis meses. El cruce está en manos de militantes sirios respaldados por Turquía y conecta la provincia turca de Hatay con la provincia siria de Idlib.

«Esta decisión de extensión es un castigo contra cinco millones de personas en el norte y este de Siria», se lee en un comunicado.de la Administración Autónoma del Norte y Este de Siria (NES), o Rojava, el sábado.

El comunicado agregó que la decisión también es «una clara confirmación de que hay algunas partes que están explotando políticamente la situación humanitaria en Siria, y esto es absolutamente incompatible con las responsabilidades del Consejo de Seguridad de la ONU y las Naciones Unidas y sus instituciones humanitarias».

También rechazó la resolución por «no tomar en consideración la situación humanitaria en Siria», que «profundiza nuestra tragedia humana con la continuación del asedio impuesto a la región desde todos los lados».

Hay 15 campamentos para desplazados en Siria, que incluyen a personas de Irak y países occidentales, según NES. Hay casi 60.000 personas afiliadas al Estado Islámico (ISIS) en el notorio campo de al-Hol en la ciudad de Hasaka. Rojava también es el hogar de cientos de miles de personas que han huido de la invasión turca de las ciudades del norte.

NES dijo que no está en contra de la reapertura de ningún cruce fronterizo, incluido Bab al-Hawa, pero «estamos en contra del doble rasero», exigiendo la reapertura del cruce fronterizo de al-Yarubiyah (Tel Kochar) entre Rojava e Irak. Solía ser un punto de acceso clave para la ayuda de la ONU, pero se cerró en 2020.

Amnistía Internacional también ha criticado la decisión por ser «insuficiente para satisfacer las abrumadoras necesidades humanitarias de la población civil».

“El cierre de dos cruces adicionales el año pasado ha exacerbado la crisis humanitaria tanto en el noroeste como en el noreste de Siria. Autorizar un solo cruce en Bab al-Hawa una vez más durante uno o posiblemente dos períodos de seis meses es esencial pero mínimo y sigue siendo lamentablemente insuficiente para satisfacer las abrumadoras necesidades humanitarias de la población civil ”, dijo la jefa de la oficina de Amnistía en la ONU, Sherine Tadros. el viernes.

Dilgash Fatim, copresidente de la Media Luna Roja Kurda, dijo a Rudaw la semana pasada que esperan que se reabra el cruce de Tel Kochar para que “podamos satisfacer las demandas de los campos de refugiados y nuestra gente pueda recibir ayuda, especialmente en este momento en que todo el mundo se ha apoderado del coronavirus «.

“La OMS [Organización Mundial de la Salud] debería entregarnos ayuda como lo hizo con el gobierno [de Siria]. Hemos recibido muy poca ayuda en el pasado y nunca ha sido suficiente para nuestra gente ”, agregó.

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